NUESTRA POSICIÓN Y NUESTRA ESPERANZA
NUESTRA POSICIÓN Y NUESTRA ESPERANZA
Hay dos principios muy importantes presentados en Apocalipsis 3: 3 y 11, los cuales son profundamente interesantes cuando son entendidos, cuando se aclaran y se vuelven sencillos; fáciles de comprender. Entonces se llenan de poder - Hay dos cosas distintivas y principales que caracterizan al vencedor bajo el punto de vista de Dios:
El primer principio es que mantienen con ellos la verdad que les ha sido comunicada al principio, y el segundo, la esperanza que se les ha puesto delante.
Encontramos estos dos distintivos signos ilustrados en la historia de Israel, y además, en la historia de cualquiera de las demás Iglesia de Dios:
Lo que Él nos ha dado al principio, y lo que nos pone delante.
Estas dos cosas han de formar tu carácter y el mío querido cristiano, y todo aquel que sea salvo en la sangre del Salvador, cualquiera que sea de entre Sus "compañías". No debemos ser influenciados por el carácter de las cosas que nos rodean, ni tan siquiera por la presente condición de la gente de Dios; sino que debemos ser influenciados tan solo y exclusivamente por lo que Dios no ha dado al comienzo, y lo que Él nos dará en concreción con eso futuramente . Somos propensos a quedarnos desanimados y descorazonados por el estado de cosas alrededor, y renunciamos a todo debido a la ruina que contemplamos, quedándonos así paralizados; pero si tú te apropias de estas dos cosas señaladas en el encabezado de estas lineas, o más bien, si ellas se apropian de ti, ambas te capacitarán para frenar la tendencia y ser como un vencedor bajo el solo punto de nuestro Dios y Padre, Jesucristo, aunque de un Llamamiento más alto! Recordar lo que hemos recibido y oído de Él, y acariciamos la esperanza de gloria que nos ofrece delante.
El Protestantismo o los vientos frescos espirituales que aparecen de tiempos a tiempos
Tenemos un tipo de Protestantismo ante nosotros de este tipo en una de las asambleas o compañías del Apocalipsis, o Revelación de Jesucristo: La futura nombrada iglesia en el territorio de en Sardis.
Ahora bien, se debe siempre distinguir entre (1) una obra del Espíritu de Dios, y (2) El estado de cosas que resulta de Su obra a través de la interferencia humana, la gestión humana, la maquinaria terrenal, y con la cual se estereotipa la forma y se le roba el poder a la obra que Dios ha hecho. La Reforma fue una obra distintiva del Espíritu de Dios, una ola de poder espiritual. Pero el Protestantismo se fue aguando por la debilidad humana y la astucia de Satanás. Y así ha seguido sucediendo la ruína, siempre que una temporada de gloriosa visitación divina haga Su aparición como un fresco vientecillo suave y agradable.
Cincuenta años atrás (N. del T.: el autor se refiere al despertar espiritual ocurrido a comienzos del siglo 19) también hubo un movimiento muy definido del Espíritu de Dios que sacó a muchos de los cerrojos de la Cristiandad. Sin embargo, ¿de qué nos ha valido? Cuando la energía, la frescura, y la florescencia del Espíritu se aleja ¿qué más hay a continuación, en la gran mayoría de los asuntos que nos rodean?
Lo que queda
Cuando no permanece lo que Dios nos dá al principio y se desvanece la esperanza que nos tiende delante, como resultado, en la gestión humana: las personas deslizan, van cayendo poco a poco en lo que podríamos denominar el 'hermanismo'; y no hay nada peor que eso, pues, la corrupción del mejor, es la peor de las corrupciones. ¿Cuál es nuestra salvaguardia moral entonces? Sencillamente.- retener lo que hemos recibido, y vivir en la esperanza bienaventurada del Supremo llamamiento de Cristo, o, dicho de otra manera: realizar en nuestras propias almas el poder de la resurrección que Dios nos ha dado... y lo que con Él nos dará.
Encontramos ilustraciones en los tiempos del Antiguo Testamento maravillosas sobre todo esto. Todos los grandes movimientos reformistas en Israel se caracterizaron por lo mismo. Fue así en el tiempo de Josafat, y ocurrió del mismo modo en el tiempo de Ezequías, y en Lutero, y hace ahora unos cincuenta años. Y volverá a ocurrir en la asmablea de Sardis. Veamos primeramente de cerca esta ocasión, pues se presentará en el futuro. A seguir veremos casos pasados: Cúal es el movimiento de Dios en esta tal futura asamblea?
El Señor avisa a Su pueblo para que se vuelva y regresar a Su posición original, es decir, a lo que ellos habían recibido al principio.
En el A.T. Ezequías también se vuelve a Moisés, como Su autoridad, para mantener el estándar divino en la celebración de la Pascua. Muchos podrían haber dicho, «Oh, todo es inútil; nuestra unidad nacional ha desaparecido.» Además, Salomón nos ha dejado toda esta abominación tras él. El diablo sugiere al "profeta" en la dispersión que rebaje la posición o estándarde Moisés, a causa de la ruina que reina alrededor; pero Ezequías no prestó oído. Era un vencedor bajo el punto de vista de Dios. Y como resultado: Una marea de bendición llegó en abundancia que refrescó, tal como no se había conocido desde los días de Salomón (2 Crónicas 30).
