LOS FUNDAMENTOS PARTE 3


8 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

Hebreos 2:3

 

LAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

Cuando llegamos a las Epístolas de Pablo, tenemos que estudiarlas de manera cronológica y dividirlas en dos categorías: las más tempranas, y las posteriores.

La serie más temprana fue escrita antes de Hechos 28, y las posteriores después del rechazo formal de la proclamación de la oferta del Rey y el Reino por medio de Pedro y los doce, esa proclamación tuvo lugar durante la Dispensación que abarcaba los Hechos de los Apóstoles. Estas dos series son de igual importancia, pero son al mismo tiempo distintas y separadas. En conjunto estas Epístolas paulinas se hallan en una categoría aparte de las demás Epístolas de Pedro, Santiago, Juan y Judas.

A pesar de no ser posible determinar el orden exacto de los diferentes libros del Nuevo Testamento, no cabe duda,  en cuanto a que el orden es perfecto  en el grupo de las Epístolas paulinas. El orden actual de los libros del Nuevo Testamento en el idioma castellano y el de todas las versiones de nuestros días, nos ha llegado por medio de la Vulgata Latina, cuyo orden nos ha sido fijado por la mano muerta “de carne” de Jerónimo para todas las generaciones sucesivas.

Por lo tanto, no se puede aprender nada en lo que se refiere al orden en que nos han llegado los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento en las Versiones actuales.

Las únicas cosas que son ciertas y seguras en cuanto a los del N.T. son:

 

I.                Que en los mejores y más antiguos manuscritos griegos los distintos libros del Nuevo Testamento se dividen en cinco grupos:

1.     Los Cuatro Evangelios.

2.     Los Hechos de los Apóstoles.

3.     Las Epístolas Apostólicas.

4.     Las Epístolas Paulinas.

5.     El Apocalipsis.

 

II.              Mientras que el orden de los libros pueda ser variable en el primer y tercer grupo, lo que no cambia sin embargo nunca es el orden del cuarto. Las Epístolas Paulinas (que no sean las que van dirigidas a individuos concretos y la de los Hebreos) no han sido encontradas en ningún manuscrito griego excepto en el mismísimo orden que aparecen en nuestras Versiones actuales.

 

Este hecho por sí nos dice que, sea cual fuere la enseñanza que fue dando en orden cronológico y dejadas escritas por Pablo, el orden para nosotros en la actualidad, sin embargo, no es otro que el orden canónico (comenzando con Romanos y terminando con 2ª Tesalonicenses). No es que un orden sea correcto y el otro equivocado, los dos son perfectos y ninguno está errado.

Ambos son importantes, aunque no de igual manera, porque si bien el orden cronológico está lleno de enseñanzas que son absolutamente vitales para poder entender la verdad Dispensacional, el orden canónico está al mismo tiempo empapado de una profunda enseñanza en lo que se refiere a la verdad doctrinal y experimental. Ninguno de los dos órdenes puede ser dejado de lado o desatendido sin incurrir en falta ante Dios y una grave pérdida para nosotros mismos.

Para los que primeramente las recibieron, en aquel tiempo, el orden cronológico de las Epístolas paulinas era de suma importancia, de hecho era vital. Pero para nosotros, hoy en día, desde que el testimonio de los que le oyeron fue rechazado por Israel,  y se dio el consiguiente aplazamiento del Reino, el orden canónico se vuelve todavía de mayor relevo e importancia.

Esta mudanza de órdenes fue divina, quedó manifiesta por el enorme y significativo cambio que se operó, cuando el Espíritu Santo invalidó el orden en que debían sernos presentadas las Epístolas Paulinas, porque el primer hecho importante consiste en eso precisamente, en que no existe ningún manuscrito griego donde haya una desviación del orden en que nos aparecen y nos han llegado estas Epístolas en la Biblia castellana, en la actualidad.

 El Espíritu Santo ha preservado ese orden intacto y sin permitirle al hombre alteraciones. El segundo hecho, también importante, es que las Epístolas a los Tesalonicenses, que fueron las primeras que Pablo escribió, están, sin embargo, situadas al final ahora. Fueron las primeras entonces, y ahora sin embargo, para nosotros, ¡se leen y comprenden al final!

Ninguno de nuestros lectores creerá que debemos estos dos hechos de mudanza tan importantes a la casualidad y, en cuanto a nosotros, preferimos creer que se debe a la perfección de un orden divino. Siendo así, encontraremos un motivo más que suficiente para Dios haberlo determinado de esta manera ahora, si lo procuramos.

Debe ser evidente para nosotros desde el principio que, siempre y cuando la promesa que hizo Jehová de enviar a Jesucristo no fue retirada y todavía seguía vigente, la promesa seguía en abierto, era válida para que Israel viese en concreción, cumplidas, todas las palabras que anunciaron los profetas, y la condición única estipulada era su arrepentimiento para la rápida venida del Señor.  Así se percibía y respiraba en todas partes con los testimonios en los que le oyeron, tanto por transmisión oral como por escrito; todos aguardaban de manera inminentemente la llegada del Hijo de Dios de los cielos, y verse libres de la ira venidera, Este llamamiento a Israel al arrepentimiento es necesariamente el punto central de todo el testimonio que se da y lleva a cabo durante la Dispensación de los Hechos.

Las Epístolas Paulinas no pueden estar exentas de esta conclusión y confirmación. Si alguno está dispuesto a defender la idea de que la promesa que fue dada en Hechos 3 de manera tan enfática y solemne, había sido retirada, invalidada o sustituida, en cualquier momento anterior a Hechos 28, entonces sería obligado a que nos dijese dónde está escrito? - Pero esto es algo imposible de probar. No se puede aportar la más mínima evidencia en favor de tal afirmación. De hecho, la primera Epístola escrita por Pablo (1ª Tesal.1:10) enfatiza la venida inminente bajo la condición, y lo que es más, la segunda no se comprende si no se tiene en cuenta este llamamiento a Israel para su arrepentimiento, y recibir lo prometido.

1Ts 1:10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

 

En lo que a nosotros refiere, este punto, por tanto, es de la mayor relevancia para entender la doctrina o enseñanza. Israel no se arrepintió; así que la nación no cumplió el requisito único que le había sido divinamente estipulado, y a continuación y como resultado de eso, las grandes promesas que aparecen en Hechos 3 quedan aplazadas, así como todas las bendiciones que había se quedaron también en suspense.

Hechos 3:1-26    Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.  2  Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.  3  Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.  4  Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos.  5  Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.  6  Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  7  Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;  8  y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.  9  Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.  10  Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido. 11  Y teniendo asidos a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.  12  Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  13  El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.  14  Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,(A)  15  y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.  16  Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.  17  Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.  18  Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.  19  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.  22  Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;(B)  23  y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.(C)  24  Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.  25  Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.(D)  26  A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

 

La primera pregunta que nos surge entonces es: Viendo que todo esto es de Israel, ¿Qué papel DESEMPEÑAMOS NOSOTROS como gentiles? ¿Dónde nos encontramos, o somos hallados? Nuestros padres terrenales no heredaron ningunas de estas promesas, tales como las que describe Pablo en Romanos 9:3-5.

Romanos 9:3-5  Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;  4  que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;  5  de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

 

Los que SOMOS gentiles no teníamos derechos a una herencia como la que describe Pedro en 1ª Pedro 1:3-5.

1 Pedro 1:3-5  Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,  4  para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,  5  que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

 

No se ha establecido ningún pacto con nosotros gentiles (aparte de nuestra relación de injerto con Israel); entonces, ¿Dónde quedamos nosotros, cuál es el lugar que nos corresponde? Y además ¿Qué esperanza podíamos tener de recibir bendición alguna? ¡Por supuesto que ninguna!

Nuestra posición en medio de todo esto está claramente definida en Efesios 2:11, 12; Por tanto acordaos…acordarnos de qué? Acordaos de lo que está escrito: de que en otro tiempo nosotros, cuando éramos gentiles en cuanto a la carne, éramos llamados incircuncisos por los llamados circuncisos hechos de manos en la carne. En aquel tiempo, estábamos sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa…sin esperanza y si Dios en el mundo.

En todo el libro de los Hechos de los Apóstoles todo el testimonio se centra alrededor de Israel y Sus bendiciones terrenales. El Olivo estaba todavía en pie. Algunas de sus ramas habían sido desgajadas y se injertaron algunas nuevas gentiles. Pero ahora, en nuestros días actuales, vemos que se derrumbó del todo el Olivo, así que ¿en qué posición nos quedamos nosotros, los creyentes gentiles injertados? ¿Con qué o en quién hemos ahora de encontrar una herencia?

La respuesta es: en Cristo solo; sin embargo ¡esta maravillosa verdad no podía de manera alguna ser revelada, entretanto que la herencia del Olivo estuviese aún disponible, o hubiese sido del todo cortada! ¡No es posible obtener una herencia por dos vías diferentes al mismo tiempo!

Este “recordar” que Israel no se arrepintió, todavía, nos guía al secreto de todo, nos muestra siempre la razón por la cual se dio un cambio tan grande de Administración, reflejado en el orden de las Epístolas paulinas. Hay una verdad de profunda importancia que debemos aprender con todo esto, y es que nuestra fortaleza solo la hallamos en Cristo nada más, toda nuestra esperanza se deposita en Él. No en Abraham ni en Israel, ni en los padres siquiera, sino en Cristo solo, en el cual hemos encontrado también una herencia, un campo nuestro (Efesios 1:11).

Efesios 1:11  En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

 

Por tanto, no es por la Epístola a los Tesalonicenses con la que debemos empezar, sino con Romanos. No podemos procurar a un Señor que no conozcamos. Es preciso que sepamos primero cómo es y cuál es la esperanza que poseemos, antes de que podamos esperar su fruto. Es necesario que, para empezar, aprendamos cuál es nuestro lugar en Cristo, antes de que podamos averiguar nada de lo que ha de ser revelado, en lugar y sustitución de la esperanza que habla Hechos 3.

Ahora estamos en una buena posición para comprender el por qué, la razón por la cual fue necesaria la mudanza en el orden canónico de las Epístolas Paulinas, y por qué la última en escribirse ocupa el primer lugar, y la primera ocupa el último.

