La Correcta División


La Correcta División

POR CHARLES H.WELCH

Retirado de Bibleunderstanding

Trad. Juan Luis Molina

Una aplicación del principio envuelto en 2a Timoteo 2:15, particularmente dirigida a todos aquellos que estén procurando algunas lineas externas de su significado, aplicación y objetivo.

Una causa de perplejidad explicada

Una de las más fructíferas causas de perplejidad de las Escrituras entre aquellos que son salvos es la imposibilidad de distinguir "cosas que difieran", o. como Pablo lo expone en 2a Timoteo 2:15, la imposibilidad de "dividir correctamente la Palabra de Verdad"- Las palabras de Miles Coverdale tienen mucho que decir a este respecto:

-Sera de gran ayuda para que entiendas la Escritura,

si marcas no solo lo que se dice, o está escrito,

sino de quién, y para quién,

con qué palabras,

y en qué tiempo,

dónde,

con qué intento,

con qué circunstancia,

considerando lo que viene antes, y que sigue después.

El Principio de la Correcta División

Qué debemos entender por el término "correcta división"? La palabra en cuestión es orthotomounta, que nace de orthos "correcto" y temmo, "cortar". La palabra apotemno aparece en la Versió Septuaginta de Jeremías 36:23, Donde Jehoiakim erradamente corta o divide la Palabra de verdad. Mencionamos este caso porque nos demuestra que la idea de "cortar" y "dividir" es una parte esencial de la palabra. La Septuaginta nos ofrece otro pasaje de ayuda, porque en Proverbios 3:5, 6 leemos:

"Fiate de Jehová de todo tu corazón,

y no te estribes en tu propia prudencia (tu propio entendimiento).

Reconócelo en todos tus caminos,

y Él enderezará tus veredas."

Aquí tenemos un paralelismo similar con 2a Timo.2:15. En ambos casos se deja de lado la prudencia del hombre y la asistencia del hombre, y es el Señor quien abre y divide el sendero acertado. Hay algunos que tomarían la espada del Espíritu de 2a Timoteo 2:15 traduciéndolo así: "Cortando un estrecho camino a lo largo de la Palabra de verdad" , y aunque pueda ser un buen consejo, no deja de ser una falsa interpretación. Tiene que ser la Palabra misma la que tenga que ser dividida en este pasaje, no el "sendero prudente" del creyente.

Desconocer este principio guía a la subversión.

La iglesia de Galacia, poco después de haber sido librada de la tiniebla pagana hacia la luz de la gracia, fueron fácilmente intimidados por los Judaizantes que se les acercaban citando capítulo y versículo para probar que, aparte de la ley de Moisés y la circuncisión, no podrían ser salvos. Si hubiesen conocido el gran principio de 2a Tim.2:15 fácilmente habrían reconocido el engaño. Entender bien la distinción que hay entre la "ley" y la "gracia" habría dejado claro que una mera cita de Escritura no era suficiente.

Capítulo y versículo no son suficientes

Estos Judaizantes bien podían citar "capítulo y versículo" para dar sus enseñanzas, pero es que la dispensación había cambiado. El apóstol Pablo, refiriéndose a la ley de Dios bajo este punto de vista, denominó a sus preceptos y ordenanzas los pobres y débiles rudimentos (Gál.4:9). Si el Espíritu Santo puede hablar así de las ordenanzas mismas dadas por el propio Dios cuando se aplicaban de manera no dispensazonal, el lector no debería darse por satisfecho con las opiniones corrientes concernientes a la Iglesia y sus ordenanzas, hasta que esté seguro de que no solo se encuentre en la Escritura, sino además en la parte de Escritura que se aplica específicamente al tiempo actual y presente. En otras palabras, debe dividir correctamente la Palabra de verdad|

