El Colmo
El Colmo
Son
muy pocos los "cristianos" que creen a Dios en cuanto a las
circunstancias que se van desarrollando en nuestro podrido mundo alrededor. No
saben que este sea el mundo del Diablo y que sus influencias empapan hasta la
médula todo en su interior. Así, pues, la práctica totalidad en las masas
religiosas confunde a la iglesia con el mundo, tan completamente, que nadie
puede distinguir ya la diferencia entre la iglesia en el mundo y la mundana
religión, ni donde una comienza una y acaba la otra.
Pero
Dios separa y divide todas las cosas, y permite que la confusión se instale en
el mundo desde su inicio en Babel utilizando al diablo. Y Dios, habiendo puesto
de parte a Israel durante este periodo de gracia, ha puesto el poder del mundo
en las manos de las naciones Gentiles. Y estas naciones que dirigen al mundo a
nuestro alrededor también han fracasado como fracasaron en su tiempo los
Judíos. Han fracasado en todas y cada una de las posiciones que ocupan. Cuando
la "nación elegida" fracasó ejercitando el poder para la gloria de
Dios, entonces el poder se encomendó a los Gentiles. El periodo durante el cual
este poder se les encomienda se denomina en la Biblia : Los tiempos de los
Gentiles: Tiempos, en plural, porque son muchas las naciones que así se
distinguen de la sola nación escogida de Israel.
Ahora
bien, en cuanto al principio, la maldición, y los hábitos corruptos de estos
tiempos actuales, no se nos deja ignorantes ni al sabor de la razón humana,
sino que se predicen en la
Biblia con toda claridad, y son tan necesarias las Profecías
a su respecto, que, sin conocerlas, nadie podrá entender jamás la historia
humana en sí misma, ni los tiempos y estaciones por los cuales tiene que pasar.
Los
tiempos de los Gentiles no tiene relación alguna con la Iglesia , porque la Iglesia se compone de
individuos que están siendo separados , puestos de parte y erguidos al
cielo entre todas las naciones. Así que no es la Iglesia ahora donde haya
puesto Dios el poder sobre la tierra, sino en manos Gentiles. Pero estos
tiempos, sin embargo, deben ser observados por los individuos separados por
Dios, con el máximo interés, para comprobar por las Profecías que su desarrollo
(del tiempo Gentil) está llegando a Su fin. Así sabemos que, el fin predicho de
antemano en las profecías de Dios, lo tenemos ya a las puertas .
Es
sobretodo en las profecías de Daniel donde tenemos las comandantes predicciones
de estos tiempos tan oscuros en los cuales vivimos, desde su inicio hasta su
final. Hay otras muchas profecías que complementas las de Daniel, y todas ellas
concuerdan enseñándonos que, estos tiempos gentiles, están marcados por progresión.
Están señalados por la evolución, pero no como el mundo religioso
pregona, hacia un mundo mejor; sino que progresa y evoluciona de mal a peor.
Es un progreso y evolución en corrupción; no en mejora sino en enfermedad.
En
la profecía de Daniel estas graduales perversiones se nos da de dos maneras:
una bajo el punto de vista humano en Daniel 2, donde bajo la figura de un
hombre en inversa proporción se ven en sucesión por un hombre de los Gentiles;
y la otra desde el punto de vista divino en Daniel 7 y 8, donde por un hombre
de Dios son vistas desde, sus orígenes. La primera, desarrolla su apariencia
exterior a los ojos del hombre mundano; la posterior en cambio nos revela su
carácter moral a los ojos del hombre de Dios.
Nabucodonosor
ve estas naciones y tiempos de los Gentiles bajo el aspecto externo del oro
magestuoso, de la reluciente plata, del bronce brillante, y del irresistible
hierro. Daniel en cambio los ve como feroces bestias salvajes en su naturaleza,
crueles en su curso, destructivos en su final. Nabucodonosor lo ve todo en en
un sueño, como hombre de estado en su palacio. Daniel en cambio lo ve todo en
una visión de Dios, como bestias salvajes saliendo del agua, puesto que el
hombre no permanece en honra, sino que es semejante a las bestias que perecen (Salmos
49:12). Y el hombre, separado de Dios, solo puede hacer perversiones
continuamente. Va de mal a peor, como aquí en la profecía se nos demuestra: del
oro reluciente que él se cree y sueña, pasa al mero y quebradizo barro; del
noble león al indescriptible dragón.
Es
cierto, el hombre tiene libre albedrío, pero siempre lo ejercita en enemistad
con Dios, y no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede (Rom.8:7).
Por eso el hombre anda siempre destruyéndose a sí mismo, y su única esperanza
reside solo en Dios (Oseas 13:9).
Ahora
veamos aquella tal imagen de Nabucodonosor. Veamos primero su valor. Todo
tiende a la devaluación, primero oro, después plata, bronce, hierro, y barro.
Observe su peso específico:
El
Oro equivale a ------- 19,3
El
Bronce equivale a---- 8,5
El
Hierro equivale a -----7,6
El
barro equivale a-------1,9
Siempre
decayendo desde el 19,3 hasta el 1,9. La imagen en su tope alcanza su cenit,
pero sus pies de barro hacen conque toda la imagen se caiga y se desmenuce,
acabando hecha en pedazos.
No
vemos en todo esto la decadencia humana hasta los días actuales?
Lo
mismo sucede con las bestias salvajes, las cuales se hallan impresas en las
monedas de las naciones Gentiles. No son más que bestias salvajes, y
rápidamente van en decadencia desde el león al oso, y desde el leopardo a la
híbrida monstruosidad. Todo se sucede en una decadente escala, todo es visto
yendo de mal a peor.
