La verdad dispensacional y el sentido común
Charles Welch
Trad. Juan Luis Molina
Un buen número de cristianos bien intencionados se oponen fuertemente a cualquier intento para dividir correctamente la Palabra de verdad, debido a una idea equivocada de que una tal “división” no deja de ser sino un ataque hacia la unidad de la fe que le roba al hijo de Dios de su parte en el Señor, y generalmente juega en las manos del enemigo. Sin embargo, si alguien llega a darse cuenta de los hábitos diarios de estos mismos individuos, se podría encontrar hasta qué punto el tal principio de la “correcta división” es puesto en práctica por ellos mismos cada día y a todas las horas del día. Tales son así los que se oponen al principio de la “división correcta” que NO tolerarían ser servidos con su almuerzo en el orden siguiente:
Sopa de lentejas con piña colada y crema.
Filete de vaca con pudding y mermelada.
Café con mayonesa.
O entonces, si se trata de negocios ¿se vestirían con pañales o en bañador para asistir a sus reuniones empresariales? ¿Arruinarían sus negocios mezclando todos los Departamentos, negándose a distinguir ente el de compras y ventas, o entre la manufacturación y el Departamento financiero? ¿Aceptarías que, aparte de las necesidades físicas, tu colega en los negocios (que tan osadamente condena la “división correcta” de la Palabra) se durmiese en el cuarto de baño, o que se pusiese a arreglar su coche en las horas de trabajo? Ciertamente que no lo permitirías, y no vamos ahora a seguir dando otros ejemplos porque si no este panfleto sería de locos.
Así, pues, ¿por qué proceso de fe o razón podemos decir que, mientras que la “división correcta” sea un principio común observado por todos los hombres a toda hora y en todos los campos o esferas, sin embargo, en materia del entendimiento de la Palabra de Dios, este básico principio debe ser visto como sospechoso, y aquellos que lo empleen deban ser tenidos como “peligrosos”? Pongamos de parte cualquier prejuicio que podamos tener, y veamos de cerca este asunto de la “correcta división” de nuevo. Estudiaremos esta materia bajo los siguientes puntos de vista:
(1) Este principio de la correcta división es un mandamiento escrito en la Palabra, y por tanto ligado a cualquiera que nombre el nombre de Cristo.
(2) La expresión “división correcta” era perfectamente comprendida en los días de Pablo, siendo fundamentada en la Versión común del Antiguo Testamento de su tiempo.
(3) Todos los predicadores Protestantes del Evangelio deben, y procuran siempre, hacer una clara aplicación de la “correcta división”, sin tener en cuenta que pueda ser acusado por otros posteriormente.
(4) El propio Cristo nos ha dejado un ejemplo que debemos seguir en común honestidad y respeto.
La consideración de estos cuatro puntos debemos aquí hacerla resumidamente, y por tanto de una manera muy sencilla.
1 – El mandamiento
“Procura presentarte ante Dios como un obrero que no tiene por qué avergonzarse, que divide correctamente la Palabra de verdad” (2ª Tim.2:15).
Ser (a) aprobado por Dios, y (b) no sentirnos avergonzados de nuestra labor, son asuntos tan importantes, que nadie de manera liviana los dejaría de lado ni honestamente intentaría discutir con este mandamiento, no importando para nada lo que tengamos que hacer para reajustar nuestras credenciales.
2 – El significado
El lector debe estar agradecido de que, en este particular, sea independiente de diccionarios y doctores, gramaticales o Griegos. Porque todo lo que precisa saber es:
A – Que Timoteo era hijo de una Judía y de un griego (Hechos 16:1). B – Que vivió en Asia Menor, y que por tanto leería la Versión Septuaginta de las Escrituras del Antiguo Testamento. C- Que por Proverbios 3:6 sin duda alguna conocía el simple significado de la correcta división: “Reconócelo (al Señor) en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas” (así leemos en nuestra Versión. Sin embargo en la Versión que estudiaba Timoteo se dice: “dividirá correctamente tus pasos”).
La correcta división, por tanto, es tan sencilla, como saludable será seguir las direcciones de manera inteligente de las señales de tránsito que hallamos en nuestros viajes por la carretera. Todos los redimidos están andando por la carretera de la vida, pero no todos obligatoriamente tienen que seguir al mismo destino. Algunos heredarán la tierra (Mateo 5:5); otros andarán por las calles de la Nueva Jerusalén (Heb.11:10; Gál.4:26; Apoc.21:2, 24-27); otros encontrarán herencia por encima de los principados y potestades en los “lugares celestiales” (Efesios 1:3, 20, 21). Ciertamente será una recomendación para todos los que practiquen el principio de la “correcta división” el aceptar estas tres Escrituras tal y como simplemente están escritas, y no tendrán deseos de cambiar la palabra “tierra” en Mateo 5:5 por “cielo”. Sin embargo, aquellos que se oponen a esta división y reclamen el Sermón de la Montaña, así como Hebreos 11 y Efesios 1 para una misma compañía, deben explicarnos satisfactoriamente estas evidentes diferencias.