No se trata, como dijimos antes, de que un orden sea correcto y el otro equivocado. Los dos son perfectamente diseñados y trazados, como queda claro cuando las dividimos como es debido.

 

EL ORDEN CANÓNICO DE LAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

A| ROMANOS. Verdad fundamental y enseñanza doctrinal precisa para todos, en todas las Dispensaciones del Evangelio de Dios.

     B| 1ª y 2ª CORINTIOS. Corrección por falta de atención y falla en la práctica comprensión de la doctrina de Romanos. Olvido.

          C|                           GÁLATAS. Re conduce o redarguye, del fallo doctrinal  a la hora de entender las enseñanzas de Romanos.

A| EFESIOS. Verdad fundamental y enseñanza doctrinal precisa para los fieles, para comprender la dispensación del Mistero; Cristo como cabeza de todas las cosas para su Cuerpo, que es Su Iglesia.

     B|             FILIPENSES.   Corrección por el fallo práctico en la comprensión y práctica de la enseñanza de Efesios; falta de firmeza de los miembros del Cuerpo.

            C|                              COLOSENSES. Re conduce o redarguye, en el fallo doctrinal  por no comprender la enseñanza de Efesios: no sujetarse a la Cabeza.

 

 

 TESALONICENSES permanece aparte. Pone fin a todo el proceso con el aplazamiento de la esperanza de la venida del Señor.

 

No es ahora nuestro objetivo ahondar en el tema del orden canónico de las Epístolas paulinas. Esto es algo que tendremos que aguardar hasta que lo tratemos por separado, en su lugar indicado. Lo que ahora nos interesa y procuramos es el orden cronológico, ya que pertenece a la verdad fundamental Dispensacional.

Pablo no se encontraba entre aquellos que menciona en Hebreos 2:3 (Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron), y que describe como los que Le oyeron. No era uno de los que estuvieron con el Señor mientras el Señor entraba y salía entre los doce (Hechos 1:21  Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,). Por lo tanto, bajo ningún sentido, era uno de los doce. Pero eso no le resta, de ningún modo, importancia alguna a las Epístolas Paulinas, porque Pablo oyó al Señor que se hallaba en los cielos, siendo gradualmente instruido por el propio Señor, e inspirado por el Espíritu Santo directamente.

Así que sin restarle valor, por ello, a la importancia del orden canónico de las Epístolas Paulinas, debemos ahora hacer todo lo posible por descubrir la verdadera enseñanza que podemos sacar del orden cronológico, y esto nos lleva a

 

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

Las distintas autoridades no han llegado a un acuerdo respecto a las fechas exactas de las mismas.

Una vez que no existe evidencia externa sobre ellas, todos los estudiantes tienen que apoyarse en la evidencia interna, y aquí todos están al mismo nivel, pudiendo sacar cada uno sus propias conclusiones. Damos una lista de las fechas, como se reciben normalmente, pero están abiertas a revisión de requerirlo alguna evidencia posterior.

 

 

EL ORDEN CRONOLÓGICO
 

1ª Tesalonicenses, año 52 después de Cristo, desde Corinto.
2ª Tesalonicenses, año 53 d. C, desde Corinto.
1ª Corintios, año 57 d. C, desde Éfeso (primavera)
2ª Corintios, año 57 d. C, desde Éfeso (otoño)
Gálatas, año 58 d. C, desde Corinto (invierno)
Romanos, año 58, desde Corinto (primavera)
 
Hechos 28:25, 29, año 62 d. C.

Hechos 28:25-29  Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo:  26  Vé a este pueblo, y diles:
 De oído oiréis, y no entenderéis;
 Y viendo veréis, y no percibiréis;  27  Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
 Y con los oídos oyeron pesadamente,
 Y sus ojos han cerrado,
 Para que no vean con los ojos,
 Y oigan con los oídos,
 Y entiendan de corazón,
 Y se conviertan,
 Y yo los sane.(B)  28  Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.  29  Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.
 
 
Efesios, año 62 d. C,  año 62 d. C., en la primavera, desde la cárcel en Roma
Colosenses, año 62 d. C, en la primavera, desde la cárcel en Roma.                
Filipenses, año 62 d. C., en el otoño, desde la cárcel en Roma.
 
1ª Timoteo, año 67 d. C.,(1) desde Corinto.
2ª Timoteo año 68 d. C., desde Roma, en la cárcel

 

Es posible que 1ª Timoteo y Tito fueran escritas con anterioridad y que cubriesen tanto los periodos anteriores como posteriores, y que entre ambos y la Segunda Epístola a Timoteo realizase sus viajes a Macedonia (Filipenses 2:24-25  y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.  25  Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades;), a Colosas (Filemón 1:22  Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido), a España (Romanos 15:24  cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.), a Dalmacia (2 Timoteo 4:10  porque Demas(A) me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito(B) a Dalmacia). A Éfeso 2 Timoteo 4:12  A Tíquico(E) lo envié a Efeso.), cumpliendo lo que había dicho de que la salvación de Dios era enviada a los gentiles (Hechos 28:28  Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.).

 

La importancia de la tabla anterior, con el pivote en el centro Hechos 28, del cual depende todo, debe ser evidente.

Entre las dos cautividades de Pablo efectuó sus viajes misioneros, o al menos así se lo propuso, y hace una referencia a una segunda o posterior etapa en la cárcel. Estos viajes misioneros a los que nos referimos en la nota a pie tuvieron lugar fuera de la Dispensación de los Hechos y, por tanto, no ocupan un lugar en ese Libro. Es evidente que esta última etapa del ministerio posterior de Pablo, durante la Dispensación ya del Misterio, no es algo que podamos dejar pasar por alto sin incurrir en una gran responsabilidad delante de Dios.

Tenemos que examinar ahora

 

 

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS DE PABLO

 

Hay tres relatos sobre el llamamiento del apóstol; en el primero, en Hechos 9:6 el Señor no le dijo nada, sino que solo le dio instrucciones claras acerca de dónde tenía que ir, para que averiguase lo que debía hacer a seguir.

Hechos 9:6  El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

 

El Señor le dijo a Ananías respecto a Pablo (para calmar sus temores): Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de los reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es preciso padecer por mi nombre (Hechos 9:15, 16). Esto se lo dijo el Espíritu Santo a Ananías, no a Pablo. Y ciertamente nada más ha quedado registrado a estas alturas que le haya dicho, en la Escritura, aparte del hecho de que Ananías le pusiera las manos, y Pablo recibió pneuma hagion, o poder desde lo alto (en forma de dones espirituales).

Todo lo que abarcó la comisión de Pablo a partir de aquí va apareciendo expuesto de forma gradual. Es posible que todo le haya sido anunciado en una sola ocasión, pero que a los demás les fuese revelado en el momento oportuno, según se iban desarrollando los propósitos de Dios. 

Su comisión completa no se nos da a conocer hasta más adelante en los relatos suplementarios de Hechos 22:12-21 y 26:20, al acercarse a la línea divina del cambio Dispensacional.

 

Hechos 22:12-21  Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,  13  vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.  14  Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.  15  Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.  16  Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.   17  Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.  18  Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí.  19  Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti;  20  y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban.(C)  21  Pero me dijo: Vé, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

 

Hechos 26:20  sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco,(C) y Jerusalén,(D) y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

 

 En Hechos 9 no había llegado aún el momento de dar a conocer nada respecto a su ministerio posterior, y hasta entonces su testimonio se veía unido al de los doce. Por eso testificó al judío primeramente, y fue en ese sentido solamente, que se hizo judío a los judíos.

Es especialmente interesante fijarse en esta ilustración, por la relación tan directa que tuvo sobre lo que escribió posteriormente a estos mismos creyentes. Podemos observar, para empezar, en cuál fue la manera en que llevó a cabo su primer ministerio (Hechos 17:2  Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo[a] discutió con ellos,). Había cualquier cosa de muy especial en cuanto a su manera de actuar, porque se refiere de nuevo a eso en 1ª Tesalonicenses 1:9; 2:1.

1 Tesalonicenses 1:9  porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,

 

1 Tesalonicenses 2:1 

  Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;

Silas y él propio acababan de salir de la prisión en Filipo, y Pablo actuando como solía, en Tesalónica hizo lo mismo que en otros lugares. Se dirigió a la sinagoga, y discutía con ellos en la sinagoga todos los días de reposo. No tuvo necesidad alguna de bandas de música, ni precisó de solistas ni de cuartetos, ni tampoco introducciones corales, ni antífonas. No necesitó de trucos ni de artificios de una religión llamativa, ni tuvo que hacer uso de nuevas modas o métodos, no cantaron de rodillas ni tuvieron que pronunciar un número determinado de Amenes, etc. Sencillamente fue, y discutía con ellos todos los días de reposo, con las ESCRITURAS en la mano.

No citó de los periódicos, y estamos seguros de que en Tesalónica no hubo referencias desde el púlpito a ningún suceso público de relevancia, ni en aquel lugar, ni en ningún otro de los lugares del Imperio Romano. Pablo no se ocupó del problema de la vivienda, ni del problema de los pobres de Tesalónica, ni de los barrios bajos, ni de las obras hidráulicas, ni del saneamiento. Una sola cosa le preocupaba, y esa era la Escritura.  ¿Y por qué? ¡Porque no había perdido su fe en ellas! Porque, como les dice en su carta siguiente, era la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la cual recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios (1ª Tesal.2:13); esa palabra, les dice, que actúa en vosotros los creyentes.

Fue por eso por lo que su predicación de la Palabra del Señor tuvo éxito por toda Macedonia, Acaya y por todo lugar donde iba (1 Tesalonicenses 1:8  Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada). Por eso mismo también fue por lo que el apóstol Discutía con ellos (sobre las Escrituras) todos los días de reposo; pero no en plan de crítica. No razonaba con ellos acerca de sus persuasiones acerca de las Escrituras, sino que razonaba basándose en ellas y abriéndolas de par en par. Y al hacer uso de la Palabra escrita de aquella manera, pretendía simplemente dar a conocer la Palabra Viva, porque añade: dándola a conocer, y afirmando que era necesario que el Mesías padeciese y sufriese. Del mismo modo que Pedro había basado su llamamiento en Hechos 3:18, también lo hizo Pablo, y su propósito fue el de mostrar que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo (Hechos 17:3).

