El Colmo


El Colmo

 Juan Luis Molina

Son muy pocos los "cristianos" que creen a Dios en cuanto a las circunstancias que se van desarrollando en nuestro podrido mundo alrededor. No saben que este sea el mundo del Diablo y que sus influencias empapan hasta la médula todo en su interior. Así, pues, la práctica totalidad en las masas religiosas confunde a la iglesia con el mundo, tan completamente, que nadie puede distinguir ya la diferencia entre la iglesia en el mundo y la mundana religión, ni donde una comienza una y acaba la otra.

Pero Dios separa y divide todas las cosas, y permite que la confusión se instale en el mundo desde su inicio en Babel utilizando al diablo. Y Dios, habiendo puesto de parte a Israel durante este periodo de gracia, ha puesto el poder del mundo en las manos de las naciones Gentiles. Y estas naciones que dirigen al mundo a nuestro alrededor también han fracasado como fracasaron en su tiempo los Judíos. Han fracasado en todas y cada una de las posiciones que ocupan. Cuando la "nación elegida" fracasó ejercitando el poder para la gloria de Dios, entonces el poder se encomendó a los Gentiles. El periodo durante el cual este poder se les encomienda se denomina en la Biblia: Los tiempos de los Gentiles: Tiempos, en plural, porque son muchas las naciones que así se distinguen de la sola nación escogida de Israel.

Ahora bien, en cuanto al principio, la maldición, y los hábitos corruptos de estos tiempos actuales, no se nos deja ignorantes ni al sabor de la razón humana, sino que se predicen en la Biblia con toda claridad, y son tan necesarias las Profecías a su respecto, que, sin conocerlas, nadie podrá entender jamás la historia humana en sí misma, ni los tiempos y estaciones por los cuales tiene que pasar.

Los tiempos de los Gentiles no tiene relación alguna con la Iglesia, porque la Iglesia se compone de individuos que están siendo separados , puestos de parte y erguidos al cielo entre todas las naciones. Así que no es la Iglesia ahora donde haya puesto Dios el poder sobre la tierra, sino en manos Gentiles. Pero estos tiempos, sin embargo, deben ser observados por los individuos separados por Dios, con el máximo interés, para comprobar por las Profecías que su desarrollo (del tiempo Gentil) está llegando a Su fin. Así sabemos que, el fin predicho de antemano en las profecías de Dios, lo tenemos ya a las puertas .

Es sobretodo en las profecías de Daniel donde tenemos las comandantes predicciones de estos tiempos tan oscuros en los cuales vivimos, desde su inicio hasta su final. Hay otras muchas profecías que complementas las de Daniel, y todas ellas concuerdan enseñándonos que, estos tiempos gentiles, están marcados por progresión. Están señalados por la evolución, pero no como el mundo religioso pregona, hacia un mundo mejor; sino que progresa y evoluciona de mal a peor. Es un progreso y evolución en corrupción; no en mejora sino en enfermedad.

En la profecía de Daniel estas graduales perversiones se nos da de dos maneras: una bajo el punto de vista humano en Daniel 2, donde bajo la figura de un hombre en inversa proporción se ven en sucesión por un hombre de los Gentiles; y la otra desde el punto de vista divino en Daniel 7 y 8, donde por un hombre de Dios son vistas desde, sus orígenes. La primera, desarrolla su apariencia exterior a los ojos del hombre mundano; la posterior en cambio nos revela su carácter moral a los ojos del hombre de Dios.

Nabucodonosor ve estas naciones y tiempos de los Gentiles bajo el aspecto externo del oro magestuoso, de la reluciente plata, del bronce brillante, y del irresistible hierro. Daniel en cambio los ve como feroces bestias salvajes en su naturaleza, crueles en su curso, destructivos en su final. Nabucodonosor lo ve todo en en un sueño, como hombre de estado en su palacio. Daniel en cambio lo ve todo en una visión de Dios, como bestias salvajes saliendo del agua, puesto que el hombre no permanece en honra, sino que es semejante a las bestias que perecen (Salmos 49:12). Y el hombre, separado de Dios, solo puede hacer perversiones continuamente. Va de mal a peor, como aquí en la profecía se nos demuestra: del oro reluciente que él se cree y sueña, pasa al mero y quebradizo barro; del noble león al indescriptible dragón.

Es cierto, el hombre tiene libre albedrío, pero siempre lo ejercita en enemistad con Dios, y no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede (Rom.8:7). Por eso el hombre anda siempre destruyéndose a sí mismo, y su única esperanza reside solo en Dios (Oseas 13:9).

Ahora veamos aquella tal imagen de Nabucodonosor. Veamos primero su valor. Todo tiende a la devaluación, primero oro, después plata, bronce, hierro, y barro. Observe su peso específico:

El Oro equivale a ------- 19,3

La Plata equivale a------10,51

El Bronce equivale a---- 8,5

El Hierro equivale a -----7,6

El barro equivale a-------1,9

Siempre decayendo desde el 19,3 hasta el 1,9. La imagen en su tope alcanza su cenit, pero sus pies de barro hacen conque toda la imagen se caiga y se desmenuce, acabando hecha en pedazos.

No vemos en todo esto la decadencia humana hasta los días actuales?

Lo mismo sucede con las bestias salvajes, las cuales se hallan impresas en las monedas de las naciones Gentiles. No son más que bestias salvajes, y rápidamente van en decadencia desde el león al oso, y desde el leopardo a la híbrida monstruosidad. Todo se sucede en una decadente escala, todo es visto yendo de mal a peor.

