Las Epístolas Desde la Prisión
15º Parte
CAPÍTULO CUATRO
DELA EPÍSTOLA A LOS
FILIPENSES
CAPÍTULO CUATRO
DE
Aunque tengamos una quiebra de capítulo en Filipenses 3:21, es evidente que
el primer versículo del capítulo cuatro está asociado con el sujeto o tema
anterior:
Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y
corona mía, estad así firmes en el Señor, amados (Filip.4:1).
La exhortación a “estar firmes” ha sido ya señalada en 1:27. La unidad del
espíritu, alma y mente de 1:27 vuelve a repetirse en 4:2 como también sucede
con la idea “combatiendo juntamente” sunathleo (1:27 y 4:3). Pablo
incluye palabras encariñadas reminiscentes de su tributo a los creyentes
Tesalonicenses (1ª Tes.2:19): “mi gozo y corona”. Epipotheoi, “deseados”,
recuerda las palabras de 1:8, donde expresa su ardiente deseo de ver de nuevo a
los Filipenses. Ellos serían su “corona” en el Día de Cristo, el sello de su
apostolado, pero lo más importante era “mantenerse firmes” y no abandonar o
menguar en el testimonio a la
Verdad , y esto es igualmente importante hoy en día, y debería
estar siempre constantemente mantenido delante de todos nosotros.
El Apóstol ahora dirige un mensaje personal a dos mujeres que debían ser
evidentemente prominentes en la iglesia Filipense:
Ruego a Evodia y a Sintique, que sean de un mismo
sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes
a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente
también y los colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida (4:2, 3).
Estas creyentes habían entrado en disputas e impedido la unidad de la
asamblea. Las mujeres figuraban de manera prominente al principio de la obra en
Filipos (Hechos 16:13) y eran consideradas en alta estima en esta parte del
mundo. El Obispo Lightfoot hace el siguiente comentario al respecto:
“El celo activo de las mujeres en este país es un hecho significativo, sin
paralelo en la historia del Apóstol en otras partes, y tan solo puede
compararse con la prominencia que detentaban en una fecha más temprana, en el
ministerio personal de nuestro Señor”
El conflicto surgido entre las dos mujeres mencionadas tenía sus peligros,
pues existía siempre la posibilidad de un desarrollo divisorio en la iglesia,
algunos de parte de la una y otros haciendo de la otra. Esto ha sucedido
incontables veces en los círculos cristianos, para delicia del maligno cuyo
objetivo es dividir la hermandad y arruinar el testimonio. Pablo apela a una
tercera persona a quien se dirige como siendo “compañero fiel”. Una vez que
este adjetivo se halla en el masculino, debe referirse a un hombre, y había
muchos incluidos en cuanto a quien podía ser. Algunos le asocian con Epafrodito
o Lucas. Otros toman las dos palabras juntas como un nombre propio – “Syzygos
(camarada) por su verdadero nombre”, pero no hallamos indicios de un tal
nombre en cualquier otra parte.
Clemente es el nombre de un creyente en la asamblea Filipense desconocido
hasta aquí. Algunos han intentado identificarle con Clemente, el obispo de
Roma, pero esto es una conjetura improbable. El nombre era muy común en el
primer siglo y sería familiar en una colonia romana como Filipos.
Es preferible no hacer conjeturas, y una cosa es cierta – aun pensando que
no conociéramos su nombre, lo que es cierto es que no estaba siendo olvidado
por el Señor, pues su registro se hallaba en el “libro de la vida”. El registro
de Dios en un “libro” aparece tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo
(Éxodo 32:32; Salmo 69:28; 139:16) y en Lucas 10:20 el Señor convida a Sus
seguidores a “regocijarse porque sus nombres se hallan inscritos en el cielo”. Biblions
aparece diecinueve veces; y Biblos cinco veces, en conexión con el
“libro de la vida”. Lo que es importante saber es que, aunque los hombres
olviden las virtudes cristianas y el servicio ¡Dios no se olvida! Él toma
cuenta y premiará, y recompensará a todos cuantos hayan sido fieles cumplidores
con Su Gloria como objetivo.
