LOS FUNDAMENTOS; CAP 8 LAS EPÍSTOLAS PAULINAS
LOS FUNDAMENTOS
DE LA VERDAD DISPENSACIONAL
E. W. BULLINGER
Transcripción: Juan Luis Molina
NOTA.-TODOS LOS VERSÍCULOS DESTACADOS EN NECRUZCA NO PERTENECES A LA TRADUCCIÓN ORIGINAL Y HAN SIDO PUESTOS PARA FACILITAR EL ESTUDIO, FUERON TOMADOS DE LA BIBLIA ELECTRÓNICA SWORD DE LA BIBLIA VERSIÓN REINA VALERA 1960.
8 – POR MEDIO
DE LOS QUE LE
OYERON
Hebreos 2:3
LAS EPÍSTOLAS
PAULINAS
Cuando
llegamos a las Epístolas de Pablo, tenemos que estudiarlas de manera cronológica
y dividirlas en dos categorías: las más tempranas, y las posteriores.
La serie más
temprana fue escrita antes de Hechos 28, y las posteriores después del rechazo
formal de la proclamación de la oferta del Rey y el Reino por medio de Pedro y
los doce, esa proclamación tuvo lugar durante la Dispensación que
abarcaba los Hechos de los Apóstoles. Estas dos series son de igual
importancia, pero son al mismo tiempo distintas y separadas. En conjunto estas
Epístolas paulinas se hallan en una categoría aparte de las demás Epístolas de
Pedro, Santiago, Juan y Judas.
A pesar de no
ser posible determinar el orden exacto de los diferentes libros del Nuevo
Testamento, no cabe duda, en cuanto a
que el orden es perfecto en el grupo de
las Epístolas paulinas. El orden actual de los libros del Nuevo Testamento en
el idioma castellano y el de todas las versiones de nuestros días, nos ha
llegado por medio de la
Vulgata Latina , cuyo orden nos ha sido fijado por la
mano muerta “de carne” de Jerónimo para todas las generaciones sucesivas.
Por lo tanto,
no se puede aprender nada en lo que se refiere al orden en que nos han llegado
los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento en las Versiones actuales.
Las únicas
cosas que son ciertas y seguras en cuanto a los del N.T. son:
I.
Que en los
mejores y más antiguos manuscritos griegos los distintos libros del Nuevo
Testamento se dividen en cinco grupos:
1.
Los Cuatro
Evangelios.
2.
Los Hechos de
los Apóstoles.
3.
Las Epístolas
Apostólicas.
4.
Las Epístolas
Paulinas.
5.
El
Apocalipsis.
II.
Mientras que
el orden de los libros pueda ser variable en el primer y tercer grupo, lo que
no cambia sin embargo nunca es el orden del cuarto. Las Epístolas Paulinas (que
no sean las que van dirigidas a individuos concretos y la de los Hebreos) no
han sido encontradas en ningún manuscrito griego excepto en el mismísimo orden
que aparecen en nuestras Versiones actuales.
Este hecho por
sí nos dice que, sea cual fuere la enseñanza que fue dando en orden cronológico
y dejadas escritas por Pablo, el orden para nosotros en la actualidad, sin
embargo, no es otro que el orden canónico
(comenzando con Romanos y terminando con 2ª Tesalonicenses). No es que un orden
sea correcto y el otro equivocado, los dos son perfectos y ninguno está errado.
Ambos son
importantes, aunque no de igual manera, porque si bien el orden cronológico está lleno de enseñanzas que
son absolutamente vitales para poder entender la verdad Dispensacional, el
orden canónico está al mismo tiempo
empapado de una profunda enseñanza en lo que se refiere a la verdad doctrinal y
experimental. Ninguno de los dos órdenes puede ser dejado de lado o desatendido
sin incurrir en falta ante Dios y una grave pérdida para nosotros mismos.
Para los que
primeramente las recibieron, en aquel tiempo, el orden cronológico de las
Epístolas paulinas era de suma importancia, de hecho era vital. Pero para
nosotros, hoy en día, desde que el testimonio de los que le oyeron fue rechazado por Israel,
y se dio el consiguiente aplazamiento del Reino, el orden canónico se vuelve todavía de mayor
relevo e importancia.
