La Verdad Dispensacional y las Epístolas del Misterio

La Verdad Dispensacional y las Epístolas del Misterio



El lector que haya visto el número 8 de esta serie recordará que la importancia de las cuatro epístolas pasa a estar en preminencia, y expresamos nuestra intención de venir a tratar con la razón por la cual estas epístolas son tan valiosas para nosotros en este día actual y presente. En la mente del lector, suponemos nosotros, deben surgirle las siguientes cuestiones:

(1)  ¿POR QUÉ DENOMINARLAS “EPÍSTOLAS EN PRISIÓN”?
(2)  ¿POR QUÉ CUATRO EPÍSTOLAS?
(3)  ¿QUÉ SON ESTAS CUATRO EPÍSTOLAS?
(4)  ¿CUÁL ES SU DISTINTIVA ENSEÑANZA?

Para respondes a la primera cuestión, ¿Por qué denominarlas las “Epístolas en prisión”?, debemos volver nuestra atención al libro de los Hechos de los Apóstoles, con el fin de observar unos cuantos e importantes puntos que allí se nos dan a conocer, concerniente al ministerio del apóstol Pablo. Después de muchos años de servicio, el apóstol, en Hechos 20, expone con toda claridad que había llegado al fin de un ministerio, y que daba comienzo a uno nuevo. Les dice a sus oyentes (en los versículos 17-38) que ya no volverían a ver su rostro, y que su futuro ministerio tenía que ver con cadenas y aflicciones.

Posteriormente, estando delante del rey Agripa, el apóstol reveló que cuando el Señor se le apareció en el camino a Damasco, no tan solamente le dio una comisión al tiempo, sino que le prometió que se le aparecería una segunda vez, y entonces le daría una comisión posterior (Hechos 26:16-18). A su llegada como prisionero en Roma, el apóstol envió a llamar a los líderes de los Judíos, y después de un día entero conferenciando con ellos, los despidió, citando por última vez Isaías 6:9, 10, y diciendo:

“A los Gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán” (Hechos 28:28).

No se nos deja que hagamos conjeturas en cuanto a lo que el apóstol enseña a consecuencia de esta crisis dispensacional; tenemos con toda claridad el testimonio escrito. Este ministerio en prisión llega a ser para nosotros demasiado elocuente en las epístolas que Pablo escribió siendo el prisionero del Señor. Ahora debemos ponerlas al descubierto:

EFESIOS ES CLARAMENTE UNA EPÍSTOLA EN PRISIÓN.-
“Pablo, el prisionero de Jesucristo por vosotros los Gentiles” (Efesios 1:13).

FILIPENSES ES UNA EPÍSTOLA EN PRISIÓN.-
“Mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio” (Filip.1:13).

COLOSENSES ES UNA EPÍSTOLA EN PRISIÓN.-
“El misterio de Cristo, por el cual también estoy preso” (Colos.4:3).

2ª TIMOTEO ES UNA EPÍSTOLA EN PRISIÓN.-
“No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso Suyo” (2ª Tim.1:8).

FILEMÓN ES UNA EPÍSTOLA EN PRISIÓN.-
“Pablo, ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo” (Filemón 9).

Si bien Filemón sea una pequeña y preciosa epístola, no está escrita con la intención de manifestar la distintiva verdad del misterio, y, consecuentemente, de manera usual hablamos tan solo de “las cuatro epístolas”, con el objetivo de no causarle malentendidos a ningún creyente.

Ahora vamos a ocupar el espacio restante para exhibir la distintiva enseñanza de estas cuatro epístolas. Antes que nada será interesante que veamos cómo se dividen en dos parejas. Un par enseña las básicas verdades, la otra pareja exhorta al creyente a permanecer en la fe. Esto podemos visualizarlo de la siguiente manera:

A| EFESIOS.- La revelación del Misterio.
   B| FILIPENSES.- La corrida por el Premio.
A| COLOSENSES.- La revelación del Misterio.
   B| 2ª TIMOTEO.- La lucha y la Corona.

Antes de abordar la cuestión “¿Qué es el Misterio?” veamos uno o dos puntos distintivos y en común de estas epístolas.

“LOS LUGARES CELESTIALES” (Efesios 1:3).- La esfera de bendición de esta iglesia no se halla en la tierra, ni en la Jerusalén celestial, sino que se encuentra en los “lugares celestiales”. Estos lugares se hallan a la diestra de Dios, por encima de todo principado y potestad, por encima de todos los cielos (Efesios 1:3, 20, 21; 4:10). De esta iglesia se dice que está sentada juntamente en estos mismos cielos (Efesios 2:6). Ninguna más alta esfera podrá ya ser concebida o revelada en la Escritura. Nada hay que se le iguale en cualquiera de las epístolas escritas por Pablo anterior a su prisión durante los Hechos, o por cualquier otro apóstol en tiempo alguno.

“ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO” (Efesios 1:4).- Estrictamente hablando, la palabra que aquí se traduce “fundación” debería haberse traducido “caída”, pues se refiere a Génesis 1:2, pero ahora no podemos ni vamos a ocuparnos aquí del tema. Será suficiente para el propósito que tenemos en mano darnos cuenta que este es el único lugar en la Palabra de Dios donde una compañía de creyentes se asocia con un periodo anterior a la fundación del mundo, todas las demás compañías se conectan con un periodo a seguir o desde la fundación del mundo (vea Mateo 25:34). Aquí por tanto tenemos dos peculiares características que no se encuentran en ninguna parte más en las Escrituras:

(1)  “UNA ESFERA DE BENDICIÓN “EN LOS LUGARES CELESTIALES POR ENCIMA DE TODO.
(2)   UN PERIODO DE ELECCIÓN “ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO”.

Ahora Pablo, como el prisionero de Jesucristo, clama que, a él, le ha sido dada “una dispensación”, y que a él le ha sido revelado “El Misterio”. Debemos aclarar el significado de las palabras antes de seguir adelante.

La palabra “dispensación” se traduce “mayordomía” en Lucas 16:2, y no tiene conexión alguna con la palabra “siglo” o “edad”, ni con un periodo de tiempo particular. Un mayordomo era el nombre dado antiguamente en castellano para el administrador de un campo agrícola. Este campo estaría bajo guarda de su mayordomía. Así, Pablo, clama haber sido encomendado por Dios para guardar o administrar una parte o sección particular de Su gran Viña.

La palabra “misterio” significa “un secreto”, y especialmente un secreto propósito que no se divulga por causa de un enemigo. Dios ha planeado las edades o siglos, pero por causa del gran enemigo de la verdad, de propósito, Él no ha revelado todas las partes del plan de una sola vez o al mismo tiempo. La mayoría de las Escrituras tratan con la fase del propósito de Dios que se conecta con Israel. Cuando Israel fracasó a la hora de arrepentirse, ese hecho ciertamente parecería como si el maligno hubiese producido el colapso en el propósito de las edades. Pero fue exactamente en este punto de tiempo que se manifestó la sabiduría de Dios. Cuando todo parecía perdido, entonces tuvo por bien revelar Su secreto, es decir, que: durante todo el periodo que dure el repudio de Israel, Él ha determinado llamar, de entre los Gentiles, una compañía que serían los miembros del Cuerpo de Cristo, los cuales, aunque habían sido extraños a la ciudadanía de Israel, serían bendecidos por encima de la heredad de Israel, y más allá de lo que todas las promesas de Abraham pudiera ofrecer.

Este secreto se lo reveló Dios al prisionero Pablo, y a través de él, todos los demás han aprendido su maravilloso mensaje. Esto deja los demás llamamientos y dispensaciones exactamente donde la Escritura los ubica, y no confunde el reino con la iglesia, ni la novia con el cuerpo, o la tierra con el cielo.

Si bien habría mucho más que escribir, debemos reducirlo limitándonos tan solo a Efesios 3, con el fin de que obtengamos, en el mismo lenguaje de la Escritura, la declaración del propio Pablo acerca de esta nueva dispensación:

“Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo POR VOSOTROS LOS GENTILES, si es que habéis oído de la ADMINISTRACIÓN de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros: que por REVELACIÓN me fue declarado EL MISTERIO…A mí, que soy menos que el más pequeño de los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las INESCRUTABLES riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la DISPENSACIÓN DEL MISTERIO escondido desde los siglos en Dios” (Efesios 3:1-3, 8, 9).

Con el objetivo de confirmar este reclamo y una posterior explanación de su significado, vamos a dar una cita de Colosenses:

“Por Su CUERPO, que es la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la ADMINISTRACIÓN (o dispensación) de Dios que me fue dada PARA CON VOSOTROS, para que anuncie cumplidamente la Palabra de Dios; EL MISTERIO que había estado OCULTO desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido MANIFESTADO a Sus santos: a quienes Dios quiso dar a conocer…” (Colos.1:24-27).

Quien quiera que el lector pueda ser, y cualquiera que sea el punto de vista que pueda mantener en cuanto a la verdad dispensacional, aquí tenemos dos inspiradas declaraciones en la Palabra de Dios que no pueden ser ignoradas. Demandan atención, fe y adherencia. Si son secundadas y seguidas, nos guían a una seguridad y a una comunión que trasciende toda y cualquier otra cosa habida en la Escritura. ¿Sería ahora de admirar que, habiendo visto tan siquiera un simple relance de la gloria que hay aquí, a la diestra de Dios, mantengamos un tan alto valor y apreciación de estas cuatro epístolas en prisión?

El hecho de que, en estas cuatro epístolas, encontremos la revelación del misterio, no debe, ni tampoco puede, significar que las demás Escrituras se ignoren, o que se nieguen los fundamentos. Este aspecto del tema se trata en el Número 8 de esta serie.

Nosotros desearíamos escribir mucho más sobre estos preciosos asuntos, pero nuestro objetivo debe haber sido alcanzado si hemos conseguido remover el prejuicio, y los reclamos habidos en estas epístolas que se han traído a la íntima apreciación del creyente, han sido vindicados.        

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Racimo de uvas de Escol

LAS EPÍSTOLAS A LA IGLESIA Por; E.W.Bullinger

Yeshua cumple con las Fiestas de Primavera