LOS FUNDAMENTOS PARTE 4


12 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

Hebreos 2:3

Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

LA PRIMERA EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS

 

Esta Epístola fue escrita a continuación de la de 2ª Tesalonicenses, y podemos encontrar las mismas condiciones imperantes que en las que fueron dirigidas a los tesalonicenses que recibieron la palabra (Hechos 2:41-  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. ) que Pedro proclamó en Hechos 2:39, 40 y 3:19-26.

Podemos encontrar aquí indicios de las mismas enseñanzas dispensacionales que hallamos en las dos anteriores Epístolas Paulinas, escritas durante la Dispensación de los Hechos de los Apóstoles, antes de concluir en Hechos 28, y teniendo esto en cuenta, a su vez, explicará muchos pasajes en estas Epístolas corintias que hasta ahora han creado dificultades en las mentes de los lectores actuales, las cuales no han podido reconciliar fácilmente con otros pasajes y con sus propias opiniones tradicionales.

Al principio mismo nos encontramos con la palabra apocalipsis como algo que estos creyentes de Corinto estaban ansiosamente esperando. Por lo tanto, para ellos el apocalipsis o revelación de nuestro Señor Jesucristo estaba cercano. Las palabras de 1ª Cor.7 quieren decir esperando ardientemente el momento en que nuestro Señor Jesucristo pise de nuevo la tierra, o aparezca visiblemente.

1 Corintios 1:7  de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;

 

 De haber estado esa su visible revelación en un futuro lejano y distante, esa ardiente espera (ya que la palabra espera es la misma que en Romanos 8:19  Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.) hubiese estado totalmente fuera de lugar (a menos que llegásemos a la conclusión de que habían sido engañados).

La palabra apocalipsis se refiere siempre (cuando se emplea hablando de la venida del Señor) a la manifestación visible de su Persona. Por lo tanto, ése debió ser el acontecimiento que tanto Pablo como los creyentes corintios aguardaban, pero tanto nosotros como nuestros lectores, ya somos plenamente conscientes de que, hoy en día, no es esa nuestra esperanza. Todos creemos que ese día no nos sorprenderá como ladrón, sino que seremos llevados, levantados de la tierra hacia donde se halla él,  antes del día del Señor. Por eso, el tener que encontrarse aquí con esa palabra, para muchos, es generalmente una piedra de tropiezo.

Pero, en este caso, la costumbre de la mayoría de los lectores es seguir adelante como si no existiese la dificultad, sin tener en cuenta la palabra o la expresión que ha dado pie a la confusión misma, y de ese modo se hace caso omiso del pasaje que contiene estas palabras. Esa manera de actuar es un gran error, porque seguimos llevando a cuesta nuestra carga, cuando un examen más detenido no solamente la descartaría, sino que añadiría y profundizaría nuestra convicción respecto a la importancia de cada una de las palabras que Dios ha hablado.

Así sucede aquí. Si leemos de nuevo este pasaje, veremos que fueron enriquecidos por Cristo en toda disertación y en todo conocimiento (1)  según el TESTIMONIO DE CRISTO (es decir, gracias al testimonio dado anteriormente por Cristo) que fue CONFIRMADO en vosotros POR MEDIO DE LOS QUE LE OYERON (Hebreos 2:3), y dando testimonio por medio de señales y prodigios y dones espirituales (Hebreos 2:4), de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando el APOCALIPSIS (o manifestación visible) de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el FIN, para que seáis irreprensibles en EL DÍA DE NUESTRO SEÑOR Jesucristo (1ª Cor.1:4-8).

(1)   Nos fijamos en que la palabra, aquí, es gnosis, utilizada acerca del conocimiento ordinario, y no epignôsis, conocimiento completo, que tiene una poderosa influencia en quien lo posee. Esta forma última es la corriente y que más se emplea en las Epístolas desde la cárcel.

1 Corintios 1:4-8  Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;  5  porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia;  6  así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,  7  de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;  8  el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

 

Aquí tenemos El apocalipsis como objeto de su esperanza; el día que esperaban ardientemente (como la palabra implica), pero nosotros, como hemos dicho, no estamos esperando ansiosamente este acontecimiento. Según Filipenses 3:20-21  Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas., NUESTRA (muy enfática) CIUDADANÍA ESTÁ en los cielos, de donde también esperamos al Señor Jesucristo (la misma palabra que en 1 Corintios 1:7  de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;). Pero, atención, no para ser revelado de los cielos con los ángeles poderosos, en fuego ardiente, vengándose de los que no conocen a Dios etc., como dice 2 Tesalonicenses 1:6-7  Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,  7  y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,. Eso es el apocalipsis. Sino que estamos ansiosamente esperando al SALVADOR, el Señor Jesucristo que nos llame desde allí, y que transformará (antes de llegar con él) el cuerpo de nuestra humillación (nuestros CUERPOS INFAMES, gr. Huparcho), para que seamos hechura suya (es decir, seamos hechos como Él es, en Su cuerpo GLORIOSO); si estamos aún con vida o si dormimos, nuestra esperanza será la de llegar a la resurrección externa o de fuera, de entre los muertos (Filip.3:11, 14, 20, 21)

Filipenses 3:11-21  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

 

14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 

 

20  Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

 

Esa es actualmente nuestra bendita esperanza; pero si nos quedamos nosotros con, y privamos a Israel de, su esperanza en 1ª Tesal.4, la mayoría de nosotros no tenemos lugar para esta esperanza que nos ha sido otorgada en Filip.3; de manera que, negligentemente, dejamos de disfrutar ese capítulo (Filip.3) y, o bien lo “espiritualizamos” y decimos que no se refiere a la resurrección externa del cuerpo, o hacemos caso omiso del mismo. A pesar de ello, no nos es posible ignorar el hecho de que esos creyentes corintios estaban aguardando el apocalipsis, porque es lo que dice en todos lados.

Por otra parte, la Dispensación del Gran Secreto, que trata de la esfera de la gracia, manifestada en toda su gloria, no había sido aún dado a conocer a los hijos de los hombres. Por lo tanto, el creyente, durante la Dispensación de los Hechos de los Apóstoles, tenía forzosamente que aguardar con anhelo el carácter judicial del día del Señor. En 1ª Cor.3:13-15 leemos: la obra de cada uno se hará manifiesta; porque EL DÍA la declarará, pues por el (o con) fuego será revelada (apokaluptô). Una vez más nos aparece el apocalipsis, y es exactamente lo que se dice en 2ª Tesal.1:7, 8. Y por el mismo fuego será revelada; y la obra de cada uno, sea cual sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, así como por fuego (1ª Cor.3:13-15).

1 Corintios 3:13-15  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.  14  Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.  15  Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

 

Aquí ciertamente no aparece la gracia como fundamento, como muchos afirman. Porque: Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia; y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra (Romanos 11:6).

Y fijémonos, además, que será declarada en EL DÍA, es decir, el día del Señor, según se dice en 2ª Tesal.1:7-10.

Para salir de esta dificultad en la que nos hemos metido, hemos recorrido diferentes caminos, y muchos de nosotros, en la actualidad, aún nos encontramos en aprietos y no hemos llegado a un acuerdo en cuanto a si la obra se refiere, aquí, a un concepto general o a la obra ministerial. ¡Algunos hasta lamentan que el pasaje exista!

Todos debemos entender que no estamos aquí pisando en los mismos terrenos que la Epístola a los Efesios. El día al que se refiere, es a un día de discriminación. La obra era la obra de fe y la labor de amor que había sido manifestada por aquellos que habían recibido la palabra en Tesalónica y que se alaba y describe en 1ª Tesal.1. Todos estos obreros recibieron una advertencia en cuanto a los que eran añadidos a la iglesia (Hechos 2:47  alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.), porque cuando la obra se lleva a cabo y realiza por medios humanos (Hechos 5:14  Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres;, Hechos 11:24  Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. etc.) esa obra ha de someterse a prueba. El día en que tiene lugar el examen debe revelarse con fuego (1 Corintios 3:13  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.  ). Esto era algo que ya Malaquías había predicho: ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?...porque él es como fuego purificador…porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa (Mal.3:2; 4:1).

Ése además también fue el testimonio de Juan el Bautista en cuanto al carácter de aquel día, que él había dicho que estaba cercano: Y quemará la paja en fuego que nunca se apagará (Mateo 3:12; 2ª Tesal.1:7, 8).

1 Tesalonicenses 1:7-8  de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.  8  Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada;

 

Pero en el próximo capítulo encontramos otro pasaje en el cual el apóstol exhorta: Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios (1ª Cor.4:5).

Cuando hacemos una referencia especial a un pasaje como este, al momento y las personas para las que fue escrito, tenemos en mente, como es natural, la interpretación. No pretendemos decir o implicar, que no haya aplicación alguna para nosotros o que no fuese escrito para que sepamos. Bueno sería para nosotros y nuestra felicidad que, al ser juzgados por otros, lo tratásemos como algo sin importancia alguna, y que dejemos los juicios constituidos al Señor, y a los jueces por Él constituidos. En todos estos puntos especiales hay verdades eternas que son de una importancia vital siempre.