Esta mudanza
de órdenes fue divina, quedó manifiesta por el enorme y significativo cambio
que se operó, cuando el Espíritu Santo invalidó el orden en que debían sernos
presentadas las Epístolas Paulinas, porque el primer hecho importante consiste
en eso precisamente, en que no existe ningún manuscrito griego donde haya una
desviación del orden en que nos aparecen y nos han llegado estas Epístolas en la Biblia castellana, en la
actualidad.
El Espíritu Santo ha preservado ese orden
intacto y sin permitirle al hombre alteraciones. El segundo hecho, también
importante, es que las Epístolas a los Tesalonicenses, que fueron las primeras que Pablo escribió, están, sin
embargo, situadas al final ahora.
Fueron las primeras entonces, y ahora sin embargo, para nosotros, ¡se leen y
comprenden al final!
Ninguno de
nuestros lectores creerá que debemos estos dos hechos de mudanza tan
importantes a la casualidad y, en cuanto a nosotros, preferimos creer que se
debe a la perfección de un orden divino. Siendo así, encontraremos un motivo
más que suficiente para Dios haberlo determinado de esta manera ahora, si
lo procuramos.
Debe ser
evidente para nosotros desde el principio que, siempre y cuando la promesa que
hizo Jehová de enviar a Jesucristo no
fue retirada y todavía seguía vigente, la promesa seguía en abierto, era válida
para que Israel viese en concreción, cumplidas, todas las palabras que anunciaron los profetas, y la condición
única estipulada era su arrepentimiento
para la rápida venida del Señor. Así se percibía y respiraba en todas partes
con los testimonios en los que le oyeron,
tanto por transmisión oral como por escrito; todos aguardaban de manera
inminentemente la llegada del Hijo de
Dios de los cielos, y verse libres de
la ira venidera, Este llamamiento a Israel al arrepentimiento es
necesariamente el punto central de todo el testimonio que se da y lleva a cabo
durante la Dispensación
de los Hechos.
Las Epístolas
Paulinas no pueden estar exentas de esta conclusión y confirmación. Si alguno
está dispuesto a defender la idea de que la promesa que fue dada en Hechos 3 de
manera tan enfática y solemne, había sido retirada, invalidada o sustituida, en
cualquier momento anterior a Hechos 28, entonces sería obligado a que nos
dijese dónde está escrito? - Pero
esto es algo imposible de probar. No se puede aportar la más mínima evidencia
en favor de tal afirmación. De hecho, la primera Epístola escrita por Pablo (1ª
Tesal.1:10) enfatiza la venida inminente
bajo la condición, y lo que es más, la segunda no se comprende si no se
tiene en cuenta este llamamiento a Israel para su arrepentimiento, y recibir lo
prometido.
1Ts 1:10 y esperar de los cielos a
su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira
venidera.
En lo que a nosotros refiere, este punto, por tanto,
es de la mayor relevancia para entender la doctrina o enseñanza. Israel no se
arrepintió; así que la nación no cumplió
el requisito único que le había sido divinamente estipulado, y a
continuación y como resultado de eso, las grandes promesas que aparecen en
Hechos 3 quedan aplazadas, así como todas las bendiciones que había se quedaron
también en suspense.
Hechos 3:1-26
Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la
oración. 2 Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a
quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa , para que pidiese
limosna de los que entraban en el templo.
3 Este, cuando vio a Pedro y a
Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4
Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. 5
Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. 6 Mas
Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de
Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.
7 Y tomándole por la mano derecha
le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y
saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y
saltando, y alabando a Dios. 9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a
Dios. 10
Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta
del templo, la Hermosa ;
y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. 11 Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo
que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico
que se llama de Salomón. 12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo:
Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos
en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a
éste? 13
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha
glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante
de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad. 14 Mas
vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un
homicida,(A) 15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios
ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y
por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado
su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en
presencia de todos vosotros. 17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo
habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18
Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos
sus profetas, que su Cristo había de padecer.
