LOS FUNDAMENTOS DE LA VERDAD DISPENSACIONAL PARTE 1
E. W.
BULLINGER

Transcripción:
Juan Luis Molina
E. W.
BULLINGER
LOS
FUNDAMENTOS DE LA
VERDAD DISPENSACIONAL
NOTA.-TODOS LOS VERSÍCULOS DESTACADOS EN NECRUZCA NO PERTENECES A LA TRADUCCIÓN ORIGINAL
Y HAN SIDO PUESTOS PARA FACILICTAR EL ESTUDIO, FUERON TOMADOS DE LA BIBLIA ELECTRONICA
SWORD DE LA BIBLIA VERSIÓN
REINA VALERA 1960.
ÍNDICE
1.
– De
diferentes maneras y por diversos medios
2.
– Por medio de
los profetas (Heb.1:1)
3.
– Por medio de
Su Hijo (Heb.1:2)
4.
– Por medio de
los que oyeron (al Hijo) (Heb.2:3)
5.
– Por medio de
los que le oyeron (Epístolas Apostólicas)
6.
– Por medio de
los que le oyeron. Las cosas que habían oído
7.
– Por medio de
los que le oyeron. (Evangelio de Juan)
8.
– Por medio de
los que le oyeron (Epístolas Paulinas)
9.
– Por medio de
los que le oyeron (Las Primeras Epístolas Paulinas)
10. - Por medio de los que le oyeron
(2ª Tesalonicenses)
11. – Por medio de los que le oyeron (2ª Tesalonicenses 2)
12. – Por medio de los que le oyeron (1ª Corintios)
13. – Por medio de los que le oyeron (2ª Corintios)
14. – Por medio de los que le oyeron (Gálatas)
15. – Por medio de los que le oyeron (Romanos)
16. – Por medio de los que le oyeron (Romanos)
17. – Por medio de los que le oyeron (Romanos)
APÓSTOLES (LOS HECHOS DE LOS)
18. – Vistos desde el punto de vista histórico y dispensacional
19. – Vistos desde el punto de vista
histórico y dispensacional
20. – Basados en las promesas de
Jehová
21. – Testimonio de confirmación
22. – Testimonio Divino
23. – Señales que siguieron
24. – Cesan las señales
25. – Las esferas de la gloria
venidera
26. – Dios habla por medio del
Espíritu de la verdad
27. – Dios habla por medio de Pablo,
el prisionero de Jesucristo
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LOS
FUNDAMENTOS DE LA
VERDAD DISPENSACIONAL
Por E.W.
Bullinger
INTRODUCCIÓN
Hace ya tantísimo tiempo que casi todos los
cristianos se encuentran atados a la tradición, que le surgen muchas
dificultades a la hora de interpretar debidamente la Palabra de Verdad, tal
como aparece y se resalta en Hechos 28. Es posible que las siguientes páginas
ayuden a resolver esas dificultades, permitiendo, de ese modo, al creyente, dar
la respuesta adecuada a todo aquel que le demande y ponga en duda la esperanza
que tiene dentro de él.
Existe un importante principio fundamental
en la ciencia de la LÓGICA
que servirá para hacer frente a todas las dificultades, si lo observamos con
atención.
La dificultad que experimentan algunos de
nuestros lectores tiene su origen en el hecho de que consideran solamente algunas
partes de la verdad, pero para encontrar la respuesta a sus
dificultades, será inútil continuar a discutirlas como si fuesen puntos
difíciles por separado. Para demostrarlo, vamos a referirnos a las dificultades
relacionadas con las primeras Epístolas de Pablo, es decir,
las que fueron escritas antes de Hechos 28, tales como las ordenanzas, el
cuerpo único, que se menciona en 1ª Cor.12, o los dones espirituales, que
aparecen en 1ª Cor.13, 14, etc.
Para comenzar, será absolutamente necesario
que nos aseguremos de la importancia que tenemos por obligación, en general,
de interpretar correctamente la palabra de verdad (2ª
Tim.2:15).
2 Timoteo
2:15 RV 1960 Procura con diligencia
presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que
usa bien la palabra de verdad.
Una vez que se trata de un precepto Divino,
debemos darle la misma importancia que a cualquiera de Sus mandamientos y, por
tanto, es obligación nuestra concederle la más estricta obediencia, así como lo
haríamos con cualquier otro precepto, si deseamos encontrar la verdad.
Una vez que afirmemos este gran principio
fundamental en nuestros corazones, podemos observar la próxima obligación, la
cual es de suma importancia también, esto es: Aplicar este principio dominante
y fundamental a Hechos 28 y a las Epístolas paulinas.
Haciendo así, nos propondremos, en este
volumen, examinar los mismísimos FUNDAMENTOS de la Verdad Dispensacional , y ponerlos
en evidencia de una manera tan auténtica que, una vez asimilados e implantados
en nuestro entendimiento, podamos edificar sobre ellos con seguridad y hacer
con que desaparezcan todas las dificultades que se nos vayan apareciendo. Es
decir, con este principio, nuestros lectores estarán en posición de responder a
sus propias interrogantes a medida que les vayan surgiendo.
Lo que ahora rogamos, por tanto, es un poco
de paciencia. Reservemos nuestras cuestiones y dudas, en cuanto a tal o cual
dificultad, hasta el momento en que nos sintamos plenamente seguros andando en
el principio general. Nosotros no somos directores de
conciencias, sino sencillamente ministros de la Palabra , y
nuestro deseo es presentarla, de tal manera, que sean los propios lectores los
que dirijan sus conciencias guiados por el Espíritu Santo y Su santa Palabra.
Los temas que trataremos serán:
DIOS HABLANDO
1. Por medio de los profetas.
2. Por medio de Su Hijo.
3. Por medio los que le escucharon.
4. Por medio del Espíritu de verdad.
5. Por medio de Pablo, el prisionero de Jesucristo.
6. Conclusiones prácticas.
El Señor ha hablado
1. DE DIFERENTES MANERAS Y POR DIVERSOS MEDIOS
Nuestra
primera labor consiste en hacer un estudio sobre el tema completo, por cuanto
el hecho en sí de que Jehová haya hablado a la Humanidad es el hecho
más importante del mundo.
En
Hebreos 1:1, 2 nos ha dicho cómo ha hablado en cuanto a dos de esas ocasiones y maneras. Estas partes, y modos (puesto
que este es el significado de esas palabras) deben ser debidamente
interpretadas si deseamos alcanzar la verdad que contienen
dentro (2ª Tim.2:15).
Hebreos 1:1-2
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los
padres por los profetas, 2 en estos
postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo,
y por quien asimismo hizo el universo;
2 Timoteo
2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no
tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
No tendremos dificultad alguna en hacerlo si
las consideramos dignas de nuestra más absoluta atención, y comenzamos con la
firme convicción de que todas las palabras
pronunciadas por Dios, así como todas Sus obras,
son perfectas (Salmo 111:2).
Salmos 111:2 Grandes
son las obras de Jehová, Buscadas de todos los que las quieren.
Todo lo que tenemos que hacer para ello es buscar y observar con atención
lo que está escrito. Nos encontraremos, entonces, que existen seis partes
o modos, y que todos aparecen en un orden perfecto:
1. – Desde la creación del hombre, Jehová ha hablado personalmente, desde el
primer momento, con los hombres en particular, sin hacer uso de ningún
intermediario humano o de otra clase. A partir de Adán en adelante, pasando por
Caín y Abel, por Enoc, Noé, Abraham y, después de ellos, a los patriarcas,
hasta el llamamiento de Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3:10). El libro de
Génesis pertenece, pues, a esta parte o modo.
Éxodo 3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón,
para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
2. – A partir del llamamiento de Moisés, que data del origen de la nación de
Israel (Éxodo: 1), Jehová comenzó entonces a hablar valiéndose de agentes o
medios humanos; y habló a los padres del pueblo hebreo. Moisés fue
el primero, en la línea de los profetas, por medio del cual les habló, y el
último de ellos fue Juan el Bautista, considerado por el Espíritu Santo como el
más grande entre ellos (Mateo 11:11).
Mateo 11:11 De cierto os digo: Entre los que nacen de
mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño
en el reino de los cielos, mayor es que él.
Malaquías,
el último de los profetas del Antiguo Testamento, anticipa la proximidad en la
llegada del Ángel del pacto, es decir, el Mesías (por medio del
cual Jehová establecería el Nuevo Pacto), y del mensajero que
habría de preparar el camino ante Él. Ese mensajero actuaría
con el espíritu de Elías. Vale la pena observar que Moisés y Elías, el primero
y el último de los profetas del Antiguo Pacto, se hallan reunidos en Malaquías
4:5.
Malaquías 4:5 He aquí, yo os envío el profeta Elías,(A)
antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
Juan el Bautista fue enviado con el
espíritu y el poder de Elías (Lucas 1:17).
Lucas 1:17 E
irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los
corazones de los padres a los hijos,(C) y de los rebeldes a la prudencia de los
justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.
De haber sido recibido su testimonio, habría
sido considerado por el pueblo como el propio Elías (Mateo 11:14).
Mateo 11:14 Y si
queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.(E)
Pero al producirse el asesinato de Juan, se
cerró el periodo durante el cual Dios había hablado por
medio de los profetas. A ese tiempo o parte pertenecen
los libros que van de Éxodo hasta Malaquías, junto con Mateo 1:1 hasta 3:12.
3. A partir de ese momento Dios vuelve a hablar, una vez más, de una
manera Divina. Porque Dios habló entonces por el Hijo (Hebreos
1:2).
Hebreos 1:2 en estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el
universo;
Seguía siendo Dios el que
hablaba, por supuesto, porque el Hijo no habló por su propia cuenta ni
haciendo uso de sus propias palabras, sino por las palabras de Aquel que le
envió (véanse Deut.18:18, 19, y Juan 7:16; 8:28; 8:46, 47; 12:49;
14:10; 14:24; 17:8).
Deuteronomio
18:18-19 18 Profeta les levantaré de en medio de sus
hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo
que yo le mandare. 19 Mas a cualquiera
que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.(G)
Juan 7:16 Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es
mía, sino de aquel que me envió.
Juan 8:28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis
levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago
por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.
Juan 8:46-47 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?
Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye;
por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
Su ministerio comenzó con
la triple declaración Escrito está (Mateo 4:4, 7, 10), y
terminó también con una triple referencia al origen y verdad de la Palabra de Dios (Juan
17:8, 14 y 17). A este tiempo que así habló, pertenecen
los Cuatro Evangelios.
Mateo 4:4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de
pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.(B)
Mateo 4:7 Jesús
le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.(E)
Mateo 4:10 Entonces
Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y
a él sólo servirás.(F)
Juan 17:8 porque
las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido
verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Juan 17:14 Yo
les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo.
Juan 17:17 Santifícalos
en tu verdad; tu palabra es verdad.
4. Desde el momento en que nuestro Señor ascendió a los cielos hasta el
rechazo y repudio del repetido llamamiento hecho por Pedro a
la nación Israelita, rogando que se arrepintiesen (Hechos 2:38; 3:19-26)
Hechos 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada
uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y
recibiréis el don del Espíritu Santo.
Hechos 3:19-26 Así que, arrepentíos y
convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la
presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20
y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo
reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló
Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. 22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor
vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él
oiréis en todas las cosas que os hable;(B) 23
y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del
pueblo.(C) 24 Y todos los profetas desde
Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del
pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente
serán benditas todas las familias de la tierra.(D) 26 A
vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os
bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.
y hasta Hechos 28:25-28, Dios habló por
medio de los que le oyeron (Hebreos 2:3) y se limitaron a confirmar lo
que el Hijo había hablado desde (este) principio,
sin ir más allá de lo que había dicho el Hijo.
Hechos
28:25-28 Y como no estuviesen de
acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el
Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo:
26 Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; 27 Porque el corazón de este pueblo se ha
engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.(B) m 28
Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y
ellos oirán.