Apenas se puede decir lo mismo acerca del pasaje en el próximo capítulo, donde el apóstol habla de entregar un hermano inmundo a Satanás para la destrucción de la carne, a fin de que el espíritu fuese salvo EN EL DÍA DEL SEÑOR JESÚS (1ª Cor.5:5).

1 Corintios 5:5  el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

 

Sin duda, se refiere a aquel día que estaba tan próximo.

En el siguiente capítulo no se nos dice nada que nos impida llegar a la conclusión de que aquel día estaba tan próximo, de tal manera que, incluso aquellos a quienes dirigió la carta, y el propio apóstol, habrían de participar en el juicio de los ángeles en la era venidera:

¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿cuánto más las cosas de esta vida? (1ª Cor.6:2, 3)

Si este no fuese un argumento que adquiriese suficiente lógica en cuanto a la proximidad del apocalipsis, tenemos además otro en el próximo capítulo, donde el consejo del apóstol se basa exclusivamente en ese hecho. En 1ª Cor.7:29 leemos: Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto. La palabra traducida por corto aparece solamente aquí y en Hechos 5:6. Significa terminar o acabar, y ese es el significado aquí, el tiempo se acaba. El tiempo (o la estación) ha concluido, es decir, que la Dispensación estaba rozando su fin. Y ahora preguntamos, ¿Qué importancia podría, entonces, tener el matrimonio, el llanto, el gozo, el comprar o vender? La razón y el motivo se exponen a continuación: porque la apariencia (o forma) de este mundo (Kosmos) se pasa. Esto nos enseña lo sumamente cerca que se consideraba estar el final de aquella Dispensación.

1 Corintios 7:29  Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen;

¿Quién no ha tropezado con esta dificultad a la hora de interpretar este pasaje sacándolo de su contexto e interpretándolo como si fuese en el tiempo presente? ¿Cuántos no vienen a consultarnos si deberían o no casarse, o hacer cualquier otra cosa?

Nuestra respuesta es y debería ser sí, sin duda. Lo que era aconsejable en las circunstancias especiales y determinadas de aquellos tiempos no sería sensato que los siguiésemos nosotros en la misma medida o grado en nuestros días. Para ellos la proximidad del fin era una solemne realidad. Había un apóstol trabajando en un lugar, y otro en otro, y no disponía Pablo de medios para hacerle saber cómo era recibida la proclamación de Pedro en un lugar o en otro, ni a Pedro la de Pablo.

No había ninguna publicación diaria de las noticias, y por ello, nadie podía saber si era recibida o rechazada la proclamación en general. Hemos de esforzarnos un poco para ver y ponernos en el lugar de aquellos creyentes de aquel tiempo, ya que no disponían ni de telégrafos ni de teléfonos. El principal de entre los judíos en Roma había oído muy poco o nada acerca de Pablo y de su obra en Jerusalén (Hechos 28:17-21).

Hechos 28:17-21  Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos;  18  los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte.  19  Pero oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César;(A) no porque tenga de qué acusar a mi nación.  20  Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.  21  Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado o hablado algún mal de ti.

 

Todo lo que sabían es que el tiempo se les estaba acabando, de manera que el apóstol escribe a estos creyentes corintios y les dice: el tiempo es corto; es decir, que de aquel momento en adelante el tiempo se había acortado, lo cual significaba que, entre el tiempo en que les escribió y la llegada de aquel día, el tiempo era muy limitado.

En vista de la limitación del tiempo que quedaba, algunos le habían escrito a Pablo desde Corinto queriendo saber si debían casarse, y él les aconseja bien diciéndoles que, según las cosas, bueno le sería al hombre quedarse como está.

Debemos leer todo el capítulo teniendo en cuenta los tiempos en los que fue escrito y leído. Entonces se hará todo comprensible y se podrá percibir la sabiduría que encierra. Pero si lo leemos como si hubiese sido escrito hoy, lo que cosechamos es la confusión y las dificultades en vez de la palabra de verdad. Fue escrito a propósito, a fin y con el objetivo de que los creyentes pudiesen evitar las escenas y tribulaciones que vemos de vez en cuando, en aquellas ocasiones que, por creer a un hombre o mujer engañados, las personas se obsesionan con la idea de que “el fin del mundo” (aunque no sepamos lo que realmente quiera eso decir para los tales) vendrá un día determinado. Estos creyentes corintios estaban siendo aconsejados para librarlos de esos excesos, una vez que estaban conscientes de lo cerca que se hallaba el fin de aquella Dispensación, porque su fe se basaba y apoyaba en la palabra del Señor, que había sido transmitida por los que le oyeron.

1 Corintios 7:1-40 

  En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer;  2  pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.  3  El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.  4  La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.  5  No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.  6  Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.  7  Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.  8  Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;  9  pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.  10  Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;  11  y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.(A)  12  Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.  13  Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.  14  Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.  15  Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.  16  Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?  17  Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias.  18  ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.  19  La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.  20  Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.  21  ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.  22  Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.  23  Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.  24  Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para con Dios.  25  En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.  26  Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está.  27  ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.  28  Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.  29  Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen;  30  y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen;  31  y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.  32  Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor;  33  pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer.  34  Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.  35  Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.  36  Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case.  37  Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace.  38  De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor.  39  La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.  40  Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

 

Actualmente no nos encontramos en esa situación porque no es esa la palabra que nosotros recibimos. Nuestro llamamiento de lo alto y la resurrección nuestra de entre los muertos son cosas absolutamente seguras, pero no hay nada hoy que nos indique lo cercanas o distantes que puedan estar. Los hechos son seguros, pero no así el tiempo. Los hechos descansan y se apoyan en la palabra del Señor, pero no tenemos palabra que nos indique el tiempo exacto cuando vaya a suceder, como si tenían los apóstoles entonces del fin de la Dispensación. La única señal externa que nos ha quedado de Dios es (1) que la apostasía se manifestará primero, (2) luego el hombre de pecado, (3) y, finalmente el día del Señor. La apostasía es algo que vemos agravándose, pero lo cerca de su apogeo o lo lejos que esté no lo podemos saber. No podemos hacer otra cosa que no sea observar la manera como va apoderándose de la Iglesia y de las Iglesias con su incredulidad e ilegalidad, y seguir mirando solo a lo alto aguardando nuestra recompensa, procurando al Salvador, y el cambio tan maravilloso que se operará en estos nuestros cuerpos viles y mortales, esperando a toda hora la resurrección y el llamamiento de entre los muertos.

Porque nuestra esperanza se anticipa y sobrepone a la de Israel, aunque siga el mismo principio y prácticamente el mismo orden. La única diferencia consiste en que sus tiempos y las estaciones eran seguros, y los nuestros no lo son. La relación más íntima que existe entre la esperanza de ellos y el día del Señor en la tierra, con nuestra esperanza y los cielos, donde tenemos ya nuestro politeuma, es que  ellos deseaban ardientemente aquella suya y nosotros esta nuestra. Por lo tanto, la enseñanza de 1ª Corintios sigue la misma línea de los que oyeron al Señor, pues no se añadió cosa alguna a la verdad que él pronunció, aunque es cierto que vemos un desarrollo al aproximarse el fin de la Dispensación.

En 1ª Corintios 10:11 tenemos otro ejemplo de la manera en que el apóstol se asoció personalmente con la idea de ver la esperanza convertirse en realidad.

1 Corintios 10:11  Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

No hablamos nada acerca de la postura de aquellos a los que escribió en 10:1-10, ni tampoco de la de aquellos a los que escribió más adelante sus Epístolas desde la cárcel. En estas Epístolas posteriores no hay nada acerca de los que creen que están ni de aquellos a los que pillaría por sorpresa, ni los destruidos por el destructor. La Dispensación del Misterio tiene algo que es mucho más merecedor de la gloria de su gracia que todas esas cosas.

Pero en 1ª Corintios hay algo que no encontramos en las Epístolas escritas desde la cárcel. El fin de aquella era estaba próximo. En el capítulo 10:11 el apóstol les dice a aquellos creyentes en Corinto que todas estas cosas les sucedieron a los padres de estas mismas personas, durante los cuarenta años de prueba que anduvieron errantes en el desierto, y que fueron como símbolo, o sirvieron de ilustración, para aquellos actuales entonces cuarenta años de prueba al fin de la Dispensación. Fueron símbolos, y fueron escritos para amonestarnos a nosotros (Israelitas, por tanto) A QUIENES HAN ALCANZADO (1) LOS FINES DE LOS SIGLOS. Y se añade la conclusión y consecuencia de eso,  así que, el que piense estar firme, mire que no caiga.

(1)   Todos los textos griegos usan el pasado han llegado. La palabra es peculiar. Es katantaô, que es una de las treinta y dos palabras traducidas por venir, y aparece solamente tres veces y se utiliza siempre en el sentido de llegada.