19 Así que, arrepentíos y
convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la
presencia del Señor tiempos de refrigerio,
20 y él envíe a Jesucristo, que
os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo
reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló
Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. 22
Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará
profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas
que os hable;(B) 23 y toda alma que no oiga a aquel profeta, será
desarraigada del pueblo.(C)
24 Y todos los profetas desde
Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. 25
Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con
nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las
familias de la tierra.(D)
26 A vosotros primeramente, Dios,
habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada
uno se convierta de su maldad.
La primera
pregunta que nos surge entonces es: Viendo que todo esto es de Israel, ¿Qué
papel DESEMPEÑAMOS NOSOTROS como gentiles? ¿Dónde nos encontramos, o somos
hallados? Nuestros padres terrenales no heredaron ningunas de estas promesas, tales como las que describe
Pablo en Romanos 9:3-5.
Romanos 9:3-5
Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis
hermanos, los que son mis parientes según la carne; 4 que
son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la
promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5 de
quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el
cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
Los que SOMOS
gentiles no teníamos derechos a una herencia
como la que describe Pedro en 1ª Pedro 1:3-5.
1 Pedro 1:3-5
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande
misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de
Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada
e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5 que
sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación
que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
No se ha
establecido ningún pacto con nosotros
gentiles (aparte de nuestra relación de injerto
con Israel); entonces, ¿Dónde quedamos nosotros, cuál es el lugar que nos
corresponde? Y además ¿Qué esperanza podíamos tener de recibir bendición
alguna? ¡Por supuesto que ninguna!
Nuestra
posición en medio de todo esto está claramente definida en Efesios 2:11, 12; Por tanto acordaos…acordarnos de qué? Acordaos de lo que está escrito: de que en
otro tiempo nosotros, cuando éramos gentiles en cuanto a la carne, éramos
llamados incircuncisos por los llamados circuncisos hechos de manos en la
carne. En aquel tiempo, estábamos sin Cristo, alejados de la ciudadanía de
Israel y ajenos a los pactos de la promesa…sin esperanza y si Dios en el mundo.
En todo el
libro de los Hechos de los Apóstoles todo
el testimonio se centra alrededor de Israel y Sus bendiciones terrenales.
El Olivo estaba todavía en pie. Algunas de sus ramas habían sido desgajadas y
se injertaron algunas nuevas gentiles. Pero ahora, en nuestros días actuales,
vemos que se derrumbó del todo el Olivo, así que ¿en qué posición nos quedamos
nosotros, los creyentes gentiles injertados? ¿Con qué o en quién hemos ahora de
encontrar una herencia?
La respuesta
es: en Cristo solo; sin embargo ¡esta
maravillosa verdad no podía de manera alguna ser revelada, entretanto que la herencia del Olivo estuviese aún
disponible, o hubiese sido del todo cortada! ¡No es posible obtener una herencia por dos vías diferentes al mismo tiempo!
Este
“recordar” que Israel no se arrepintió, todavía, nos guía al secreto de todo,
nos muestra siempre la razón por la cual se dio un cambio tan grande de Administración,
reflejado en el orden de las Epístolas paulinas. Hay una verdad de profunda
importancia que debemos aprender con todo esto, y es que nuestra fortaleza solo la hallamos en Cristo nada más,
toda nuestra esperanza se deposita en Él. No en Abraham ni en Israel, ni en los padres siquiera, sino en Cristo
solo, en el cual hemos encontrado también
una herencia, un campo nuestro (Efesios 1:11).
Efesios 1:11
En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al
propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
Por tanto, no
es por la Epístola
a los Tesalonicenses con la que debemos empezar, sino con Romanos. No podemos
procurar a un Señor que no conozcamos. Es preciso que sepamos primero cómo es y
cuál es la esperanza que poseemos,
antes de que podamos esperar su fruto. Es necesario que, para empezar,
aprendamos cuál es nuestro lugar en
Cristo, antes de que podamos averiguar nada de lo que ha de ser revelado, en
lugar y sustitución de la esperanza que habla Hechos 3.
Ahora estamos
en una buena posición para comprender el por qué, la razón por la cual fue
necesaria la mudanza en el orden canónico de las Epístolas Paulinas, y por qué
la última en escribirse ocupa el primer lugar, y la primera ocupa el último.
