La verdad dispensacional y los fundamentos



La verdad dispensacional y los fundamentos



“Los defensores de lo que se denomina la Verdad Dispensacional se limitan ellos mismos a las cuatro epístolas en prisión de Pablo, ellos propios se distancian del resto de la Escritura, y tienen muy poca o nula consideración por los Fundamentos”.



Aquellos que así critican de manera adversa lo que se conoce como la Verdad Dispensacional, hablan igual o de manera muy similar a esta, sin embargo, en la revista mensual titulada El Expositor de Berea (que ha sido recientemente considerada por una crítica hostil como “el órgano oficial de esta enseñanza” en las Islas Británicas) han ido apareciendo los siguientes estudios:



Estudios Periodo de duración

LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS………………… DOCE AÑOS

EL LIBRO DE APOCALIPSIS…………………….. DOCE AÑOS

LA EPÍSTOLA A LOS ROMANOS………………. CINCO AÑOS

ESTUD. SISTEM. DEL ANT. TESTAMENTO… CATORCE AÑOS

LAS PARÁBOLAS DEL NUEVO TESTAM……... CUATRO AÑOS



¿Cómo es posible, por tanto, que tales críticas puedan ser mantenidas, cuando el Índice de los primeros veinte volúmenes de esta Revista contiene una tal evidencia de concentrados, pacientes y diligentes estudios de tantos y tantos libros de la Biblia además de “las cuatro epístolas en prisión”? Y además, en cuanto a los Fundamentos, el mismo Índice revela diversas y variadísimas series que tratan con doctrinas tales como:



(1) LA DEIDAD DE CRISTO

(2) EL PECADO

(3) LA REDENCIÓN

(4) LA RESURRECCIÓN

(5) LA SANTIFICACIÓN

(6) LA INSPIRACIÓN DE LA ESCRITURA

(7) EL TIPO Y SOMBRA DE LA ENSEÑANZA DEL TABERNÁCULO

(8) LAS OFRENDAS DE LEVÍTICO, y

(9) LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO.

Nosotros sugerimos que, los tales críticos de la verdad dispensacional, son culpables, tal vez de manera inconsciente, de tergiversar y pervertir los hechos, y creemos que todos los lectores que posean un sentido de justicia no permitirán que tales afirmaciones deformen o anulen su propio juicio. La limitación de espacio en un panfleto de estas dimensiones no permitirá un tratamiento profundo y detallado del tema, sin embargo, haremos un esfuerzo por exhibir la evidencia Escritural, con el fin de poder probar que, aquellos que se sujeten a la enseñanza de “las cuatro epístolas en prisión”, estarán sujetos, necesariamente, a los fundamentos de la fe.



La mayor parte de los creyentes evangélicos concordarán en que, aunque algunos se omitan, al menos, los siguientes fundamentos deben estar incluidos, si es que vamos a ser considerados sanos en la fe:



(1) LA INSPIRACIÓN DE LA ESCRITURA

(2) LA COMPLETA Y SUFICIENTE OBRA DEL SACRIFICIO DE CRISTO

(3) LA SALVACIÓN POR GRACIA A TRAVÉS DE LA FE, Y NO POR LAS OBRAS.

(4) LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE

(5) LA DEIDAD DE CRISTO.



Nosotros sometemos que, cualquier diferencia que pueda haber entre creyentes que sostengan los fundamentos enunciados, no puede surgir proveniente del amor Cristiano ni de la fidelidad, sino que debe atribuirse al sectarismo o a otro cualquier motivo de la misma índole.



(1) LA INSPIRACIÓN DE LA ESCRITURA.- Hay un versículo en el Nuevo Testamento que es supremo en la plenitud de su testimonio para con este fundamento, y se halla en la epístola en prisión 2ª Timoteo:



“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil” (2ª Tim.3:16).



Teniendo siempre en mente este pasaje, ¿Qué temor podría haber de que, el lector que haya descubierto los secretos de las epístolas en prisión, venga a menospreciar su concepto de la verdad de toda la Escritura, o que sea negligente a este respecto, cuando esta propia epístola declara que todas las Escrituras son provechosas? Si lee el contexto de 2ª Timoteo 3:16 aprenderá que la misma Escritura hace sabio para la salvación, y equipa al hombre de Dios. ¿Debemos, por tanto, ser avisados que aquel que siga la enseñanza de El Expositor de Berea será, con la excepción de las cuatro epístolas, cortado de las Escrituras, debiendo recordar además que el prejuicio es cegador, y actuar en consecuencia? ¡Todo lo contrario!



(2) LA COMPLETA Y SUFICIENTE OBRA DEL SACRIFICIO DE CRISTO.- Tomemos el testimonio de Efesios y Colosenses:



“En Quien tenemos la redención a través de Su sangre, el perdón de los pecados, de acuerdo a las riquezas de Su gracia, que hizo abundar sobre nosotros” (Efesios 1:7, 8).