A medida que el creyente vaya conduciendo y mire las señales donde diga: Reino e Iglesia, y actúe convenientemente; o que lea: Pedro y Pablo (como en Gálatas 2:7, 8); o Cuerpo y Esposa, al creer lo que lea y actúe sobre aquella convicción, suprimirá la confusión y alcanzará un claro concepto de su llamada particular.
3 – El principio protestante
Cada uno de los verdaderos creyentes en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo no dudará en “dividir correctamente” las Escrituras bajo los tópicos de la “Ley” y de la “Gracia”, “Obras” y “Fe”, “Moisés” y “Cristo”. Capítulos enteros y de hecho la totalidad de los libros del Antiguo Testamento son así puestos de parte y tenidos como no dispensacionales por aquellos que así lo creen. El principio es concedido por los que más fuertemente se oponen a él. Nosotros solo lo hemos llevado a su legítima conclusión, mientras que ellos lo abandonan después de haber comenzado bien.
4– El ejemplo de Cristo
Si el creyente puede ver por sí mismo el principio de la “correcta división” aplicado por el propio Cristo en el transcurso de Su ministerio, ya no serán precisos más argumentos de nuestra parte. Puesto que por nuestra actitud hacia Sus enseñanzas debemos todos al fin y al cabo ser juzgados.
En Lucas 4:16-21 tenemos el registro de la apertura del ministerio del Señor. Entonces Él se levantó en la sinagoga de Su ciudad y comenzó a leer Isaías 61. Sin embargo Él no concluyó el versículo que estaba leyendo, sino que se paró a la mitad, después se sentó, y dijo:
“HOY SE HA CUMPLIDO ESTA ESCRITURA delante de vosotros” (Lucas 4:21).
Aquí tenemos algo excepcional en la forma cómo procedió nuestro Señor. ¿Por qué paró de leer tan de repente? ¿Por qué no siguió leyendo hasta el final del versículo? La explicación se encuentra en que Él estaba “dividiendo correctamente la Palabra de verdad”. Si él hubiese leído la frase siguiente en Isaías 61 no podría haberles dicho en Nazaret: “HOY SE HA CUMPLIDO ESTA ESCRITURA delante de vosotros, porque la frase siguiente dice; “y el día de la venganza de nuestro Dios” (Isaías 61:2). Tan solo una coma en nuestra Versión castellana separa y divide las dos frases – “el año aceptable” y “el día de la venganza”. Sin embargo esta coma representa hasta ahora más de 1900 años. La primera frase se refiere a la primera venida de Cristo, la segunda se refiere a Su segunda venida. Cuán fácilmente podría haber seguido leyendo, pero es que la segunda frase no estaba dentro del contexto de la verdad que entonces deseaba resaltar.
Pero hay algunos que creen que esta “correcta división” de la Palabra de Dios les roba de mucha verdad. Eso se debe a un malentendido de los hechos, y el ejemplo ahora referido de nuestro Señor y Salvador nos revela que ninguna porción de Escritura se deja de lado por una “correcta división” – todas sus partes son precisas, y todas son tenidas en cuenta – porque en Lucas 21:22 hallamos al Señor ubicando el día de la venganza de nuestro Dios al tiempo de Su segunda venida:
“Porque estos son días de retribución (venganza), para que se cumplan todas las cosas que están escritas”.
El siguiente diagrama capacitará al lector para ver cómo esta correcta división de la verdad ubica las dos frases de Isaías 61 en su lugar dispensacional:
Evangelio de Lucas
Capítulo 4 Capítulos 5-20 Capítulo 21
El año aceptable Cumplido----------Cumplido El día de la venganza
Del Señor de nuestro Dios
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1er ADVIENTO Más de 1900 años separados por una coma 2º ADVIENTO
Aquí debemos acabar el asunto. En el espacio de este folleto no podemos hacer más que procurar avivar el interés del creyente. Como resultado, puede que algunos vengan a ser “aprobados” delante de Dios, y que no sean “avergonzados” en su labor, se den cuenta de cual sea su particular llamamiento, venir a apreciar la maravillosa variedad de las dispensaciones, y creer, sin reservas, todo lo que Dios ha dicho por:
DIVIDIR CORRECTAMENTE la palabra de verdad.
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