PEDRO DECIA Hechos 3:18  Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

 

PABLO DECIA Hechos 17:3  declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.

 

El versículo 7 nos enseña algo más sobre otro punto que Pablo discutía, basándose en las Escrituras, y era que este Jesús vendría en breve para gobernar como Rey. Esa fue la acusación que tuvo que enfrentar delante de los magistrados (vers.7). Aquí aprendemos, por lo tanto, la manera en que Pablo confirmó la doctrina de los doce, sin sobrepasarla. La asamblea de Tesalónica se basaba en esa misma enseñanza o doctrina también, y de ella se alimentaba. Está escrito que esa era la manera y el hábito del apóstol donde quiera que iba, y su especial ministerio durante aquel tiempo fue llevado a cabo en las sinagogas de la Diáspora o Dispersión.

No hay señal alguna en su testimonio de que la oferta divina, hecha por Pedro, hubiese sido invalidada. Todo lo contrario, todo indicaba que se mantenía en pie, y que Israel seguía siendo el objetivo o albo de su ministerio. Aunque también es cierto que, en dos lugares de los que fue, Pablo se encontró con tal oposición, por parte de los judíos sus hermanos según la carne, que se volvió a los gentiles. Pero ambos casos fueron excepcionales y puntuales, y no influenciaron, de modo alguno, el ministerio particular realizado por Pablo, ni mudó su apropiado carácter de dirigirse a las sinagogas.

En Antioquía de Pisidia, Pablo y Bernabé cumplieron su misión para con los judíos, diciéndoles que a vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; más puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí nos volvemos a los gentiles, etc. (Hechos 13:46, 47). Sin embargo, en el siguiente lugar donde van, en Iconio, dice que volvieron a entrar juntos en la sinagoga de los judíos (14:1), porque Hechos 28:28 no había acontecido todavía.

Hechos 13:46-47  Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.  47  Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo:

 Te he puesto para luz de los gentiles,

 A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.(V)

 

Hechos 14:1   Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

 

Hechos 28:28  Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.

 

De igual manera, en Corinto, se nos dice que oponiéndose (los judíos) y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas; yo limpio; desde ahora me iré a los gentiles (Hechos 18:6  Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.). Así lo hizo, y lo llevó a cabo mudándose a una casa que estaba junto a la sinagoga (Hechos 18:7  Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.), y al llegar a la siguiente ciudad (Éfeso), entrando en la sinagoga, discutía con los judíos. (Hechos 18:19  Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,).

Estos acontecimientos muestran que eran casos puntuales y locales, y no seguían la misma línea de la Gran Proclamación, que se daría solo en Hechos 28:28: Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios, y ellos oirán.

Es cierto que Pablo se hizo judío a los judíos, colaborando en todo con los doce en la confirmación del ministerio del Señor Jesús, y transmitió, por todas las sinagogas Dispersas, la misma proclamación que había hecho Pedro acerca del Reino. Podemos estar seguros que no chocó en nada con la proclamación de los doce, como ya hemos visto. Él propio da testimonio de eso mismo, como sobresalió entre los doce haciendo señales y maravillas y diversos prodigios repartidos por el Espíritu Santo (Hebreos 2:4  testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad. ).

Será un estudio interesante para nuestros lectores repasar de nuevo los Hechos, fijándose bien y de manera especial en las referencias que se hacen al Reino y al Rey por medio de los que le oyeron, y observar de cerca el carácter del testimonio de Pablo en las sinagogas. Ahora estamos en una posición buena para darnos cuenta de una diferencia y un avance registrado, entre las epístolas apostólicas, y las primeras epístolas paulinas; también vemos bien, al mismo tiempo, una diferencia clara entre las propias Epístolas de Pablo, las escritas al principio del testimonio confirmativo de los doce, y las que escribe cerca del final.

Pablo recibió del Señor informaciones especiales, pues no fue por acaso ni en vano que se retirase a Arabia, durante tres años. Lo que vio y escuchó cuando fue arrebatado al tercer cielo y al Paraíso era “algo” de lo que no pudo hablar ni escribir nada entonces, y uno de los motivos era precisamente ese, que los requisitos de aquella Dispensación se hallaban “todavía” vigentes. No habían sido anulados ni sustituidos por otros. Si tenemos en cuenta estas limitaciones, debemos estudiar de manera cronológica estas primeras Epístolas Paulinas, y al mismo tiempo que vamos viendo que su testimonio coincide con el de los doce, también con él vemos “un avance” y desarrollo en sus enseñanzas, teniendo en vista su llamamiento especial como ministro de los gentiles. Si Pablo oyó, y supo alguna cosa, acerca del Gran Secreto (el Misterio) antes de Hecho 28, de eso una cosa sabemos cierta: que no lo puso ahí por escrito ni tampoco recibió la comisión de que lo hiciera hasta después de Hechos 28.

Su testimonio habría de diferenciarse del de los doce, ya que estos doce dependían de lo que habían oído del Señor mientras entraba y salía entre ellos en la tierra. Pero el testimonio de Pablo, en lo que a transmisión oral se refiere, recibió Sus comunicaciones del Señor del cielo, mientras se hallaba en Arabia y por diversos lugares; y en lo referente a sus escritos dependía directamente de la inspiración divina, en cumplimiento especial de la promesa dada por el Señor en Juan 16:12-15.

Juan 16:12-15  Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.  13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.  14  El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.  15  Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

 

 Por lo tanto, sus escritos tenían por fuerza que contrastar con lo que los doce habían oído. El testimonio de los doce fue sobretodo oral, y el de Pablo por escrito. Con esto se explican sus últimas palabras e instrucciones a Timoteo en 2ª Tim.4;13: Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y LOS LIBROS, MAYORMENTE LOS PERGAMINOS.

Antes de Hechos 28:25, 26 Pablo fue entregado preso desde Jerusalén EN MANOS DE LOS ROMANOS (vers.17)

Hechos 28:17  Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos;

 

Pero en la cárcel, aunque siguió prisionero, pasó a ser al mismo tiempo prisionero de CRISTO JESÚS (Efesios 3:1   Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;). Antes de Hechos 28:25, 26 Pablo había estado sujeto con cadena, por la esperanza de Israel (Hechos 28:20  Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.), sin embargo, poco después de eso, se ve encadenado por los gentiles. Si Pablo vino a saber ciertas cosas personalmente acerca del Misterio antes de Hechos 28, no podía bajo pena de desbaratar totalmente el plan de Dios contárselo a nadie por escrito. Tampoco podemos confirmar que no se lo contase a otros, que estuvieren preparados para recibirlo, o ser los iniciados en el gran secreto. Ese es el significado de la palabra madurez en 1ª Corintios 2:6.

1 Corintios 2:6  Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

 

En cualquier caso, no cabe duda que su testimonio debió de estar un tanto avanzado en relación al de los doce, debido a su comisión en Hechos 26:15-18, pero en especial al aproximarse el final de aquella Dispensación y ver él el día muy cercano.

Hechos 26:15-18  Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.  16  Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,  17  librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,  18  para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

 

Ahora estamos, por tanto, preparados para encontrar algunas diferencias entre Romanos (la última Epístola antes de Hechos 28), por ejemplo, y la de los Tesalonicenses (la primera escrita de esa nueva manera). Pero, por otro lado, no hemos de dejar para atrás ni dejar de fijarnos en todas las ocasiones en las que el testimonio de Pablo concuerda con el de los que le oyeron y confirmó las mismas palabras del Señor Jesús con las escrituras.   

  

 

9 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

 

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

Ya hemos visto que el ministerio del apóstol Pablo fue para y, desde un momento determinado, asociado con los que oyeron al Hijo de Dios. Los doce habían oído sus palabras en la tierra y Pablo escuchó lo que le dijo el Señor desde el cielo. Por tanto, tenemos una doble confirmación, y aunque vayamos encontrando al leer el mismo testimonio en Pablo, con los doce, siguiendo la misma línea, podemos, además, ir viendo un avance y un desarrollo peculiar en la palabra desde el cielo a Pablo.

Cuando Pablo fue llamado, la proclamación de Pedro ya se había efectuado, y todos los que habían creído fueron bautizados con el bautismo de Juan, para arrepentimiento, teniendo en vista el esperado regreso del Mesías que Dios había prometido enviar, así como los tiempos de refrigerio y la restauración de todas las cosas que habrían de dar cumplimiento a todas las profecías que Dios había hablado por medio de los profetas (Hechos 3:19-26).

Ahora no estamos interesados, sin embargo, en el significado particular que puedan tener las palabras empleadas para describir el esperado envío de Jesucristo. No estamos empezando la casa por el tejado discutiendo el significado y uso de las palabras parousia, epiphaneia o apocalupsis. Fuesen cuales fueren las palabras, el significado y objetivo que tenían era el mismo; es decir, que Jesucristo iba a ser enviado, en relación con TODO lo que los profetas habían hablado que había de cumplirse en su momento adecuado, incluyendo la Revelación, apocalupsis dada por medio de los escritos de Juan.

Había tiempo de sobra para ir incluyendo lo necesario en la restauración de todas las cosas. El periodo de tiempo que se le otorgó a Israel entre la crucifixión del Mesías y la destrucción de Jerusalén fue de cuarenta años, un periodo que quedó prácticamente cubierto por la Dispensación del libro de los Hechos de los Apóstoles. Debe ser evidente para todos los que tomamos en cuenta este hecho sobresaliente de la proclamación de Pedro, que tuvo lugar inmediatamente después de Pentecostés, que toda aquella Dispensación era única y fue peculiar. Tenía un propósito propio, un tema, un objetivo y un testimonio dado por una clase especial de testigos, y no por otros. Todo se halla resumido en Hechos 3:19-26, un pasaje que, a pesar de no haber sido rasgado en su página de las Biblias por la mayoría de los lectores, parece sin embargo que descuidan por entero.

Hechos 3:19-26  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.  22  Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;(B)  23  y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.(C)  24  Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.  25  Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.(D)  26  A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

 

Las tradiciones según las cuales afirman muchos que Cristo vino a fundar una iglesia, y que fue fundada en Pentecostés, han hecho que Hechos 3:19-26 pierda totalmente su significado; no le dan su lugar apropiado e invalidan este solemne pasaje,  lo convierten en algo que no tiene efecto alguno. Y sus consecuencias, en lo que se refiere a una correcta interpretación de la Palabra de verdad y la comprensión del resto del Nuevo Testamento, son realmente graves e importantes. Todas las dificultades que surgen en los que pretenden encontrar respuestas a sus preguntas,  tienen su origen en la confusión producida por esta convicción.