“Pero ahora en Cristo Jesús vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Efesios 2:13).



“Andad en amor, así como también Cristo nos amó, y se entregó a Sí Mismo por nosotros, en ofrenda y sacrificio a Dios, en olor fragante” (Efesios 5:2).



“Haciendo la paz mediante la sangre de Su cruz…Vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en Su cuerpo de carne, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él” (Colos.1:20-22).



Estos pasajes contienen un tremendo fundamento. La redención se declara ser por sangre, y esencial para el perdón. La paz y el acceso es por la cruz, y la presentación del creyente “santo y sin mancha” es, tan maravillosa, que sobrepasa todo entendimiento. ¿Quién, por tanto, teniendo delante estos testimonios, dejaría de escudriñar la totalidad del Antiguo Testimonio y las Escrituras del Nuevo para llegar a comprender todo lo que se haya revelado concerniente a este fundamento de nuestra fe?



(3) LA SALVACIÓN POR GRACIA.- Insistimos diciendo que, por mucho que podamos progresar en el conocimiento de la Palabra, siempre debe mantenerse un claro testimonio concerniente al camino de la salvación. Y así, ningún otro pasaje de Escritura nos presenta los términos de la salvación tan claramente y en tan corto espacio como se expone en Efesios 2:8-10:



“Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).



Aquí tenemos no solamente el énfasis puesto sobre la gracia sin obras, sino que además el equilibrio o balance se preserva por la declaración final diciendo que, la salvación, si bien no provenga de las obras, resulta no obstante en y para las buenas obras, una característica de la epístola de Efesios es que hace un perfecto balance entre la doctrina y la práctica a través de sus seis capítulos.



(4) LA JUSTIFICACIÓN POR LA FE.- ¡Qué gran importancia posee la epístola a los Romanos! Todo creyente que tenga algún conocimiento de la verdad es consciente de la naturaleza fundamental de su testimonio en cuanto a la justificación. ¿Cuántos de nosotros serían capaces de hacer una sinopsis de su enseñanza con tanta certeza y brevedad como lo hace el apóstol en un solo versículo de la epístola a los Filipenses?:



“Y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Filip.3:9).



Aquí tenemos cinco puntos diferenciados, los cuales cubren prácticamente la enseñanza de Romanos sobre el tema de la justificación:



(I) SE HALLA “EN ÉL” Pues, tal y como dice Romanos 8:1: “Ninguna condenación hay para los que están EN Cristo Jesús”, y Romanos 8 está en directo contraste con Romanos 5, donde la condenación se encuentra en Adán.

(II) NO ES PROVENIENTE DE LA LEY (vea Rom.3:20, 21, 28; 8:3; 10:4).

(III) ES A TRAVÉS DE LA FE de CRISTO “Que es por la fe DE Cristo” (Rom.3:22).

(IV) ES UNA JUSTICIA DE DIOS (vea Rom.1:16, 17; 3:21, 26).

(V) ES POR LA FE “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe, sin las obras de la ley” (Rom.3:28).



Aquel que crea Filipenses 3:9 se regocijará en la más plena exposición de la epístola a los Romanos.



(5) LA DEIDAD DE CRISTO.- La persona del Cristo ascendido es la gloria del ministerio en prisión de Pablo. ¿Cómo puede ser que alguien que crea Filipenses o Colosenses tolere alguna vez el lenguaje de aquellos que hablan tan frecuentemente del Señor como siendo “El Hijo del carpintero”, o “El hombre de Galilea? Estos deberían abstenerse aún mismo de pronunciar el santo nombre “Jesús”, pues en estas epístolas se les enseña a considerarle como “Señor”. Él se mantiene siendo “La forma de Dios, aunque no estimase ser igual a Dios como algo a lo que aferrarse”, y vendrá un día a ser reconocido como Jehová, portando consigo “el nombre que está por encima de todo nombre” (Filip.2:6-11). Reconocerán que Él es la Imagen del Dios Invisible, que toda la creación visible e invisible es la obra de Sus manos, que Él es antes de todas las cosas, y que por Él todas las cosas subsisten, y que en Él habita toda la plenitud de la Deidad (Colos.1:15-19; 2:9).



Si estos fundamentos encuentran su exposición en las cuatro epístolas en prisión, entonces, mientras más se estudien y valoren, mayor y más fuerte será el testimonio para con los fundamentos de nuestra fe. Ya no nos queda espacio alguno para explicar la razón por la cual estas cuatro epístolas sean para nosotros tan preciosas, pero al lector que esté interesado le recomendamos que lea el Mensaje desde Berea número 9, en el cual esperamos exponer nuestros motivos con toda claridad.

Juan Aillon jaillon2@gmail.com

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Racimo de uvas de Escol

LAS EPÍSTOLAS A LA IGLESIA Por; E.W.Bullinger

Yeshua cumple con las Fiestas de Primavera