No se trata,
como dijimos antes, de que un orden sea correcto y el otro equivocado. Los dos
son perfectamente diseñados y trazados, como queda claro cuando las dividimos
como es debido.
EL ORDEN
CANÓNICO DE LAS EPÍSTOLAS PAULINAS
A| ROMANOS.
Verdad fundamental y enseñanza doctrinal precisa para todos, en todas las
Dispensaciones del Evangelio de Dios.
B| 1ª y 2ª CORINTIOS. Corrección por falta de atención y falla en la práctica comprensión de la doctrina de Romanos.
Olvido.
C| GÁLATAS. Re conduce o redarguye, del fallo doctrinal a la hora de
entender las enseñanzas de Romanos.
A| EFESIOS. Verdad fundamental y enseñanza doctrinal precisa para los
fieles, para comprender la dispensación del Mistero; Cristo como cabeza de todas las cosas para su Cuerpo, que es Su
Iglesia.
B| FILIPENSES. Corrección
por el fallo práctico en la
comprensión y práctica de la enseñanza de Efesios; falta de firmeza de los
miembros del Cuerpo.
C| COLOSENSES. Re conduce o redarguye, en el fallo doctrinal por no comprender
la enseñanza de Efesios: no sujetarse a la Cabeza.
TESALONICENSES permanece aparte. Pone fin a
todo el proceso con el aplazamiento de la esperanza de la venida del Señor.
No es ahora
nuestro objetivo ahondar en el tema del orden canónico de las Epístolas paulinas. Esto es algo que tendremos que
aguardar hasta que lo tratemos por separado, en su lugar indicado. Lo que ahora
nos interesa y procuramos es el orden cronológico,
ya que pertenece a la verdad fundamental Dispensacional.
Pablo no se encontraba
entre aquellos que menciona en Hebreos 2:3 (Hebreos 2:3
¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La
cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por
los que oyeron), y que
describe como los que Le oyeron. No
era uno de los que estuvieron con el Señor mientras el Señor entraba y salía entre los doce (Hechos 1:21
Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con
nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,). Por lo tanto, bajo
ningún sentido, era uno de los doce. Pero eso no le resta, de ningún modo,
importancia alguna a las Epístolas Paulinas, porque Pablo oyó al Señor que se hallaba en los cielos, siendo
gradualmente instruido por el propio Señor, e inspirado por el Espíritu Santo
directamente.
Así que sin
restarle valor, por ello, a la importancia del orden canónico de las Epístolas Paulinas, debemos ahora hacer todo lo
posible por descubrir la verdadera enseñanza que podemos sacar del orden cronológico, y esto nos lleva a
LAS PRIMERAS
EPÍSTOLAS PAULINAS
Las distintas autoridades no han llegado a un acuerdo
respecto a las fechas exactas de las mismas.
Una vez que no
existe evidencia externa sobre ellas, todos los estudiantes tienen que apoyarse
en la evidencia interna, y aquí todos
están al mismo nivel, pudiendo sacar cada uno sus propias conclusiones. Damos
una lista de las fechas, como se reciben normalmente, pero están abiertas a
revisión de requerirlo alguna evidencia posterior.
EL
ORDEN CRONOLÓGICO
1ª Tesalonicenses,
año 52 después de Cristo, desde Corinto.
2ª Tesalonicenses,
año 53 d. C, desde Corinto.
1ª Corintios, año
57 d. C, desde Éfeso (primavera)
2ª Corintios, año
57 d. C, desde Éfeso (otoño)
Gálatas, año 58 d.
C, desde Corinto (invierno)
Romanos, año 58,
desde Corinto (primavera)
Hechos 28:25, 29,
año 62 d. C.
Hechos 28:25-29
Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo
esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a
nuestros padres, diciendo: 26 Vé a este pueblo, y diles:
De oído
oiréis, y no entenderéis;
Y viendo
veréis, y no percibiréis; 27 Porque el corazón de este pueblo se ha
engrosado,
Y con los
oídos oyeron pesadamente,
Y sus ojos
han cerrado,
Para que no
vean con los ojos,
Y oigan con
los oídos,
Y entiendan
de corazón,
Y se
conviertan,
Y yo los
sane.(B) 28
Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y
ellos oirán. 29 Y cuando hubo dicho esto, los judíos se
fueron, teniendo gran discusión entre sí.