Esto suena todo como un lenguaje completamente extraño a los que están familiarizados con las Epístolas que fueron escritas desde la cárcel, pues en ellas no aparecen esas solemnes advertencias, ni hay ninguna exhortación que tenga esa base, porque todo en esas últimas Epístolas está relacionado con la gloria de Su gracia.

En 1ª Cor.15 nos encontramos con un pasaje que trata acerca de la resurrección, que, como ya hemos visto, ya había sido mencionada en la Epístola a los Tesalonicenses. El apóstol había declarado el hecho en ella, pero ahora se propone explicarlo, desarrollarlo. Hay catorce palabras griegas que se interpretan como declarar, pero ésta en particular quiere decir dar a conocer por medio de una explicación.

En los momentos que el apóstol escribió 1ª Tesalonicenses, todo lo que se había enseñado acerca de la resurrección se encontraba en el Antiguo Testamento y en las palabras del Señor, y allí decía que habría dos, una para vida y la otra para condenación (Daniel 12:2  Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.(C)  ; Juan 5:28-29  No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;  29  y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.(B) ), una acerca de los justos y otra de los injustos (Hechos 24:15  teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.); pero nada se había escrito o dado a conocer respecto al orden de las mismas, ni se había dicho que serían sacados de o de entre los muertos.

El Señor hizo siempre uso de esta frase en concreto cuando habló acerca de su propia resurrección y de la de su pueblo. Él decía siempre de,  gr. Ek, sacada de, o salida de entre…los muertos. Sus discípulos no le entendieron al principio y discutían qué sería aquello de resucitar ek los muertos (Marcos 9:9, 10, 31, 32).

Marcos 9:9-10  Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.  10  Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

 

Marcos 9:31-32  Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día.  32  Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

 

Al escribir a los Tesalonicenses, Pablo repitió una palabra que había usado el Señor (Juan 11:25-26  Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.  26  Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?y añadió una nueva revelación mostrando que la misma presencia del Señor significaba vida para su pueblo.

Pero no es preciso ahondar en esto ahora. Lo que nos interesa es que lo que dice 1ª Cor.15, y lo que revela este capítulo, aunque da a conocer a un número de preciosas verdades relacionadas con la revelación, lo hace, sin embargo, sin ir más allá de lo dicho en 1ª Tesal.4. Explica o desarrolla lo que hasta entonces Dios había guardado secreto (1ª Cor.15:51). Dice: He aquí os digo un misterio (no el Gran Secreto). No todos dormiremos (en muerte); pero todos seremos transformados, etc., Eso sería la resurrección de “fuera de” entre los muertos, pero lo que deseamos enfatizar es que ninguna de estas dos es la tal resurrección-externa de entre los muertos. Eso seguía siendo un secreto, un Gran Misterio que no se dio a conocer hasta después de Filip.3:11. Filipenses 3:11  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

Nuestros lectores verán fácilmente la diferencia si las colocamos de la siguiente manera:

La que aparece en 1ª Cor.15:12, 13, 21, 42 es anastasis nekrôn, o ton nekrôn, la resurrección de los muertos.

1 Corintios 15:12-13  Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?  13  Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

 

1 Corintios 15:21  Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

 

1 Corintios 15:42  Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.

 

La otra en Filipenses 3:11 es la EX-anastasis tên ek nekrôn, es decir, la resurrección sacada de, o la RESURRECCIÓN EXTERIOR a aquella de entre los muertos.

. Filipenses 3:11  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

Esta última no fue revelada hasta después del cierre de la Dispensación de los Hechos de los Apóstoles, sino que fue mantenida en secreto hasta que se le dio a conocer durante la nueva Dispensación del Gran Misterio. Está relacionada con nuestra recompensa que es NUESTRO LLAMAMIENTO DE LO ALTO, el llamamiento hecho desde el cielo, al que se refiere en Filip.3:14.

Filipenses 3:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 

Esta maravillosa verdad sigue siendo un misterio para miles de personas porque se ha mantenido oculta para los lectores de la Versión Autorizada (vers. Inglesa). Allí, el adverbio “de lo alto” ha sido traducido como si se tratase de un adjetivo, “ALTO”, que sencillamente describe la naturaleza del llamamiento. Mientras que el adverbio tiene que ver con la descripción de la dirección o forma original del llamamiento. Sin embargo, ya hablaremos más acerca de este tema al llegar a Filipenses.

De momento bastará con que nos fijemos y recordemos que sin Filipenses 3:11, 14 no sabríamos nada más acerca de nuestra esperanza de lo que sabían los creyentes tesalonicenses en la Dispensación de los Hechos, que estaba tocando a su fin.

Filipenses 3:11-14  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.  12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 

De cualquier modo, Pablo sabía que no se había perdido nada ni quedado con menos, y él nos exhorta en Filip.3:17 a ser “imitadores suyos”, y además pudo añadir: olvidando todo lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del SUPREMO LLAMAMIENTO de Dios en CRISTO JESÚS; así que todos los que somos perfectos esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.

 

Filipenses 3:17  Hermanos, sed imitadores de mí,(D) y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

13 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

Hebreos 2:3

Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

 

2ª CORINTIOS

 

 

La segunda Epístola a los Corintios es, en varios sentidos, un gran contraste con la primera, como sucede con las dos Epístolas a los Tesalonicenses. La segunda, en ambos casos, fue escrita debido a unas circunstancias que habían surgido desde que la primera fuese escrita, respectivamente.

Pero el testimonio sigue la misma dirección. La tribulación había comenzado en 2ª Cor.1:4, como sucedió en 2ª Tesal.1:4.

2 Corintios 1:4  el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

 

2 Tesalonicenses 1:4  tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.

 

 En 2ª Cor.1 el problema era principalmente personal, aunque aquellos a los que escribió el apóstol Pablo fueron partícipes de los sufrimientos también. Algunos de los problemas personales del apóstol fueron similares a los que tuvo en 2ª Tesalonicenses. Allí su palabra y promesa habían sido puestas en duda y en este caso lo fue además su comisión apostólica.

Como en el caso anterior, se esforzó por confirmar la esperanza que habían depositado en Dios, la cual había sido muy perjudicada. De modo que, en este caso, hizo todo cuanto pudo por confirmar y establecer su confianza en su palabra en cuanto a su llamamiento y a su ministerio.

Estos problemas eran internos en la Iglesia de Corintio en sí mismos, pero también aparecieron otros externos y surgieron por causa de sus enemigos, en cumplimiento de lo dicho en Mateo 24:9-12, donde el Señor había descrito los comienzos de los dolores de parto de la tribulación propiamente: Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos, etc.,

Mateo 24:9-12  Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.(A)  10  Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.  11  Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;  12  y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

 

En el capítulo once el apóstol amplía su parte en estas tribulaciones (vers.23-33).

2 Corintios 11:23-33  ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles(C) más; en peligros de muerte muchas veces.  24  De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.(D)  25  Tres veces he sido azotado con varas;(E) una vez apedreado;(F) tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;  26  en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación,(G) peligros de los gentiles,(H) peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;  27  en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;  28  y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.  29  ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?  30  Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.  31  El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento.  32  En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme;  33  y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos.(I)

Lo introduce, no como cumplimiento de la profecía del Señor, sino con el propósito de establecer su ministerio puesto en duda ante ellos. Los corintios debían examinarse a ellos mismos para reconocer las señales que su discipulado les había dejado y la propia postura de fe que les había dado con su propio ejemplo (13:5-10).

2 Corintios 13:5-10  Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?  6  Mas espero que conoceréis que nosotros no estamos reprobados.  7  Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.  8  Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.  9  Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes; y aun oramos por vuestra perfección.  10  Por esto os escribo estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción.

 

Pero, volviendo a los capítulos primeros, encontramos más referencias al carácter de los tiempos en que se encontraban. Después de hacer una defensa de su posición ministerial, en el cap.3 se refiere de nuevo a sus credenciales ministeriales y habla (en el cap.4:8-12) de nuevo acerca de la tribulación sobre la cual tenían la evidencia.

2 Corintios 4:8-12  que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;  9  perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;  10  llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.  11  Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.  12  De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

 

Les da la misma esperanza de la resurrección que a los tesalonicenses (1ª Tesal.4:13-17). Cuando dijo si creemos: así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Esta es la misma presentación que se menciona en 1ª Tesal.2:19 y 3:13 y que había de tener lugar durante la parousia del Señor. Pablo estaba anhelando compartir estas noticias con ellos, y no esperaba con anticipación un hecho futuro que en aquellos momentos se hallase muy distante, sino una esperanza muy presente, que habría de cumplirse en breve y, tan cercana, que ya se manifestaba su poder en medio de las tribulaciones. Por esta causa, les dice, no desmayamos, aunque el hombre exterior se desgaste, el interior no obstante se fortalece más y más cada día.

¿A qué se debe todo esto? Porque, continúa diciendo, esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas. Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa, (o cuerpo, hablando de cuerpos angelicales o espirituales) no hecha de manos, eterna en los cielos, y por eso también gemimos, deseando ser revestidos (es decir, con el cuerpo espiritual) de aquella habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos (o sin un cuerpo).