Pablo ahora exhibe una resonante observación:
¡Regocijaos en el Señor siempre! Otra vez os digo
¡Regocijaos!
Un poco después observamos que, a pesar del sufrimiento y el conflicto, el
verdadero y consolador regocijo era posible. Es importante observar que la base
del regocijo cristiano sea el Señor y no las circunstancias. Estas ciertamente
son adversas y perplejas, pero el Salvador, Aquel que es el “mismo ayer, hoy y
para siempre” es la sólida Roca sobre la cual siempre podemos reposar
confiados, y en Quien podemos constantemente regocijarnos.
El Apóstol apela ahora por “moderación” o “gentileza” (vers.5). No es fácil
en castellano encontrar una equivalente para epieikes. Bondadoso, de
buena estima para otros, con gracia, complaciente, son algunos de sus rasgos
significativos que contiene. C.H. Welch lo expresó muy hermosamente diciendo:
“la sola gracia puede capacitar al creyente a exhibir al mismo tiempo una
infalible tenacidad, infinita gentileza, incorruptible lealtad, y voluntariosa
condescendencia a cada legítimo clamor hecho por otros” (El Precio del Alto
Llamamiento: pag.183).
“El Señor está cerca”. Esta es otra razón dada para demostrar esta gracia
cristiana. Algunos expositores leen esto como si dijera: “la venida del Señor
está cerca”, pero la parusía no aparece en el contexto, ni precisa allí
ser suplida. El Samos 145:18 declara que “el Señor está cercano a todo aquel
que ha llamado para Sí” y esto ha sido siempre una consoladora verdad. Él
siempre está cercano y a la mano para guiar, fortalecer, encorajar y bendecir.
Pablo continúa:
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, y con acción de gracias. Y
la paz de Dios, que sobrepasa todo el entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (vers.6 y 7).
Merimnao se traduce en la Versión Autorizada
“ansiar considerando el futuro”, y aparece seis veces, en Mateo 6, y siempre
nos dice que es un error, pues la sabia provisión para el futuro está cierta
y asegurada (1ª Tim.5:8). Es la preocupación y la ansiedad lo que está
equivocado, y el Señor se está refiriendo a la ansiedad en el primer Evangelio.
Ha sido dicho que “el trabajo duro casi mata, pero que la preocupación te mata
mismo”. Estamos ciertos de que nunca hubo tiempos como el actual y presente,
con un incremento de presiones impuestas sobre todos nosotros y de muchas
maneras. De ahí las dependencias al alcohol y a las drogas tranquilizantes para
acortar la tensión. Pero el creyente sabio, que vacía todos sus cuidados sobre
el Señor, experimenta algo que es infinitamente mejor ¡y siempre funciona! En
el lugar de preocupaciones viene “la paz de Dios que sobrepasa al
entendimiento”. Es bien posible que no tenga todas sus oraciones respondidas,
de la manera que él querría, pero se afirma de una sola respuesta siempre, la
respuesta de paz.
“Nuestras peticiones” conlleva cada problema, tanto espiritual como
temporal, a lo cual el ingrediente de la “acción de gracias” tiene siempre que
añadirse. La ingratitud es una de las frutas de los pecados. No sabemos cómo
orar como es debido ¡pero podemos siempre alabar! Un momento de reflexión sobre
las muchas bendiciones espirituales y físicas que hemos constantemente recibido
nos proveerá el tema o sujeto para nuestras oraciones, y si guardamos este
grato estado mental, realizando siempre lo que sea digno para el Señor, no nos
desviaremos nunca demasiado de Su voluntad día tras día. “Paz con Dios” es la
experiencia del creyente al darse cuenta de lo que la salvación y la
justificación por fe en Cristo realmente significan. La paz de Dios puede ser
la permanente posición a medida que todas las ansiedades son vaciadas sobre Él.
¡Él se ofrece para ser nuestro porta cargas permanente! (Salmo 55:22), y así
podemos continuamente conocer que es lo que tiene el Dios de paz con nosotros y
próximo a nosotros (Filip.4:9) a lo largo de todo este viaje hacia el hogar de
gloria. Entonces realmente nuestros corazones y mentes estarán “guardados” y
protegidos por Él, y nada puede entrometerse que pueda dañar.