Efesios, año 62 d. C, año 62 d. C., en la primavera, desde la
cárcel en Roma
Colosenses, año 62 d. C, en la primavera, desde la
cárcel en Roma.
Filipenses, año 62 d. C., en el otoño, desde la
cárcel en Roma.
1ª Timoteo, año 67 d. C.,(1) desde Corinto.
2ª Timoteo año 68 d. C., desde Roma, en la cárcel
Es posible que 1ª Timoteo y Tito fueran escritas con anterioridad y que
cubriesen tanto los periodos anteriores como posteriores, y que entre ambos y la Segunda Epístola
a Timoteo realizase sus viajes a Macedonia (Filipenses 2:24-25 y confío en el
Señor que yo también iré pronto a vosotros.
25 Mas tuve por necesario
enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro
mensajero, y ministrador de mis necesidades;), a Colosas (Filemón
1:22 Prepárame también alojamiento;
porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido), a España (Romanos
15:24 cuando vaya a España, iré a
vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una
vez que haya gozado con vosotros.), a Dalmacia (2 Timoteo 4:10 porque Demas(A) me ha desamparado,
amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito(B)
a Dalmacia). A Éfeso 2
Timoteo 4:12 A Tíquico(E) lo
envié a Efeso.), cumpliendo lo que había dicho de que la
salvación de Dios era enviada a los gentiles (Hechos 28:28 Sabed, pues, que a
los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.).
La importancia
de la tabla anterior, con el pivote en el centro Hechos 28, del cual depende
todo, debe ser evidente.
Entre las dos
cautividades de Pablo efectuó sus viajes misioneros, o al menos así se lo
propuso, y hace una referencia a una segunda o posterior etapa en la cárcel.
Estos viajes misioneros a los que nos referimos en la nota a pie tuvieron lugar
fuera de la Dispensación
de los Hechos y, por tanto, no ocupan un
lugar en ese Libro. Es evidente que esta última etapa del ministerio
posterior de Pablo, durante la
Dispensación ya del Misterio, no es algo que podamos dejar
pasar por alto sin incurrir en una gran responsabilidad delante de Dios.
Tenemos que
examinar ahora
LAS PRIMERAS
EPÍSTOLAS DE PABLO
Hay tres
relatos sobre el llamamiento del apóstol; en el primero, en Hechos 9:6 el Señor
no le dijo nada, sino que solo le dio instrucciones claras acerca de dónde
tenía que ir, para que averiguase lo que debía hacer a seguir.
Hechos 9:6
El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el
Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
El Señor le
dijo a Ananías respecto a Pablo (para calmar sus temores): Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en
presencia de los gentiles, y de los reyes, y de los hijos de Israel; porque yo
le mostraré cuánto le es preciso padecer por mi nombre (Hechos 9:15, 16).
Esto se lo dijo el Espíritu Santo a Ananías, no a Pablo. Y ciertamente nada más
ha quedado registrado a estas alturas que le haya dicho, en la Escritura , aparte del
hecho de que Ananías le pusiera las manos, y Pablo recibió pneuma hagion, o poder desde
lo alto (en forma de dones
espirituales).
Todo lo que
abarcó la comisión de Pablo a partir de aquí va apareciendo expuesto de forma gradual. Es posible que todo le haya
sido anunciado en una sola ocasión, pero que a los demás les fuese revelado en
el momento oportuno, según se iban desarrollando los propósitos de Dios.
Su comisión
completa no se nos da a conocer hasta más adelante en los relatos
suplementarios de Hechos 22:12-21 y 26:20, al acercarse a la línea divina del
cambio Dispensacional.
Hechos 22:12-21
Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen
testimonio de todos los judíos que allí moraban, 13
vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo
en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. 14 Y
él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su
voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 15
Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y
oído. 16
Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus
pecados, invocando su nombre. 17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando
en el templo me sobrevino un éxtasis.
