Comparando asuntos espirituales

Comparando asuntos espirituales

La ciencia divide todo el campo de la investigación en tres grandes reinos, y cada cosa debe pertenecer, o bien al reinoanimal, vegetal o mineral. La subdivisión continúa hasta por fin alcanzar el individuo de las especies, y esta clasificación depende sobre la observación de semejanzas y diferencias. En este pequeño estudio desearíamos llamar la atención al valor del principio de “examinar las cosas que difieran”, tal como al margen de la lectura de Filipenses 1:10 sugiere (en la R.V.). Antes de que vayamos a las Escrituras, desearíamos que cada lector apreciase el valor de este principio, y le pedimos que observe la diferencia en las dos definiciones del hombre que damos a seguir:

(1)  El hombre es un animal que come, bebe y duerme.
(2)  El hombre es un animal que razona, habla y se viste con ropas.

En la primera descripción el hombre no se diferencia en nada de la familia del gato; en la segunda, con tres detalles diferenciados, se mantiene en una significativa separación y diferencia del resto de la creación. Muchos de los hijos de Dios no tienen un punto de vista más claro de la enseñanza de la Escritura que el hombre número 1 encima enunciado. Si leen la palabra “evangelio” o “apóstol” en Mateo y Efesios, para ellos viene a dar lo mismo. Por eso mismo nos proponemos considerar un bien conocido pasaje a la luz de este principio, y estamos convencidos de que examinando las cosas que seandiferentes en el propósito de Dios por nosotros mismos, lo veremos con más claridad:

“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo, hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo; Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por caminos de Gentiles no vayáis, y en ciudad de Samaritanos no entréis, sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios” (Mateo 10:1-8).

Aquí tenemos los siguientes puntos que demandan atención:

(1)  UN EVANGELIO.- que los apóstoles son enviados a predicar.
(2)  UN ORDEN DEFINIDO DE APÓSTOLES.- en el cual son los doce ordenados
(3)  UNA RESTRICCIÓN.- Por camino de Gentiles no vayáis.
(4)  UN ACOMPAÑAMIENTO.- Poderes milagrosos sobre la muerte y enfermedad.

(1)  EL EVANGELIO.- El evangelio que los doce fueron enviados a predicar era “el evangelio del reino”. Este evangelio, acompañado por sus apropiadas señales, fue predicado por el Señor Mismo antes de esta comisión, tal como una lectura en Mateo 4:23 y 9:35 podrá demostrar. Citaremos tan solo el último pasaje:

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mat.9:35).

Antes de seguir adelante, nos gustaría hacerle al lector una pregunta. Y es la siguiente: “¿Consideraría usted un evangelio, el cual nada conociese de Jesús crucificado y resucitado, como siendo el evangelio que se predica hoy en día?” ¡Claro que no! Un evangelio sin Cristo crucificado y Cristo resucitado no contiene el mensaje de salvación de los hombres pecadores, y no podría ser considerado siendo el de Dios. Ahora bien, sin limitarnos a cualquier cronología existente de los evangelios, todos concordaremos que Mateo 16 debe venir después de Mateo 10, y que un tema revelado en Mateo 16 por primera vez no podría haber tenido lugar ni habría hecho parte del evangelio predicado anteriormente. Aquí en Mateo 16 leemos:

Desde entonces comenzó Jesús a declarar a Sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitado al tercer día” (Mat.16:21).

Cuando Pedro escuchó estas palabras, con su actitud ofreció una prueba añadida de que fueron oídas por primera vez. Tan solo tenemos una conclusión, y es que aquel evangelio del reino debe ser considerado distinto del evangelio de la gracia de Dios, tal como fue predicado por Pablo a los Gentiles.

(2)  LOS APÓSTOLES.- En Gálatas 2 leemos que después de que el apóstol Pablo hubiese estado predicando el evangelio sin referencia a Jerusalén durante catorce años, subió siguiendo una revelación y les comunicó a quienes en Jerusalén estaban aquel evangelio que predicaba a los Gentiles:

“Cuando vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, así como a Pedro le había sido encargado el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los Gentiles)” (Gál.2:7, 8).

Aquí tenemos una reconocida diferencia, no tan solo en evangelio, sino además en apostolado. No es tan solo una visible distinción entre el apostolado de Pedro y el de Pablo, sino que esta distinción además se mantiene de manera definitiva entre el ministerio terrenal de Cristo, y Su ministerio celestial a través de Su siervo Pablo:

“Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia…para ser ministro de Jesucristo a los Gentiles, ministrando el evangelio de Dios” (rom.15:8, 9, 16).