Por lo demás, hermanos míos, todo lo que sea
verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo
lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en
esto pensad (Vers.8).
Es importante en este contexto darse cuenta que logices, el “pensar”
no significa meramente “meditar sobre”, sino “reconocer”, o “darse cuenta”. Es
una de las importantes palabras de Romanos 4, donde se traduce “reconocer”, e
“imputar”. Esta larga lista de gracias no es tan solo para pensarlas, sino para
“hacer un reconocimiento de” toda gracia en la lista en nuestras propias vidas
y la vida de otros creyentes.
En vez de la tendencia para criticar a otros, la cual todos tenemos en
alguna medida, ¡Cuánto mejor no sería observar estas gracias en otros miembros
compañeros del Cuerpo de Cristo y agradecer a Dios por ellos! ¡Cuánto más fácil
sería la labor y el testimonio cristiano si esta fuese la práctica diaria! Ha
sido señalado por algunos expositores que esta lista expone los ideales y
aceptes virtudes de la moralidad pagana. Si esto es así ¡Cuánto más debía estar
presente en la vida del redimido! La “virtud” es una palabra frecuente en el
griego clásico, y el Apóstol solo la emplea aquí. Tan solo aparece dos veces
más en el Nuevo Testamento en la 2ª Epístola de Pedro 1:3, 5. Tal vez
“excelencia” sea la mejor traducción suya.
“Alabanza” puede ser compuesta como “lo que merezca alabanza” o “cualquier
cosa que gane la aprobación del Señor”. El Apóstol, que siguió al Señor tan
íntimamente, pudo señalarnos su propio ejemplo sin egocentrismo, puesto que
preminentemente Pablo fue un hombre que practicaba lo que predicaba a los
otros. Aprendisteis, recibisteis, oísteis y visteis nos muestra cuán
cierto era eso, y debemos recordar que antes que llegase a estar completo el
Nuevo Testamento, la verdad de Dios se aprendía, se recibía, se oía, y se
veía en la vida y práctica del Apóstol. ¡Era realmente una Biblia viva!
Ojalá que en alguna medida vivamos la verdad a diario a la vista de otros que
sean a menudo totalmente ignorantes de Dios y Su Palabra.
El Apóstol llama la atención ahora a la ofrenda que la iglesia Filipense le
había enviado por manos de Epafrodito:
En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin
habéis revivido vuestro cuidado de mí, de lo cual también estabais solícitos
pero os faltaba la oportunidad (4:10).
La llegada de la ofrenda causó un gran regocijo en el corazón del Apóstol.
Pablo era una persona obviamente sensible en lo concerniente a ofrendas de
dinero o bienes. La última cosa que deseaba es que alguno pensase que estaba
aguardando recibir de su parte algún presente. Tenía una natural independencia
que nunca le permitiría mendigar. Pero por otro lado, cuando tales donativos se
hacían como una libre expresión de amor, se emocionaba a doblar y mostraba su
aprecio. Esto se ve muy claramente en el contexto que estamos considerando.
Él declaró que la solicitud de los Filipenses por él le había alegrado
sobremanera. No porque se hubieran olvidado de sus necesidades, sino porque les
faltaba la oportunidad de mostrar de una manera práctica su solicitud por él. Anethalete
solo se encuentra aquí en el Nuevo Testamento, pero se usa en la Septuaginta hablando
en Ezequiel 17:24 de los árboles “brotando de nuevo”. Ekaireisthe (pero
os faltaba la oportunidad) es otra palabra que solo aparece aquí en el Nuevo
Testamento y es muy rara en otros sitios. Normalmente, Pablo suplía sus
necesidades trabajando con sus propias manos, aunque él declaró que aquellos
que proclaman el Evangelio debían vivir del Evangelio (1ª Cor.9:11-15), sin
embargo detestaba ser un fardo para alguien:
…No busco lo vuestro, sino a vosotros: pues el hijo no
debe juntar para los padres, sino los padres para los hijos. (2ª Cor.12:14).