Si no observamos y estudiamos su orden cronológico, las primeras Epístolas de Pablo resultan desesperadamente difíciles de entender. Vamos por tanto a verlas, una vez más, en este orden en que se escribieron para que manteniendo en el pensamiento los tiempos y las maneras puedan influenciarnos y providenciar su real interpretación.

 

 

1 – TESALONICENSES

 

Ésta fue la primera Escritura que apareció por escrito en aquella Dispensación, justo a seguir a la proclamación de Pedro en Hechos 3:19-26, así que todo lo que no fuese 1ª Tesalonicenses, hasta ahí se trasmitió solo de manera oral. A menos que creamos que Dios se estaba burlando de Su pueblo Israel, que no tenía la más mínima intención de cumplir Su promesa de enviar a Jesucristo y de restaurar todas las cosas, cumpliendo así las profecías,  si no lo creemos así, debemos obligatoriamente creer que su primera Escritura, a seguir a la proclamación, debió de manera especial referirse a ella, a esa misma promesa..

La Epístola comienza con la promesa que hizo Dios, y, a menos que la entendamos en ese sentido, será imposible deducir la enseñanza que Dios quiso impartir allí. Se dirige a una asamblea de Tesalónica, de los que recibieron y creyeron el testimonio, la proclamación por boca de los que confirmaban la Palabra del Hijo de Dios. No tenía nada que ver con una iglesia moderna, con sus “organizaciones e instituciones”, sino que esta era una sencilla asamblea formada por personas que habían recibido la palabra de boca de Pedro y Pablo, y que esperaban que el Hijo de Dios viniese enviado de los cielos.

 

La promesa había sido proclamada, Pablo la transmitió y Hechos 17 nos dice como lo llevó a cabo y qué fue lo que dijo. En Tesalónica había una sinagoga de los judíos, y Pablo como tenía por hábito, fue a ellos, y durante tres días de reposo razonó con ellos sobre las Escrituras

Hechos 17:1-9 

  Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.  2  Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo[a] discutió con ellos,  3  declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.  4  Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas.  5  Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.  6  Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;  7  a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.  8  Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.  9  Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

No discutió con ellos algo salido de su imaginación, sino de las Escrituras. No  intentaba para nada fundar una iglesia, con sus llamados cultos, instituciones, jerarquías y organizaciones, con sus representaciones sensacionales y sus grandes obras de misericordia! ¡No!, solamente les habló acerca de las Escrituras. Tenía consigo las Escrituras antiguas, y no era dueño de una crítica moderna sobre ellas, pues vemos bien que no precisó de métodos modernos, ni de los trucos artificiales que tienen en común los sistemas desvitalizados de la Cristiandad organizada, No, sino que tenía todo lo necesario en las Escrituras que encerraban la verdad: La Palabra escrita, que era, al mismo tiempo, la Palabra viva. De manera que discutió con ellos con las Escrituras abiertas, diciéndoles claramente que era necesario que el Cristo sufriese, igual que Pedro les había testificado. (Hechos 3:18  Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.), y que resucitaría de los muertos, y que ese Mesías era el mismo que él les anunciaba (Hechos 17:1-3)

El resto del anuncio NOS aparece en las acusaciones presentadas contra él y Silas delante de los magistrados. La acusación consistía en que ellos habían anunciado que había otro (diferente) Rey, Jesús (vers.7). En esas palabras estaba, pues, la confirmación de lo dicho por Pedro también. Ahí estaba, de los Tesalonicenses, su obra de fe (1ª Tesal.1:3) al volverse de los ídolos a Dios (vers.9); son las mismas palabras empleadas por Pedro en Hechos 3:19 (arrepentíos y convertíos).

1 Tesalonicenses 1:3  acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.

 

1 Tesalonicenses 1:9  porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,

 

Hechos 3:19  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

 

 

 En eso consistía su obra de amor (1ª Tesal.1:3), en servir al Dios vivo y verdadero (vers.9). Ésa era, además, la paciencia en la esperanza que tenían (vers.3), mirando solo a Dios MIENTRAS AGUARDABAN QUE SU HIJO LES FUESE ENVIADO DESDE EL CIELO (VERS.10).

1 Tesalonicenses 1:10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

 

Los cielos le habían recibido ya, y de allí habría de volver (Hechos 3:20, 21).

Hechos 3:20-21  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

 

 Ése era el motivo por el cual se escribe que esperaban de los cielos a Su Hijo (1ª Tesal.1:9, 10).

1 Tesalonicenses 1:9-10  9  porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,  10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

 

El Bendito a quien esperaban, había resucitado de entre los muertos y les había librado de la ira venidera. Juan el Bautista también les había dado el mismo aviso (Mate:o 3:7  Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía ¡Generación de víboras!(E) ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?) y el mismo Señor  en Lucas 21:22, 23 lo confirmó.

Lucas 21:22-23  Porque estos son días de retribución,(B) para que se cumplan todas las cosas que están escritas.  23  Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

 

El apóstol vuelve a mencionar esta ira venidera en el capítulo 1 Tesalonicenses 2:16  impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo. , donde les dice que esa ira recaería sobre la nación con un propósito (eis telos); sin embargo antes les había dicho porque no nos ha puesto Dios para la ira, sino para alcanzar salvación (de ella), por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por eso mismo, estos que recibieron el anuncio, aguardaban al Hijo de Dios de los cielos.

Hemos de notar que el apóstol se incluye a sí mismo en esa esperanza de verse libre de la ira. Pablo había sido acusado de estar equivocado, al esperar y anticipar la venida del Señor, de parte de aquellos que buscaban una excusa para no tenerla en cuenta; pero una cosa es cierta, y es que Pablo albergaba esa esperanza para sí mismo y para las personas que escribió, pues era una esperanza que juntos podían albergar al mismo tiempo.

Dios había prometido enviar a Su Hijo, y por eso Pablo y aquellos Tesalonicenses que recibieron sus escritos le estaban aguardando. Pablo tenía un enorme deseo de verlos y encontrarse con ellos, de poder ver sus rostros. Anhelaba, dice, ir a vosotros, yo Pablo, una y otra vez; pero Satanás nos estorbó. A pesar de lo cual se sentía gozoso, sabiendo que era por un corto espacio de tiempo, y por eso pregunta, ¿Cuál es NUESTRA ESPERANZA, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿no lo sois VOSOTROS, delante de nuestro Señor Jesucristo en su parousia? Vosotros sois NUESTRA gloria y gozo (2:17-20).

1 Tesalonicenses 2:17-20  17  Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;  18  por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.  19  Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?  20  Vosotros sois nuestra gloria y gozo.

 

En el tercer capítulo vuelve a expresar su gran deseo de estar con ellos (1 Tesalonicenses 3:5-10  5  Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.  6  Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros,(B) y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros,  7  por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe;  8  porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.  9  Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,  10  orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?) y ora a Dios para que el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirijan NUESTRO camino a VOSOTROS. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados VUESTROS corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos (ángeles) (3:11-13).

¿No estaba esa presencia muy próxima para esos Tesalonicenses creyentes, los cuales habían creído el llamamiento de Pedro al arrepentimiento, volviéndose para el Señor y que aguardaban por tanto el cumplimiento cercano de la promesa del Señor? Para estos sin duda alguna era algo muy próximo, no podía tratarse de algo lejano, ni referirse a una presencia que incluso hoy nos resulta lejana en comparación. Era algo “muy cercano”, una esperanza presente, que habría de cumplirse para aquellos creyentes a los que iban dirigidas aquellas palabras, una esperanza que era bien posible que llegasen a ver, y a disfrutar en vida.

En el capítulo 4 revela un poco más de la verdad de ésta esperanza, una verdad que los doce, podían también haber revelado (oralmente). Tanto ellos como Pablo habían dicho muchas cosas sobre los que estaban vivos, sobre la necesidad que tenían de arrepentirse, de que se volviesen al Señor y esperasen que fuese enviado de los cielos; Pero ¿qué iría a ocurrirle a los que se fueron a dormir? ¿Cómo irían a participar en la promesa de la venida del Señor, y ser además la corona de gozo del apóstol?

Los que habían muerto y se habían arrepentido, se habían antes vuelto al Señor y le habían estado aguardando. Ante esta eventualidad, el apóstol les consuela con una palabra del Señor, y con ella les responde sus preguntas; les apacigua sus temores y les da esperanza. Dice: Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza, porque

 

A| a| si creemos

         b| que Jesús murió

             c| y resucitó

A| a| así también

        b| traerá Dios con (por medio de) Jesús

             c| a los que durmieron en él.

 

Tenemos en este versículo dos afirmaciones correspondientes: una afirmación acerca del Señor y la otra acerca de Su pueblo. La primera en cada caso, respectivamente (“a” con “a”) tiene por tema la fe (o lo que creemos), la segunda (“b” con “b”) se refiere a la muerte y el tema de la tercera (“c” con “c”) es el de la resurrección.

El Señor había muerto, pero Dios, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas (Hebreos 13:20  Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,), TRAERÍA DE NUEVO de entre los muertos (del mismo modo, por medio de Jesús, tal y como en 2ª Cor.4:11) a los que se habían quedado dormidos.

2 Corintios 4:11  Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

 

Esto no era una afirmación del apóstol solamente, pues se estaba limitando a confirmar las palabras que el Señor le había dicho a Marta anteriormente y los doce escucharon, cuando no era de una iglesia que estaba hablándole, ni de ningún Misterio, sino cuando le estaba enseñando algo más de la revelación acerca de la Resurrección.

Marta creía en la primera y en la segunda resurrección, pero había otras cosas más. Ella comenzó diciéndole al Señor: Si hubieses estado aquí, mi hermano no hubiese muerto. El Señor entonces comenzó a explicarle algo acerca de esa misma declaración. Le estaba diciendo que, efectivamente, su presencia significaba la resurrección, como ella había dicho con verdad, pero significaba más cosas. No se quedaba limitado a ser la preservación de la vida temporal, sino también incluía la resurrección de los que ya habían fallecido, al mismo tiempo que preservaría la vida de los que quedasen aún con vida.