Es evidente, por sus propias palabras en 1ª Corint.15:5 y 8: “de los doce”, y “de mí también”, que el apóstol Pablo debe distinguirse por separado de los doce. No en tanto, la prueba más conclusiva de un orden diferente de apóstoles que aquellos de Mateo 10 se encuentra en Efesios 4:8-11: “Subiendo (cuando ascendió) a lo alto…dio dones a los hombres…y Él Mismo constituyó a unos apóstoles”. Aquí tenemos un orden de apóstoles, que es don de Cristo, “cuando ascendió a lo alto”, con lo cual no puede referirse a los que fueron constituidos antes de haber siquiera revelado su muerte y resurrección.

(3)  LOS GENTILES.- Tanto en Gálatas 2:7, 8 como en Romanos 15:16, así como en Efesios 4, se ve claramente que el evangelio y el apostolado de Pablo se dirige de manera definitiva sobre todo a los Gentiles. En Mateo 10 el camino a los Gentiles estaba prohibido, y, además, el propio Señor declaró que había sido enviado tan solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Esta limitación a Israel no se confina solamente a Mateo 10. La encontramos repetida en Mateo 15:21-28, y también tanto en Pentecostés como posteriormente.

Algunos lectores pueden estar bajo la impresión de que Pentecostés alteró toda esta exclusividad, así que debemos ir al pasaje para ver si es así, o no. Pentecostés era una fiesta de los Judíos. Ningún Gentil, a menos que fuese prosélito, tenía ni el derecho ni la necesidad de viajar grandes distancias desde su casa para guardar y celebrar la fiesta. Si bien la multitud reunida se quedase atónita cuando oyeron a los hombres hablar sus propios lenguajes, no eran Gentiles, sino Judíos que habían nacido o emigrado a estas otras tierras que se especifican: “Judíos, varones piadosos, de todas las naciones” (Hechos 2:5) es el título que tienen, y Pedro se dirige a ellos como “Varones Judíos” e “Israel” (Hechos 2:14, 22, 36). Vea ademásHechos 3:13 y 25 en esta conexión. La actitud de Pedro delante de Cornelio en Hechos 10:28 y la actitud paralela de “los apóstoles” y la iglesia en Jerusalén (Hechos 11:1, 2), disipa por tanto del todo la idea de que, bajo el ministerio de Pedro y en el día de Pentecostés, fueron “añadidos a la iglesia” los Gentiles en igualdad con los Judíos.

Dios, por manos de Pablo, abrió la puerta de la fe a los Gentiles (14:27), y fue Pablo quien sería comisionado a mostrar que, el creyente Gentil, estando “en Cristo”, era “simiente de Abraham”, del mismo modo que lo era el creyente Judío (Gál.3:29). A seguir, posteriormente, Pablo recibió la dispensación de la gracia de Dios para con los Gentiles (Efesios 3:1, 2), y entonces, tanto el Judío como el Gentil, dejan de serlo, en la creación de un nuevo hombre (Efesios 2:11-22).

(4)  DONES MILAGROSOS.- Si Dios nunca intercede y se envuelve en los asuntos de Sus hijos actualmente, entonces la oración en sí misma no serviría de nada. Nosotros no afirmamos que los milagros hayan cesado, sin embargo, lo que aseguramos es que los dones milagrosos como “señales” no pertenecen a la iglesia del cuerpo único, ni tampoco a la dispensación del misterio. Cuando vemos leyendo acerca de los milagros que fueron producidos por Pedro y Pablo, y los habidos durante el periodo de los Hechos, ni tan siquiera un enemigo podría poner un solo milagro en cuestión. Allí tenemos milagros tales como levantar los muertos, dar vista a los ciegos, limpiar leprosos, inmunidad contra el efecto de venenos, etc.

La gran mayoría de lo que hoy en día se considera por milagro, sin embargo, no deja de estar bajo la influencia y campo de la psicología y la histeria. No estamos, no en tanto, escribiendo para criticar a otros, sino mera y sencillamente comparando Escritura con Escritura. La Iglesia en Corinto tuvo una plenitud y abundancia de estos dones (1ª Cor.12), y Pablo los ejercitaba hasta el último de los capítulos de los Hechos (28:1-9). Un simple paño o delantal de Pablo enviado era capaz de efectuar una sanidad. Sin embargo Trófimo es dejado enfermo en Mileto (2ª Tim.4:20), Epafrodito se haya moribundo en enfermedad en Filipenses 2:25-27. Un consejo o prescripción, no un paño o delantal, es lo que Pablo recomienda y envía por carta a Timoteo en 1ª Tim.5:23, debido a sus frecuentes enfermedades. La razón o motivo no es difícil de deducir: Mientras Israel permaneció siendo una nación delante de Dios, “las señales seguían” a la predicación; cuando fueron repudiados y puestos de parte en Hechos 28:23-28, cesaron las señales.

Por eso encontramos que, al examinar o comprobar las cosas que difieran, términos tales como “evangelio” y “apóstol”, bien pueden implicar mensajes y comisiones muy dispares y distintos, y la ausencia de los dones como señales son así explicados…escrituralmente.    

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