Aunque es obvio que estaría necesitado en su prisión romana, sin embargo
nunca le vemos quejarse de eso, y ahora les explica a los Filipenses cómo es
posible ser completamente independiente de las circunstancias:
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a
contentarme cualquiera que sea mi situación. Se vivir humildemente, y sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así como para estar saciado como
para tener hambre, así como para tener abundancia como para padecer necesidad.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (4:11-13).
El Apóstol había realmente “aprendido”, pero no fue de un libro, sino antes
bien en la escuela de la experiencia. Autarkes es otra palabra que solo
aquí aparece, significando “auto-suficiencia, independencia” (Manual Griego
Léxico del N.T. por Abbott-Smith). “Contentarme” como traduce la Reina y Valera no es muy
exacto. Pablo no estaba contento con sus circunstancias, pero era independiente
en medio de ellas. Los Estoicos usaban la misma palabra y trataban de soportar
con ecuanimidad y resolución todo lo que la vida les deparase en dificultades y
pesares, pero hacían este intento en sus propios esfuerzos, y generalmente
fracasaban. Pablo, sin embargo, revela su secreto en cuanto a cómo vivía
victoriosamente bajo todas las condiciones por extremas que fuesen. Tanto podía
poseer de todo como no tener nada. Podía estar repleto y en otro tiempo vacío;
podía estar empobrecido y otras veces abundar en todo: “he sido iniciado en un
secreto” declaró él, empleando mueo, una palabra que significa
primariamente: “iniciarse en los misterios” de los cultos paganos.
El Señor le había dado a conocer a Pablo muchos secretos. Él era
verdaderamente un mayordomo de los misterios (secretos) de Dios, y muchos de
nosotros se están regocijando en el más grande revelado en Efesios tres. Pero
este era un secreto devotado enteramente a la práctica:
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (4:13).
El Apóstol no tenía “confianza en la carne” (3:3). Era muy consciente de su
propia debilidad, sin embargo se dio cuenta de que, en esta condición, podía
experimentar el gran poder de resurrección del resucitado y ascendido Cristo.
A él le reveló el Salvador:
Y me ha dicho: Bástate Mi gracia, porque Mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en
mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo…pues cuando soy
débil, entonces soy fuerte (2ª Cor.12:9 y 10).
Aquí está el secreto que todos nosotros debemos aprender a poner en
práctica si vamos a triunfar sobre las circunstancias en vez de ser por ellas
abrumados; esta es la absoluta confianza en el poder de la resurrección del
Señor que puede “operar en nosotros”, y no la confianza en uno propio. ¡No
admira que Pablo desease más y más en el experiencia el “poder de Su
resurrección! (3:10) y la habilidad del Señor para vencer cada situación que
pudiera aparecerle.
Pablo ahora resume su apreciación de la asistente iglesia Filipense: “Sin
embargo bien hicisteis en participar conmigo de mi tribulación”. “Tener
comunión” o “participar” significa algo más que apreciar juntos la doctrina.
Significa participar prácticamente en otras necesidades, y esto caracterizó la
relación de los Filipenses con el Apóstol desde el principio de su labor
Evangélica en Filipos (vers.15) y posteriormente cuando estaba en Tesalónica.
Ellos le habían enviado ofrendas “una y otra vez”, es decir, más que una vez se
habían acordado de manera práctica de él. El Apóstol aquí emplea el término
comercial fruto, abundancia, vuestra cuenta. Él no procuraba ninguna
ofrenda personal. Su ferviente deseo era que “el fruto abundase en vuestra
cuenta” (17). Moule traduce esto como “el interés que relata vuestro crédito”.
La ofrenda Filipense era como una inversión que podría aportarles ricos
dividendos en el servicio del Señor, como se acumulan los intereses al crédito
de un depositante que, en el día de Cristo, no pasará desapercibido por el Juez
justo (2ª Tim.4:8).
Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia, estoy
lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor fragante,
sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os
falta, conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (4:18, 19).