La correcta división y el Evangelio

Al examinar ahora otra importante razón por la cual debamos hacer "la correcta división" señalaremos que no podremos entender el evangelio, si tenemos dudas acerca de la verdad dispensaria. Muchos parecen pensar que un conocimiento de las diferentes dispensaciones es innecesario; todo lo que creen que tienen que hacer recae sobre "predica el evangelio". Sin cuestionar lo digno que puedan ser sus motivos, será justo que preguntemos: Cuál evangelio? La palabra traducida "evangelio" en el Nuevo Testamento significa sencillamente "buenas noticias". La palabra o término en sí mismo no nos dice a quién se dirige, ni tampoco de qué se tratan las buenas noticias. Tenemos los siguientes evangelios en la Escritura:

El evangelio o buenas noticias del REINO.

El evangelio o buenas noticias de Dios concernientes a SU HIJO.

El evangelio o buenas noticias de la CIRCUNCISIÓN.

El evangelio o buenas noticias de la INCIRCUNCISIÓN.

El evangelio o buenas noticias de la GRACIA DE DIOS.

El evangelio o buenas noticias de la GLORIA DE CRISTO.

El evangelio o buenas noticias de la GLORIA DEL DIOS BENDITO.

El ETERNO (eonian) evangelio o buenas noticias.

Ahora debemos ilustrar nuestro significado tomando el caso último del "eterno (eonian) evangelio", que se encuentra en Apocalipsis 14:6, 7. Este "evangelio" no dice absolutamente nada sobre la esencia del evangelio que nosotros hemos recibido. Ni tan siquiera tiene una sola palabra como fe, justificación, redención, o perdón. Sus términos son:

"Temed a Dios, y darle gloria; porque la hora de Sus juicios ha llegado: y adorad Aquel que hizo el cielo, y la tierra, y el mar, y las fuentes de las aguas"

Es un mensaje de "buenas noticias" para las naciones que se hallen sobre la tierra bajo el terrible reinado del Anticristo. Es para estas personas que el ángel predica este especial evangelio, llamándolas a que den gloria a Dios, y a que le adoren como el Creador.

El evangelio predicado por Pedro y por Pablo

Una vez más, tomando las expresiones de Gálatas 2:7, "el evangelio de la incircuncisión" y "el evangelio de la circuncisión", vemos que no es el mismo evangelio dirigido a distintos oidores; no es el evangelio a la circuncisión, sino el evangelio de la circuncisión. Pablo nos dice que cuando subió a Jerusalén, les expuso el evangelio que él predicaba entre los Gentiles, y los apóstoles en Jerusalén se quedaron perfectamente satisfechos de que el evangelio que Pablo predicaba tenía consigo la autoridad de Dios, del mismo modo que aquel que Pedro predicaba. Pedro nos dice en Hechos 15:7 que el mensaje dicho a Cornelio era "el evangelio". Si vamos a Hechos 10, descubrimos cuál sea este evangelio. Las palabras con las cuales comienza Pedro son suficientes para darnos cuenta que vamos a oír un mensaje muy diferente de aquel otro evangelio predicado por Pablo:

En verdad ahora entiendo que Dios no hace acepción de personas: sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia (Hechos 10:34, 35).

Pongamos estas palabras al lado de Tito 3:5:

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por Su misericordia.

Pedro comenzó con la predicación de Juan el Bautista y la vida terrenal del Señor Jesús, y concluyó con la remisión de los pecados. El carácter de Cornelio ("un hombre devoto" un hombre que "oraba siempre a Dios) es muy diferente de aquel de los "impíos", los "pecadores" y "enemigos" (Rom.5) a quienes el apóstol dirige su mensaje de salvación.