La
inmensa masa de cristianos que obran para mejorar al mundo y para el progreso
de la humanidad deberían tener en cuenta todo esto, pues, ignorándolo, no dejan
de ser sino instrumentos en manos del diablo engañando también a toda la
humanidad, en vez de avisarle el fin que se acerca. Estos creyentes bien
intencionados niegan a Dios de manera ignorante, ignorando las Palabra
Profética más segura y cierta. Ese mundo que ellos neciamente procuran mejorar,
solo tendrá lugar su desarrollo en el Renio Milenial, del cual hoy en
día la Iglesia
nada sabe ni se en su seno nada se enseña tampoco.
Sin
embargo, por toda la Biblia ,
solo vemos el deterioro de la entera Humanidad. Pareciera que tuviese una fina
costra de oro, cuando en realidad solo contiene dentro la perversión del barro.
Así como la imagen declina en toda su grandeza y preciosidad exterior, así
vemos hoy en día por la gracia divina al mundo y al mundo religioso. Vemos a
los cristianos orando por gobiernos justos y equitativos, pero el hombre no
puede gobernarse a sí mismo, cuánto más una nación y menos el mundo! No señor!
La decadencia se va dando desde Dios hasta el diablo, desde Cristo hasta el
Anticristo, y esta moral depravación gradual no se siente afectada por ninguna
clase de aparente ascenso de civilización, por muy refinada que luzca.
El crímen ha llegado a ser menos repugnante y más refinado. El pecado luce
ahora como menos grosero que en años pasados. El robo ha pasado a ser menos
violento y más subtil, y lo que antes se confiscaba en guerras sangrientas
ahora se confisca desde las secretarías de Hacienda y del Estado y bajo el
manto engañoso del comercio y los negocios. Y lo mismo sucede en el seno de las
iglesias. Pero tanto da que sea un pecador educado como un pecador grosero, los
dos están igualmente destituidos del Reino de Dios.
La
carne es perversa, y para nada aprovecha, y es la misma perversión la que corre
por las venas en su sangre, tanto la de los santos como la de los pecadores, y
mientras más de cerca lo veamos peor. Te has dado cuenta de las palabras de
apertura del capítulo de la historia del mundo en Génesis 6, y del capítulo 6
de la historia de la Iglesia ?
Génesis 6, que nos habla de la corrupcción a la cual llegó ya entonces la humanidad
entera acabando en el Diluvio, comienza diciendo: Aconteció que cuando
comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra .....vió
Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio
de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y
Hechos 6 comienza diciendo: En aquellos días, como creciera el número de los
discípulos...hubo murmuración...
Puede
ser que esta Iglesia de Hechos, bajo el manto de la gracia y de la
justificación en Cristo, se nos muestre mas leve en su alejamiento de Dios,
pero su perversión fue yendo en aumento hasta que todos abandonaron la sana
doctrina y se volvieran a las fábulas viejas también. Así nos lo declara Pablo
como un aviso de Dios: Todos me han abandonado!
Dios
nos revela que lo que es nacido de la carne es carne (Juan 3:6), y por
muy refinada y educada que pueda venir a ser, por mucho
"entrenamiento" que reciba, jamás podrá venir a ser modificada.
Aunque todas las "iglesias visibles" procuren y prediquen lo
contrario: todo ira, en los tiempos de los Gentiles, yendo de mal a peor y sin
remedio alguno, hasta su final, en completa y progresiva depravación. Quien
niegue esta verdad absoluta, hace de Dios un mentiroso.
Los
primeros cristianos no eran ignorantes de estas cosas (al contrario de los
maestros de nuestros días actuales), y sus maestros no guardaron silencio
acerca de esta gradual depravación: No os acordáis (dice Pablo) que
cuando yo estaba todavía con vosotros , os decía esto? (2a Tesal.2:5) - Sabían
qué? sabían con toda certeza el estado tan depravado y corrupto al cual
tendería el mundo y la
Humanidad hasta su final corrupción. Sabían con toda
seguridad, además, que los lobos rapacer irían introduciéndose en la Iglesia , y que, sin tener
piedad de ella, conduciría a muchos de sus individuos a la Babel en la cual hoy en día
vemos sumergida a toda la
Iglesia.
Las
Escrituras son muy numerosas describiéndonos el carácter tan terrible que iría
sucediendo hasta la Venida
de Cristo, teniendo Cristo que ir imponiendo Su reinado con vara de hierro. El
Reino de Dios sobre esta tierra tan contaminada no será impuesto con paz, paz,
y seguridad, como las iglesias tipo Face Book predica a diario ....sino con
espada.
El
mundo entero y el mundo eclesiástico se va pudriendo: Yendo de Cristo hasta el
Anticristo; y el tiempo de la manifestación de este ser tan repugnante se va
desarrollando a la manera que en las tres grandes profecías suyas lo revelan.
En Daniel 8:23, se se nos dice y avisa que será cuando "los transgresores
hayan llegado a su colmo". En 2a Tesalon.2, es cuando la apostasía se
deje ver en todo su peso; y en Apoc.13, es cuando los hombres hayan
renunciado a Dios y vengan a adorar a la bestia.
Y
ahora entonces, para los que estamos atentos a los tiempos de los Gentiles con
sus "señales" predichas, es tiempo de un regocijo sin igual,
contemplando que todas las cosas van llegando al colmo de su deprevación
prevista. Y aun la actitud de los denominados "cristianos" y de las
"iglesias visibles", contradiciendo a Dios y queriendo hacer "un
mundo mejor" (sin la aparición en la tierra del Rey de reyes y Señor de
señores) no deja de hacer parte de esa gran perversión, la cual, no puede
tardar ya que llegue a su colmo.
juan
luis molina
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