Hebreos 2:3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos
una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el
Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
No hubo, ni dieron los que le oyeron, una
nueva revelación de la verdad, sino que se fortaleció la revelación que ya
entonces se conocía, dando testimonio el Espíritu Santo por medio de ellos Sus
milagros, dones y manifestaciones (Hebreos 2:4),
Hebreos 2:4 testificando Dios juntamente con ellos, con
señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo
según su voluntad.
del mismo modo que también el Hijo había
testificado respecto a sí mismo por medio de aquellos milagros, acerca de los
cuales habían los profetas hablado anticipadamente. A este tiempo pertenecen
los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas generales (que van después a los
Evangelios en los mejores y más antiguos de los manuscritos griegos, donde, por
lo general, Santiago sigue a los Hechos), y las Epístolas paulinas, aquellas
que fueron escritas durante esos mismos tiempos, es decir,
antes de Hechos 28:23-28.
5. Cuando esos tiempos tocaron su fin, Dios entonces volvió
a hablar, una vez más, por Él mismo, y haciendo uso del espíritu de
verdad, tal y como había sido anteriormente prometido por Cristo en
Juan 16:12-15.
Juan 16:12-15
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero
ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él
os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 El
me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo
lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará
saber.
No habló de (o acerca de) sí
mismo, sino solamente lo que había de oír del Padre (porque el Padre
guardaba los tiempos y las sazones bajo Su propia potestad)
(Hechos 1:7).
El
Espíritu entonces habló, como lo había hecho anteriormente, dejando las
palabras por escrito en la
Biblia (o escrituras) de verdad, por mano de Pablo,
prisionero de Jesucristo. A continuación dejó constancia de las
preciosas doctrinas que, hasta entonces, habían sido guardadas en
secreto y que no habían sido posibles dar a conocer hasta que
los hechos respecto a los sufrimientos, la muerte, la
resurrección y la ascensión de Cristo hubiesen tenido lugar, ya que esas
secretas doctrinas se basaban en estos mismos hechos concluidos, y ese Gran
Secreto y sus doctrinas se encuentra solamente en las Epístolas que fueron
escritas en la cárcel (Efesios, Filipenses y Colosenses); y también a esos
tiempos pertenecen Timoteo, Tito y Filemón (dirigidas a esas personas
en particular).
6. Finalmente, vemos la participación o el medio humano en la persona de
Juan Evangelista, su siervo, que dejó por escrito la Palabra de Dios al
respecto del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que él mismo, Juan,
fue testigo presencial (Apocalipsis. 1:1, 2).
Apocalipsis 1:1-2 La
revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las
cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a
su siervo Juan, 2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios,
y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
A este tiempo pertenecen,
además de sus Epístolas, también el Apocalipsis.
Ahora estamos, por tanto,
en una posición que nos permite enumerar las seis diferentes maneras y
diversos medios de los cuales se valió Dios para hablar a la Humanidad (Hechos 1:1).
Hechos
1:1 En el primer tratado, oh Teófilo,(A)
hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
Aparecen y están puestos,
en su estructura, en un orden alternativo y de la siguiente manera:
A1 DIVINA. Por el propio Jehová, sin intervención humana, así habló a Adán (Gén.
1:28) hasta el llamamiento hecho a Moisés (Éxodo 3:10). A estos tiempos pertenece
el libro de Génesis.
Génesis 1:28 Y los bendijo Dios,(E) y les dijo:
Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los
peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven
sobre la tierra.
Éxodo 3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón,
para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.
B1 POR MEDIO HUMANO. Por medio de los profetas (Hebreos 1:1), desde el
llamamiento de Moisés (Éxodo 3:10) hasta el final de Juan el Bautista (Mateo
3:12; 14:10-12). El Éxodo y el resto del Antiguo Testamento, hasta Mateo 3:12,
pertenecen y se encuadran a esos tiempos.
Hebreos 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
Éxodo 3:10
Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi
pueblo, los hijos de Israel.
Mateo 3:12 Su
aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el
granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
Mateo 14:10-12 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Y
fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su
madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron
el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.
A2 DIVINA. Por medio de Su Hijo (Hebreos 1:2; Dt. 18:18, 19),
desde el principio (Mateo 3:13) hasta el final de su ministerio (Mateo 27:66 y
los pasajes paralelos). A estos tiempos pertenecen los Cuatro
Evangelios.
Hebreos 1:2 en
estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de
todo, y por quien asimismo hizo el universo;
Deuteronomio 18:18-19 18 Profeta les levantaré de en medio de sus
hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo
que yo le mandare. 19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras
que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.(G)
Mateo 3:13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al
Jordán, para ser bautizado por él.
Mateo 27:66 Entonces ellos fueron y aseguraron el
sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.
B2 POR MEDIO HUMANO. Por medio de los que oyeron (al Hijo) (Hebreos 2:3,
4), desde Hechos 1:1 hasta 28: 31.
A estos tiempos por tanto pertenecen
los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas generales y las primeras Epístolas
paulinas que fueron escritas durante aquellos tiempos.
Hebreos 2:3-4 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una
salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el
Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
4 testificando Dios juntamente
con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del
Espíritu Santo según su voluntad.
A3 DIVINA. Por medio del
Espíritu de verdad (Juan 16:12-15), a través de Pablo,
prisionero de Jesucristo (Efesios 3:1-12; 2ª Tim. 1:8). A esos tiempos pertenecen
las Epístolas que fueron escritas posteriormente en prisión (Efesios,
Filipenses, y Colosenses), y 1ª o al menos, 2ª de Timoteo, y Tito.
Juan 16:12-15
Aún tengo muchas cosas que deciros,
pero ahora no las podéis sobrellevar.
13 Pero cuando venga el Espíritu
de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia
cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que
habrán de venir. 14 El me glorificará;
porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15
Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y
os lo hará saber.
Efesios 3:1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo
Jesús por vosotros los gentiles;
2 Timoteo 1:8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio
de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por
el evangelio según el poder de Dios,
B3 POR MEDIO HUMANO. Por medio de Su
siervo Juan (Ap. 1:1, 2). A ese tiempo pertenece el
libro del Apocalipsis.
Apocalipsis 1:1-2 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para
manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró
enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios,
y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.
Aquí tenemos, como podemos ver, seis
diversas maneras y diferentes medios. Dios empleó cada una de ellas
para hablarle al hombre. Seis es el número del hombre, y
de todo lo que tiene relación con él. Desde el final de aquellos tiempos,
Dios no le ha vuelto a hablar al hombre, ni de manera directa, por Sí mismo, ni
indirecta, por intervención humana alguna. Sin embargo, el hombre ahora dispone
de la Palabra
de Dios, escrita y completa, sin que haya que sustraerle ni añadirle nada. Todo
hombre se encuentra a la misma altura ante ella, y todo aquel que hoy en día
afirme haber recibido cualquier tipo de revelación diferente procedente de
Dios, debe ser considerado anatema (Gálatas 1:6-9)*
*
Hay personas que así lo afirman y en nuestros días
existen muchos que lo confiesan, pero aquellos que les dan oídos, o no conocen
las escrituras o se dejan dominar por espíritus malignos.
Gálatas 1:6-9
Estoy maravillado de que tan pronto os
hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un
evangelio diferente. 7 No que haya otro, sino que hay algunos que os
perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 8 Mas
si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente
del que os hemos anunciado, sea anatema.
9 Como antes hemos dicho, también
ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis
recibido, sea anatema.
En esas seis diferentes
ocasiones y de esas diversas maneras habló Dios en la antigüedad, y, desde
entonces, podemos decir que Dios ha guardado silencio.
Sin embargo, Dios volverá a hablar en un tiempo futuro por séptima vez,
y esa vez lo hará independiente de toda intervención humana. Hablará desde
los cielos (Salmo 1:1, etc.). Esa será la séptima vez
que lo haga, y de ese modo quedará todo sellado con el número de la perfección
espiritual. Todo será entonces perfecto. No, por supuesto, el
hecho de que hable en general, sino el hecho de que, con todas las ocasiones
que ya lo ha hecho de diversas maneras, completará en perfección espiritual
entonces lo que Dios le haya dicho al hombre.
En Hebreos 1 y 2 tenemos la clave de todo
esto, y para mostrar que esa clave es perfecta, es preciso que echemos un
vistazo nuevamente a esos capítulos, puesto que manifiestan y dan testimonio de
las mismas perfecciones que aparecen en todas las obras de Dios. Al telescopio,
por muy potente que sea, no le es posible aproximarnos las obras distantes de
los cielos y ponerlas a la vista descubierta del hombre, y el microscopio no es
capaz de describirnos en toda su extensión las diminutas perfecciones de Sus
obras aquí en la tierra. Utilicemos, para empezar, el primero, el telescopio, y
veamos estos dos capítulos como una sola unidad, y entonces estaremos preparados
para hacer uso después del microscopio y así poder examinar algunas de sus
infinitas perfecciones.
Los dos capítulos están divididos en cuatro partes,
en un orden alternativo: el primero y el tercero tienen
como sujeto principal a Dios Mismo, que es Quien habla; el segundo y
el cuarto al Hijo, por medio del cual habló.
A/ 1:1, 2-. Dios habló, en el pasado, por
medio de los profetas.
B/ 1:2-14. El Hijo, por
medio del cual habló: superior a los ángeles (4); Dios (8)
A/
2:1-4. Dios habla, por medio de Su Hijo, durante los últimos días.
B/ 2:5-18. El Hijo,
por medio del cual habló (1:2); poco menos que Elohim (7) el
Hombre (6).
Esta estructura se explica por sí sola y es
el mejor comentario sobre estos dos capítulos, ya que cubre toda la gama del
tema; permitiéndonos llegar, por medio de ellos, al significado de sus palabras
y llamando nuestra atención, de manera especial, sobre aquellos puntos que se
han enfatizado para este propósito.
En primer lugar, nos damos cuenta de que las
cuatro partes, apareciendo de forma alternativa, están colocadas
por parejas, señaladas por la misma letra (A y A; B y B,
con caracteres romanos e itálicos, respectivamente) del siguiente modo A (desde
1:2 hasta 2:1): Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras
en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha
hablado por el Hijo…Por lo tanto, deberíamos prestar suma atención a las cosas
que hemos oído, etc.
De la misma manera debemos leer en delante
de la B a la B (desde
1:14 hasta 2:5) de la siguiente manera:
Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo jamás:
Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
… Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos
hablando… etc.
Por tanto, hay ocho sujetos que se han
enfatizado, de manera solemne, a fin de que nos fijemos en ellos. Así, pues,
ahora podemos hacer uso del microscopio para poder verlos de una manera mucho
más detallada, fijándonos en el orden de las palabras (en el griego) en el grupo
A (1:1, 2-).
A/C a/ Habiendo
hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo
b/ Dios
habló
c/ a
los padres
d/ por
los profetas
C/ a/
En estos postreros días
b/
nos ha hablado
c/
a nosotros (Hebreos)
d/
por (Su) el Hijo.
Aquí tenemos los ocho puntos o sujetos
apareciendo en dos series. En nuestra primera sección dedicamos nuestra
atención al primero de ellos. Aquí ofrecemos sus cuatro puntos, que nos
conducen a los restantes cuatro, los cuales debemos reservar para nuestra
próxima sección.
1. Dios, habiendo hablado. Ese es el primer gran hecho.
2. Habló en el pasado, o antiguamente, en
contraste con lo pueda haber dicho en ocasiones posteriores,
3. Habló a los padres. No a los gentiles o personas de las
demás naciones.
4. Habló por medio de los profetas, no por medio de los
sacerdotes. Tampoco por medio de los falsos profetas ordenados por los hombres
(que por fuerza habrían de ser falsos), sino por los profetas
en cuyos escritos se encuentran, solamente, las palabras de Dios.