Así , pues, bien podemos leer sus palabras de la siguiente manera:

 

B| Juan 1:25. Yo soy la resurrección

   C| -25. Y la vida

B| -25. El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá (de nuevo en resurrección)

   C| 26. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente (o para siempre).

 

Esa fue la palabra del Señor que Pablo confirma ahora diciendo:

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que NOSOTROS, que vivimos, que habremos quedado hasta la venida(o parousia, presencia) del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz (o mandato) de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, DESCENDERÁ del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego NOSOTROS los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y ASÍ (de esta manera) estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras (1ª Tesal.4:14-18).

1 Tesalonicenses 4:14-18  14  Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.  15  Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.  16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)  18  Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

 

Pablo aquí confirma lo que había dicho el Señor en Mateo 24. Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días (que hubiese acontecido durante los cuarenta años de prueba que cubren los Hechos de los Apóstoles, al igual que las maravillas y señales en los cielos y en la tierra habrían también tenido lugar, tal y como ya Joel había previsto con antelación en Joel 2:30-31  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.  31  El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre,(D) antes que venga el día grande y espantoso de Jehová., y que Pedro declaró ser aquello mismo que se estaba manifestando en el día de Pentecostés): Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro (Mateo 24:29-31).

Esta gran trompeta es la trompeta de Dios acerca de la cual leemos en 1ª Tesal.4, y aquel juntar o reunir se refiere a los que hayan quedado vivos.

1 Tesalonicenses 4:16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

 

Esa es una obra encomendada a los ángeles, pero el levantar a los que duerman será algo que el propio Dios hará por medio de Jesús.

A continuación, el Señor les enseña a sus discípulos por medio de una parábola, la de la higuera, diciendo: De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis (por experiencia) que el verano está cerca. Así también VOSOTROS, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, QUE NO PASARÁ ESTA GENERACIÓN hasta que todo esto ACONTEZCA. El cielo y la tierra pasarán, pero MIS palabras no pasarán (Mateo 24:32-35).

Mateo 24:32-35  De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.  33  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.  34  De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.  35  El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

No hay palabras que puedan ser más solemnes, ni más seguras, ni más tajantes, ni más inconfundibles. Aquella generación no paso hasta que no se comenzaron a cumplirse aquellas cosas, pero todo estaba dependiente entonces del arrepentimiento de Israel. El Señor había dado informe de la señal por medio de la cual aquella generación pudiera saber si la HIGUERA había hecho ya “brotar sus ojas”, que el verano de la restauración NACIONAL, estaba cercano, y que él mismo estaba a la puerta (Mateo 24:33  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.). Aquella señal era la aparición de muchos que vendrían en su nombre, diciendo engañosamente: ¡He aquí el Mesías! Esta señal es cierto que se dio, efectivamente, y los que oyeron las palabras del Señor la presenciaron y, por eso, sabían que el fin de la Dispensación estaba próximo, y que había llegado la última hora suya (1ª Juan 2:18).

1 Juan 2:18  Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

 

Santiago había escrito, diciendo, el juez está delante de la puerta (Santiago 5:9  Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.) y la venida (parousia) del Señor se acerca (Santiago 5:8  Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.). El Señor envió ese mismo mensaje a Laodicea: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo (Apocalipsis 3:20  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.).

El discurso de Pedro en el día de Pentecostés juntó los acontecimientos del día con el día del Señor, por eso enseñándoles dijo que, ESTO que veis y oís ahora, en este momento, es AQUELLO que Joel profetizó respecto a este día, cuando (dijo Joel) en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación,  (es la salvación que se expone por escrito en 1 Tesalonicenses 1:10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.y 1 Tesalonicenses 5:8-10  8  Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.(B)  9  Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,  10  quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.) como ha dicho Jehová, y le dirá al remanente que Él llame (Joel 2:32).

Joel 2:32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;(E) (F) porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

 

 ¿Podría alguno entre los que oyeron a Pedro dudarlo siquiera? Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos cuantos están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:39.  ¿Quiénes eran aquellos que estaban lejos? Eso lo aprendemos a través de la oración de Daniel (Daniel 9:7)(1)

(1)   Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras a donde los has echado a causa de su rebelión con que se han rebelado contra ti. Compárese con lo que dice en Hechos 2:14, 22, 36 y 39, y con Joel 2:32, y desaparecerán las dudas en cuanto al significado de estos pasajes.

 

Hechos 2:14  Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

 

Hechos 2:22  Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

 

Hechos 2:32  A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

 

Hechos 2:39  Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

 

Joel 2:32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;(E) (F) porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

Cuando Pablo identificó su propia confirmación a través de su testimonio, concordando con la de los que le oyeron, ¿No se incluía a sí mismo dentro de esta generación de la cual también habló el Señor? ¿No vería él las señales en concreción?; y al no saber “todavía” si Israel se arrepentiría o no al Señor, ¿no haría uso del pronombre NOSOTROS con una especial y personal referencia a sí mismo con ellos? ¿No sería igualmente compartida por el apóstol, junto con los que leyeron lo que escribió, una misma esperanza?

Pablo ha sido acusado de haber llevado a cabo su obra siguiendo un error, por muchos que no tienen ninguna razón, por no haber comprendido este hecho que es de suma importancia entender. Está clarísimo que Pablo escribió acerca de aquella esperanza como de una esperanza que le concernía personalmente y, por eso mismo los críticos, ¡le acusan de que comete un “error”!

Aquí llegamos al punto que queremos enfatizar y subrayar: ¡Que no estaba equivocado! ¿Cómo hubiera sido posible que el Espíritu Santo le hiciese redactar a Pablo Sus palabras en unos términos y maneras que supiese que Israel iba a rechazar la promesa sobre la venida del Señor Jesucristo? ¡Eso era imposible! Todo fue hecho de una manera real y con solemne sinceridad.

Pablo vuelve a hablar del día del Señor en el cap.5 (1ª Tesal.5), como lo había hecho antes Joel y además Pedro, al decir que este don de lenguas en Pentecostés era aquello acerca de lo cual había profetizado Joel relacionado con el día del Señor.

Pablo dice lo mismo, pero explica a continuación cómo se iría a producir la destrucción repentina que habría de caer sobre los que rechazasen el testimonio que les había sido presentado, y añadiendo que no escaparían de ella; pero dice, además, que no sucedería así para con los que habían oído y recibido la Palabra y creyeron el testimonio. Aquellos no eran hijos de la noche, pues no actuaban conforme a los que dormían durante la noche, sino que se hallaban despiertos y velando, esperando de los cielos a Su Hijo (1:10). Pero NOSOTROS que SOMOS del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no NOS ha puesto Dios para IRA, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos (1),

(1)   Es la misma palabra que en los versículos 6 y 7, pero diferente que la de 4:13. Es lo contrario de “estar alerta” o “despierto; no se refiere al “sueño de la muerte”.  

 vivamos juntamente con él.. Por lo cual animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. (5:8-11).

Finalmente, el apóstol termina toda la epístola con una oración donde resume todo con otra breve referencia a la parousia del Señor, la cual consideraban estar tan cercana, que aquellos que leyeron sus palabras sabían que podían quedar vivos hasta que se diera, no teniendo por lo tanto que pasar por la muerte y la disolución, para encontrarse con el Señor en el aire. Dice: Y el Dios de paz os santifique por completo (hasta el fin, gr. Holoteleis) y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo (en todas sus partes, Gr. Holokleron, es decir, vivos), sea guardado irreprensible PARA la venida del Señor (parousia) Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará, es decir, realizará la promesa que hizo Dios, por medio de Pedro también, en Hechos 3:19-21.

Hechos 3:19-21  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

 

Aquella promesa era para todos los que estuviesen dispuestos a obedecer al llamamiento al arrepentimiento y volverse al Señor. Os conjuro por el Señor (fueron sus palabras finales) que esta carta se lea a todos los santos hermanos. Si el pueblo de Israel hubiera obedecido al llamamiento y se hubiera arrepentido, la promesa, hecha por boca de Pedro de enviar a Jesucristo se hubiera cumplido y todo lo dicho por los profetas hubiese acontecido, y todas las cosas habrían sido restauradas; pero Israel no se arrepintió. Hubo unas pocas asambleas, por aquí y por allá, que recibieron la palabra (Hechos 2:41  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.; 1 Tesalonicenses 2:13  Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.) y obedecieron, pero la nación, como tal, rechazó el doble llamamiento hecho por Pedro y los doce en el país y por todo lugar, y lo mismo sucedió con las palabras de Pablo en las sinagogas de la dispersión.

Pero la pregunta que nos hacemos ahora es: ¿se perdió completamente para Israel, como nación, esa bendición que le había sido prometida, o sencillamente ha quedado aplazada? ¿Se cumplirán futuramente los tiempos de refrigerio? ¿Enviará Dios a Jesucristo? Y ¿no cumplirá Dios todo lo que fue dicho por los profetas? Ciertamente que lo hará, y ese es el motivo por el cual las primeras epístolas que fueron escritas nos aparecen las últimas ahora en nuestro canon  de las Escrituras. El orden Dispensacional, histórico y cronológico no tiene el mismo significado para nosotros que tuvo para la gentes de aquellos tiempos. Para los creyentes de nuestros días el orden canónico en que, por orden y diseño divino, han llegado hasta nosotros, es el que realmente nos incumbe, porque también nosotros esperamos al Señor. Pero, ¿en qué nos basamos? ¿Acaso la promesa fue hecha a nuestros padres? ¿o a nosotros y a nuestros hijos? (Hechos 2:39). ¡Claro que no!

¿Qué papel representamos, entonces, los pecadores de los gentiles? ¿En qué y dónde nos basamos para tener derecho a la promesa? ¿Tenemos, acaso, algún título de propiedad a herencia alguna? ¿Cuál es ese título? La respuesta a estas preguntas es la clave para el orden canónico de las Epístolas Paulinas. Nosotros, como gentiles, no tenemos derecho alguno, no tenemos nada que reclamar, ni tenemos ningún título de propiedad, ni heredamos promesa alguna hecha a nuestros padres, ¡pero tenemos y heredamos TODO EN CRISTO! Sin embargo, éste es un hecho que no aprendemos en las primeras Epístolas de Pablo, sino en las últimas.