En todo esto el apóstol está ampliando o explicando la promesa de 1ª Tesal.4:17, pues allí no se decía nada de que se produjese un cambio, ni en el cuerpo resucitado de los dormidos ni en el de los que fuesen “arrebatados” que estuviesen vivos entonces, sin embargo, aquí aclara algo más de lo que había dicho en cuanto a la misma promesa, hecha con anterioridad. Ahora  enseña, además, que los muertos no irían a ser resucitados ni los que quedasen vivos arrebatados tal y como lucían, sin cambio de sus cuerpos, sino que sus cuerpos, tanto de unos como de otros, serían como el de los ángeles (Mateo 22:30  Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.), y que los recibirían (sus nuevos cuerpos) en aquel preciso momento, siendo revestidos por el poder de Dios.

Pablo no está formulando un credo dogmático relacionado con la escatología, sino que les está consolando (como en 1ª Tesal.4), ya que los creyentes estaban comenzando a padecer los dolores de parto de la tribulación. Les había dado una nueva y maravillosa esperanza (ampliando la promesa que el Señor había dado en Mateo 24:31  Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.) y les estaba sencillamente explicado algo más acerca de la promesa que aparece en 1ª Tesal.4:17.

En el vers.4 repite lo dicho en el 2: Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu (en Hechos 2). Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entretanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque andamos por fe, no por vista). Es decir, tenían la promesa, hecha por el Señor, de que cuando Él viniese, ya fuese por medio de la resurrección o del rapto, estarían siempre presentes en el Señor.

Por lo tanto, hasta que viniese el Señor, y mientras estaban aún en el cuerpo (es decir, en la carne), estaban ausentes del Señor. Por lo cual añade: pero confiamos siempre, y más quisiéramos, estar ausentes del cuerpo (de carne), y presentes al Señor. Por tanto, procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque ES NECESARIO QUE TODOS NOSOTROS  comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.

He aquí todo el contexto de esa frase peculiar, que tantas veces se cita, pero de una manera desarticulada y, por tanto, inexacta: ausentes del cuerpo, presentes al Señor, que debe hacerse muy clara para nosotros cuando la leemos dentro de su contexto y a la nueva luz del momento en que fue escrita por el apóstol (1).

(1)           Esta frase se cita en los funerales, diciendo que el que se “ausenta”, se “presenta” inmediatamente ante el Señor, lo cual es una doctrina de demonios que difunden los “espiritistas”.

Ahora podemos comprender, por tanto, el modo en que estas afirmaciones escatológicas confirman, y lo que hacen es explicar algo más de la gran promesa que nos ha sido dada con anterioridad en 1 Tesalonicenses 4:17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A). Aquellos que habían recibido la palabra (Hechos 2:41  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.; 1ª Tesal.4:17) tenían aquella promesa según la cual estarían presentes con el Señor (1ª Tesal.4:17). En el contexto inmediato (2 Corintios 4:14  sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.) les había también estado hablando de este estar presentes (y por tanto, el propio apóstol también lo estaría, juntamente) CON VOSOTROS, y este era el consuelo con el cual también había consolado a los creyentes tesalonicenses, con la misma esperanza que les dio en 1ª Tesal.2:19 y 3:13.

1 Tesalonicenses 2:19  Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?

 

1 Tesalonicenses 3:13  para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

 

También Judas, al escribir acerca de la liberación “común”, que estaba tan próxima, y que era al mismo tiempo la salvación de la cual habló el Señor, y que había sido confirmada por los que le oyeron (Hebreos 2:3  ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,), les encomendó a Dios y dijo: que es poderoso para guardar sin caída, y PRESENTAROS sin mancha DELANTE de su gloria con gran alegría.

El desarrollo de esta promesa en 2ª Cor.5 debe ser interpretada en el mismo sentido. Esa presencia con el Señor iba a ser una realidad experimentada. Y era algo que estaba muy cerca para ellos en un sentido muy especial. Cuando aquellos que habían dormido se levantasen y aquellos que estuviesen vivos fuesen arrebatados juntamente con los anteriores, podían ser vistos con cuerpos que no hubiesen sido transformados, pues nada se dice acerca de eso en 1ª Tesal.4. Por eso es por lo que ahora en 2ª Cor.5 se añade algo más a esta enseñanza, y Pablo les habla entonces especificando acerca de los cuerpos que recibirán de los cielos.

Por esta causa era por lo que ellos esperaban con ardiente deseo, no la muerte, sino la resurrección, el cambio y el rapto, de modo que siendo revestidos con cuerpos espirituales, pudiesen levantarse y ser arrebatados juntos y estar presentes ya para siempre con el Señor.

2 Corintios 5:1-10  Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.  2  Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;  3  pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.  4  Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.  5  Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.  6  Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor  7  (porque por fe andamos, no por vista);  8  pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.  9  Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.  10  Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo,(A) para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

 

 El apóstol ya les había hablado de esto, como de un hecho, en 1ª Cor.15:51, y les había dicho que todos seremos transformados. Pero en 2ª Cor.5 explica de qué manera habría de efectuarse la mudanza. Esa era la bendita meta de su labor, la alegre frontera de sus preocupaciones. No esperar quedarse dormidos en la muerte, sino que reposaban sabiendo que, aunque durmiesen, serían levantados del sueño, transformados y arrebatados juntamente con los que viviesen. No podemos separar 2ª Cor.5 de 1ª Tesal.4:17, donde se les había dicho claramente que de este modo y no de otro, estarían siempre con el Señor.

En 2ª Cor.5:10 el apóstol relaciona este hecho solemne con otra cosa más que le acompañaba, y les dice: Es necesario que TODOS nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo.

¡Oh, Dios mío, cuántos argumentos han surgido con esta afirmación! Porque no se tiene en cuenta que, nosotros ahora, y no todos aquellos, sino nosotros que nos encontramos en la Dispensación del Misterio, estamos ya bajo la gracia, y no podremos ser juzgados por nuestras obras. Así, por eso, todos ahora se esfuerzan en demostrar que se debe aplicar al juicio, mencionado, en cuanto al servicio que hayamos hecho; pero aquí no se está hablando nada de eso, y las obras, como tales, se mencionan con relación a este juicio en la primera Epístola 1 Corintios 3:13-14  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.  14  Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.).

Las “obras” son algo que también se expone a cada una de las asambleas de Asia durante ese mismo periodo. Véase Apoc.2:2, 9, 13, 19; 3:1-2, 8, 15.

Apocalipsis 2:1-19  2  Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

9  Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 

13  Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

19  Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primera

Apocalipsis 3:

1  Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:

 Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 

2  Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

8  Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 

15  Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

 

Las dificultades con las que se debaten los que leen estas palabras y afirmaciones surgen por no tener en cuenta el momento Dispensacional y su contexto cronológico, pero si se tiene en cuenta, la “dificultad” no solo desaparece, sino que une un testimonio más al del resto de las Escrituras que estamos estudiando.

Es más, el hecho de tener que aparecer ante el tribunal de Cristo, que los creyentes de la Dispensación de los Hechos tenían constantemente ante ellos, no era algo que tuviesen en un futuro aún distante, sino que les concernía a ellos individual y personalmente, y Pablo se une a ellos diciendo DEBEMOS.

Era necesario además que así fuese, y lo requería el cumplimiento de todo lo que habían dicho los profetas acerca del juicio venidero que dependía del arrepentimiento de la nación. El apóstol dice debemos. Era algo necesario por causa de todas las profecías sobre la venida del Señor. No era una afirmación aislada, puesto que aparece, expresado en otras palabras, en la última de las Epístolas también paulinas antes de Hechos 28: Porque TODOS compareceremos ante el tribunal de Cristo…de manera que CADA UNO DE NOSOTROS dará cuenta de sí mismo (Romanos 14:10, 12).

Romanos 14:10-12  Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.(B)  11  Porque escrito está:

 Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,

 Y toda lengua confesará a Dios.(C)  12  De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

 

Esta manera de hablar es consistente y típica de la Dispensación de los Hechos, y es además la única manera de expresar la verdad. Pero cuando pensamos y leemos de nuevo lo que dice en las Epístolas escritas posteriormente desde la cárcel, vemos que suceden y se debieron producir profundos cambios. No cabe duda, por tanto, de que tenemos que darnos cuenta de que, en esas Epístolas posteriores, semejantes afirmaciones estarían no solamente fuera de lugar, sino que serían de todos los puntos imposibles de encajarlas allí.

Todo lo que tenemos que hacer es leerlas de nuevo, y enterarnos de lo que éramos en el pasado, o dónde estábamos cuando sucedían todas estas cosas en aquella Dispensación de Hechos (Efesios 2:3  entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.) y lo que somos y dónde estamos ahora por la gracia. ¿Cómo sería posible que aquellos que tienen redención por su sangre, el perdón de los pecados, tuviesen que aparecer ante su tribunal?