Hebreos 1:1-2:18 1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de
muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el
Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el
universo; 3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y
la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por
medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
4 hecho tanto superior a los ángeles,
cuanto heredó más excelente nombre que ellos. 5
Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he
engendrado hoy,(A) m y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo?(B) m 6 Y
otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios.(C) m 7
Ciertamente de los ángeles dice:
El que hace a sus ángeles espíritus,
Y a sus ministros llama de fuego.(D) m
8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del
siglo; Cetro de equidad es el cetro de
tu reino. 9 Has amado la justicia, y
aborrecido la maldad, Por lo cual te
ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.(E)
m 10
Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste
la tierra, Y los cielos son obra de tus
manos. 11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una
vestidura, 12 Y como un vestido los envolverás, y serán
mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.(F) m 13
Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de
tus pies?(G) m 14 ¿No son todos espíritus ministradores,
enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?
HEBREOS CAP 2
1 Por tanto, es necesario que con
más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. 2
Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda
transgresión y desobediencia recibió justa retribución, 3
¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La
cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por
los que oyeron, 4 testificando Dios juntamente con ellos, con
señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo
según su voluntad. El autor de la
salvación 5 Porque no sujetó a los
ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando; 6 pero alguien testificó en cierto lugar,
diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te
acuerdes de él, O el hijo del hombre,
para que le visites? 7 Le hiciste un poco menor que los
ángeles, Le coronaste de gloria y de
honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; 8 Todo
lo sujetaste bajo sus pies.(A) m Porque en cuanto le sujetó todas las cosas,
nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le
sean sujetas. 9 Pero vemos a aquel que fue hecho un poco
menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del
padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por
todos. 10 Porque convenía a aquel por cuya causa son
todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar
muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la
salvación de ellos. 11 Porque el que santifica y los que son
santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos
hermanos, 12 diciendo: Anunciaré a mis
hermanos tu nombre, En medio de la
congregación te alabaré.(B) m 13 Y otra vez:
Yo confiaré en él.(C) m Y de nuevo:
He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.(D) 14 Así
que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó
de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la
muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la
muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. 16
Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la
descendencia de Abraham. 17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus
hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a
Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 18
Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para
socorrer a los que son tentados.
El Señor ha hablado
1. POR MEDIO DE LOS PROFETAS
(Hebreos 1:1)
Todos
hemos oído hablar de la cosa más importante del mundo, y de la multitud de
opiniones que existen al respecto, pero si verdaderamente hay un hecho más
importante que cualquier otro en este mundo, es sin duda alguna el hecho de que
Dios haya hablado y se haya dado a conocer a los hombres.
No tenía
motivos para hacerlo, ni tampoco estaba obligado a ello. No recaía sobre Él la
necesidad de hacerlo. Las cosas hubiesen seguido entonces sucediendo tal como
han ido sucediendo, y la historia del hombre habría sido exactamente igual que
la conocemos, siendo que, la única diferencia, habría sido que el hombre habría
así permanecido en una condición de absoluta ignorancia en muchos asuntos y
cuestiones que son de gran importancia y envergadura y, como resultado, hubiese
sido incapaz de entenderlas y explicarlas por sus cinco sentidos y su razón.
De hecho,
así mismo les ocurre en los días actuales a todos aquellos que desconocen que
Dios ha hablado, o que, siendo conscientes del hecho, no saben lo que ha dicho
o, sencillamente, no creen lo que ha dicho. La fe viene por el oír, y el oír,
por la Palabra
de Dios (Romanos 10:17).
(Rom 10:17) Así que la fe es por
el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Es, por
tanto, por medio de la fe en lo que Dios ha dicho que comprendemos el hecho de
que las edades fuesen ajustadas por Él, de manera que las cosas que se ven con
el ojo externo, no hayan surgido ni tengan origen en lo que nos aparece
exteriormente, y no pueden, por tanto, ser juzgadas o explicadas por las
apariencias externas (Hebreos 11:3).
(Heb 11:3) Por la fe entendemos
haber sido constituido el universo por la palabra de Dios,(A) de
modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
En otras
palabras, como muy acertadamente se ha dicho, ¡las cosas no siempre son lo que
parecen!
Hay un
hecho que es realmente maravilloso y casi increíble, y es, precisamente, que
Dios haya hablado y haya tenido la misericordia de darle a conocer al hombre
las fuentes secretas de la historia, a fin de que al hombre le sea posible
saber y comprender la verdad acerca de las edades o dispensaciones, que van
unas a seguir a las otras, y que pueda discernir esa verdad en lo que se
refiere a Sus principios de administración durante cada una de ellas.
Durante
los comienzos del mundo Dios habló directamente a los hombres, como fue el caso
con Adán, con Noé, Abraham y con otros muchos; sin embargo, cuando habló a los
hombres, de manera colectiva, o de todas las naciones sin distinción, a todos,
siempre lo hizo valiéndose de otros hombres. Ahora bien, ¿por medio de quién
habló?: los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu
Santo (2ª Pedro 1:21), habiéndolo hecho de muchas maneras y en diferentes
ocasiones durante el pasado.
DIOS
HABLÓ POR MEDIO DE LOS PROFETAS
El hecho
que se destaca en esta declaración es que Dios habló.
NO POR
MEDIO DE LOS SACERDOTES
¡No!
Porque los sacerdotes no son llamados, y tampoco hechos a sí mismos sacerdotes,
sino escogidos como descendientes del linaje de Leví. Son escogidos por Dios,
no por el hombre; es decir, no hechos ni elegidos por manos o designios
humanos.
El
profeta es el portavoz de Dios, y nadie puede ocupar ese puesto, hablando en
lugar de Dios, a menos que haya sido por Él llamado y nombrado, además de
recibir la preparación de Aquel que le envía y, de recibir de Sus manos el
mensaje que ha de transmitir.
Pero el
ser un portavoz de Dios no forma parte del servicio de sacerdote, cuyas
obligaciones están muy claramente definidas en la Palabra también. La labor
del sacerdote no consistía, simplemente, en ofrecer sacrificios (según la idea
general que se tiene hoy en día en la cristiandad apóstata) sino en enseñar al
pueblo lo que Dios había hablado por medio del profeta. De este modo podemos
leer, en cuanto a las obligaciones del sacerdote se refiere, en Dt.17:9-11:
(Deu 17:9) y vendrás a los
sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días, y preguntarás; y
ellos te enseñarán la sentencia del juicio.(10)
Y harás según la sentencia que te indiquen los del lugar que Jehová
escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te manifiesten.(11) Según la ley que te enseñen, y según el
juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a siniestra de la
sentencia que te declaren.
Según la
ley que te enseñen, y según el juicio que te digan, harás. Su obligación era
enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les había dicho
por medio de Moisés (Levítico 10:11).
(Lev
10:11) y para enseñar a los hijos de
Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.
Moisés
fue el profeta por medio del cual Dios habló primeramente a los padres, a Su
pueblo Israel, y la obligación de los sacerdotes era enseñar lo que habían oído
decir a Moisés.
(Deu 33:10) Ellos enseñarán
tus juicios a Jacob,
Y tu ley a
Israel;
Pondrán el
incienso delante de ti,
Y el holocausto
sobre tu altar.
En
Dt.33:10, donde se habla acerca del aspecto de los dos servicios de los
sacerdotes, podemos ver claramente cuál de los dos era el más importante,
simplemente leyendo el orden en que aparecen los servicios mencionados. Estos
dos servicios los hallamos en la bendición de Leví, y leemos:
Primero:
Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; y entonces, a
continuación :Segundo: Pondrán incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu
altar.
Solo tenemos
que pararnos a meditar, y luego contrastar esta declaración con lo que hoy en
día afirman los denominados falsamente “sacerdotes cristianos,” para comprobar
hasta qué punto de degradación ha llegado la apostasía, bajo la cual los
llamados sacerdotes queman incienso y ofrecen lo que denominan “el sacrificio
de la Misa ”.
Porque, en lugar de enseñar a las gentes lo que Dios ha dicho, hacen todo
cuanto esté en sus manos para que el pueblo no conozca ni se entere de lo que
está escrito, y no aprendan la
Palabra de Dios.
Ya hubo
épocas durante las cuales los sacerdotes, que quemaban el incienso, también
quemaban las Escrituras, y pasaban por la hoguera a todos aquellos que se
atreviesen a leerlas; y además, no contentos con esto, las corrompían y
pervertían con falsas traducciones. En los días actuales, los denominados
sacerdotes también las destruyen escribiendo en contra de las Escrituras,
pretendiendo con sus opiniones juzgar el texto sagrado; negando el hecho de que
Dios haya hablado por medio de Sus escritores y, al mismo tiempo, aprobando la
circulación de traducciones plagadas con sus errores. Hasta aquí ha llegado la
apostasía actual, que es tan real y flagrante como lo fue en los peores días
del rey Joacín.
Es cierto
que, en la actualidad, los pecados son más camuflados y refinados que en
aquellos días pasados, pero el corazón del hombre es peor que entonces. El
envenenamiento científico ocupa hoy en día el lugar del asesinato violento de
entonces, y al robo que había se anteponen ahora los más refinados cálculos. En
vez de la hoguera y el puñal, la pluma y los falsos testimonios son hoy en día
los que sutilmente roban las riquezas espirituales.
Pero los
sacerdotes siempre se han comportado de esta manera a través de todos los
siglos. Esdras es la única excepción que conocemos, y lo que de él se ha
escrito en la Biblia
resalta un propósito Divino, pues se destaca de manera muy enfática como un
sacerdote ejemplar. No se nos dice nada de que quemase incienso ni ofreciese
sacrificios, pero, sin embargo, leemos lo siguiente:
(Esd 7:6) este Esdras subió de Babilonia. Era escriba
diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le
concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba
sobre Esdras.
Y el
sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombre como de
mujeres, y de todos los que podían entender… Y leyó en el libro… desde el alba
hasta el mediodía… y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la
ley… Y abrió, pues, Esdras el libro a los ojos de todo el pueblo… Y leían en el
libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que
entendiesen la lectura (Nehemías 8:2, 3, 5, 8).
Es
cierto, Esdras fue un verdadero sacerdote; y si todos los sacerdotes hubiesen
hecho como él, la apostasía no sería conocida. Israel y Judá no habrían
conocido la Dispersión ,
y el denominado sacerdote cristiano habría llevado a cabo, hasta el presente
día de hoy, la obra que comenzaron los reformadores, y además, se habrían
sentido satisfechos recibiendo el nombre de ministros de la Palabra.
La
apostasía que hoy en día vemos desarrollándose gradualmente a nuestro alrededor
en todas las llamadas iglesias tiene su origen directo en esta procedencia. A
partir de ahí precisamente es de donde surgen todas las divisiones y
diferencias religiosas. Todos los cristianos perciben el mal y lo lamentan, sin
embargo, ¡cuán pocos disciernen la verdadera causa, y cuán pocos se proponen
erradicarla y quitarla del medio pase lo que pase!
No se dan
cuenta de que, los sacerdotes, son humanos en sí mismos, y son además, por así
decirlo, de manufactura humana; y así ha sido a lo largo de todas las edades.
Todos los sacerdotes han sido hechos de manos de carne. En Israel fueron
concebidos de voluntad de hombre y de voluntad de carne, y en nuestros días
también se puede decir lo mismo. Es por eso que Jehová no habló jamás por boca
de los sacerdotes, sino de los profetas.
Porque
los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo
buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos (Malaquías 2:7).
Los
sacerdotes deberían estar agradecidos por el hecho de no haber quedado
totalmente excluidos a la hora de recibir el llamamiento Divino, a fin de ser
portavoces de Dios.
Jeremías
y Ezequiel fueron profetas que recibieron este tipo de llamamiento, pero
también lo fue Abraham, que fue un patriarca (Gén.20:7); David, que fue rey
(Hechos 2:30, 31); Daniel, que fue un príncipe (Daniel 2:19); y Amós, un hombre
que guardaba ganado, un pastor (Amós 1:1; 7:14). En su mayoría fueron hombres
de poca importancia, desconocidos, de no ser por el nombre de sus padres; y
también hubo profetisas, además de profetas.