Al principio de Efesios nos encontramos con el Gran Secreto. Por tanto, acordaos de que en otro tiempo VOSOTROS,

 

Los gentiles en cuanto a la carne…

Erais llamados incircuncisión,

Sin Cristo,

Alejados de la ciudadanía de Israel,

Y ajenos a los pactos de la promesa,

Sin esperanza,

Y sin Dios en el mundo (Efesios 2:11, 12).

 

En estas siete frases solemnes nos enteramos del lugar que ocupamos como gentiles, y a continuación tenemos la bendita esperanza: Pero ahora, en CRISTO JESÚS, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13).

Pero volvemos a preguntarnos: ¿Cuál es la condición para que podamos acercarnos? La única respuesta es la que se da en Efesios 1: En ÉL asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al PROPÓSITO del que hace todas las cosas según el DESIGNIO de su VOLUNTAD, a fin de que SEAMOS para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en CRISTO. En ÉL TAMBIÉN VOSOTROS, habiendo oído la palabra de verdad, y el evangelio de vuestra salvación, y HABIENDO creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra HERENCIA hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria (Efesios 1:11-14).

Aquí es donde entramos nosotros y nuestros lectores, ese es nuestro título. Lo tenemos TODO, y más, no por estar en Abraham, sino por estar EN CRISTO; no por haber recibido el pacto conforme a la promesa, que fue hecho con Abraham y su simiente, sino porque fuimos predestinados ya antes en la eternidad, escogidos en ÉL antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4), como aparece en Génesis 1:2, cuando la tierra que existía entonces se hallaba desordenada y vacía.

Así comienzan las últimas epístolas escritas por Pablo. Pero antes de que nos sea posible entenderlo, tenemos que aprender los fundamentos doctrinales que fueron establecidos después de 1ª Tesalonicenses en la epístola a los Romanos. Ahí se nos explica el gran tema acerca de los gentiles; ése es el motivo por el cual aparece ahora primero esa epístola, y por lo que es necesario que nosotros, en la actualidad, empecemos por Romanos. Los judíos y gentiles creyentes, de aquellos tiempos, sin embargo, tuvieron que comenzar por Tesalonicenses.

En todo este diseño vemos el propósito divino para todo el orden canónico de las Epístolas Paulinas. Aquellos primeros creyentes tenían su herencia en Abraham; también nosotros tenemos una herencia, como la tuvieron ellos, pero la nuestra es en Cristo, a pesar de lo cual hay personas que piensan que nosotros (los gentiles) hemos perdido algunas cosas, que hemos sido robados de nuestra esperanza, por causa de que la bendición a Israel haya sido aplazada. Pero sucede todo lo contrario, somos nosotros los que hemos privado a Israel de la promesa que se les hizo en 1ª Tesalonicenses y, como es frecuente y proverbialmente el caso, se da la acostumbrada falta de acuerdo en cuanto a la propiedad robada.

Al hacer un estudio de las últimas Epístolas Paulinas en las cuales el Espíritu de verdad cumplió la promesa hecha por el Señor en Juan 16:12-15: Él os guiará a toda la verdad, hallaremos que no hemos sido robados de nada, sino que hemos ganado TODO, todo cuanto aún quedaba por conocerse entonces en lo referente a la gracia y a la gloria actuales.

No tenemos, por tanto, necesidad alguna de privarle a Israel de la esperanza que se quedó aplazada, porque en lugar de ser arrebatados con ellos (1 Tesalonicenses 4:17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)), nosotros tenemos la gloriosa promesa del supremo llamamiento de Dios (Filipenses 3:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.). En vez de ser levantados de los muertos en Cristo entonces (1 Tesalonicenses 4:16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.) ahora tenemos la  promesa de una resurrección distinta de entre los muertos (Filipenses 3:11  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.).

¡Con todo y con eso, debido a que la esperanza de Israel  ha quedado aplazada, hay personas que juzgan que estamos en desventaja! Claro que podemos y debemos dejarles y permitir a Israel que retengan también su esperanza. Pero nosotros, olvidando ciertamente lo que queda atrás, nos extendemos a lo que tenemos enfrente, si es que hemos llegado ya a esa distinta resurrección y hemos avanzado hacia la meta, para obtener el premio de nuestro llamamiento de lo alto.(Filipenses 3:14).

(Filipenses 3:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.).

La esperanza que tenemos nosotros en Cristo significa mucha ganancia para nosotros, mucha más que lo que significó en 1ª Tesalonicenses para el pueblo de Israel entonces. Nosotros también esperamos al Hijo de Dios, y nuestro politeuma, o lugar de gobierno existe ya en los cielos, ¡de donde esperamos al Señor, al Señor Jesucristo aquel, que transforma, metaschematizô = cambia la forma o la apariencia de nuestro cuerpo humillado, de manera que sea igual y conforme al Suyo en gloria! (Filip.3:21).

Esa es nuestra bendita esperanza. ¡Ojalá que el Señor venga pronto y la haga suceder!

 

Filipenses 3:21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

 

 

 

 

 

 

 

10 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

 

 

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

2ª TESALONICENSES

 

Ahora llegamos a la segunda Epístola a los Tesalonicenses, que sin duda Pablo escribió un año después de haber escrito la primera, mientras se hallaba todavía en Corinto, unos veinte años más o menos, después, a seguir a la Ascensión del Señor.

Estaban transcurridos hasta entonces la mitad de los cuarenta años que Israel estaba siendo puesto a prueba, pero quedaba tiempo de sobra para que se cumpliese todo lo que habían dicho, con antelación, los profetas en cuanto a la restauración de todas las cosas, entre ellas la aparición del anticristo, las maravillas en los cielos y en la tierra, y todo lo que Joel había profetizado (Joel 2:28-32)  además de nuestro Señor también (Mateo 24:4-35), y que ahora exponía Juan por escrito en el libro del Apocalipsis.

Joel 2:28-32  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.  29  Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.  30  Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.  31  El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre,(D) antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.  32  Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo;(E) (F) porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.

 

Mateo 24:4-35  Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.  5  Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.  6  Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.  7  Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.  8  Y todo esto será principio de dolores.  9  Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.(A)  10  Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.  11  Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;  12  y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.  13  Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.(B)  14  Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.  15  Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel(C) (el que lee, entienda),  16  entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.  17  El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;  18  y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.(D)  19  Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!  20  Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;[a]  21  porque habrá entonces gran tribulación,(E) cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.  22  Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.  23  Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.  24  Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.  25  Ya os lo he dicho antes.  26  Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.  27  Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.(F)  28  Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.(G)

  29  E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo,(H) y las potencias de los cielos serán conmovidas.  30  Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo,(I) con poder y gran gloria.  31  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.  32  De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.  33  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.  34  De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.  35  El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

 

Hemos visto que todas estas cosas se hallaban próximas y a la mano de aquella generación y que sucederían pronto (Apocalipsis 1:1   La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,); el juez estaba todavía a la puerta y no había ocupado su trono aun; seguía estando a la puerta (Santiago 5:9  Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.) y seguía además llamando (Apocalipsis 3:20  He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.). El día del Señor aún no se había establecido, pero estaba muy cerca, a las puertas (Mateo 24:33  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.).

La tribulación no se había todavía manifestado, pero los que habían recibido la palabra, se hallaban en grande apuros y llenos de aflicción a su alrededor (Hechos 2:41; 1ª Tesal.2:13). Estaban comenzando a sentir en carne propia el comienzo de los dolores de parto de la tribulación, como ya el Señor les hubiera profetizado. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes, por causa de mi nombre.   

  Muchos tropezarán entonces (Daniel 11:34-35  Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.  35  También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.), y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos (la mayoría) se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mateo 24:9, 13)    

  Los creyentes tesalonicenses estaban empezando a experimentar la verdad que encierran estas palabras. De tal modo que el apóstol fue falsamente acusado de haber dicho o escrito que el día del Señor está cerca (2 Tesalonicenses 2:2  que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.) Este fue el motivo inmediato por el cual Pablo escribió su segunda Epístola a estas personas de Tesalónica que habían recibido la Palabra.

Cuando escribió su primera Epístola lo hizo alabando a Dios por la obra de vuestra FE, del trabajo de vuestro AMOR y de vuestra constancia en la ESPERANZA (1 Tesalonicenses 1:3  acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.), pero al escribir la segunda Epístola ¡no dijo nada acerca de su esperanza! Da gracias a Dios porque su FE había crecido y por el abundante AMOR de ellos (2 Tesalonicenses 1:3  Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás;), pero no menciona su esperanza por causa de ese falso informe que había empañado la esperanza, si no mismo destruido.

En la primera Epístola les había asegurado que el día del Señor vendría como ladrón en la noche, y la destrucción repentina sobre los incrédulos; pero aquel día no habría de pillarles a ellos por sorpresa como un ladrón. Debían de vestirse con la coraza de la fe y de amor, con la ESPERANZA de salvación como yelmo (1 Tesalonicenses 5:8  Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.(B)), y ser libres de la ira venidera (1 Tesalonicenses 1:10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera).

No es de sorprender que Pablo les exhortase a que no se dejaran engañar por nadie, de ningún modo ni manera (ni por un espíritu, ni por un mensaje, ni por carta), y les da una señal segura porque no vendrá (les dice del día del Señor) sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado y el hijo de perdición (2 Tesalonicenses 2:3  Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,). A continuación describe su apocalypse y la forma de su revelación, de tal manera que no tuviesen dudas; hasta que la apostasía no se hubiese manifestado, el apocalypse no iría a dar inicio, podían estar perfectamente seguros de que el día del Señor no habría de comenzar sin que se diese el colmo de la apostasía.

Estos creyentes recibieron la palabra en medio de muchas tribulaciones, como vemos en Hechos 17:5, y los problemas no disminuyeron, según podemos deducir por lo que dice 1ª Tesal.2:14-16. Aquí es donde tenemos que procurar el motivo por el cual escribe su segunda Epístola.

Hechos 17:5  Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.

 

1 Tesalonicenses 2:14-15  14  Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación(C) las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,  15  los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron;(D) y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres,

 

El apóstol les había prometido descanso, por medio de la palabra del Señor, antes de que llegase ese día,  antes de venir serían arrebatados y libertados de la ira venidera, y ahora, en interés de aquella esperanza que les había dado y de su reunión con él que les había prometido (1 Tesalonicenses 2:1   Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana;), les dirige su segunda Epístola.