¿Cómo podrían aquellos que son benditos con toda bendición espiritual EN Cristo (Efesios 1:3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,), y que son escogidos EN ÉL desde antes de la fundación del mundo (Efesios 1:4  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,) y además aceptos EN EL AMADO (Efesios 1:6  para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,), que tienen ante sí la esperanza de la bendita promesa de una resurrección anterior o exanastasis, que es la resurrección especial de entre los muertos y un llamamiento de lo alto por parte de Dios (Filipenses 3:11-13  si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.  12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,), que ya tienen su condición política (ciudadanía) asegurada en los cielos, de donde esperan al Salvador, no para juzgarles, sino para transformarles sus cuerpos viles y hacerlos semejantes a su propio cuerpo glorioso (Filipenses 3:20-21  Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.) que son perfectos en Cristo Jesús (Colosenses 1:28  a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;), y que han sido hechos aptos para participar de la herencia de los santos en luz, a la luz del Shekinah celestial (Colosenses 1:12), que están completos en Él (Colos.2:10), a los cuales dice que le fueron perdonados TODOS los pecados; Cómo, preguntamos entonces, cómo podría haber necesidad de que ÉSTOS aparezcan ante el tribunal de Cristo, como aquellos, para ser juzgados por cualquier cosa que hayan hecho, o dejado de hacer? ¡Eso es completamente imposible!   

Sin embargo, con todo y con eso, esta maravillosa situación, que nos ha sido ahora otorgada en las riquezas y la gloria de su gracia, se pierde y deja de tener su efecto para los que, por su propia voluntad e imaginación, se sitúan de nuevo en una posición que obtuvieron las personas en una Dispensación ya acabada.

¡Qué gran menosprecio hacen a la gracia de Dios! ¡Qué gran pérdida sufren las personas obrando de ese modo! ¡Qué grandes dificultades se crean con la Palabra de Dios y qué esfuerzos tan vanos e incesantes por salirse de ella!

Y sin embargo, cuando la preciosa palabra de verdad se interpreta como es debido, según los tiempos y las Dispensaciones, no solamente desaparecen todas las dificultades que encontramos “tradicionalmente” en las Escrituras (dificultades que son el tema de las cuestiones que se hacen comúnmente la mayoría de los estudiantes e investigadores), sino que podemos además sentirnos libres para aprender muchas cosas sobre la paz y la gracia de Dios, sobre lo que Cristo ha concluido para nosotros, y lo que ha hecho que nosotros seamos y estemos EN ÉL.

14 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

GÁLATAS

 

En la Epístola a los Gálatas no se hace ninguna especial mención más de la parousia, pero la Epístola confirma el hecho de las grandes disputas que había, las cuales, aquellos que habían oído al Señor confirman también, diciendo que se estaban todos encontrando con la misma oposición y persecución por parte de los judíos a los que habían sido anunciadas las buenas nuevas.

Comienza con la misma idea y pensamiento que 1ª Tasal.1:10.

1 Tesalonicenses 1:10  y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

 

 El Señor Jesús es el que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo (1:4).

Gálatas 1:4  el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

 

Ésta es la misma liberación que la descrita en 1ª Tesal.1:10, aunque los puntos de vista y palabras que emplea sean diferentes.

En 1ª Tesal.1:10 se usa la palabra ruomai, que significa librar, o sacar de la influencia de una ira cierta e inevitable. En Gálatas 1:4 es exaireô, que significa arrebatar, elevar y quitar del medio de este siglo actual (de entonces), antes que venga la ira. En otras palabras, se refiere al rescate y liberación de 1ª Tsal.4:17. La afirmación (en el griego) es para que pueda librarnos del presente siglo malo. La palabra presente se refiere a aquellos tiempos, en contraste con la era venidera (como en Romanos 8:38; 1ª Cor.3:22).

Romanos 8:38  Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

 

1 Corintios 3:22  sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,

 

En la frase este presente mundo la palabra interpretada como mundo es en griego aiôn, y significa un siglo. La palabra aiôn se convirtió al latín en aevum, una era. No se trata por tanto de oikoumenê, que significa el mundo habitado. Tampoco es kosmos, el mundo o creación material. Ni tampoco es , es decir, la tierra o suelo, sino que es aiôn o era, edad, tal como había sido dispuesta y ordenada por el propio Dios y se dice en Hechos 17:26: les (a los hombres) ha prefijado el orden de los tiempos (Hebreos 1:2; 11:3).

Así, pues, las palabras el presente siglo en Gálatas 1:4 contrastan de manera especial con el mundo venidero (Hebreos 2:5).

Gálatas 1:4  el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

 

Hebreos 2:5  Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

 

La apostasía se estaba infiltrando en las iglesias de Galacia, como ya vimos introducirse en 2ª Tesal.2:3, y habría sido el cumplimiento de aquella profecía, en fuerte contraste con el arrepentimiento de la nación. La plaga había comenzado, y vemos cómo el apóstol arremete fuertemente contra ella. Era un siglo malo, acerca del cual escribe a las asambleas, y el rápido alejamiento de la fe se manifiesta a lo largo de toda la epístola. Y la bendita verdad acerca del presente siglo malo era que Jesucristo se había entregado a sí mismo para librarlos de él y llevarles para siempre con el Señor, como ya había escrito el apóstol a las asambleas de Tesalónica.

Pero hay otro pasaje que, no hay duda, no se comprende comúnmente por la mayoría, pero que se aclara por sí mismo por el lugar donde aparece en esta, de entre las primeras epístolas de Pablo. Está en el capítulo 4:25, 26.

 

Porque Agar (representa) es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

 

Ahora citaremos solo hasta aquí, pero será necesario estudiar todo el texto en relación con estos versículos. El punto importante es el contraste entre las dos Jerusalenes, porque hay dos, y una es tan real como la otra. Había, cuando el apóstol escribió estas palabras:

 

La Jerusalén que existía entonces

Y la Jerusalén futura.

La antigua Jerusalén

Y la nueva Jerusalén

La Jerusalén que estaba abajo

Y la Jerusalén que estaba arriba

La Jerusalén que era madre de los esclavos

Y la Jerusalén que (el apóstol podía decir a sus fieles convertidos) es Nuestra madre.

 

A fin de poder comprender la enseñanza del apóstol la tendremos que comparar y contrastar con lo que se declara sobre este mismo tema en el Apocalipsis.

A fin de poder ver la relación que existe entre las dos, será necesario considerar la fecha en que fue escrito el Apocalipsis, y, en lo que a la fecha se refiere, la evidencia se divide, entre una fecha primera y otra posterior; es decir, si fue escrito durante aquella época a la cual se refiere Gálatas 1:4 y, por lo tanto, se escribió antes de que Jerusalén hubiese sido destruida, o si fue escrito después de su destrucción, suceso que marcó una división de Dispensación.

Nosotros estamos a favor de la primera evidencia, basándonos en la autoridad de la versión siriaca que citó Melito (obispo de Sardis, conocido como escritor cristiano) y que tuvo lugar en una fecha tan temprana, en el año 170 d.C., y es la más antigua autoridad existente mismo entre cualquiera de los manuscritos griegos existentes en nuestros días. Ahora bien, en cuanto a la versión siriaca (peshitto) hay un hecho que se destaca con toda claridad, todos los manuscritos de esa versión muestran un texto que, en todos los sentidos importantes, siempre es el mismo.

El principio (en la versión siriaca) dice:

La revelación hecha por Dios a Juan el Evangelista, en la isla de Patmos, a la cual había sido deportado por Nerón el Emperador. Lo cual implica que la fecha fue durante su reinado, que tuvo lugar del año 54 d.C. al 68 (Nerón se suicidó el 9 de Junio del 68).

Así, pues, durante el reinado de Nerón, Jerusalén y el templo todavía estaban en pie, y así se confirma en Apoc.11:1, 2, 8.

Pero la auténtica evidencia en cuanto a la fecha se halla en el libro mismo. En el capítulo 1:1 se dice con toda claridad que el libro del Apocalipsis fue dado para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

En el cap.3:1: Bienaventurado el que lee…porque el tiempo está cerca.

En el cap.3:10: La hora de la prueba ha de venir.

En el cap.3:11: He aquí yo vengo pronto.

En el cap.16:15: He aquí, yo vengo como ladrón.

Y en tres ocasiones en el último capítulo, tenemos: He aquí yo vengo pronto; es decir, en el 22:7, 12 y 20.

Todo esto lo escribimos por la relación que tiene con lo dicho en Gálatas 4:25, 26.

Gálatas 4:25-26  Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud.  26  Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

 

En Apoc.21:9-27 y 22:1-5 tenemos La Nueva Jerusalén, la ciudad santa al descubierto, y hay una descripción de toda su gloria y belleza. Es la ciudad celestial que había sido revelada por la fe de Abraham, y si Abraham no hubiese oído hablar de ella, habría sido imposible salir a procurarla. Abraham buscaba la ciudad que tiene los fundamentos cuyo Artífice y Constructor es Dios (Hebreos 11:10  porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.).