Así nuevamente en los días de Josías: Un niño estaba sobre el trono; y por eso, era una mujer la que ocupaba el cargo profético; Nabucodonosor estaba casi a las puertas. ¿Qué hizo Josías? pidió que le fuera leído el libro de la ley en su presencia. En lugar de rebajar la posición por causa del estado de los asuntos, elevó su posición sobre la Palabra de Dios; Aquella fue su posición de Comando. Guardó la Pascua en el primer mes y como resultado: no había habido una Pascua semejante desde los días de Samuel.
Así sucedió con Ezequías y Josías; y tenemos un ejemplo aún más hermoso en Esdras y Nehemías. En sus días se guardó una fiesta que no había sido observada igual desde los días de Josué, hijo de Nun. El hecho de guardar esa fiesta fue reservado para aquel remanente pobre, pequeño. Eran los vencedores conforme al corazón de Dios, el remanente de aquel tiempo; y como tales regresaron a Dios, a lo que Él había les dado al principio.
En otra ocasión, Daniel, Sadrac, Mesac, y Abed-nego obtuvieron una victoria magnífica cuando se recusaron a digerir la comida del rey. No cederían ni la anchura de un cabello. ¿No eran vencedores? - Bien podrían haber dicho: «Dios, en Sus tratos gubernamentales, nos ha entregado a la cautividad; ¿de qué vale aquí privarnos del banquete del rey?» No hicieron eso, sino que se les capacitó para mantener la posición de Dios en medio de la ruina circundante.
Lo mismo con Daniel: Permaneció en fidelidad impertérrita, y obtuvo una victoria espléndida. No abría sus ventanas y oraba hacia Jerusalén religiosamente, sino para mantener la verdad de Dios; oraba hacia el corazón de Dios, y fue titulado por Éste "el siervo del Dios viviente." (Daniel 6:20).
Si todos estos hubiesen renunciado, habrían perdido sus victorias, y Dios habría sido deshonrado.
Y ahora Cristiano: TODO esto incide sobre nosotros también, aunque de manera distinta. En medio de cada ola espiritual refrescante que aparece puede aplicarse todo esto; esas ondas espirituales hacen con que la Palabra de Dios sea de un valor inefable para nosotros. No se trata de establecer nuestra propia opinión o autoridad, sino que somos llamados a mantener la verdad der Dios, y nada más; y si no digieres esto, entonces no sabes dónde estás. Algunos aquí nos dirán lo mismo que le dirían a Josías. A Josías le pudo alguno haber dicho cuando derribaba los lugares altos edificados por Salomón (2 Reyes 23:13):
«¿Quién eres tú, para que te constituyas contra Salomón, y contra las instituciones establecidas por un tan gran hombre como él?»
Y nosotros respondemos: Pero es que no se trataba de un asunto de Josías contra Salomón, sino de Dios contra el error.
Y ahora, en lo que respecta al segundo gran principio, a saber, que nuestro carácter ha de ser formado también por lo que tenemos delante - el Supremo Llamamiento, presten atención a esta ilustración en símil con aplicaciones a lo que estamos viendo: En el Apocalipsis hay esta asamblea de Sardis donde se da una onda fresca de espiritualidad, y lo cierto es que, en lugar de ser alentada por la esperanza apropiada de la asamblea, la Estrella resplandeciente de la Mañana (Apocalipsis 22:16), la deja les advierte con amenaza lo siguiente:
"Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti." (Apocalipsis 3:3).
Así es cómo Él vendrá sobre el mundo - como un ladrón en la noche. Nosotros pertenecemos a la región de la luz; nuestra esperanza correcta es el Supremo Llamamiento del más alto de los cielos! Pero el tal, igual que sucedía con aquellos, solo recibirán los que están velando durante la noche del mundo. La razón por la cual Sardis es advertida, en lugar de ser alentada por la esperanza de Su venida, es que se ha ido hundiendo y rebajándose hasta el nivel del mundo:
NUESTRO ESTÁNDAR Y NUESTRA ESPERANZA
A un Cristianismo bajo, sin vida, estéril; la venida (no el Llamamiento) los sorprenderá como ladrón.
Esto es lo que amenaza todas las olas frescas de espiritualidad que nos aparecen. Y lo que amenaza dejándonos llevar hacia abajo con la corriente, como un pez muerto.
El Señor está despertando los corazones de Su gente hacia un sentido más profundo que todo esto. Estás haciendo ver que nada servirá, nada valdrá, excepto Su Verdadcategórica. Si nosotros no tenemos esto, no tenemos nada. Una cosa es tener doctrinas en la mente, y completamente otra es tener a Cristo en el corazón y a Cristo en la vida.
Él está para llamarme mí, y yo tengo que velar en lo ofrecido primeramente. Si deseas enseñar a los santos, debes devolverlos a la verdad que has recibido, lo que Dios te dio al principio. Edifica sobre lo que Dios te ha dado, y sobre la esperanza quete haya puesto delantei.
Encuentro apropiado y como algo importante que alguien nos repita, «Estás tú preparado para abandonar todo lo que no soporte la prueba de la Palabra de Dios? - ¿A tomar tu suprema posición sobre el caso?» Retén el estándar de la verdad de Dios, y no aceptes nada menos; aunque puedas estar solo. Si un regimiento fuese despedazado, y sólo quedase un hombre, si sostiene la bandera, el estandarte.... la dignidad del regimiento entero se mantiene.
No se trata, al fin y al cabo, de una cuestión de resultados terrenales, sino de ser fiel a Cristo. Precisamos der poder de la resurrección, el cual reside en la consagración viva a la Persona de Cristo como Cabeza única de Su Cuerpo. Ojalá que nuestros corazones puedan ser avivados para desearle ardientemente|
C. H. Mackintosh
Trad. libre - Juan Luis Molina
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