Génesis 20:7 Ahora, pues,
devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y
si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos.
Hechos 2:30-31 Pero siendo
profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su
descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en
su trono,(F) (31) viéndolo antes, habló de la resurrección de
Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
Daniel 2:19 Entonces el secreto
fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios
del cielo.
Amós 1:1 Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que
profetizó acerca de Israel en días de Uzías(A) rey de Judá y en días
de Jeroboam(B) hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del
terremoto.
Amós 7:14 RV 1960 Entonces
respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino
que soy boyero, y recojo higos silvestres.
Pero el
hecho más importante es que aquellos hombres y mujeres por medio de los cuales
Dios habló habían sido llamados por Él. Nadie sino Dios podría haberles hecho
el llamamiento, y nadie sino Él Mismo pudo informarles acerca de lo que debían
decir. Por eso el profeta recibía el nombre de portavoz de Dios, ya que el
significado original hebreo de profeta es la boca. Aarón actuó como siendo la
boca de Moisés (Éxodo 4:16; 7:1), y el profeta actuó como siendo la boca de
Jehová (Ezequiel 3:17). Jehová dijo: … pondré mis palabras en su boca.
Refiriéndose a profetas de la talla de Moisés (Deut.18:18).
Éxodo
4:16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú
serás para él en lugar de Dios.
Éxodo
7:1 Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu
hermano Aarón será tu profeta.
Ezequiel
3:17 Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás,
pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
Deuteronomio
18:18 Profeta les levantaré de en medio
de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará
todo lo que yo le mandare.
Esta es
la explicación divina de lo que es la inspiración, y no es posible darle otra
definición más clara y detallada. Tampoco es posible explicar la creación. Es
algo que se debe aceptar por fe y no intentar llegar a la respuesta por la
razón sensorial. La inspiración es un hecho, del mismo modo que también lo es
la creación. El Dios que sopló en la nariz del hombre el aliento de vida, es el
mismo Dios que sopló en la boca del hombre y sobre su pluma las palabras de
vida. Como dijo Pedro en Hechos 1:16, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el
Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas. Fue David quien
lo dijo, pero no fueron sus palabras, puesto que David no podía saber nada
acerca de Judas. ¿Cómo podría David haber hablado nada acerca de Judas, cuando
faltaban todavía mil años para que naciese? David podía hablar y habló acerca
de Ahitofel, que vivió en su tiempo, pero fue el Espíritu Santo quien habló por
boca de David acerca de Judas; y, por el mismo motivo, David, siendo profeta
(Hechos
2:30, 31), habló acerca de la resurrección de Cristo en el Salmo 16.
Hechos 1:16 Varones hermanos,
era necesario que se cumpliese la
Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de
David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús,
Hechos 2:30 Pero siendo profeta,
y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en
cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,(F)
Salmos 16:1-11
Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Oh
alma mía, dijiste a Jehová:
Tú eres mi
Señor;
No hay para
mí bien fuera de ti. 3 Para los santos que están en la tierra,
Y para los
íntegros, es toda mi complacencia.
4 Se multiplicarán los dolores de
aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré
yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis
labios tomaré sus nombres. 5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi
copa;
Tú sustentas
mi suerte. 6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa
la heredad que me ha tocado. 7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las
noches me enseña mi conciencia. 8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está
a mi diestra, no seré conmovido. 9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi
alma;
Mi carne
también reposará confiadamente; 10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,(A)
Ni
permitirás que tu santo vea corrupción.(B) 11 Me
mostrarás la senda de la vida;
En tu
presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a
tu diestra para siempre.(C)
También
de la misma manera habló Dios a Ezequiel:
…oirás,
pues, tú la palabra de Mi boca, y los amonestarás de Mi parte (Ezequiel 3:17).
Aquí
vemos, por lo tanto, que en muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios, en
el pasado, a los padres hebreos.
POR MEDIO
DE LOS PROFETAS, Y NO DE LOS SACERDOTES
Fíjense,
además, en que lo que Dios habló, lo dijo a los padres, es decir, a los
antepasados de aquellos a quienes fue dirigida la Epístola a los Hebreos.
No fue dirigida ni escrita a los gentiles, aunque dentro de la carta hubiese
muchas cosas a su respecto. Pero lo que en la Epístola se dijo, iba
expresamente dirigido al pueblo hebreo, respecto a la manera indigna como se
comportó en el pasado y a la gracia maravillosa de Jehová para con ellos; la
manera en que habían provocado la ira de Jehová y el contraste con la
tolerancia Suya hacia aquella nación; acerca de los castigos que tuvieron en
resultado de su desobediencia que soportar en aquellos tiempos, y sobre su
dispersión que iría en breve a permitir Jehová como consecuencia; así como,
además, les habló acerca de su futura restauración y las glorias de Jehová con
ellos. Así, pues, el tema de las palabras que Jehová les dirigió, se limitaba
enteramente a Israel y a los principios de administración que Jehová llevaba a
cabo, específicamente, con aquella particular nación. Todas las cosas que la
carta contenía eran típicas de aquella Dispensación en concreto. Por lo tanto,
si aplicamos de aquel Pueblo particular, de aquel entonces, aquellos peculiares
principios, y los empleamos para la Dispensación de nuestros días, estaremos tomando
lo que Dios habló, por medio de los profetas, para hablar a/y respecto a los
padres (es decir, Al Israel de entonces), y lo estaremos leyendo como si
hubiesen sido pronunciadas para nosotros, en la actual Dispensación. Con ese
procedimiento, lo único que lograremos será sembrar la confusión. ¡Y en vez de
en la verdad, nos hallaremos en un gran error!
¡La gran
confusión se instala cuando, aquello que fue dicho a Israel referente a las
futuras bendiciones que habrían de recibir como nación, se interpretan como si
fueran las bendiciones actuales, literalmente, de los gentiles, o de la raza
anglosajona, o de cualquier otra raza diferente a la hebrea!
La misma
confusión acarreamos cuando espiritualizamos las profecías, y cuando todo se
interpreta como siendo las actuales bendiciones espirituales que recibe la Iglesia. Este último
sistema de falsa interpretación fue precisamente el que condujo al anterior.
Estando hartos hasta la saciedad de ese trato indebido de las Escrituras
proféticas, hecho por medio de los tradicionales comentadores evangélicos, que
siempre dan a las afirmaciones literales un sentido espiritual, hubo muchos que
optaron por procurar alivio, y lo hallaron, preservando el significado literal.
Acompañamos en el sentimiento a todos aquellos que fueron descarriados por
causa de este duplo error, pues nada ganan así, y lo que les sucede es que se
pierden algo divino y maravilloso. Se quedan con la mera sombra y se pierden la
bendita sustancia acerca de la cual habló Dios por medio del Hijo, y desde
entonces por medio de aquellos que le oyeron y por medio de su siervo, Pablo,
el prisionero de Jesucristo (2ª Timoteo 1:8).
2
Timoteo 1:8 RV 1960 Por tanto, no te
avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino
participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
Pero eso
es algo que debemos reservarnos para nuestra próxima sección.
3. POR MEDIO DE SU HIJO
Comparando lo que se dice
en el hecho de que Dios mismo hablase, con lo que habló por medio de los
profetas al final de la última sección, en la segunda serie vimos que
después:
Dios volvió a hablar
nuevamente, una vez que los profetas concluyeron sus testimonios.
Que cuando Dios así habló,
y lo hizo en estos últimos días, se refiere a los últimos días de aquel
entonces cuando el Hijo habló las palabras que Dios le encomendó. No se trata,
pues, de los últimos días en los cuales nosotros vivimos ahora, sino en
los últimos días de aquella Dispensación, que, como es lógico, ya se han
quedado en el pasado – son los días en que habló estando el Hijo en la tierra,
o: los días del Hijo del Hombre.
Que el hablar al que se
refiere aquí fue por medio de Su Hijo. Por tanto, no fue nada nuevo que
dijese posteriormente ni por otro medio que hubiese escogido, ni tan siquiera
por medio del don de espíritu santo como había prometido el Señor (para
el futuro entonces) en Juan 16:12-15.
Juan 16:12-15 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las
podéis sobrellevar. (13) Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él
os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (14)
El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. (15)
Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y
os lo hará saber.
Que el Hijo, cuando se
refirió a nosotros, en este caso significa al escritor hebreo que
escribió la Epístola ,
así como a los hebreos que leyeron lo que escribió. No se dirigía, pues,
a los lectores gentiles o de las demás naciones, sino a los que oyeron lo
que había dicho, y a los hebreos que, aunque no le oyesen, se les confirmaban
las palabras por los que le oyeron (Hebreos 2:3).
Hebreos 2:3 RV 1960 ¿cómo
escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual,
habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los
que oyeron,
Más adelante tendremos algo más que añadir sobre
este punto. Los demás puntos han quedado perfectamente claros, aunque por lo
general no se preste la debida atención a este hecho fundamental que es de
suprema importancia, y que es:
DIOS HABLÓ
Ya fuese por medio de
los profetas o por Su propio Hijo. Este último modo había
sido objeto de profecía. Dios había anticipado este acontecimiento de suma
importancia, y que habría de señalar una época particular, cuando le dijo a
Moisés: Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y PONDRÉ
MIS PALABRAS EN SU BOCA, y Él les HABLARÁ TODO LO QUE YO LE MANDARE. Mas a
cualquiera que no oyere MIS PALABRAS que él HABLARE EN MI NOMBRE, Yo le pediré
cuenta (Dt.18:18,19).
Cuando llegó el momento en
que Dios levantó a ese gran Profeta, fue oportunamente llamado, ungido y
nombrado, recibiendo formalmente la comisión de parte de Dios. El nombramiento
tuvo lugar bajo la condición expresa en Números 11:29, ya que el Espíritu
Santo ungió al Mesías para esa misma profética labor (Lucas 4:18, 19).
Así como Moisés fue llamado junto a la zarza ardiente, así el profeta
semejante a él fue ungido junto a las aguas del Jordán. A partir de
ese momento Dios habló por medio de Su Hijo, y lo que denominamos los
Cuatro Evangelios es lo que da fe, por escrito, de las PALABRAS y OBRAS del
Padre en el Hijo (Juan 14:10).
Números 11:29 Y Moisés le
respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese
profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
Lucas 4:18-19 El Espíritu del
Señor está sobre mí, Por cuanto me ha
ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; (19) A
predicar el año agradable del Señor.(F)
Juan 14:10 ¿No crees que yo soy
en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por
mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.
No debemos permitir que
este pensamiento se aleje de nuestras mentes al leer o estudiar los Evangelios.
El Señor tuvo este hecho siempre muy presente. Tan solo en el Evangelio de
Juan, Jesucristo lo resalta en siete diferentes ocasiones, y, aun a riesgo de
resultar repetitivo, quisiera volver a mencionarlas en esta ocasión:
Mi doctrina (es decir, mi enseñanza) no es mía, sino de Aquel que me envió (Juan
7:16).
Según me enseñó el Padre,
así hablo (Juan 8:28).
Por qué vosotros no me
creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís
vosotros, porque no sois de Dios (Juan 8:47).
Porque yo no he hablado
por mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he
de decir, y de lo que he de hablar (Juan
12:49).
Las palabras que yo os
hablo, no las hablo por mí propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, Él
hace las obras (Juan 14:10).
La palabra que habéis oído
no es mía, sino del Padre que me envió (Juan
14:24).
Porque las palabras que me
diste, les he dado (Juan 17:8).
Aquí vemos, por tanto,
siete ocasiones diferentes en las cuales nuestro Señor Jesús afirmó que había
sido el Padre, es decir, el propio Dios, Quien había hablado por medio de él,
de la misma forma que lo había hecho, anteriormente, por medio de los
profetas.