Diferentes administraciones no implica contradicciones

Ahora no podemos dedicarnos a ver al detalle las diferencias que son claramente evidentes entre los ministerios de Pedro y Pablo, pero estamos seguros de que el lector concordará con nosotros en que, si un especial mensaje ha sido enviado a través del apóstol de los Gentiles, que ese mensaje deba ahora ser para el tiempo en cual vivimos, y no el evangelio del reino o el evangelio de la circuncisión. Será innecesario decir que no hay "discrepancia" alguna aquí. Pedro está absolutamente correcto en Hechos 10. Pablo está absolutamente correcto en Tito 3. Ambos son inspirados y ambos están ciertos, pero el mensaje de Pedro sería falso en Tito 3 o en Efesios 2, aun cuando fuese cierto en el periodo Pentecostal, sencillamente, porque la dispensación había cambiado, y un nuevo orden se había inaugurado.

Algunas sencillas ilustraciones de "falsa división"

Los títulos de capítulo de la Biblia Inglesa nos ofrecen un buen ejemplo de "falsa división" en la Palabra de verdad (este caso solo podremos verlo si consultamos una Biblia Inglesia King James - pero los ejemplos proliferan también en las Versiones castellanas. Nota del traductor). Al principio de Isaías 29 leemos "LOS JUICIOS DE DIOS SOBRE JERUSALÉN. LA INSENSIBILIDAD Y PROFUNDA HIPOCRESÍA DE LOS JUDÍOS." Y al principio del siguiente capítulo leemos (Isa.30): LAS MISERICORDIAS DE DIOS SOBRE SU IGLESIA. En Isaías 29:1 leemos de "LA CIUDAD DONDE DAVID HABITA", y en Isaías 30:19 del "PUEBLO QUE HABITA EN SION EN JERUSALÉN". Al mismo tiempo que los Juicios se reservan para los Judíos, las bendiciones en el mismo pasaje en cambio se reservan y son apropiadas indebidamente por la Iglesia. Basta que miremos por nosotros mismos, para que rápidamente descubramos a las personas a quienes esta profecia fue dirgida, porque en Isaías 1:1 leemos: LA VISIÓN DE ISAÍAS HIJO DE AMOZ, LA CUAL VIO ACERCA DE JUDÁ Y DE JERUSALÉN.

Toda la Escritura es para nuestro aprendizaje, pero no necesariamente acerca de nosotros.

Esta apropiación, o antes bien, indebida apropiación, de las Escrituras escritas concerniendo a Israel y al Reino, es una fructífera fuente de confusión entre los creyentes. Pensemos en la cantidad tan grande de creyentes que se han quedado perplejos leyendo la Epístola de Santiago. Aquellos que habían leído antes "la justificación por la fe, sin ningún tipo de obras legales de ninguna clase" como siendo vital para la integridad del evangelio de la gracia (Gál.2:16), han sentido una considerable dificultad decidiendo lo qué halla que hacer con la enseñanza de Santiago. Lutero denominó la Epístola: "La Epístola de paja", al mismo tiempo que otros, de igual ortodoxia, han cuestionado su carácter canónico. Por otro lado, hay aquellos - para quienes el énfasis sobre las obras les resulta más deseable que el énfasis de Pablo sobre la gracia - que han usado Santiago para "aguar" la enseñanza de Romanos o de Efesios.