18 Y le vi que me decía: Date
prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca
de mí. 19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo
encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti; 20 y
cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba
presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.(C) 21
Pero me dijo: Vé, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.
Hechos 26:20
sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco,(C)
y Jerusalén,(D) y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que
se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de
arrepentimiento.
En Hechos 9 no había llegado aún el momento de
dar a conocer nada respecto a su ministerio posterior, y hasta entonces su
testimonio se veía unido al de los doce.
Por eso testificó al judío primeramente,
y fue en ese sentido solamente, que se
hizo judío a los judíos.
Es especialmente interesante fijarse en esta ilustración, por la relación
tan directa que tuvo sobre lo que escribió
posteriormente a estos mismos creyentes. Podemos observar, para empezar, en
cuál fue la manera en que llevó a
cabo su primer ministerio (Hechos
17:2 Y Pablo, como acostumbraba, fue a
ellos, y por tres días de reposo[a] discutió con ellos,). Había cualquier cosa de
muy especial en cuanto a su manera de
actuar, porque se refiere de nuevo a eso en 1ª Tesalonicenses 1:9; 2:1.
1 Tesalonicenses 1:9 porque ellos mismos cuentan de nosotros la
manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios,
para servir al Dios vivo y verdadero,
1 Tesalonicenses 2:1
Porque
vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;
Silas y él propio acababan de salir de la prisión en Filipo, y Pablo
actuando como solía, en Tesalónica hizo lo mismo que en otros lugares. Se
dirigió a la sinagoga, y discutía con
ellos en la sinagoga todos los días de reposo. No tuvo necesidad alguna de bandas de música, ni precisó de solistas ni de cuartetos, ni tampoco introducciones
corales, ni antífonas. No
necesitó de trucos ni de artificios de una religión
llamativa, ni tuvo que hacer uso de nuevas modas o métodos, no cantaron de
rodillas ni tuvieron que pronunciar un número determinado de Amenes, etc. Sencillamente fue, y discutía con ellos todos los días de
reposo, con las ESCRITURAS en la mano.
No citó de los
periódicos, y estamos seguros de que en Tesalónica no hubo referencias desde el púlpito a ningún suceso público de relevancia,
ni en aquel lugar, ni en ningún otro de los lugares del Imperio Romano. Pablo
no se ocupó del problema de la vivienda, ni del problema de los pobres de
Tesalónica, ni de los barrios bajos,
ni de las obras hidráulicas, ni del saneamiento. Una sola cosa le preocupaba, y
esa era la Escritura. ¿Y por qué? ¡Porque no había perdido su fe en
ellas! Porque, como les dice en su carta siguiente, era la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la cual recibisteis no como
palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios (1ª
Tesal.2:13); esa palabra, les dice, que actúa
en vosotros los creyentes.
Fue por eso por lo que su
predicación de la Palabra
del Señor tuvo éxito por toda Macedonia, Acaya y por todo lugar donde iba (1
Tesalonicenses 1:8 Porque partiendo de
vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya,
sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que
nosotros no tenemos necesidad de hablar nada). Por eso mismo también fue por lo que el
apóstol Discutía con ellos (sobre las
Escrituras) todos los días de reposo; pero
no en plan de crítica. No razonaba con ellos acerca de sus persuasiones acerca
de las Escrituras, sino que razonaba basándose
en ellas y abriéndolas de par en par. Y al hacer uso de la Palabra escrita de aquella
manera, pretendía simplemente dar a
conocer la Palabra Viva ,
porque añade: dándola a conocer, y
afirmando que era necesario que el Mesías padeciese y sufriese. Del mismo
modo que Pedro había basado su llamamiento en Hechos 3:18, también lo hizo
Pablo, y su propósito fue el de mostrar que
Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo (Hechos 17:3).
PEDRO DECIA Hechos 3:18 Pero Dios ha cumplido
así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo
había de padecer.
PABLO DECIA Hechos 17:3 declarando y exponiendo
por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y
resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el
Cristo.