Ese descanso era algo que habría de suceder pronto, para él y para ellos. Los Tesalonicenses habrían de disfrutar también del descanso con nosotros (es decir, con Pablo, Silvano y Timoteo) (1:1), antes de “en” o cuando se produjese el apocalipsis del Señor Jesucristo del cielo con sus ángeles poderosos, en llama de fuego, vengándose de los que no habían conocido a Dios y de aquellos que no quisieron prestarle atención a las buenas nuevas de nuestro Señor Jesucristo, que habrán de sufrir el castigo de la eterna destrucción, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando ÉL VENGA o HAYA VENIDO para gloriarse en sus santos y para maravilla de todos cuantos hayan creído en Él y en ese día (por cuanto nuestro testimonio Hechos 17:1-3; 1ª Tesal.2:10 ha sido creído entre vosotros)

Hechos 17:1-3    Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.  2  Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo[a] discutió con ellos,  3  declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.

 

1 Tesalonicenses 2:10  Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;

 

Las palabras cuando haya venido nos dicen que el día del Señor con toda su ira será manifiesto, pero para entonces el Señor habrá venido ya, y ellos habrían de ser antes “arrebatados”, tanto los escritores como los lectores de esta Epístola, para llevarles a su reposo. Ese día hacía parte de todas las cosas que habían anunciado los profetas, de lo cual habla Pedro en Hechos 3:19-26 y que se cumplirían al ser enviado Jesucristo, pero el cumplimiento de ese solemne anuncio estaba dependiente de manera condicional al arrepentimiento de la nación.

Sabemos, sin embargo, que dicha condición no se cumplió. Desde el principio mismo, el arrepentimiento de la nación fue la condición estipulada para que fuese bendecida, como podemos ver en Levítico 26:40-42 y en Oseas 5:15, etc., hasta el día presente.

Levítico 26:40-41  Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,  41  yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.

 

Oseas 5:15  Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

 

 Ese arrepentimiento pertenece “todavía” al futuro, pero es algo totalmente garantizado y seguro. La profecía se cumplirá, como se declara en Zacarías 12:10-14, Mateo 24:30 y como se confirma además en Apoc.1:7.

Zacarías 12:10-14  Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron,(A) y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.  11  En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido.  12  Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí;  13  los descendientes de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei por sí, y sus mujeres por sí;  14  todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí.

 

Mateo 24:30  Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo,(I) con poder y gran gloria.

 

Apocalipsis 1:7  He aquí que viene con las nubes,(E) y todo ojo le verá, y los que le traspasaron;(F) y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.(G) Sí, amén.

 

Todo esto nos muestra que el descanso acerca del cual escribió el apóstol se consideraba una realidad y como algo muy próximo. No sería algo que habrían de disfrutar de manera individual por medio de la muerte, sino de manera colectiva,  juntamente, según la promesa hecha en 1ª Tesal.4:17Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)

 

Dependía, por lo tanto, de que Jesucristo les fuese enviado antes de su apocalipsis o revelación, descrita en 2ª Tesal.1:7-9. y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,  8  en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;  9  los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,. Aparecimiento ese, que no se dará sin que haya venido primero para ser glorificado en sus santos (vers.10). cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

Como quiera que la nación no se arrepintiese, no se cumplió la condición, y la esperanza que no se manifestó entonces quedó aplazada. Los que esperaban y añoraban aquel reposo se fueron a dormir, y son ahora los muertos en Cristo, pero a pesar de ello podrán gozarse con los que estén vivos aguardando la venida de Jesucristo.

Una vez que las cosas se han desarrollado de esta manera, sucede que las mismas señales, en lo que se refiere al apocalipsis de Jesucristo, permanecen hoy para todos los que ven y tienen oído para oír.

No hay, pues, necesidad de que nadie se deje engañar por las enseñanzas de una clase de críticos y comentadores que aseguran que el Señor ya vino cuando Jerusalén fue destruida; o por las inútiles afirmaciones de los políticos que pretenden ofrecernos el cielo aquí abajo en la tierra según sus diferentes programas y planes; ni por las falsas esperanzas y promesas que hacen los actuales socialistas (tanto los que son cristianos como los que no lo son), ni por las enseñanzas blasfemas de la Nueva Teología, que sueña con que se cumpla el Reino de Dios en la tierra, sin el Rey presente; ni por los esfuerzos inútiles de aquellos que hacen todo lo posible por conseguir la paz en la tierra no viendo ni sabiendo que fueron los hombres quienes asesinaron al Príncipe de paz.

Todos estos tergiversan y pervierten lo que dice la Palabra de Dios, porque esa Palabra nos garantiza que el día del Señor no vendrá hasta que se haya manifestado la apostasía. La Iglesia, sin embargo, en su mayoría, predica la conversión del mundo, y que no vendrá hasta que el mundo se haya convertido. Pero la Palabra afirma y asegura lo contrario, que “todavía” no ha venido, porque el mundo “todavía” no se ha vuelto lo suficientemente malo y perverso. Los maestros actuales enseñan que el mundo “todavía” no es ¡suficientemente bueno! Y siendo ignorantes de la Palabra de Dios, se esfuerzan por hacer con sus manos que acontezca la restauración de todas las cosas sin necesidad de que Jesucristo sea enviado.

¿Podría haber más clara evidencia para nosotros de que, a pesar de que la apostasía no haya llegado a su colmo, debe ya estar muy avanzada, cuando vemos la Crítica Moderna entronándose en la Iglesia y la vergüenza de la ilegalidad (de espíritu y obra) manifestándose con desenfreno, tanto en la Iglesia como en el Estado?

Los creyentes tesalonicenses tuvieron sus señales y nosotros, en nuestros días, tenemos las nuestras. Por medio de ellas sabemos que se acerca el día del Señor, pero ¿qué promesa tenemos nosotros de ser librados de él? ¿Qué garantía tenemos nosotros de que no nos sorprenda y no se apodere de nosotros? ¿Dónde está para nosotros el reposo que les fue prometido a ellos?

Podemos fácilmente comprender cómo ese descanso prometido estaba tan cerca de sus esperanzas, cuando leemos estas Epístolas en su orden cronológico, el orden como fueron escritas durante la Dispensación de los Hechos de los Apóstoles, pero no se entiende cuando pretendemos ubicar ésta presente Dispensación del Misterio en ellas, por eso hay tantos que comprendiendo 1ª Teasl.4, después no saben lo que hacer con 2ª Tesal.1. Así sucede hoy en día.

Además, nos es fácil comprender y simpatizar con aquellos que, al igual que nosotros, han hablado o escrito sobre 1ª Tesal.4 como si fuese el gran capítulo de la esperanza de la venida del Señor. Pero deberíamos estar agradecidos sabiendo que tenemos una mejor esperanza, que podemos regocijarnos mucho más, porque no tenemos que reprocharnos haber privado a Israel de su esperanza, que sencillamente ha quedado postergada, pero que tendrá obligatoriamente que cumplirse de una manera maravillosa y literal.

Puede ser aquella, al fin y al cabo, la ilustración o molde de nuestra esperanza, como veremos en Filipenses 3:11, 14,

Filipenses 3:11-14  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.  12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 

El cumplimiento de nuestra esperanza puede basarse en el mismo modelo que la de ellos, y el orden de los dos acontecimientos puede muy bien ser el mismo.

Primeramente, nuestra resurrección externa (exanastasis), que corresponde con la del Señor (anastasis), y

Segundo, nuestro llamamiento de lo alto que corresponde a su arrebatamiento.

¿Qué es lo que nos perdemos? ¿Acaso no es una ganancia? Todo lo que tenemos que hacer es restituir lo suyo a su dueño, entregarle a Israel su esperanza y regocijarnos con lo que realmente nos pertenece a nosotros, gracias a una encomienda especial por parte de nuestro Salvador, a quien esperamos.

Nosotros y nuestros lectores hace ya mucho tiempo que estamos curados de una kleptomania inconsciente y bíblica, por medio de la cual le habíamos quitado a Israel todas sus promesas y bendiciones y se las habíamos apropiado a la Iglesia, así hicimos el papel del ladrón. El ladrón se asegura de llevarse consigo la cubertería de plata y dejar de lado los cacharros, así también nosotros hemos andado haciendo nuestra selección, agarrando las bendiciones y dejándole a Israel las maldiciones y el juicio. Nuestra manía seguía un método, pero no era el adecuado. Seamos ahora consistentes y démonos por satisfechos, y mientras disfrutamos lo que Dios nos ha prometido, lo que ha hecho de nosotros en Cristo, vivamos esperando al Salvador (Filip.3:10, 21), esperando nuestro llamamiento de lo alto (vers.14); y si es preciso que durmamos, estemos seguros y ciertos de que esa bendita esperanza nos garantiza nuestra externa resurrección de entre los muertos. Una vez más, preguntamos ¿En qué hemos sido menos nosotros?

Filipenses 3:10-21  a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,  11  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.  12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.  15  Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.  16  Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.  17  Hermanos, sed imitadores de mí,(D) y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.  18  Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;  19  el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.  20  Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

 

 

Cuando seamos llamados de lo alto, ¿acaso no quedarán más Biblias en la tierra? ¿Habrán de quedarse aquellos que se queden en la tierra, que entonces hayan creído y venido a un conocimiento de la verdad, sin esperanza de poder escapar de los terrores de aquel día del Señor, o del conocimiento provisto para ellos en 1ª Tesal.4 y en Apoc.5?

Si les quitamos 1ª Tesal.4 y lo convertimos ahora en nuestra esperanza, ¿qué es lo que resta para los que permanezcan, para que se salven de la ira venidera o para preservarles y liberarles de la gran tribulación? Esto es propio del egoísmo humano ¡Hacemos que todas las Escrituras giren a nuestro alrededor! Pero la Iglesia no es todo ni cada persona que en la Biblia hallemos, hay otros que también tienen necesidad de salvación y que precisan de su propia esperanza. Quedémonos satisfechos con lo que Dios nos ha revelado. Es suficientemente bueno, excelente en gran manera, ¡casi demasiado bueno como para ser cierto!