¿Quién puede haber leído Apoc.21:10-17 sin comparar su inigualable belleza y gloria con la Jerusalén que existía entonces o la de nuestros días?

Apocalipsis 21:10-17  Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén,(J) que descendía del cielo, de Dios,  11  teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.  12  Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;  13  al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.(K)  14  Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.  15  El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.(L)  16  La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.  17  Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.

 

Aquellos que recibieron la palabra proclamada por Pedro (Hechos 2:41  Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.; 1 Tesalonicenses 2:13  Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.) la recibieron por fe, y con la fe de Abraham fueron hechos benditamente libres y disfrutarían de su libertad en la ciudad que tiene los fundamentos, la Jerusalén de lo alto.

Ya no eran esclavos de la ley del Sinaí, esclavos de Agar, sino hombres libres, los hijos de Sara, herederos de la fe de Abraham y de su esperanza. Abraham la vio de lejos y se alegró. Estos creyentes la vieron aproximarse y fueron exhortados a regocijarse en ella (Gálatas 4:27-31  Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz;  Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;  Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.(D)  28  Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.  29  Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu,(E) así también ahora.  30  Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.(F)  31  De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.), procurando, como había hecho Abraham, que se hiciera esa Jerusalén una gloriosa realidad. Su esperanza era que serían librados de aquel presente siglo malo y libertados de esa generación malvada en ella.

La Jerusalén de abajo había derramado la sangre de los profetas, hasta la sangre del Mesías, y se hallaba en esclavitud con todos sus hijos por causa de la ley; pero aquellos que recibieron y creyeron la palabra demostraron ser verdaderos hijos del padre de los fieles, procurando y esperando con anhelo la misma ciudad celestial que procuraba él, la nueva Jerusalén, acerca de la cual podía hablar el apóstol, con verdad, como de una madre. La Jerusalén de abajo estaba aún intacta, el enemigo todavía no la había derribado. Pues, aunque vendría sobre ella la ira hasta el extremo (1 Tesalonicenses 2:16  impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.), ese fin no se había todavía consumado.

Las piedras del templo todavía estaban sobrepuestas, pero el fin se acercaba, y de haberse arrepentido la nación gracias a la predicación de los que habían oído al Señor, el Mesías habría sido enviado y todo lo que habían dicho anteriormente los profetas sobre los juicios venideros y las glorias de la prometida restauración habrían tenido un bendito y feliz cumplimiento.

Es muy importante que comprendamos la postura de aquellos que recibieron la palabra, tanto en la Dispensación del Antiguo Testamento, que fue la Dispensación en la cual vivieron, como en la actual Dispensación del Misterio o Gran Secreto. Nos ayudará tener en cuenta y recordar, que, a lo largo de toda la Dispensación del Antiguo Testamento, la semilla de Abraham estaba formada por dos clases diferentes. Este hecho aparece desde las primeras revelaciones hechas a Abraham. Una debía ser como el polvo de la tierra (Génesis 13:16; 28:14), pero al mismo tiempo habría otra que sería como las estrellas en el cielo (Génesis 15:5; 22:17; 26:4).

ELPOLVO DE LA TIERRA

Génesis 13:16  Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

 

Génesis 28:14  Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.(D)

 

LAS ESTRELLAS EN EL CIELO

Génesis 15:5  Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.(A)

 

Génesis 22:17  de cierto te bendeciré, y multiplicaré(C) tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar;(D) y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

 

Génesis 26:4  Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente,(A)

 

Estas fueron, desde el principio, prototipos de dos clases dentro de la simiente de Abraham: una de ellas la que buscaba simplemente las bendiciones relacionadas con la tierra, y, debido a eso, andaban por vista, y la otra que buscaba las bendiciones celestiales y las realidades celestiales y, por eso, andaban por fe; la misma fe que tuvo su padre Abraham, a la que se refiere Génesis 15:6.

La primera revelación hecha a Abraham tiene relación con la porción terrenal (Génesis 13:16  Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.) y la tierra que ves también (Génesis 13:14-15  Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.  15  Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.(B)), sin embargo la revelación posterior tenía que ver con las cosas invisibles, como en el caso de la semilla prometida, que aún no había nacido. Y es en relación con la fe de Abraham lo que refiere Pablo en la revelación a seguir, que dice: Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia (Gálatas 3:6  Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.(A)). Pero observe bien, Abram ya era justo antes de eso, cuando creyó a Dios, Véase Génesis 12:4; 13:1, 14 y cap.14. Pero el capítulo 15 comienza: Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abraham, y le hizo además otra promesa en relación a su simiente, que es Cristo (Gálatas 3:16  Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente,(H) la cual es Cristo.). Abraham creyó en esta otra revelación y le fue contado por justicia.

Aquellos que recibieron la palabra durante la Dispensación de los Hechos fueron hechos justos, y aquellos que actualmente creen en la revelación hecha en Efesios, Filipenses y Colosenses recibirán una bendición más. Nos será contado para algo mejor, y nos sentimos muy satisfechos con esperar y ver lo que está por suceder. Aquellos Gálatas, y otros creyentes de aquella Dispensación, anduvieron por la fe de su padre Abraham, que procuró una esperanza celestial relacionada con el día del Mesías. Abraham lo vio por fe, y se alegró (Juan 8:56  Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.).

Desde el principio, los de la semilla celestial desearon una patria mejor, es decir, celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad (Hebreos 11:16  Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.). Vivieron en fe (Gálatas 3:11  Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá;(E)), y conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros sobre la tierra (Hebreos 11:13). De todos estos se habla como siendo:

 

COHEREDEROS DEL LLAMAMIENTO CELESTIAL

 

Y de haberse arrepentido la nación, hubiesen sido arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)).

 

Cuando Israel llegó a Cades-barnea, la nación pudo haber entrado de inmediato en la Tierra Prometida sobre el país montañoso de los amoritas, pero no se dispusieron a creer lo prometido, y por eso deambularon durante cuarenta años por el desierto.

Cuando vino el Señor (el profeta igual a Moisés) y les demandó el arrepentimiento y la fe, sucedió de nuevo como en Cades-barnea, pues se hallaban de nuevo prácticamente junto a las lindes del país, pero la nación, como tal, no se arrepintió, y se mantuvo otros cuarenta años en la Dispersión.

En Hechos 28:26-28 tuvieron que llegar una vez más a un momento crítico, como había sucedido en la antigua Cades-barnea, pero la nación fracasó de nuevo y su bendición volvió a quedarse aplazada de nuevo.

Y, entretanto, las últimas Epístolas nos revelaron un Gran Secreto. Aquellos que creen en él recibirán una bendición especial y más grande que la hecha al pueblo de Israel y, de ese modo, se anticiparán a ella. No es sencillamente un llamamiento celestial, es decir, un llamamiento con carácter celestial, sino que será un llamamiento desde los mismos cielos, un llamamiento que tiene que ver con dirección, hacia lo alto, y no sencillamente con el carácter. Nosotros, los que creemos en esta última revelación (así como Abraham creyó a la última promesa en Gén.15), tenemos algo mejor que será contado en nuestro favor y que veremos en breve.

Pero, entretanto, la pregunta es, ¿Quiénes son los que creen? Nos tememos que solamente unos pocos, porque como sucedió en Gálatas 4:29, así también ahora. Los muchos que están a nuestro alrededor son como los creyentes gálatas. Son copartícipes del llamamiento celestial, pero son voluntariamente ignorantes del Gran Secreto, el más grande Secreto relacionado con Cristo exaltado como Cabeza sobre todas las cosas a Su Cuerpo, que es la Iglesia.

Y estos voluntarios ignorantes, hablan y cantan acerca del Paraíso, su única esperanza es el llamamiento celestial. Respondiendo estos a la promesa del Señor cuando les dice: vendré de nuevo y os tomaré a mí mismo, ellos le replican; ¡No, Señor, no, no es necesario que vengas a mí, cuando yo me muera iré hacia Ti! ¡Estos no tienen necesidad de resurrección ni de aguardar la ascensión!

En resumen, en la actualidad, esto es lo que separa a las dos grandes clases de creyentes. A cada uno le será hecho conforme a su fe, Pero la de los voluntarios ignorantes será una esperanza postergada, como sucedió con la de Israel en sus Cades-barnea.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   15 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS DE PABLO

 

ROMANOS

 

La Epístola a los Romanos, a pesar de haber sido la última que se escribió entre el grupo de las primeras Epístolas Paulinas, en cuanto a su orden cronológico, no en tanto, aparece como primera en el orden canónico, es decir, como la tenemos y aparece en la actualidad en todas las versiones de la Biblia y, de hecho, en todos los manuscritos griegos del Antiguo Testamento, pues nunca se ha encontrado un solo manuscrito en el cual las Epístolas Paulinas estuviesen colocadas en ningún otro orden que aquel en que nos llegaron. Por eso le damos el nombre de canónico. Ya hemos explicado el motivo para estos dos órdenes, de modo que no hay nada más que añadir al respecto.