“Tengo abundancia, estoy lleno”. El papiro nos aclara mucho el especial
significado de “Yo tengo”, apecho. En su uso diario y cotidiano se
emplea “tengo recibido”, una expresión técnica para “adscribirse un recibo”. La Versión Revisada
Estándar lo traduce “he recibido la totalidad del pago, y más”. El Apóstol
emplea esto en un sentido ilustrativo, y ahora describe la ofrenda no tan solo
como algo que le agrade a él, sino agradable al Señor, como “un fragante olor”
utilizando un simbolismo del Antiguo Testamento en conexión con la dulce
fragancia de los sacrificios que ascendían al Señor como algo de especial olor.
El Apóstol utiliza términos que también emplea del supremo sacrificio de
Cristo en Efesios 5:2. ¡Qué gran honor que cualquier servicio para el Señor
pueda ser pariente con los Suyos! El servicio propio de Pablo había sido
comparado al derramamiento sobre el sacrificio y servicio de la fe (2:17).
Lucía en su totalidad real y efectivo en servicio para el Señor, sería acepte
por sacrificio. Lo que a nosotros nos cueste poco, no es demasiado digno a Sus
ojos. Y ¿no es nuestro amor por Él medido por cuánto estamos preparados a
desgastarnos nosotros mismos, solo eso y nada más? David dijo: “…porque no
ofreceré a Jehová holocaustos que no me cuesten nada” (2ª Samuel 24:24). ¡Ojalá
fuéramos voluntariosos para entregarnos sin reservas a Él junto con nuestras
posesiones, y entonces el siguiente versículo en Filipenses aparecerá por
cierto en nuestra experiencia:
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a
Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (vers.19).
El versículo 19 no debía haber sido desvinculado del dieciocho. La idea es:
“habéis sido muy generosos para conmigo, y por eso Dios será generoso para con
vosotros”. Algunos toman el versículo diecinueve fuera de su contexto, y no
cumplen la condición del versículo dieciocho, así que no debían extrañarse preguntando
por qué así no funciona en su experiencia. ¿Qué podrá querer decir que el
cristiano espere conocer en realidad la sobreabundante generosidad de Dios? Fue
a una generosa iglesia a quien se le hizo esta tremenda promesa. Observe que
dice a la medida de las riquezas del Señor. No PROVENIENTE DE Sus
riquezas, sino DE ACUERDO (kata) a ellas. ¿Quién podría subestimar el
rango y la profundidad de estas riquezas? (Rom.11:33). Si un millonario diera
de sus riquezas, bien podría solo dar un centavo y no más. Pero si él diese de
acuerdo a su riqueza, tendría que dar una larga suma realmente. Dios no le
dejará a deber nada a nadie, y estamos tratando con un Padre celestial Cuya
generosidad está muy por encima de nuestras computaciones. Sus riquezas son y
están EN gloria EN Cristo Jesús, Quien está sentado en el más santísimo lugar
por encima de todo cuanto pueda ser concebido. ¡Qué inmensa riqueza hay aquí!
Los saludos finales se dan ahora de “todos los santos”, especialmente “los
de la casa del César”. Eso no significa los familiares del César, sino personas
empleadas en los servicios domésticos y los departamentos administrativos del
Emperador. La mayoría debían ser siervos y libres hombres, lo equivalente a un
siervo civil, algunos de los cuales debieron entrar en contacto con Pablo y a
través de eso adquirieron un conocimiento de la salvación. Una tal “casa”
existía en cada colonia romana, pero eso no es una razón en contra del origen
Romano para esta epístola, pues un tal establecimiento de ese tipo existía en
Roma, y debe haber habido millares de personas empleadas en la capital.
Las últimas palabras de Pablo, como siempre, refieren a la abundante gracia
del Señor y así termina esta preciosa epístola, un balance maravilloso a la Epístola Efesia ,
con su énfasis sobre “la realización” en práctica de aquello que Dios ha
“operado” tan maravillosamente, con la vista al premio en conexión con el “alto
llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. ¡Ojalá participemos diariamente en esta
“operación” día tras día!
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