Así que, los críticos
modernos que hablan de la historia de Jonás como si fuera un mito, del libro de
Daniel como si fuese una falsificación, y que dicen que el Salmo 110 no fue
escrito por David, harían bien en reconsiderar sus blasfemias cuando hablan tan
livianamente acerca de lo que se haya disfrazado (dicen ellos) bajo la palabra
griega kenôsis, o vaciar.
Filipenses 2:7 sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
En Filipenses 2:7, el
verbo kenoô se traduce se despojó a sí mismo, lo cual significa,
en realidad, se vació a sí mismo. Los críticos actuales interpretan ese
verbo con el significado de que se despojó a sí mismo…de todo conocimiento,
así como de otras cosas, y, por tanto, dicen que cuando Jesús habló acerca de
Jonás, o de Daniel o David, o bien lo hizo con ignorancia, o entonces adhirió a
las tradiciones y a las ignorantes supersticiones del pueblo. Pero la respuesta
que el Espíritu Santo les da a todos estos críticos es: Eso es lo que
afirman los necios en sus corazones. La verdadera explicación y el real
significado de kenoô lo dan las palabras que aparecen a continuación,
las cuales fueron añadidas por el Espíritu Santo con el propósito de mostrar
cómo, y de qué manera, se despojó a sí mismo.
Se despojó de la gloria
que había mantenido con el Padre antes de que el mundo (kosmos) fuese (Juan
17:5).
Juan 17:5 Ahora pues, Padre,
glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el
mundo fuese.
Así lo llevó a cabo cuando
tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres…y se humilló a sí mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:7, 8).
Esta es la explicación divina de lo que se denomina kenôsis, y es más
que suficiente.
Sin embargo, la
explicación que ofrecen los críticos modernos, rebaja a la persona de nuestro
Señor, y le roban incluso de su gloria como Hombre. Pero aunque se despojase de
la gloria divina de la cual podría muy bien haberse aprovechado, estaba repleto
de sabiduría divina, y solamente habló las palabras de Dios; por eso
conocía muy bien los corazones de los hombres y podía leerles sus
pensamientos.
DIOS HABLÓ POR MEDIO DE SU HIJO
Por lo tanto, todo lo que
dijo fue con palabras medidas por la divina sabiduría. A su madre le dijo: ¿No
sabíais que en los negocios de mi Padre (1) me es necesario estar? (Lucas 2:49). Y las últimas palabras que
pronunció fueron Consumado es (Juan 19:30). ¿Qué es lo que había
consumado? El negocio del Padre para el cual había venido y sido enviado a la
tierra (Salmo 40:7, 8 Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de
mí; (8)
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio
de mi corazón.(A))
1.- Nótese la
corrección en estas palabras al dicho que María le refirió en el vers.48: Tu
padre y yo te hemos estado buscando.
Lo mismo se puede aplicar
a las palabras que empleó durante su ministerio, siendo que todas habían
sido ordenadas por el Padre, tanto en lo referente al tema como al momento
de pronunciarlas. El ministerio del Señor abarcó cuatro grandes temas.
EL PRIMER TEMA fue la
proclamación del Reino, comenzando en Mateo 4:12 y terminando en Mateo 7:28,
29: cuando terminó Jesús estas palabras. Cada una de las palabras en ese
espacio se refiere al Reino, no a la Dispensación actual, ni a ninguna otra diferente
del Reino.
Mateo 4:12 Cuando Jesús oyó que
Juan estaba preso,(G) volvió a Galilea;
Mateo 7:28-29 Y cuando terminó
Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; (29)
porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.(E)
EL SEGUNDO TEMA fue Él
Mismo, su bendita Persona. Comienza proclamándose (por el Padre) como Señor
(8:2, 6, 8, 9) y como el Hijo del Hombre (vers.20). Todas las palabras habladas
y escritas, desde Mateo 8:1 hasta 16:20, demuestran que fue perfecto, y que sus
obras fueron milagros de la creación.
Mateo
8:2-9 Y he aquí vino un leproso y se
postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. (3)
Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al
instante su lepra desapareció. (4) Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a
nadie; sino vé, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó
Moisés,(A) para testimonio a ellos.
(5) Entrando Jesús en Capernaum,
vino a él un centurión, rogándole,
(6) y diciendo: Señor, mi criado
está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. (7) Y
Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. (8) Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy
digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado
sanará. (9) Porque también yo soy hombre bajo autoridad,
y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y
viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
EL TERCER TEMA, comenzando
con Mateo 16:21, fue el hecho de que los suyos le rechazaron, su propio
pueblo de Israel no le recibió (Juan 1:11). DESDE ESE MOMENTO EN
ADELANTE JESÚS COMENZÓ a mostrarle a sus discípulos que era necesario que fuese
a Jerusalén y allí padecer muchas tribulaciones. En cuatro ocasiones se refiere
a su obra de expiación y sus próximos sufrimientos, y el tema continúa
hasta el vers.20:34.
Mateo
16:21 Desde entonces comenzó Jesús a
declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho
de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto,
y resucitar al tercer día.
Juan
1:11 A lo suyo vino, y los suyos no le
recibieron.
EL CUARTO TEMA fue de
nuevo el Reino, y en esta ocasión no se refiere a su proclamación, sino a los
que lo rechazan. Comienza con el 21:1 y finaliza en el 26:35. Todas las
parábolas de este periodo se refieren al cambio venidero de Dispensación,
durante la cual el Reino quedaría en suspense por haber sido repudiado.
Mateo
21:1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos,
Jesús envió dos discípulos,
Mateo
26:35 Pedro le dijo: Aunque me sea
necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Estos cuatro temas son
de suma importancia, pues están compuestos de las palabras y de las obras de
Jehová por medio de Su Hijo, y todos ellos están marcados por la más
grande perfección posible.
Ahora podemos presentar
los cuatro temas, que están colocados en el orden de una introversión en
el cual el REINO es el tema de las secciones externas, mientras que el REY
mismo es el tema de las dos secciones internas y centrales.
E| 4:12 – 7:29. El Reino. Proclamado
F| 8:1 – 16:20. El Rey.
Proclamación de su Persona.
F| 16:21 – 20:34. El
Rey. Se produce el rechazo de su Persona y su Reino en suspense
E| 21:1 –
26:35. El Reino. Su rechazo y suspensión.
Así vemos que estos temas, que son de gran
importancia – El Reino y el repudio del mismo, el Rey y su crucifixión -, son
los temas fundamentales de todo el Evangelio (1)
Es lo mismo en los Cuatro Evangelios. Cada uno de ellos tiene la misma
cuádruple división sobre el ministerio del Señor.
Los cuatro periodos y ministerios del Señor pueden
presentarse según los Cuatro Evangelios:
Mateo
Marcos
Lucas
Juan
Primero | 4:12 – 7:29 | 1:14
– 20 | 4:14 - 5:11 | 1:35
– 4:54
Segundo| 8:1 – 16:20 | 1:21
– 8:30 | 5:12 – 9:21 | 5:1 – 6:71
Tercero |16:21 – 20:34 | 8:31 – 10:52 |
9:22 – 18:43 | 7:1 – 11:54
Cuarto | 21:1 – 26:35
| 11:1 – 13:37 | 10:1 – 22:38 | 11:54 – 17:26
Para que podamos comprender la Estructura superior E,
F, F, E, sobre el ministerio del Señor como es debido, resulta necesario
ver el lugar que le ha sido asignado a en la Estructura del
Evangelio en general. Como vamos a ver, también se presenta en forma de Introversión,
lo cual sitúa el tema de mayor importancia en su mismo centro.
A| 1:1 – 2:23. PREMINISTERIAL.
B| 3:1 – 11. EL PREDECESOR.
C| 3:12 – 17. EL
BAUTIMO.
D|
4:1 – 11. LA TENTACIÓN.
E| 4:12 – 7:29. PERIODO I. EL
REINO. |
F| 8:1 – 16:20. PERIODO II. EL
REY. | El
cuádruple
F| 16:21 – 20:34. PERIODO III. EL
REY. |
ministerio
E| 21:1 – 26:35. PERIODO IV. EL
REINO. |
D|
26:36 – 46. LA AGONÍA ,
C| 26:47 –
28:14. MUERTE, SEPULTURA, RESURRECCIÓN.
B| 28:16 – 18. LOS SUCESORES
TESTIGOS. LOS DOCE APÓSTOLES.
A|
28:19, 20. POSTMINISTERIAL.
Dios, al hablar por medio
de Su Hijo, se ve limitado de la manera anteriormente expuesta y no puede ir
más allá de esos límites, que son los términos de las palabras del ministerio
del Señor.
En tres ocasiones,
inmediatamente antes del comienzo oficial de su ministerio (4:12), nuestro
Señor resaltó el hecho de que la palabra escrita es el comienzo, es el centro y
el final de todo su ministerio, en aquel triple escrito está (Mateo 4:4,
7, y 10). Y en tres ocasiones también, al final de su ministerio, cuando
entregó en manos del Padre su comisión, tenemos otra referencia tripartita a
esa misma Palabra de Dios escrita (Juan 17:8, 14, 17).
Mateo 4:4-12 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.(B) (7)
Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.(E)
Mateo 4:10 Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está:
Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.(F)
Juan 17:8-17 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las
recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú
me enviaste. (14) Yo les he dado tu palabra; y el mundo los
aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (17)
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.
Por tanto, el periodo
durante el cual Dios habló por medio del Hijo en los días finales de
aquella especial Dispensación, permanece estrictamente definido y limitado. El
Hijo en este periodo trató sobre la salvación acerca de la cual habló el
Señor al principio, puesto que fue solo él quien dio comienzo a esa
maravillosa manera de hablar y que terminó con su muerte.
Fue precisamente en
aquella época cuando Dios cumplió Su promesa, la cual había hecho a Israel por
medio de Su siervo Moisés. Levantó al Mesías, que era el Profeta aquel semejante
a Moisés, y puso Sus propias palabras en su boca, con la solemne
advertencia de que si aquellos a quienes fueron dirigidas no les prestasen
atención y no las recibiesen, Dios entonces les pediría cuentas de su
desobediencia (Dt.18:18,19). A pesar de ello, Israel hizo caso omiso de la
advertencia, repudiando a Su Mesías, y no quisieron recibir aquellas palabras
que Dios había puesto en su boca. Rechazaron al Reino y crucificaron a su Rey.
Deuteronomio
18:18-19 Profeta les levantaré de en
medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les
hablará todo lo que yo le mandare. 19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras
que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.(G)
¿Qué iría entonces a
suceder con el pueblo de Israel a partir de ese momento? ¿Cuál sería el
resultado de su desobediencia? El que viola la ley de Moisés, por el
testimonio de dos o tres testigos, muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor
castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por
inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al
Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, Yo daré el
pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a Su pueblo. ¡Horrenda cosa
es caer en manos del Dios vivo! Estas palabras fueron escritas y dirigidas
a los que se negaron a escuchar las palabras de Jehová, transmitidas por Su
HIJO (Hechos 10:28-30), a pesar de la solemne advertencia que aparece en
Dt.18:18, 19: Yo le pediré cuenta.
Deuteronomio 18:18-19 RV 1960
(18) Profeta les levantaré de en
medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les
hablará todo lo que yo le mandare.
(19) Mas a cualquiera que no
oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.(G
Esto nos enseña que, si
Dios nos ha hablado a nosotros, desde entonces, aunque haya sido por otro
medio, haremos bien en prestarle atención, para que no seamos nosotros
culpables de ir en contra del espíritu de gracia, con el cual ha hecho
posible Dios que Su Palabra haya llegado hasta nosotros.
4 POR MEDIO DE LOS QUE LE OYERON
(Hebreos 2:3)
Esto
significa, por medio de los que oyeron al
Hijo, a través de quien Dios había ahora hablado (en los Cuatro
Evangelios), después de haberlo hecho por
medio de los profetas durante la Dispensación del Antiguo Pacto.