Los dos puntos importantes que debemos recordar en cuanto a ésta Epístola son los siguientes:

1 – Que siendo la última del grupo de las primeras Epístolas Paulinas, se hallaba necesariamente más próxima del cierre de la Dispensación que cubrió los Hechos de los Apóstoles, y, por consiguiente, al haber sido escrita más próxima  de Hechos 28:25, 26, podemos esperar encontrar en ella algunas referencias especiales en cuanto al cambio dispensacional que se estaba operando y aproximando, y

2 – Que siendo una del grupo de las primeras Epístolas, debemos esperar encontrar las mismas referencias en ella, en cuanto a los hechos especiales que caracterizaron aquella Dispensación de las demás en su grupo.

Y si procuramos esas referencias con cuidado las encontraremos, porque se hallan a la superficie en su texto.

La Epístola a los Romanos se destaca de modo prominente entre las primeras Epístolas, siendo al mismo tiempo que es, por otro lado, bastante más definida teniendo en cuenta el punto de vista Dispensacional de las Epístolas posteriores, las cuales fueron escritas desde la cárcel en Roma.

Su propia estructura destaca específicamente este hecho. Y Sin que entremos ahora en sus detalles específicos, en su amplitud se destaca claramente la:

 

A| Doctrina, caps. de 1- 8.

   B| Dispensación, caps. de 9 – 11

A| Práctica, caps. de 12:1 – 15:7

   B| Dispensación, cap.15:8 – 10

 

Desde la más temprana promesa hecha a Abraham, quedó claro que todas las naciones serían benditas por medio de él y su semilla. Esto es algo que no tarda en quedar manifiesto en la Dispensación de los Hechos.

A Pedro le fueron entregadas las llaves del Reino mostrando que a él le había sido concedido el privilegio de anunciarle, por primera vez, el Reino a Israel y después a los gentiles. En Hechos 2:14 Pedro lo proclama primero diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén. En el vers.22: Varones Israelitas, y en el vers.36: Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel…porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare (vers39).

Ya hemos dicho que, los que estaban incluidos en esta expresión, lo podemos averiguar en la oración de Daniel 9:7: Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti.

Solamente Israel, el pueblo de Dios, fue llamado en esta primera proclamación a la que se refirió el Señor en Mateo 22:4-7, y ese fue el tema de la proclamación de Pedro hasta el final de Hechos 9.

Mateo 22:4-7  Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.  5  Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;  6  y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.  7  Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

 

A continuación Pedro emplea, en el capítulo 10, la misma llave otra vez, cuando fue por Dios enviado a Cesaréa, habiéndole de antemano avisado de que, lo que Dios había limpiado, no tomase él por inmundo. Este aviso tuvo Dios que dárselo tres veces ilustrado en “el lienzo”. Pedro aprendió esta lección y dio testimonio de ello a los judíos (Hechos 10:34-43).

Hechos 10:34-42  Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,(A)  35  sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.  36  Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos.  37  Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan:  38  cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.  39  Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.  40  A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;  41  no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos.  42  Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

 

A partir de ese momento, aquellos de entre los gentiles que recibieran la palabra por medio de los que le oyeron serían injertados en el olivo de Israel y de ese modo se convirtieron en copartícipes de los privilegios religiosos de Israel.

Ahora bien, los capítulos 9, 10, y 11 de Romanos fueron escritos con el propósito de enseñarnos, a nosotros y a ellos, la relación que esas ramas silvestres tenían con la raíz original, y que los privilegios de los creyentes gentiles no eran ni mayores, ni menores, ni diferentes a los del pueblo de Israel, al cual habían sido injertados.

Todavía no había sido cortado el olivo, pues el proceso de esos injertos se estaba llevando a cabo cuando Pablo lo escribió. Estos injertos gentiles fueron debidamente advertidos de que si algunas de las ramas que originalmente no habían creído eran cortadas, esos injertos gentiles no tenían de qué vanagloriarse, como si las ramas naturales hubiesen sido cortadas para dejarles su lugar a ellos (los injertos), porque las ramas naturales fueron cortadas a causa de su incredulidad, y las ramas gentiles fueron injertadas por la fe. De ahí la advertencia de que la misma incredulidad tendría para ellos la misma consecuencia, y también serían cortados, (Romanos 11:17:22).

Romanos 11:17-22  Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,  18  no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.  19  Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.  20  Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.  21  Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.  22  Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

 

El argumento concluye diciendo: ¿Cuánto más no habrían de ser injertadas de nuevo las ramas naturales de Israel, que estaban siendo cortadas, si no permanecen en incredulidad? (Romanos 11:23, 24).

Romanos 11:23-24  Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.  24  Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

 

 

Todas estas cosas son referencias al cambio inmediato que habría de tener lugar en la Dispensación. No hay aquí ni vemos nada de la doctrina de las Epístolas escritas posteriormente, desde la cárcel, y que tratan acerca de la gloria de la gracia de Dios y revela la plenitud del Secreto, del Misterio escondido desde los siglos en Dios (Efesios 3:9).

Efesios 3:9  y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

 

Romanos, siendo del grupo de las primeras Epístolas de Pablo, participa, por lo tanto, del carácter Dispensacional de los Hechos de los Apóstoles, en cuanto al lugar que ocupan, delante de Dios, tanto los judíos como los gentiles. Esa fue la promesa predicha en Abraham, ya se conocía que llegaría esta bendición a las naciones. Pero también encontramos en ella las mismas referencias sobre el cambio Dispensacional (que se efectuaría mediante la condición del arrepentimiento de Israel)  igual que encontramos en todas las demás Epístolas Paulinas que fueron escritas durante aquella Dispensación. Y en ésta de Romanos, estando más cerca que ninguna otra anterior a la crisis que habría de ocurrir, encontramos referencias más avanzadas sobre ella.

No habremos tenido que leer mucho la epístola para encontrarnos con la solemne referencia del día de la ira, al que se hizo referencia en la primera de las epístolas (1ª Tesalonicenses). Allí leímos, acerca de la ira venidera, que habría de caer sobre los judíos y las naciones con un propósito. Esa es la misma ira venidera de la cual serían librados aquellos que habían recibido la palabra en la manera descrita en 4:16, 17.

1 Tesalonicenses 4:16-17  16  Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.(A)

 

Así que, al abrir Romanos, nos encontramos el mismo día de la ira al que se refiere con anterioridad, y no como algo que faltase para su concreción cerca de dos mil años, sino como algo muy próximo y en el cual, tanto el apóstol como aquellos a quienes se dirigió por cartas, estarían directa y personalmente involucrados.

 

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación (apocalipsis) del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras (Romanos 2:5, 6).

 

Y de nuevo:

 

Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados…en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio (Romanos 2:12, 16).

 

El día al cual se refiere, y que era, según el evangelio de Pablo,  era el mismo “día” que había proclamado Juan el Bautista cuando dijo huid de la ira venidera (Mateo 3:7), y era el día y el juicio al que se refirió nuestro Señor, cuando dijo que sería más tolerable para Tiro y Sidón, e incluso para Sodoma, que PARA VOSOTROS; es decir, para aquella generación malvada, adúltera, desagradecida la cual había sido testigo presencial de los días del Hijo del Hombre sobre la tierra (Mateo 16:27).

Era el día en el cual se presenciaría la reunión  de aquel siglo con el venidero, el día de la generación que existía entonces y durante el cual el Hijo del Hombre como juez que había sido nombrado, pagaría a cada uno conforme a sus obras (Mateo 16:27).

Mateo 16:17  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

 

Como ya sabemos, ese día es ahora algo futuro para nosotros en la actualidad, porque la nación no se arrepintió, pero era algo muy presente y algo inminente para aquella generación, de una manera y hasta un punto inminente,  que no es igual para nosotros hoy en día.

El juicio venidero y la gloria que le ha de seguir han quedado igualmente aplazados, y aquellos que creen en Dios y en la revelación posterior de SUS PROPÓSITOS SECRETOS tienen la bendita esperanza de estar ante Él antes que ese día llegue y suceda.

Tenemos una referencia más sobre aquella era presente, con sus tribulaciones y la inminencia de la gloria que habría de seguirle, en el cap.8, que expondremos según la estructura dando algunas traducciones

 

C1| vers.18. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (apokalupto). Motivo de las aflicciones.

   D1| vers.19. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Anhelo.

C2| vers.20. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza. Motivo para el anhelo.

   D2| Aguarda, digo (del vers.19), en esperanza. Anhelo.

C3| vers.21. Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Motivo para el anhelo.

   D3| vers.22, 23. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Anhelo.

 

La primera cosa que resalta con toda transparencia en este pasaje es que la liberación estaba a la mano y muy cercana, y no era algo para lo cual faltasen todavía unos dos mil años. Dice, La gloria que está a punto de sernos revelada (en el griego, ten mellousan doxan apokaluphthênai eis hê-mas). La mención que se hace de los dolores de parto es otra prueba más de que la liberación se hallaba cercana.

