LA RISA DE DIOS

 

Cuando Sara se entera de que dará a luz un hijo en su vejez, su primera respuesta es reír, no de alegría, sino de incredulidad.

 

Génesis 18:12 RV 1960  Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

 

 

Pero Dios escucha LA RISA de Sara y la transforma en su destino. Siempre nuestro Dios está por delante de todo, y en su presciencia, que es el conocimiento de las cosas que aun no suceden, le dice a Abraham en el capítulo anterior lo siguiente;

 

Génesis 17:19  Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac;[d] y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

 

 

Entonces se le dice a Abraham que el hijo que tendría su esposa Sara se llamará Isaac, en hebreo Yitzchak, y esto es fantástico porque Isaac vienes de la raíz צחק, que significa REIR.

 

LO que podemos ver es que el nombre de su hijo ISAAC, no es sólo un nombre, es una respuesta divina, vemos que Dios toma la duda de Sara y la imprime en el futuro: su risa se convierte en el nombre del niño, de la alianza y de la nación que le seguirá.

 

DE LA RISA AL LEGADO

 

Pero la historia no acaba ahí, el nombre de Isaac sigue teniendo significado a través de las generaciones,  veamos;

·         Abraham se ríe de alegría (Génesis 17:17  Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?)

 

  • Sara se ríe de incredulidad y luego de alegría (Génesis 18:12-15, 21:6)

 

  • Su propio nacimiento hace que otros se rían con Sara, no de ella.

 

Génesis 21:6  Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

 

 

Isaac, o Yitzchak es más que un bebé. Es un signo viviente de que Dios convierte la incredulidad en alegría y transforma la debilidad humana en fuerza de alianza..

 

Cuando estamos pasando por algún desierto en nuestras vidas, como Sara, pareciera no haber motivo para reír, pero debemos recordar los padecimiento de Cristo por nosotros, y que muy pronto en nuestra reunión con Él, nos gozaremos con gran alegría, vez como Dios siempre cambia todo.

 

1 Pedro 4:12-13  Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,  13  sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

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