La dirección en el sobre

Si dividimos correctamente la Palabra de verdad, toda esta "jungla" de confusiones cesará. Nosotros somos Gentiles salvos. Nosotros nunca hemos estado asociados con el pueblo o las promesas de Israel. Dios nos ha enviado un apóstol, el apóstol "para vosotros Gentiles", y nosotros somos responsables por la manera en que recibimos Su mensaje. Santiago no escribió a los Gentiles salvos, ni tampoco a la "Iglesia que es el cuerpo de Cristo". Tal y como nos dice el primer versículo, él escribió "a las doces tribus que están en la dispersión". Si un cualquier lector es miembro de una u otra de estas doce tribus, tal vez sienta que la Epístola entonces tenga algo que decirle, aunque mismo en ese caso esperamos demostrar que la dispensación en la cual nos encontramos (creyentes tanto Judíos como Gentiles) no se tiene para nada en cuenta en esta epístola. Si el lector es un creyente de los Gentiles, entonces, aunque pueda aprender muchas cosas y servirle de provecho todo lo que lea en esta epístola, aun así, a menos que divida correctamente la Palabra de verdad, solo podrá cosechar confusión. Si consideramos "la dirección del sobre" un poco más detallada y cuidadosamente, no caeremos en el mal hábito de apropiarnos de las bendiciones y las promesas que le correspondan a otras personas; confundiendo así nuestra esperanza. Suponga que un padre, teniendo varios hijos, les envía cartas que contengan consejos, palabras de ánimo, y promesas de ayuda y recompensa a cada uno. Dificilmente podríamos comprender que uno de los hijos, Juan, se sintiese feliz y satisfecho leyendo solo la carta escrita a su hermano Gillermo, y vice versa. Cada uno de ellos es probable que leyese en la cata de su hermano cosas provechosas, pero nunca se adjudicaría para sí las promesas hechas a su hermano específicamente, ni tampoco tendría que obedecer sus instrucciones. Si Juan fuese un empleado bancario, y Guillermo un artista, las instrucciones dadas al hermano en el banco no le servirían de nada al hermano en sus pinturas. Pues lo mismo sucede con los hijos de Dios. El mismo Padre en los cielos tiene muchos hijos. Todos los mensajes de amor , cariño, esperanza, instrucción y consejo deben ser provechosos cuando sean leídos por todos, pero cada uno debe reconocer las palabras que le son enviadas particularmente y que hayan sido escritas para él, y tiene que considerarlas y ubicarlas debida y apropiadamente.

La "Interrupción" en la Escritura

Otra fructuosa causa de confusión y malentedidos es el olvido o la ignorancia del hecho de que, esta presente dispensación del Misterio (o secreto), había estado oculta y escondida durante todas las edades y generaciones por Dios (Efesios 3:9). El Señor Jesús, al comienzo de Su ministerio tal como se registra en Lucas 4:16-20, muestra claramente el principio que estamos procurando resaltar. Entrando en la sinagoga en Nazaret, se puso de pie y comenzó a leer Isaías 61:1, 2. El punto que queremos observar, sin embargo, es que el Señor no completó el segundo versículo. Inmediatamente después de leer las palabras "el aceptable año del Señor", Él cerró el Libro. Por qué motivo se pararía en este punto? Por que razón no leyó hasta el final del versículo? El motivo es que la siguiente palabra pertenece a la todavía futura dispensación. El Señor estaba a punto de hacer una gran declaración, Sus palabras fueron: "Hoy se ha cumplido esta Escritura ante vosotros". Esto no podría haberlo dicho si es que hubiese seguido leyendo e incluido las palabras "el día de la venganza de nuestro Dios". El día de la venganza no será empleado hasta que el Señor Jesús de un paso más al frente y abra otro libro, tal como se registra en Apocalipsis 5 y 6.

La presente dispensación - un paréntesis

Con respecto a la verdad dispensacional, tenemos que recordar el "cierre del libro", y ver que esta presente dispensación se halla entre el "año aceptable del Señor", y el "día de la venganza de nuestro Dios". Pareciera que el Señor estuviese dando una oculta insinuación de un cambio pendiente en las palabras que habló al pueblo después del incidente citado anteriormente. Enfatizó el hecho de que, aunque había muchas viudas y muchos leprosos en Israel, fuesen aun así un leproso y una viuda Gentil los que fueron bendecidos, tal como se registra en las Escrituras. "El "intervalo" y el énfasis sobre la bendición Gentil aparecen juntos en este capítulo, de una tal manera, que precisa de una cuidadosa consideración. Y así sucede también con los demás profetas que escribieron de antemano acerca de "los sufrimentos de Cristo, y de las glorias que le seguirían" (1a Pedro 1:10, 11). Por lo que encontramos en sus escritos, no hallamos nada que les diese a saber si habría solo días o siglos entre los "sufrimientos" y la "gloria".