Los profetas hablaron a los padres, y el Hijo les había hablado a ellos y ellos le habían
oído, pudiendo así confirmar lo que había dicho y nos había confirmado; es decir, al propio Pablo y a los hebreos a los cuales se dirigió.
Podemos
dividir lo que dijo (en Hebreos 2:3, 4) en dos partes diferentes:
Hebreos 2:3-4 3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos
una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el
Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4
testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y
diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.
1.
La
confirmación de aquellos que oyeron al Hijo, y
2.
Dios, que fue
testigo de sus testimonios por medio de señales
y prodigios y diversos milagros y repartimientos del espíritu santo.
Estas son las
dos partes que forman el tema, que es de suma importancia, y sobre el cual hablaremos
a continuación (Hebreos 2:3, 4).
Tengamos en
cuenta, para empezar, cuándo y cómo se produjo esta confirmación, es
decir, la manera en que fue trasmitida esta verdad, así como a las personas que
se les comunicó y las que la confirmaron o dijeron. La manera de hablar en sí
misma fue especial y específica, y no general ni universal. Se
dirigió a los hebreos y a sus padres, y en lo que a eso respecto no
cabe error alguno, así como tampoco hay dudas en cuanto a los que lo
confirmaron o repitieron ni los temas que trataron. Todo está perfectamente
claro y evidenciado, y si no mezclamos las cosas, ni juntamos nosotros lo que
Dios ha separado, lo comprenderemos todo perfectamente. No hay dificultad
alguna en cuanto a saber quiénes fueron los
que Le oyeron (al Hijo). No podrían haber sido otros, sino solo los doce
apóstoles, pues nadie más, ningún otro ser humano además de ellos podría hablar
de parte de Dios, ni tenía autoridad de parte de Dios para poder hacerlo.
LOS QUE LE
OYERON. Esa y no otra era la calificación precisa y lo que guió a los once a la
hora de escoger a un otro que ocupase el puesto de Judas Iscariote. Es necesario, pues, que de estos hombres que
han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y
salía entre nosotros, comenzando desde el bautizo de Juan hasta el día en que
de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros de su
resurrección (Hechos 1:21, 22).
Los discípulos
entonces echaron suerte sobre dos hombres en concreto, uno de ellos fue José,
llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y el otro Matías. Y, orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces
los corazones de todos, MUESTRA CUÁL DE ESTOS DOS HAS ESCOGIDO. ¿No estamos
acaso seguros de que se cumple la escritura cuando dice, la suerte se echa en el regazo, más de Jehová es la decisión de ella?
(Prov.16:33). Y Jehová escogió a Matías.
De este modo,
los doce apóstoles emprendieron una misión especial, y Matías fue escogido y fue contado con (uno entre gr. hendiadys)
los doce apóstoles (Hechos 1:26). La palabra hendiadys, en el original, significa uno, aunque se utilicen dos palabras, pues el segundo de los
nombres califica el primero, convirtiéndose en un adjetivo superlativo, y
añadiendo un fuerte énfasis al primero. Significa uno entre este ministerio, es decir, se refiere al ministerio
APOSTÓLICO.
Así que Pablo
al comienzo no participó en dicho ministerio, pues ni acompañó a los doce, ni había
oído hablar al Señor; por lo tanto, no podía ni se encontraba calificado
para confirmar lo que el Señor había
dicho. Forzosamente, por tanto, tuvo que recibir
un llamamiento especial con una misión determinada, y todos sabemos muy
bien cuando le fue encomendada y eso sucedió.
Algunos
comentadores afirman que los once se equivocaron con el modo de proceder que tuvieron en Hechos 1, y consideran que Pablo
fue realmente el doceavo apóstol; pero eso es algo que se sobrepone, y es ir
mucho más allá de lo que está escrito en
la Palabra de
verdad, y no podemos aceptarlo, ya que nada se dice acerca de esta afirmación
particular, ni a favor ni en contra; y donde las Escrituras guardan silencio es
preciso que también nosotros lo guardemos igual y sin alteraciones. Pero sin
embargo no guarda silencio en lo referente a la solemne oración de los once y
la respuesta que obtuvieron. Es más, recibe el soporte del Espíritu Santo
Mismo, al referirse y hablar más delante acerca de ellos como de “los doce” incluyendo a Matías. Por otro lado, Pablo siempre se
presenta como siendo aparte de los doce,
repitiendo, una y otra vez, que no fue
llamado por hombre alguno ni para los hombres. Sencillamente enfatiza el
hecho de su propio llamamiento divino y extraordinario como
ministro de los incircuncisos y, al
hacerlo de este modo, se distingue del especial ministerio de los doce, y la
singular condición para confirmar las
palabras del Señor que los doce habían
oído.
Así vemos, por
tanto, que el ministerio de nuestro Señor en los Cuatro Evangelios, siguió
adelante y continuó, después de su ascensión, por mano de sus sucesores los
doce apóstoles. No hubo interrupción alguna, ni tampoco hubo un nuevo
testimonio diferente al hecho de que Cristo había
resucitado de entre los muertos y de que ellos habían recibido el encargo o
comisión de repetir y confirmar lo que de Él habían oído.
A fin de que
podamos comprender en qué consistía este ministerio apostólico (tal y como
aparece en los Hechos de los Apóstoles), no tenemos más que fijarnos y ver el
ministerio del Señor. Ya hemos visto que comenzó con el encarcelamiento de Juan
el Bautista (Mato 4:12), con el llamamiento a la nación a ¡que se arrepintiese!
Con la proclamación del Reino y con la presencia del Rey que se había acercado
y se hallaba presente (Mateo 4:17).
Mateo 4:112 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso,(G)
volvió a Galilea;
Mateo 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a
decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos(J) se ha acercado.(K)
Bien sabemos
ahora que el pueblo hizo caso omiso del llamamiento, y el relato de los Cuatro
Evangelios nos muestra y expone claramente de qué modo fue repudiado el Reino y
cómo el Rey fue crucificado.
El Señor no
vino con el propósito de fundar una Iglesia,
sino de ser siervo de la circuncisión
para mostrar la verdad de Dios, para CONFIRMAR las promesas hechas a los padres
(Romanos 15:8).
Romanos 15:8
8 Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser
siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las
promesas hechas a los padres,
No fue bautizado a fin de instituir un sacramento para una cualquier Iglesia, sino para que fuese manifestado a Israel (Juan 1:31 Y yo no le conocía; mas para que fuese
manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.). Así entonces sucede,
pues, que según vemos en los Hechos de los Apóstoles, los doce no recibieron la comisión o encomienda de formar o fundar una Iglesia, sino para repetir el
llamamiento de Jesucristo al
arrepentimiento, para confirmar
su proclamación anterior con respecto a su Persona y para ofrecerle una vez más
a Israel el Rey y el Reino repudiados, con la sola condición del arrepentimiento nacional.
LOS HECHOS DE
LOS APÓSTOLES
Si estudiamos
detenidamente los Hechos de los Apóstoles, veremos que el llamamiento que
repitieron iba esencialmente dirigido a los dirigentes del pueblo, quienes
esencialmente habían repudiado al Reino y a Su Rey, si bien que, el llamamiento
en sí al arrepentimiento, fuese verdaderamente dirigido a la nación entera como
tal, que consintió y participó en el repudio de parte de los dirigentes; pero el conflicto de los
doce se destaca entre los gobernantes (véase Hechos 4:1-3, 5-21; 5:24-41; 6:12;
8:1; 9:2, 23; etc.)
Hechos 4:1-4Hablando
ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia
del templo, y los saduceos, 2 resentidos
de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los
muertos. 3 Y les echaron mano, y los
pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. 4 Pero muchos de los que habían oído la
palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.
La suma y
sustancia del discurso que hizo Pedro en el día de Pentecostés fue ¡arrepentíos!, y fue dirigido a los hombres de Judea (Hechos 2:14), a los hombres de Israel (vers.22; 3:12), a
toda la casa de Israel (2:36). La promesa (dijo) es para vosotros, y para vuestros hijos, y para todos los que están
lejos (es decir, para todos los Judíos que estaban en la Dispersión ).
Hechos 2:1414 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los
once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que
habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.
Hechos 2:22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús
nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios
y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos
sabéis;
Hechos 3:12 Viendo esto
Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de
esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o
piedad hubiésemos hecho andar a éste?
Hechos 2:36 Sepa, pues,
ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Hechos 2:39 Porque para
vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están
lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Las primeras
palabras del discurso de Pedro fueron MAS
ESTO ES lo dicho por el profeta Joel (2:16), y a continuación cita lo que
había predicho Joel que sucedería en el Día
del Señor. Aquel día debía comenzar (como sucedió) con el derramamiento de
los dones espirituales y la manifestación de los poderes del espíritu santo: Y ASÍ HABÍA COMENZADO. Y,
de haberse arrepentido la nación, los
acontecimientos predichos habrían ido sucediéndose en el mismo orden, tal como
Dios había dicho y le mandó profetizar y escribir a Joel. Maravillas en los cielos y señales en la tierra hubiesen tenido
lugar, produciendo con ellos, la
restauración de todo cuanto fue dicho por los profetas en la antigüedad.
Fíjese bien, mientras la
mente siga obsesionada con la idea de que Joel y Pedro estaban refiriéndose e
interesados en la formación de la
Iglesia , resultará
imposible comprender Sus palabras,
pero una vez que nos demos cuenta de que ambos se referían al Reino, todo se
vuelve muy claro y se comprende perfectamente. Solo entonces, podremos, seguir
la pista a lo que dijo Pedros en Hechos 2, así como el más amplio desarrollo en
sustancia del tercer capítulo. El día del
Señor se había, efectiva y palpablemente, acercado, y lo tuvieron “a la
mano,” y estaba siendo proclamado en el mismísimo nombre o con la autoridad del
propio Señor a través de sus sucesores, los doce.
El juicio iría entonces a recaer primeramente comenzando por la casa de Dios (1 Pedro 4:17 Porque es tiempo de que el juicio
comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el
fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? ), porque el juez se hallaba delante de la puerta
(Santiago 5:9 Hermanos, no os
quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está
delante de la puerta. ). Pedro acaba
su discurso de Pentecostés con las significativas palabras sed salvos de esta perversa generación (2:40), que era un grito de
inminente escapatoria del juicio que iba a tener lugar y recaer
irremisiblemente sobre aquella generación (tal y como vemos en Lucas 21:32).
Hch 2:40 Y con otras muchas palabras testificaba y les
exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.
Lucas 21 ;32 De cierto os digo, que no pasará esta
generación hasta que todo esto acontezca.
Note bien que,
todos estos acontecimientos, nada tienen que ver con la fundación de una Iglesia, y aquel día de Pentecostés no fue el comienzo de la Iglesia , como comúnmente se dice. De nada
serviría el lenguaje, en cuanto a los propósitos de la revelación, si esa es la
conclusión a la que llegamos. No podría estar más claro el hecho de que, Pedro
y los doce, eran ministros de la
circuncisión, como lo había sido también Cristo el Mesías, limitándose
ellos a confirmar solamente lo que le
habían oído decir al Señor y Maestro desde el principio.
Así que “todavía” no había
llegado el momento en el cual el espíritu
santo habría de enseñarles y guiarles a toda
verdad, según la promesa del Señor hecha en Juan 16:12-15,
Juan 16:12-15 12 Aún
tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él
os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que
hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
14 El me glorificará; porque tomará de
lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo
que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará
saber.
sino que ese espíritu santo solamente les estaba dando testimonio por medio de sus
obras en ellos, pues no había “todavía” llegado el momento de hacerlo por
medio de sus palabras. Por eso mismo
es que, en el capítulo siguiente, cuando se da uno de sus maravillosos milagros
(Hechos 3:1-11),
Hechos 3:1-26 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora
novena, la de la oración. 2 Y era traído
un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo
que se llama la Hermosa ,
para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. 3 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a
entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. 4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le
dijo: Míranos. 5 Entonces él les estuvo
atento, esperando recibir de ellos algo. 6
Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el
nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 7 Y tomándole por la mano derecha le levantó; y
al momento se le afirmaron los pies y tobillos; 8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró
con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. 9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a
Dios. 10 Y le reconocían que era el que
se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa ; y se llenaron de
asombro y espanto por lo que le había sucedido.