El versículo 7 nos enseña algo más sobre
otro punto que Pablo discutía, basándose en las Escrituras, y era que este Jesús vendría en breve para gobernar
como Rey. Esa fue la acusación que tuvo que enfrentar delante de los
magistrados (vers.7). Aquí aprendemos, por lo tanto, la manera en que Pablo confirmó la doctrina de los doce, sin sobrepasarla. La asamblea de Tesalónica se basaba
en esa misma enseñanza o doctrina también, y de ella se alimentaba. Está
escrito que esa era la manera y el
hábito del apóstol donde quiera que iba, y su especial ministerio durante aquel
tiempo fue llevado a cabo en las
sinagogas de la Diáspora
o Dispersión.
No hay señal
alguna en su testimonio de que la oferta divina, hecha por Pedro, hubiese sido
invalidada. Todo lo contrario, todo indicaba que se mantenía en pie, y que
Israel seguía siendo el objetivo o albo de su ministerio. Aunque también es
cierto que, en dos lugares de los que fue, Pablo se encontró con tal oposición,
por parte de los judíos sus hermanos según la carne, que se volvió a los gentiles. Pero ambos casos fueron excepcionales y
puntuales, y no influenciaron, de modo alguno, el ministerio particular
realizado por Pablo, ni mudó su apropiado carácter de dirigirse a las sinagogas.
En Antioquía
de Pisidia, Pablo y Bernabé cumplieron su misión para con los judíos,
diciéndoles que a vosotros a la verdad
era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; más puesto que la
desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí nos volvemos a los
gentiles, etc. (Hechos 13:46, 47). Sin embargo, en el siguiente lugar donde
van, en Iconio, dice que volvieron a entrar
juntos en la sinagoga de los judíos (14:1), porque Hechos 28:28 no había
acontecido todavía.
Hechos 13:46-47
Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la
verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto
que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos
volvemos a los gentiles. 47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:
Te he
puesto para luz de los gentiles,
A fin de que seas para salvación hasta lo
último de la tierra.(V)
Hechos 14:1
Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y
hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de
griegos.
Hechos 28:28
Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y
ellos oirán.
De igual manera, en Corinto, se nos dice que oponiéndose (los judíos) y
blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose sus vestidos: Vuestra sangre sea
sobre vuestras cabezas; yo limpio; desde ahora me iré a los gentiles (Hechos
18:6 Pero oponiéndose y blasfemando
éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra
propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.). Así lo hizo, y lo llevó a
cabo mudándose a una casa que estaba junto a la sinagoga (Hechos 18:7
Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de
Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.), y al llegar a la siguiente ciudad (Éfeso),
entrando en la sinagoga, discutía con los judíos. (Hechos 18:19 Y llegó a Efeso, y los
dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,).
Estos
acontecimientos muestran que eran casos puntuales y locales, y no seguían la
misma línea de la
Gran Proclamación , que se daría solo en Hechos 28:28: Sabed, pues, que a los gentiles es enviada
esta salvación de Dios, y ellos oirán.
Es cierto que Pablo se hizo judío a los judíos, colaborando en
todo con los doce en la confirmación
del ministerio del Señor Jesús, y transmitió, por todas las sinagogas
Dispersas, la misma proclamación que había hecho Pedro acerca del Reino.
Podemos estar seguros que no chocó en nada con la proclamación de los doce, como ya hemos visto. Él propio
da testimonio de eso mismo, como sobresalió entre
los doce haciendo señales y
maravillas y diversos prodigios repartidos por el Espíritu Santo (Hebreos 2:4
testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y
diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. ).
Será un
estudio interesante para nuestros lectores repasar de nuevo los Hechos,
fijándose bien y de manera especial en las referencias que se hacen al Reino y
al Rey por medio de los que le oyeron,
y observar de cerca el carácter del testimonio de Pablo en las sinagogas. Ahora
estamos en una posición buena para darnos cuenta de una diferencia y un avance
registrado, entre las epístolas
apostólicas, y las primeras epístolas
paulinas; también vemos bien, al mismo tiempo, una diferencia clara entre
las propias Epístolas de Pablo, las escritas al principio del testimonio
confirmativo de los doce, y las que
escribe cerca del final.