Israel, la llave para la verdad dispensacional

Comenzando desde el llamamiento de Abraham en Génesis 12, la historia de un pueblo ocupa la totalidad del Antiguo Testamento. Este hecho no precisamos profundarlo, pues es reconocido por todos los que conozcan algo de las Escrituras. No está tan claro, sin embargo, que por los estudiantes de la Palabra, la presencia o la ausencia del pueblo de Israel, sea o no un signo de importancia dispensacional, o que el lugar donde Israel desaparece de escena, y donde la dispensación cambia, sea al comienzo del Nuevo Testamento, al comienzo o a la mitad de los Hechos, o si después de la conferencia que Pablo tuvo con los líderes de los Judíos en Roma como se registra en Hechos 28.

Israel. y el ministerio terrenal del Señor

El lector de los"Evangelios" es consciente de todo el cambio con el hecho de que el Señor Jesús "Vino a los suyos". Su genealogía se da para que pudiera conocerse que Él era la Simiente de David y de Abraham (Mateo 1). Los hombres sabios inquirieron dónde debió nacer Aquel que era "el Rey de los Judíos", y fueron dirigidos a la ciudad real de Belén (Mat.2). El Señor limitó el ministerio de los doce a las "ovejas perdidas de Israel" (Mat.10:6), cuya limitación anuncio Él siendo verdera además de Su propio ministerio al tiempo (Mateo 15:24). Mucho de lo que hemos dicho hasta aquí, parte la compañía al principio de los Hechos, por la tradición que "La Iglesia comenzó en Pentecostés", y hace parecer esta tradición de quien la sostiene tan entrañada como la tradición de los Ancianos, para prevenir ciertamente a los que quieran apreciar la verdad para el tiempo presente.

Israel, y su lugar en los Hechos

La esperanza de Israel la hallamos en el primer capítulo de los Hechos, y se prolonga hasta el último capítulo. Después de haber sido instruidos por el Cristo ascendido por las Escrituras, la única pregunta que hicieron así que se presentó la oportunidad fue:

Restaurarás el reino a Israel en este tiempo? (Hechos 1:6).

Ni la pregunta de los apóstoles ni la respuesta del Señor pueden llevar a creer que tenga algo que ver con la "Iglesia". Pero alguno podrá decir que el siguiente capítulo si que habla de la formación de la Iglesia en el día de Pentecostés. "escudriñemos y veamos",

Había entonces en Jerusalén Judíos, hombres pios, de todas las naciones bajo el cielo (Hechos 2:5).

Estos "Judíos" estaban atónitos de oír a los apóstoles hablar en las lenguas que habían nacido, pero eso no altera para nada el hecho de que fuesen todos "Judíos". Pedro también reconoce sus nacionalidades, dirigiéndose a ellos como "Hombres de Judéa", "Varones de Israel", "Varones hermanos", y a "Toda la casa de Israel", y se refiere a las profecías de Joel y de David, pero ni tan siquiera una vez emplea palabra alguna que nos sugiera la presencia de un solo Gentil entre ellos. De hecho, su actitud posterior en Hechos 10:28 hace por lógica totalmente imposible la presencia Gentil en Pentecostés.

Encontramos la esperanza de Israel en Hechos 3:19-26, donde Pedro asocia la segunda venida de Cristo con el arrepentimiento de Israel, y la restitución de todas las cosas habladas por los profetas desde Moisés. "Tan solo Judíos" tenemos en Hechos 11:19, y en el capítulo final mismo encontramos a Pablo prisionero "por la esperanza de Israel" (Hechos 28:20).

Lo que es verdad que sucede en los Hechos es verdad que sucede además en el periodo de la Epístolas: "Al Judío primeramente" (Romanos 1:16), el creyente Gentil es un Olivo silvestre injertado en el olivo de Israel (Rom.11:17). Este es el testimonio de Romanos, la última epístola del periodo.

Israel, y la profecía de Isaías 6.