11 Y teniendo asidos a Pedro y a
Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos
al pórtico que se llama de Salomón. 12
Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os
maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por
nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? 13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el
Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros
entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle
en libertad. 14 Mas vosotros negasteis
al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,(A) 15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios
ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, a éste, que
vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha
dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo
habéis hecho, como también vuestros gobernantes. 18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes
anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.
19 Así que, arrepentíos y convertíos,
para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del
Señor tiempos de refrigerio, 20 y él
envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21 a quien de cierto es necesario que el cielo
reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló
Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. 22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor
vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él
oiréis en todas las cosas que os hable;(B) 23
y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del
pueblo.(C) 24 Y todos los profetas desde
Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.
25 Vosotros sois los hijos de los
profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En
tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.(D) 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo
levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se
convierta de su maldad.
Pedro lo aprovechó, de inmediato, para
volver a hacerles el llamamiento a los hombres
de Israel, animándoles, a pesar de que habían rechazado y crucificado al
Santo, al que era Justo, pese a lo cual el Dios de sus padres había
glorificado, levantándole de los muertos a Su Hijo, y les había dado a los doce
la comisión, de que pidiesen a la nación que se arrepintiese, añadiendo Pedro
aquella magnífica promesa que habría de hacer época, de que, al arrepentirse, sus pecados serían
borrados y perdonados, y de la presencia del Señor vendrían tiempos de refrigerio, enviando a Jesucristo, que antes
les había sido predicado, y todo lo que había sido prometido por boca de los
profetas se cumpliría entonces, acabando con las memorables palabras que
citamos en su integridad.
(3:19) Así que arrepentíos y convertíos (al Señor),
para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del
Señor tiempos de refrigerio (20) y Él
envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado (como Mesías); (21) a quien d cierto es necesario que el cielo
reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de la cual
habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo. (22)
Porque Moisés dijo a los padres
(nuestros): EL SEÑOR vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos,
como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; (23) y toda alma que no oiga a aquel profeta,
será desarraigada del pueblo. (24) Y
todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han
anunciado “estos días”. (25) Vosotros
sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres,
diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la
tierra. (26) A vosotros primeramente,
Dios, habiendo levantado a Su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de
que cada uno se convierta de su maldad.(1) (Hechos
3:19-26).
(1)
Esta palabra
“maldad” es la griega poneros (plural).
Se refiere más bien a los males, a las calamidades y enredos que padecieron, en
lugar de a los pecados cometidos, de los que trata al principio, en el vers.
19.
Ahora
preguntamos una vez más: ¿En dónde se ve, en todo esto, la fundación de una Iglesia, como muchos enseñan? O, como otros
muchos también afirman, ¿Dónde ubicamos aquí la tal Iglesia aquella que dicen
comenzó en Pentecostés? Semejante enseñanza ha cegado a miles de personas, y ha
hecho con que sea prácticamente imposible comprender con claridad lo que Dios
ha escrito para que lo entendamos bien, convirtiéndose en una tradición de los ancianos (líderes y coordinadores), haciendo
que el Nuevo Testamento no produzca ningún efecto y aguando su doctrina
verdadera, al igual que las enseñanzas de los fariseos hicieron que
sucediese con las del Antiguo Pacto
(Mateo 15:3, 9).
Mateo 15:3-9 3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también
vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre
y a tu madre;(A) y: El que maldiga al padre o a la madre, muera
irremisiblemente.(B) 5 Pero vosotros
decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo
aquello con que pudiera ayudarte, 6 ya
no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento
de Dios por vuestra tradición. 7
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este
pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí. 9 Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de
hombres.(C)
Esta nueva
proclamación llamando al arrepentimiento,
y la repetición de la promesa según la cual el Mesías sería enviado, como
consecuencia directa a su obediencia, se desarrolla y lleva a cabo a lo largo de todo el libro de los Hechos de
los Apóstoles, por Pedro y los doce, en la nación y en otros lugares, así
como por Pablo y otros en las sinagogas de la Dispersión , y se llevó
a cabo hasta que llegó su culminación en Roma, cuando muchos de los principales de entre los judíos, habiéndoseles
señalado el día, no se pusieron de acuerdo entre sí (Hechos 28:17-25). Fue
entonces cuando el apóstol Pablo se encontró ante la solemne y especial
obligación de repetir una vez más, por tercera
y última vez, la solemne declaración de ceguera
judicial de Israel, de la cual habló primeramente el profeta Isaías (Isaías
6:9, 10).
Hechos 28:17-31 17 Aconteció que tres días después, Pablo
convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron
reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el
pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde
Jerusalén en manos de los romanos; 18
los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí
ninguna causa de muerte. 19 Pero
oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César;(A) no porque tenga de
qué acusar a mi nación. 20 Así que por
esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de
Israel estoy sujeto con esta cadena. 21
Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas
acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado o hablado
algún mal de ti. 22 Pero querríamos oír
de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes
se habla contra ella. 23 Y habiéndole señalado
un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les
testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles
acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. 24 Y algunos asentían a lo que se decía, pero
otros no creían. 25 Y como no estuviesen
de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el
Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo:26Vé a este pueblo, y diles:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis; 27 Porque el corazón de este pueblo se ha
engrosado,
Y con los oídos oyeron pesadamente,
Y sus ojos han cerrado,
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y entiendan de corazón,
Y se conviertan,
Y yo los sane.(B) 28 Sabed, pues, que a los gentiles es enviada
esta salvación de Dios; y ellos oirán.
29 Y cuando hubo dicho esto, los
judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. 30 Y
Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los
que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando
acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.
Isaías 6:9-10 9 Y
dijo: Anda, y dí a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas
no comprendáis. 10 Engruesa el corazón
de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus
ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya
para él sanidad.(D)
El Señor ya la
había repetido en Mateo 13:13-17, y una segunda vez en Juan 12:37-41. En las
dos ocasiones se pronunció con respecto al repudio de las obras y las palabras
del Señor, y ahora, una vez más, por tercera
y última vez, la confirma Pablo en Hechos 28:25-27.
Mateo 13:13-17 13 Por eso les hablo por parábolas: porque
viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 14 De manera que se cumple en ellos la profecía
de Isaías, que dijo:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazón de este pueblo se ha
engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan,
Y yo los sane.(C) 16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque
ven; y vuestros oídos, porque oyen. 17
Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo
que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.(D)
Juan 12:37-41 37 Pero a pesar de que había hecho tantas
señales delante de ellos, no creían en él; 38
para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el brazo del
Señor?(H) 39 Por esto no podían creer,
porque también dijo Isaías: 40 Cegó los
ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan con
el corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.(I) 41 Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y
habló acerca de él.
Hechos 28:25-26 25 Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al
retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio
del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: 26 Vé a este pueblo, y diles:
De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis;
Cada
repetición de esta solemne profecía marcó una crisis en la historia de Israel,
seguida poco después de la última por la destrucción de Jerusalén, siendo el
templo quemado y destruido, y produciendo a seguir la Dispersión de todo el
pueblo judío. La presencia judía entre
nosotros, en nuestros días actuales, es un testimonio claro e importante en
cuanto a todas estas cosas.
Esta
confirmación de lo que el Señor había dicho no se limitaba solo a la palabra
hablada, porque los que le oyeron las
escribieron también, además de
confirmarlas hablándolas al pueblo.
LAS EPÍSTOLAS APOSTÓLICAS
Tenemos, por
tanto, lo que se ha dado en llamar las Epístolas católicas o generales;
pero aquí nos encontramos, una vez más, conque este nombre que se les da es un
reflejo de la incomprensión que las rodea. Todas ellas fueron escritas por los que le escucharon, pero sin embargo
no tenemos doce epístolas. Solamente
fueron escogidas tres para esta
misión, y son las siguientes: PEDRO, SANTIAGO y JUAN junta con JUDAS. Por tanto
estos escritos deberían haberse denominado las
Epístolas Apostólicas.
En los mejores
y más antiguos manuscritos griegos estas Epístolas Apostólicas aparecen
inmediatamente a seguir a los Hechos de los Apóstoles, siendo la primera de
ellas SANTIAGO. Este hecho tan sencillo nos explica muchas cosas, y nos pone en
una posición para entenderlas mejor, quitando del medio todas las dificultades
y dándonos respuesta a muchas de las preguntas que surgen constantemente en
relación con ellas.
Podemos
comprender el cómo y el por qué Santiago se sintió inspirado a
escribir su Epístola a las doce tribus en
la dispersión. Recordamos que escribió durante aquella Dispensación y en los tiempos que cubrieron los Hechos de
los Apóstoles, durante los cuales la promesa de Dios, hecha por boca de PEDRO,
en Su nombre, todavía estaba vigente y era válida; es decir, que siguiendo al arrepentimiento del Pueblo, Dios
enviaría a Jesucristo, y el tiempo de
refrigerio y del renacimiento espiritual, así como la restauración consecuente a su venida, se convertiría de manera
efectiva en un hecho consumado. Podemos además, a la luz de todo esto,
comprender las palabras de SANTIAGO cuando les dijo a los Israelitas creyentes que tanto él como ellos habían sido concebidos
por la Palabra
de verdad, para que seamos primicias (o
una especie de ellas) de Sus criaturas (1:18).
Santiago 1:18 18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la
palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Esa fue la
enseñanza que recibieron en aquellos
tiempos. Pablo ya había escrito respecto a esas primicias en la más temprana y primera de sus Epístolas (la que
escribió a los Tesalonicenses), diciéndoles que cuando fuese enviado
Jesucristo, los que habían muerto en Él resucitarían primero, y después los que
estuviesen vivos (como era su caso entonces) serían arrebatados con ellos (1ª Tesal.4:13-18). Esas serían las primicias acerca de las cuales habló
también Santiago en su Epístola (1:18).
1 Tesalonicenses 4:13-18
13 Tampoco queremos, hermanos, que
ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros
que no tienen esperanza. 14 Porque si
creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que
durmieron en él. 15 Por lo cual os
decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos
quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con
voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en
Cristo resucitarán primero. 17 Luego
nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así
estaremos siempre con el Señor.(A) 18
Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
Dios había
prometido, por medio de Pedro, que enviaría a Jesucristo una vez que la nación
se hubiese arrepentido, y no podemos pensar que Dios se estuviese burlando de
ellos, de eso podemos estar completamente seguros. Al escribir así, sobre todo
esto, Pablo no hacía otra cosa que confirmar
lo que había dicho el Señor. No lo escuchó cuando lo dijo el Señor, pero
las palabras le fueron reveladas por el mismo Señor que las había pronunciado
aquí en la tierra; por esa revelación le fue posible a Pablo confirmarlas escribiendo su primera
Epístola a estos creyentes tesalonicenses.
Pero es
necesario reservar lo que tenemos que decir sobre 1ª Tesalonicenses 4 hasta el
momento de considerar esa Epístola en su debido lugar y orden. Entretanto,
vemos que no era de sorprender que SANTIAGO, que escribió también durante
aquella Dispensación del libro de Hechos, pudiese decir, en un sentido muy
especial: el juez está delante de la
puerta (5:9), porque el Señor no se había sentado todavía, sino que se hallaba como lo vio Esteban, todavía en pie, esperando el arrepentimiento de Israel y listo para descender del cielo y ser enviado
según la promesa de Dios, hecha por boca de Pedro en Hechos 3:20.
Hechos 3:20 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes
anunciado;
PABLO si pudo
escribir en Hebreos 10:12 acerca del Señor que estaba sentado a la diestra del Padre. Pero eso lo escribe en contraste
con los sacerdotes de la tierra a los
cuales se refiere, que estaban siempre en
pie porque sus obras y sacrificios no acababan nunca, estando
la obra y el sacrificio completamente concluido.