Pablo recibió
del Señor informaciones especiales, pues no fue por acaso ni en vano que se
retirase a Arabia, durante tres años. Lo que vio y escuchó cuando fue arrebatado al tercer cielo y al Paraíso era “algo” de lo que no pudo
hablar ni escribir nada entonces, y uno de los motivos era precisamente ese,
que los requisitos de aquella Dispensación se hallaban “todavía” vigentes. No
habían sido anulados ni sustituidos por otros. Si tenemos en cuenta estas
limitaciones, debemos estudiar de manera
cronológica estas primeras Epístolas Paulinas, y al mismo tiempo que vamos
viendo que su testimonio coincide con el de los
doce, también con él vemos “un avance” y desarrollo en sus enseñanzas,
teniendo en vista su llamamiento especial
como ministro de los gentiles. Si Pablo oyó, y supo alguna cosa, acerca del
Gran Secreto (el Misterio) antes de Hecho 28, de eso una cosa sabemos cierta:
que no lo puso ahí por escrito ni tampoco recibió la comisión de que lo hiciera
hasta después de Hechos 28.
Su testimonio
habría de diferenciarse del de los doce,
ya que estos doce dependían de lo que habían
oído del Señor mientras entraba y
salía entre ellos en la tierra. Pero el testimonio de Pablo, en lo que a
transmisión oral se refiere, recibió
Sus comunicaciones del Señor del cielo,
mientras se hallaba en Arabia y por diversos lugares; y en lo referente a sus escritos dependía directamente de la
inspiración divina, en cumplimiento especial de la promesa dada por el Señor en
Juan 16:12-15.
Juan 16:12-15
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis
sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él
os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El
me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15
Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y
os lo hará saber.
Por lo tanto, sus escritos tenían por fuerza que contrastar con lo que los
doce habían oído. El testimonio de los doce fue sobretodo oral, y el de Pablo por escrito. Con esto se explican sus últimas palabras e instrucciones a
Timoteo en 2ª Tim.4;13: Trae, cuando
vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y LOS LIBROS, MAYORMENTE
LOS PERGAMINOS.
Antes de
Hechos 28:25, 26 Pablo fue entregado
preso desde Jerusalén EN MANOS DE LOS ROMANOS (vers.17)
Hechos 28:17
Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los
judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones
hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de
nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los
romanos;
Pero en la cárcel, aunque
siguió prisionero, pasó a ser al mismo tiempo prisionero de CRISTO JESÚS (Efesios 3:1 Por esta causa yo
Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;). Antes de Hechos 28:25, 26 Pablo había estado sujeto con cadena, por la esperanza de Israel (Hechos 28:20
Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por
la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.), sin embargo, poco después
de eso, se ve encadenado por los
gentiles. Si Pablo vino a saber ciertas cosas personalmente acerca del
Misterio antes de Hechos 28, no podía bajo pena de desbaratar totalmente el
plan de Dios contárselo a nadie por
escrito. Tampoco podemos confirmar que no se lo contase a otros, que
estuvieren preparados para recibirlo, o ser los iniciados en el gran secreto. Ese es el significado de la palabra madurez en 1ª Corintios 2:6.
1 Corintios 2:6
Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y
sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.
En cualquier
caso, no cabe duda que su testimonio debió de estar un tanto avanzado en
relación al de los doce, debido a su
comisión en Hechos 26:15-18, pero en especial al aproximarse el final de aquella Dispensación y ver
él el día muy cercano.
Hechos 26:15-18
Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a
quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies;
porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las
cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17
librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te
envío, 18 para que abras sus ojos, para que se
conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para
que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los
santificados.
Ahora estamos,
por tanto, preparados para encontrar algunas diferencias entre Romanos (la
última Epístola antes de Hechos 28), por ejemplo, y la de los Tesalonicenses
(la primera escrita de esa nueva manera).
Pero, por otro lado, no hemos de dejar para atrás ni dejar de fijarnos en todas
las ocasiones en las que el testimonio de Pablo concuerda con el de los que
le oyeron y confirmó las mismas
palabras del Señor Jesús con las
escrituras.
Comentarios
Publicar un comentario