Cuando Israel repudió al Señor en Mateo 11 y 12 encontramos en el capítulo siguiente tanto la cita de Isaías 6:9, 10, como la primera ocurrencia de la palabra "Misterio". Cuando Israel manifestó su continua incredulidad en Hechos 28, allí encontramos la última citación de Isaías 6:9, 10 en el Nuevo Testamento, y con el ministerio en prisión del apóstol entramos en la dispensación del "Misterio". El cambio se produce por las palabras:

La salvación de Dios es enviada a los Gentiles (Hechos 28:28).

La salvación de Dios había sido originalmente enviada a Israel (Hechos 10:36); bajo el ministerio de la reconciliación fue entonces enviada tanto a los Judíos como a los Gentiles (Hechos 13:26); pero en Hechos 28:28 fue por primera vez en la historia Bíblica enviada a los Gentiles independientemente de Israel. Este hecho hace y produce un cambio de dispensacion. Aquí es donde el apóstol se introduce en su ministerio en prisión.

Israel, ausente del ministerio en prisión de Pablo

En Hechos 20:17-27 el apóstol da a conocer que un ministerio ha llegado a su fin, y otro - asociado con "cadenas" - le aguarda. En Hechos 26:16 el apóstol revela que lo había conocido a través del ejercicio de un doble ministerio, y de que había esperado la promesa de la segunda aparición del Señor. Las epístolas en prisión (Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón y 2a Timoteo) contienen la revelación del Misterio que le había sido dado a Pablo como el prisionero de Jesucristo para los Gentiles (Efesios 3:1-13; Col.1:23-27).

Por la aplicación del principio de la "correcta división" somos capaces de distinguir entre los tratos de Dios con los hombres mientras Israel sea un pueblo delante de Él, y Sus tratos con los hombres cuando Israel ha sido puesto de lado.

Durante el primer ministerio del apóstol, encontramos las promesas hechas a Abraham, el Nuevo Pacto, y la reconciliación del mundo; pero en su ministerio en prisión, nunca se menciona a Abraham, y ningún tipo de pacto, ni nuevo ni antiguo, se menciona tampoco. Por otro lado la reconciliación de la Iglesia (Efesios 2), y la reconciliación de todas las cosas en el cielo y en la tierra (Col.1), se ponen en abierto y se exhiben. En este nuevo ministerio somos llevados de vuelta atrás "antes de la fundación del mundo", y somos transportado, "por encima de todo" para estar "sentados juntamente" en los lugares celestiales en Cristo.

La verdad dispensacional precisa de cada una de las declaraciones de la Escritura

La correcta división de la Palabra de verdad no viola una sola palabra de la verdad inspirada; no se apropia indebidamente de una única promesa hecha a otros llamamientos; no mezcla confundiendo a los "Judíos" con los "Gentiles", ni al "Reino" con "Iglesia", ni "tierra" con "cielo; precisa de cada una de las declaraciones de la verdad sin alteraciones y sin paralelo. Cuando alguien experimenta los resultados de "espiritualizar" las Escrituras, y por eso mismo tan a menudo anula las antiguas limitaciones, este hecho, de que una correcta división de la Palabra deja cada palabla sin alteraciones, y sin disturbar cada promesa, debe recomendarse su aplicación para todo aquel que valore la verdad por encima de reputaciones, prácticas o mismo comunión.

Conclusión

Muchas más cosas podrían escribirse sobre este tema tan importante, pero esperamos que suficiente hayamos ya expuesto para demostrar que es necesario tener en cuenta los varios tratos y tiempos, dispensaciones y economías que cualifican las diferentes promesas y mandamientos. Porque así. proporcionando la Palabra de verdad con respecto al Judío, al Gentil, y a la Dispensación del Misterio, el lector obtendrá un cuadro completo de Su maravillosa armonía, percibiendo algunas cosas de la "multiforme" gracia que prevalece en la totalidad de los propósitos de Dios, y se verá a sí mismo aprovado ante Dios, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, dividiendo correctamente la Palabra de verdad

 

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