Hebreos 10:12 12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para
siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
SANTIAGO podía
escribir acerca de la justificación por
fe junto con las obras, porque al escribir a las doce tribus y durante
aquella Dispensación, les mostraba que era preciso una fe viva en el arrepentimiento
para que de la presencia del Señor enviase
Sus tiempos de refrigerio.
Todavía no
había sido revelada plenamente la
Justicia de Dios sin obras, pues aún no se había
escrito la Epístola
a los Romanos. Todavía era preciso que la fe fuese como la de Abraham y la de
Rahab, porque la fe es como el cuerpo humano, que está muerto sin el espíritu, porque cuando Dios puso en el
hombre el aliento de vida se pasó a ser un ser vivo, y sin el espíritu se convierte en un alma muerta, y no tiene en sí
evidencia alguna ni señal de vida. Por eso SANTIAGO se refiere a Abraham, que creyó en Dios, pero manifestó, al mismo
tiempo, que su fe estaba viva gracias a su obediencia, al estar dispuesto a salir de su tierra y de su parentela (2:27).
Santiago 2:17-26 17 Así
también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo
obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
19 Tú crees que Dios es uno; bien haces.
También los demonios creen, y tiemblan. 20
¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham
nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?(D) 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus
obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice:
Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia,(E) y fue llamado amigo de
Dios.(F) 24 Vosotros veis, pues, que el
hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. 25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue
justificada por obras, cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro
camino?(G) 26 Porque como el cuerpo sin
espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.
De la misma manera, se demostró que la fe de
Rahab era una fe viva al recibir a los espías en paz, en lugar de denunciarles
y entregarles para que murieran a manos del rey de Jericó (2:25).
SANTIAGO pudo
escribir además acerca de la sinagoga (2:2)
como también lo hizo LUCAS en los Hechos de los Apóstoles, y cuando Pablo
añadió su confirmación a la de Pedro
y predicó también la resurrección de
Jesús, también se dirigía según su
costumbre a las sinagogas de los
Judíos que estaban en la
Dispersión (Hechos 27:1, etc.)
A SANTIAGO le
era posible decir todas aquellas cosas porque estaba confirmando sencillamente lo que ya había dicho el Señor, empleando
las mismas palabras de Pedro en Hechos 3:14, diciéndoles a los dirigentes: Habéis condenado y dado muerte al Justo, y
él no os hace resistencia (Sant.5:6); es decir, no hace resistencia contra vosotros, dirigentes, ni a las doce
tribus, no los juzga por eso ahora, pero
el juez está a la puerta (5:9), no habiendo sido cambiada su promesa de
enviar a Jesucristo, sino sabiendo que la
venida del Señor se acerca (Sant.5:8).
Hechos 3:14 Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y
pedisteis que se os diese un homicida,(A)
Santiago 5:6 Habéis condenado y dado muerte al justo, y él
no os hace resistencia.
Santiago 5:9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros,
para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.
LAS EPÍSTOLAS
DE PEDRO
PEDRO también se dirigió,
tanto por escrito como de palabra, a los que estaban lejos en la Dispersión o la Diáspora ; y habla de manera inminente de la
misma salvación acerca de la cual escribieron los profetas, y les dice que el mensaje que transmitieron los profetas
fue, no para ellos mismos, sino PARA NOSOTROS, es decir, para Pedro y
para todos los Judíos, incluyendo los de la Dispersión (1 Pedro 1:1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los
expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, ), a
los que se dirigía por escrito, ministrando las cosas de las cuales habéis sido informados por los que
llevaban las buenas nuevas, a través del pneuma
hagion, es decir, el poder, o autoridad de lo alto (Hebreos 2:4) enviado de
los cielos, cosas en las cuales anhelan
mirar los ángeles (1ª Pedro 1:12).
Hebreos 2:4 testificando Dios juntamente con ellos, con
señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo
según su voluntad.
1 Pedro 1:12 A éstos se les reveló que no para sí mismos,
sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los
que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo;
cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.
PEDRO escribe
además a los que dirige su mensaje, describiéndolos como sacerdocio santo, un real sacerdocio, una nación santa (1ª Pedro
2:1-10), y dirigiéndose a las ovejas de
este redil (vers.25), les exhorta a ser sobrios y a velar en oración porque el tiempo está cerca (1ª Pedro
4:7), porque es tiempo de que el juicio
comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros (Judíos
obedientes), ¿cuál será el fin de aquellos (Judíos) QUE NO OBEDECEN al
evangelio de Dios? (vers.17), refiriéndose, como es lógico, a Su propio
mandamiento en Hechos 3:19-26 y a la salvación
(Hebreos 2:1-3).
1 Pedro 2:1-10 1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño,
hipocresía, envidias, y todas las detracciones, 2 desead, como niños recién nacidos, la leche
espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3 si es que habéis gustado la benignidad del
Señor.(A) 4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada
ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5 vosotros también, como piedras vivas, sed
edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios
espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 6 Por lo cual también contiene la Escritura :
He aquí, pongo en Sion la principal piedra
del ángulo, escogida, preciosa;
Y el que creyere en él, no será avergonzado.(B)
7 Para vosotros, pues, los que creéis,
él es precioso; pero para los que no creen,
La piedra que los edificadores desecharon,
Ha venido a ser la cabeza del ángulo;(C)
8 y:
Piedra de tropiezo, y roca que hace caer,(D)
porque tropiezan en la
palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. 9 Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa,(E) pueblo adquirido por Dios,(F) para que anunciéis
las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo,
pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado
misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.(G)
1 Pedro 2:25 Porque vosotros erais como ovejas
descarriadas,(J) pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
1 Pedro 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed,
pues, sobrios, y velad en oración.
1 Pedro 4:17 Porque es tiempo de que el juicio comience
por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de
aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
Hechos 3:19-26 19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que
sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor
tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a
Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21
a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de
la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos
profetas que han sido desde tiempo antiguo. 22
Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará
profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas
que os hable;(B) 23 y toda alma que no
oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.(C) 24 Y todos los profetas desde Samuel en
adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días. 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y
del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente
serán benditas todas las familias de la tierra.(D) 26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo
levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se
convierta de su maldad.
Hebreos 2:1-3 1 Por tanto, es necesario que con más
diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
2 Porque si la palabra dicha por medio
de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa
retribución, 3 ¿cómo escaparemos
nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido
anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
PEDRO da testimonio de que
por medio de la resurrección de
Jesucristo de entre los muertos, Dios les había concebido o generado para
una recibir una herencia incorruptible, que no era ya la terrenal, sino una más
alta e incorruptible celestial, y que había una salvación que habría de ser revelada en los últimos días
o estación, también “al final” de la muy próxima Dispensación, que estaba ya
entonces dispuesta para ser REVELADA (apokaluptô),
porque aquella Dispensación en que se hallaban estaba entonces tocando a su
fin, y en la siguiente a la mano, en el momento cuando los sufrimientos acabasen, la gloria
habría de ser manifestada. Tenemos la misma palabra apokaluptô en 1ª Pedro 4:13 y en 5:1.
1 Pedro 4:13 sino gozaos por cuanto sois participantes de
los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os
gocéis con gran alegría.
1 Pedro 5:1 Ruego a los ancianos que están entre
vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de
Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:
Había entonces
un “verdadero sentido” en el cual Pedro podía utilizar esa palabra, tal y como
la conocían y que estaba incluida en la promesa de enviar a Jesucristo. No forma, sin embargo, parte de nuestra actual bendita esperanza, ahora,
porque esperamos nuestro llamamiento de
lo alto, y ahora sabemos que, este “apocalipsis” o día del Señor, solo aparecerá después de nuestro Rapto.
En su segunda
Epístola les exhortó de modo que de esta
manera os será OTORGADA amplia y generosa entrada en el REINO eterno de nuestro
Señor y Salvador Jesucristo, el Mesías (2ª Pedro 1:11).
2 Pedro 1:11 Porque de esta manera os será otorgada amplia
y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Él propio Pedro se cuenta a sí mismo entre los
que le oyeron cuando dice: Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo,
cuando estábamos con él en el monte santo (vers.18).
Al final de su
segunda Epístola habla del día del Señor
como siendo algo que vendrá como ladrón
en la noche (2ª Pedro 3:10), y de las solemnes escenas de juicio que le
acompañarán (vers.11).
2 Pedro 3:10-11 10
Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche;(E) en el cual los
cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos,
y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser
deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,
Relata y
acompaña este anuncio acerca del día del
Señor que había de tener lugar en el próximo versículo; y habla, además,
acerca de unos nuevos cielos y una nueva
tierra, con los que tocará a su fin ese día; y concluye basando su exhortación
sobre ello (vers.14), diciendo: para que
tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos
profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por VUESTROS APÓSTOLES (2ª
Pedro 3:2). Al enfatizar también el pronombre “vuestros” lo hacemos con el
sencillo propósito de que el lector se fije en que, los apóstoles, que eran de
la circuncisión, se incluían a sí mismos en todo lo que escribían, además de mostrar
cómo se consideraban partícipes de las escenas que relataban. Pero sabiendo
ahora nosotros que la nación hizo caso omiso de la proclamación además del llamamiento al arrepentimiento, y que
repudiaron el envío prometido del Mesías para establecer el Reino y restaurar
todas las cosas, solamente podemos
hacer uso de las expresiones específicas en un sentido remoto.
En aquel entonces todo era inminente, pero ahora en nuestros días lo que escribieron se ha quedado en suspenso. La promesa
que fue hecha a los padres estaba muy clara, pero desde entonces pasó a verse
como algo remoto. Ese es el único sentido que podemos sacarle y por el cual
podemos entender aquellos términos pronto,
inminente, en
breve, rápidamente, o está cerca
(Apoc.1:1, 3). Muchos creyentes no entienden por qué se le dijo a Juan que
escribiera diciendo que aquellas cosas
habían de suceder en breve (Apoc.1:1).
Apocalipsis 1:1-3 1 La revelación de Jesucristo, que Dios le
dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la
declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, 2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios,
y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. 3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las
palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el
tiempo está cerca.
No acaban de
ver ni de darse cuenta de que era literal
y perfectamente cierto, porque Juan escribió inmediatamente antes del final
de aquella Dispensación, durante el tiempo que denomina la última hora; por lo tanto, no podía escribir como si diese por
asentado el rechazo y repudio de la
proclamación y llamamiento hecho por Pedro. Más bien entendemos lo contrario,
era necesario y entendemos que tuviera una fe
viva y que escribiera de una forma positiva, y no de manera hipotética, como si estuviese solo
refiriendo y escribiendo sobre, o acerca de cosas y realidades solemnes.
Pero sin
embargo, ignorando casi todos en la
Iglesia por completo la gran crisis que tiene lugar en Hechos
28, y tratando la más profunda crisis que tuvo la historia poco después, es
decir, la destrucción de Jerusalén, como si fuese un incidente pasajero, sin efecto alguno sobre la Historia de la Escrituras o Sus
enseñanzas proféticas, como resultado de eso, ¡el libro del Apocalipsis ha sido
despreciado en la Iglesia ,
ha sido desligado de toda relación con Israel y considerado como si se tratase
de la continuación de la historia de los gentiles escrita en símbolos! La Iglesia abandonó el estudio de este Libro, espiritualizándolo a su manera hasta
convertirse en lo que es hoy, una parte insignificante de la Palabra que Dios nos ha
dejado.
En
cuanto a este Libro del Apocalipsis, es preciso que, en este sentido, como
Palabra que Dios nos ha dejado, dejemos lo que tenemos que decir de él hasta
que lleguemos al final de los escritos
apostólicos, y entonces veremos cómo la confirmación
de las palabras del Señor, transmitida por medio de los que le oyeron, forma un todo armonioso,
ocupando el lugar tan importante que les corresponde, siendo la clave a la
interpretación de todo el Nuevo Testamento
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