La inmensa masa de cristianos que obran para mejorar al mundo y para el progreso de la humanidad deberían tener en cuenta todo esto, pues, ignorándolo, no dejan de ser sino instrumentos en manos del diablo engañando también a toda la humanidad, en vez de avisarle el fin que se acerca. Estos creyentes bien intencionados niegan a Dios de manera ignorante, ignorando las Palabra Profética más segura y cierta. Ese mundo que ellos neciamente procuran mejorar, solo tendrá lugar su desarrollo en el Renio Milenial, del cual hoy en día la Iglesia nada sabe ni se en su seno nada se enseña tampoco.

Sin embargo, por toda la Biblia, solo vemos el deterioro de la entera Humanidad. Pareciera que tuviese una fina costra de oro, cuando en realidad solo contiene dentro la perversión del barro. Así como la imagen declina en toda su grandeza y preciosidad exterior, así vemos hoy en día por la gracia divina al mundo y al mundo religioso. Vemos a los cristianos orando por gobiernos justos y equitativos, pero el hombre no puede gobernarse a sí mismo, cuánto más una nación y menos el mundo! No señor! La decadencia se va dando desde Dios hasta el diablo, desde Cristo hasta el Anticristo, y esta moral depravación gradual no se siente afectada por ninguna clase de aparente ascenso de civilización, por muy refinada que luzca. El crímen ha llegado a ser menos repugnante y más refinado. El pecado luce ahora como menos grosero que en años pasados. El robo ha pasado a ser menos violento y más subtil, y lo que antes se confiscaba en guerras sangrientas ahora se confisca desde las secretarías de Hacienda y del Estado y bajo el manto engañoso del comercio y los negocios. Y lo mismo sucede en el seno de las iglesias. Pero tanto da que sea un pecador educado como un pecador grosero, los dos están igualmente destituidos del Reino de Dios.

La carne es perversa, y para nada aprovecha, y es la misma perversión la que corre por las venas en su sangre, tanto la de los santos como la de los pecadores, y mientras más de cerca lo veamos peor. Te has dado cuenta de las palabras de apertura del capítulo de la historia del mundo en Génesis 6, y del capítulo 6 de la historia de la Iglesia? Génesis 6, que nos habla de la corrupcción a la cual llegó ya entonces la humanidad entera acabando en el Diluvio, comienza diciendo: Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra .....vió Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y Hechos 6 comienza diciendo: En aquellos días, como creciera el número de los discípulos...hubo murmuración...

Puede ser que esta Iglesia de Hechos, bajo el manto de la gracia y de la justificación en Cristo, se nos muestre mas leve en su alejamiento de Dios, pero su perversión fue yendo en aumento hasta que todos abandonaron la sana doctrina y se volvieran a las fábulas viejas también. Así nos lo declara Pablo como un aviso de Dios: Todos me han abandonado!

Dios nos revela que lo que es nacido de la carne es carne (Juan 3:6), y por muy refinada y educada que pueda venir a ser, por mucho "entrenamiento" que reciba, jamás podrá venir a ser modificada. Aunque todas las "iglesias visibles" procuren y prediquen lo contrario: todo ira, en los tiempos de los Gentiles, yendo de mal a peor y sin remedio alguno, hasta su final, en completa y progresiva depravación. Quien niegue esta verdad absoluta, hace de Dios un mentiroso.

Los primeros cristianos no eran ignorantes de estas cosas (al contrario de los maestros de nuestros días actuales), y sus maestros no guardaron silencio acerca de esta gradual depravación: No os acordáis (dice Pablo) que cuando yo estaba todavía con vosotros , os decía esto? (2a Tesal.2:5) - Sabían qué? sabían con toda certeza el estado tan depravado y corrupto al cual tendería el mundo y la Humanidad hasta su final corrupción. Sabían con toda seguridad, además, que los lobos rapacer irían introduciéndose en la Iglesia, y que, sin tener piedad de ella, conduciría a muchos de sus individuos a la Babel en la cual hoy en día vemos sumergida a toda la Iglesia.

Las Escrituras son muy numerosas describiéndonos el carácter tan terrible que iría sucediendo hasta la Venida de Cristo, teniendo Cristo que ir imponiendo Su reinado con vara de hierro. El Reino de Dios sobre esta tierra tan contaminada no será impuesto con paz, paz, y seguridad, como las iglesias tipo Face Book predica a diario ....sino con espada.

El mundo entero y el mundo eclesiástico se va pudriendo: Yendo de Cristo hasta el Anticristo; y el tiempo de la manifestación de este ser tan repugnante se va desarrollando a la manera que en las tres grandes profecías suyas lo revelan. En Daniel 8:23, se se nos dice y avisa que será cuando "los transgresores hayan llegado a su colmo". En 2a Tesalon.2, es cuando la apostasía se deje ver en todo su peso; y en Apoc.13, es cuando los hombres hayan renunciado a Dios y vengan a adorar a la bestia.

Y ahora entonces, para los que estamos atentos a los tiempos de los Gentiles con sus "señales" predichas, es tiempo de un regocijo sin igual, contemplando que todas las cosas van llegando al colmo de su deprevación prevista. Y aun la actitud de los denominados "cristianos" y de las "iglesias visibles", contradiciendo a Dios y queriendo hacer "un mundo mejor" (sin la aparición en la tierra del Rey de reyes y Señor de señores) no deja de hacer parte de esa gran perversión, la cual, no puede tardar ya que llegue a su colmo.

juan luis molina

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