Dejemos, pues, las cosas que han quedado atrás y prosigamos con las que tenemos delante, yendo hacia la meta para obtener el premio a nuestro llamamiento de lo alto, hecho por Dios, en Cristo Jesús nuestro Señor (Filip.3:14).  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

11 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

Hebreos 2:3

Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

 

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS DE PABLO

 

2ª TESALONICENSES 2

 

Al llegar al capítulo 2 de esta segunda Epístola aprendemos más sobre todas las cosas acerca de las cuales hablaron los profetas y que se cumplirían en relación con la venida del Señor.

Tanto el apóstol como los que oyeron al Señor creyeron lo que dijo Él, respecto a lo cerca que se hallaba su venida (gr. Eggizô, en Mateo 3:2  y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos(A) se ha acercado.(B), traducido próximo; en Mateo 4:17  Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos(J) se ha acercado.(K); Mateo 10:7  Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.; Mar 1:15  diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios(E) se ha acercado; arrepentíos,(F) y creed en el evangelio). Véase además Lucas 10:9  y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios., Lucas 10:11  Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros.(D) Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros.(E); Lucas 21:20  Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado., Lucas 21:28  Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.; Romanos 13:12  La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.; Hebreos 10:25  no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. ; Santiago 5:8  Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.; 1 Pedro 4:7  Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.; y egguis en Lucas 21:31  Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.; Apocalipsis 1:3  Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.; Apocalipsis 22:10  Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca.

Pero eso era algo totalmente diferente al informe falso, según el cual el apóstol había sido acusado de decir, que el día del Señor ya había comenzado. El verbo enistemi no significa lo mismo que eggizô. De manera que, si bien era cierto que la venida del Señor aún no se había manifestado, en aquellos tiempos, cuando el apóstol escribía 2ª Tesal.2, había sin embargo dos acontecimientos que debían tener lugar primero: (1) la apostasía, y (2) la revelación del hombre de pecado.

Podemos comprender que aquellos tesalonicenses que habían recibido la palabra (1Tesalonicenses 2:13  Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.; Hechos 2:41  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.) y que habían creído estuviesen turbados y preocupados. El verbo saleuô significa turbados, muy inquietos y perturbados (Hechos 17:13  Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes.), y throeomai significa estar aterrorizados (solamente aparece aquí y en Mateo 24:6  Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. y Marcos 13:7  Mas cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aún no es el fin., y todas se refieren a la misma causa)

Bien habrían tenido necesidad de sentir las dos cosas, si es que el día del Señor hubiera comenzado, porque el apóstol les había prometido que aquel día no les sorprendería a ellos como ladrón en la noche (1 Tesalonicenses 5:4  Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.), sino que antes de que llegase, aquellos que habían muerto serían resucitados y levantados o arrebatados juntamente con los que quedasen vivos y esperando para encontrase en el aire con el Señor, para estar siempre con Él (1 Tesalonicenses 4:16-17  16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)). Ese era el consuelo con que debían consolarse unos a otros (1 Tesalonicenses 4:18  Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras..1 Tesalonicenses 5:11  Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.).

Pero si el día del Señor ya había comenzado, ese consuelo desaparecería, por lo cual la exhortación hubiese resultado en vano. Les habría descarriado, los apóstoles les habrían estado engañando y su esperanza se habría esfumado. No es de sorprender, por ello, que el apóstol no pudiese mencionar la palabra esperanza en 2ª Tesal.1:3 como lo había hecho en 1ª Tesal.1:3. No es extraño que les hablase acerca de la preciosa verdad de la parousia o (rápida) presencia del Señor y de que habría de reunirse a su alrededor, con ellos en el aire, para que no se turbasen.

El motivo por el cual no debían dejarse engañar era que ese día no habría de tener lugar hasta que no hubiesen sucedido dos grandes señales, que ya hemos mencionado con anterioridad, por lo cual no será necesario incluirlas aquí, una vez que ese no es el punto que ahora estamos tratando. La cuestión es: ¿Sucedieron esos dos casos o señales en la vida de aquellos a quienes escribió el apóstol? ¿Han ido sucediendo desde entonces, o tienen que ocurrir todavía?

Hay muchos que creen que vieron esas dos señales y que de hecho pasaron, o argumentan diciendo que hubiese sido en vano darles información acerca de asuntos que no eran urgentes y que, de hecho, no eran de su interés. Pero eran cosas urgentes. Era algo que les interesaba saber, que el apóstol no había estado engañándoles y que su esperanza seguía siendo real y bendita. También era importante que no se turbasen ni se dejasen llevar por el temor.

El apóstol se sintió guiado a meditar y a exponer las razones acerca del hombre de pecado, para demostrarles que no era posible que ya hubiese sido manifiesto aquel día. Es más, el espíritu que inspiró las palabras sabía que era un asunto que tendría importancia para nosotros en estos últimos días actuales, para que tampoco seamos engañados ni nos imaginemos que el día del Señor ya ha comenzado. Aquellos que afirman que Nerón era el hombre de pecado, y aquellos que dicen que son los Papas su representación, nos engañarían, porque nos estarían privando de las únicas señales que Dios nos dio como guía y señal de este importantísimo tema.

Nosotros somos como aquellos creyentes tesalonicenses en cuanto a esas señales. Ellos tenían la promesa de que el día del Señor no les sorprendería (1ª Tesal.5:4), y también nosotros disponemos de una bendita afirmación. Ellos esperaban una anastasis o resurrección de otros creyentes que ya dormían y el arrebatamiento de los que estaban vivos todavía. Esta última debería ser una esperanza para nosotros, como lo fue para ellos en su caso.

Las mismas señales nos garantizan que nuestra bendita esperanza debe hacerse una realidad que podremos gozar antes de que la apostasía llegue a su apogeo, y el hombre de pecado se manifieste. Por lo tanto, nosotros NO esperamos que aparezcan estas señales, sino que esperamos al Señor. No buscamos al Anticristo, sino a Cristo.

Es cierto que vemos los principios de aquella apostasía venidera, que es la primera de estas dos señales, y vemos lo suficiente como para darnos cuenta de cuál habrá de ser su naturaleza y la forma que adoptará. Los periódicos diarios están llenos de evidencias al respecto, y de la misma manera que los discípulos debían esperar de lo alto aquel hecho, porque su redención se aproximaba, nosotros podemos, en un sentido más real aún, esperar nuestro llamamiento de los cielos. Nada se debería interponer entre nuestros corazones y esta esperanza, pues nada esperamos que acontezca en la tierra, ya que no hay nada que se tenga que cumplir. Saldrá el llamamiento, y ese llamamiento procederá de Aquel cuya voz esperamos oír.

La palabra kleis aparece once veces y se refiere siempre a un llamamiento divino, ya sea el llamamiento que nos puso ante Su gracia o que nos presenta delante de Su gloria. Estas son las dos partes de Su llamamiento; y todos los que reciben la una deben obligatoriamente recibir también la posterior. Aprendemos, por tanto, que mientras que la esperanza en 1ª Tesal.4 es para los que permanezcan, nosotros tenemos una esperanza típicamente nuestra. En lugar de perder algo, tenemos una inmensa ganancia.

La realización de la esperanza en 1ª Tesalonicenses dependía del arrepentimiento de Israel, y cuando este suceda (Apocalipsis 1:7  He aquí que viene con las nubes,(E) y todo ojo le verá, y los que le traspasaron;(F) y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.(G) Sí, amén.) , veremos los gloriosos frutos de Apoc.7. ¿Cómo podrán esas multitudes de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas estar delante del trono? No hay nada que nos indique el modo en que sucederá. El ángel responde a la pregunta hecha por Juan de quiénes eran, diciendo simplemente: Estos son los que han salido de la gran tribulación. Eso es todo; pero debieron llegar allí de alguna manera, y ¿cuál habría de ser sino aquella manera que se expone y leemos en 1ª Tesal.4:16, 17?

1 Tesalonicenses 4:16-17  16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)

 

Si Israel se hubiese arrepentido, se hubiese cumplido la promesa en aquellos que leyeron y recibieron la palabra de la misma, porque todo lo que anunciaron los profetas se hubiese cumplido, sin pillarles de sorpresa. En cuyo caso Apoc.7 hubiese sido el relato de su cumplimiento, pero Israel no se arrepintió. Por consiguiente, todo lo que hablaron los profetas ha quedado aplazado y 1ª Tesal.4 y Apoc.7 son cosas aún pertenecientes al futuro y que tendrán que cumplirse al pie de la letra.

Apocalipsis 7:1-17    Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos(A) de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.  2  Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,  3  diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.(B)  4  Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.  5  De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.  6  De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados.  7  De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados.  8  De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados. 9  Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;  10  y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.  11  Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,  12  diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.  13  Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?  14  Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación,(C) y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.  15  Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.  16  Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;(D)  17  porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará,(E) y los guiará a fuentes de aguas de vida;(F) y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.(G)

 

La gran multitud acerca de la cual leemos en Apoc.7 la veremos desde el cielo, y solamente podremos llegar hasta allí siendo milagrosamente arrebatados por medio de la resurrección y el Rapto. Eso está claro, porque ha sido enfatizado que así habrá de suceder o que de ese modo estaremos con el Señor.

Ya hemos visto todo cuanto se dice sobre la venida del Señor en las dos primeras Epístolas que, fueron dirigidas, a una asamblea de creyentes después de que el Señor ascendiese a los cielos. Ahora las podemos entender como es debido, una vez que se leen en su orden cronológico y a la luz de lo que dicen Hechos 3:19-26 y 17:1-9.

Solamente así nos es posible comprender el significado de las palabras del apóstol, advirtiéndoles, enseñándoles y dándoles esperanza. Él tenía un significado para todo lo que decía y nosotros podemos interpretar sus palabras debidamente al interpretar fielmente las palabras de verdad. 

Hechos 3:19-26  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.  22  Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;(B)  23  y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.(C)  24  Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.  25  Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.(D)  26  A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

 

Hechos 17:1-9    Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.  2  Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo[a] discutió con ellos,  3  declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.  4  Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas.  5  Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.  6  Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá;  7  a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.  8  Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas.  9  Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Racimo de uvas de Escol

LAS EPÍSTOLAS A LA IGLESIA Por; E.W.Bullinger

Yeshua cumple con las Fiestas de Primavera