También está muy claro que, esta gloriosa consumación, era algo que anhelaban profundamente.  La gloria que estaba a punto de ser revelada era la esperanza que hacía contrapeso, en cosolación teniendo en vista la ira venidera. Ambas cosas hacían parte de la parousia.

El Señor preguntó, yendo en el camino hacia Emaús: ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?

En Tesalónica Pablo profirió: Era necesario que el Cristo padeciese.

Y, una vez que ya había padecido, no faltaba nada más que el arrepentimiento de Israel, para que se cumpliese la gloria venidera.

Lo que los creyentes tesalonicenses estaban esperando no era la muerte, sino al Hijo de Dios de los cielos. Y, por tanto, el estar juntos con él para siempre; y, de la misma manera, tampoco los creyentes corintios esperaban la muerte, sino su morada (o cuerpo espiritual) celestial, de modo que pudiesen estar ausentes de este cuerpo de humillación y poder estar presentes con el Señor con sus cuerpos transformados y glorificados.

La muerte no podría haber sido el tema de este ardiente anhelo, ya que la muerte no podía ser la compensación o consuelo de los sufrimientos que tuvieron que padecer en aquel tiempo. La redención del cuerpo se efectuaría por medio de una gloriosa resurrección, y no por medio de sufrimientos y de muerte. Por tanto, el apóstol no se está burlando de aquellos que sufrían, sino que les estaba consolando, animándoles y exhortándoles a que soportasen sus tribulaciones teniendo la liberación tan real y tan a la mano. Es más, la muerte de aquellos que estaban pasando por sufrimientos no podría, de ninguna manera, haberles librado, puesto que el anhelo ardiente de la creación esperaba la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, y no su muerte. No podría ni se manifestaría en la tumba, sino en la gloria.

La palabra misma que se emplea para este anhelo implica y hace preciso el hecho de que, muy probablemente, sería algo muy cercano. Es la palabra apokaradokêo y significa esperar con la cabeza erguida, lo cual implica, no un vago anhelo, sino esperar con la seguridad y convicción de lo que se espera esté cercano y sea muy real, con los ojos elevados a lo alto.

En cuanto a la palabra creación, no se aplica a la creación inanimada, como pueden ser las montañas, las colinas y los mares, y tampoco a la creación animada que no pueda poseer el conocimiento de la revelación de Dios, tal como los animales. Debe referirse y está limitada a los seres animados que poseen una voluntad, y puedan, de manera inteligente, esperar y anhelar la liberación de esa condición. Además, estos seres animados se dividen en dos clases: Aquellos que poseen ya las primicias del Espíritu, y los que no las poseen.

El Evangelio debía ser proclamado a los seres humanos animados, a toda criatura (la misma palabra), y que de hecho fue proclamada a toda la creación (la misma palabra) debajo de los cielos, como dice de manera positiva Colos.1:23. Toda la Humanidad gime, aunque sea de manera inconsciente. Aunque no conozca ni la causa ni la consecuencia. Todos experimentan la vanidad de la vida y son conscientes de una lucha por liberarse. A este hecho se debe el conflicto permanente de los partidos políticos, y la inquietud y falta de sosiego en las personas, así como todas las guerras y disensiones entre las naciones. Todas y cada una de las criaturas procura la liberación, aunque no sepan cuál sea el motivo de su esclavitud.

El motivo es que:

EL HOMBRE RECHAZÓ Y SE ALEJÓ DE DIOS

Eva primero, y después Adán siguiéndole sus pasos, creyeron las dos grandes mentiras de Satanás en Génesis 3:4, 5:

NO MORIRÉIS

Y

SERÉIS COMO DIOS

Y de esa manera cayeron bajo la esclavitud del Diablo.

El primer hombre no fue engañado, pero con todo y con eso, voluntariamente, cayó, sea cual fuere el motivo, y juntamente con la mujer incurrieron en transgresión (1 Timoteo 2:14  y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.(E)). ¡Sí! Bien podemos creer que no lo hicieran maliciosamente, y la palabra engañados nos dice eso mismo.

Si recordamos que Satanás había sido quien gobernaba el mundo de entonces (Génesis 1:1; 2ª Pedro 3:6) y hubiese sido él quien había provocado su derrocamiento (Génesis 1:2) y su inundación (2ª Pedro 3:6), entonces nos es fácil comprender por qué quiso provocar el derribo de Adán (Génesis 3) cuando Dios le dio el dominio del mundo nuevo al hombre (Génesis 1:28) es decir, el dominio sobre los cielos y la tierra que conocemos (2ª Pedro 3:7).

Y podemos comprender además por qué el mismo Satanás (o adversario) intentó derrotar al Hijo del Hombre, a quien Dios había entregado el señorío sobre las obras de Sus manos; Salmo 8:6: Todo lo pusiste debajo de sus pies. También entendemos, de ese modo, la tentación en el desierto, y la agonía en el huerto, y muchas cosas similares.

Satanás es el dios de éste mundo en relación a toda su religión (2ª Cor.4:3, 4) y el príncipe de éste mundo en relación con sus políticas sociales, y la Humanidad ha quedado sometida bajo su yugo y dominación.

2 Corintios 4:3-4  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;  4  en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

 

Pero existe además otro aspecto en cuanto a este tema de la vanidad. Cuando los hombres creyeron las mentiras del demonio, en cierto sentido, Dios permitió que la Humanidad fuese sometida a vanidad, y les dejó pacientemente seguir libremente su camino. La palabra vanidad tal y como aparece en todo el Antiguo Testamento es otra palabra que se emplea para idolatría, ya que a los ídolos siempre se les denomina vanidades huecas y vanidades mentirosas (Salmo 31:6; Jonás 2:8; Jeremías 10:8, 15).

Salmos 31:6  Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;

 Mas yo en Jehová he esperado.

 

Jonás 2:8  Los que siguen vanidades ilusorias,

 Su misericordia abandonan.

 

Jeremías 10:8-15  Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño.  9  Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo.  10  Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación.  11  Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.  12  El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría;  13  a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.  14  Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.  15  Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán.

 

Y también en el Nuevo Testamento. Véase Hechos 14:15.

Hechos 14:15  y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

 

En el Salmo 81, Jehová le dijo a Israel:

 

Oye, pueblo mío, y te amonestaré

Israel, si me oyeres

No habrá en ti dios ajeno.

Ni te inclinarás a dioses extraño.

Yo soy Jehová tu Dios…

Pero mi pueblo no oyó mi voz

E Israel no me quiso a mí.

LOS DEJÉ, por tanto, a la dureza de su corazón;

Caminaron en sus propios consejos (Salmo 81:8-12).

 

Si así le sucedió a Israel, no debería sorprendernos y comprendemos muy bien, la sujeción judicial a estas mismas vanidades de parte de los gentiles también. En el primer capítulo de esta Epístola se dice claramente en tres ocasiones eso mismo, y en el vers.21 leemos: Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible…

 

POR LO CUAL DIOS LOS ENTREGÓ

Y leemos de nuevo que, cambiaron LA VERDAD de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura más que al creador, Quien es bendito para siempre. Amén.

 

POR LO CUAL DIOS LOS ENTREGÓ

 

Y otra vez: No aprobaron tener en cuenta Dios

 

Y DIOS LOS ENTREGÓ

 

De modo que, en un cierto sentido, la Humanidad quedó judicialmente sometida a la vanidad y, por ello, fue encerrada en su incredulidad (Romanos 11:32).

Romanos 11:32  Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

 

 La sujeción fue, de manera instrumental, obra de Satanás, aunque de hecho se debió a la caída del hombre; y judicialmente fue un acto permisivo de Dios.

Estas consecuencias podemos muy bien describirlas como gemidos. Y por parte de aquellos que no tienen las primicias del Espíritu podrá ser algo que hagan inconsciente y que desconozcan ahora el motivo. El hombre no se da cuenta de que, habiendo rechazado y asesinado al Príncipe de la paz, será realmente en vano que hable y procure la paz fuera de Él, por lo cual seguirá gimiendo.

Pero aquellos en los cuales se habían manifestado las primicias del Espíritu, como declara Hechos 2, esperaban anhelando la prometida liberación. Es cierto que también estaban gimiendo en los dolores de parto, pero eran conscientes de eso y aguardaban por eso con anhelo la manifestación del Hijo de Dios en su gloria. Había un verdadero sentido en el cual, al aproximarse el final de aquella Dispensación estaba más cerca para ellos que cuando por primera vez creyeron en la bendita promesa de la venida de Jesucristo y la restauración de todas las cosas, acerca de las cuales habían hablado los profetas (Hechos 3:19-26).

Hechos 3:19-26  Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20  y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;  21  a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.  22  Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;(B)  23  y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.(C)  24  Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.  25  Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.(D)  26  A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.

 

Ésas son precisamente las mismas palabras de esta Epístola (Romanos 13:11, 12):

Romanos 13:11-12  Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.  12  La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

 

Conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque

LA NOCHE ESTÁ AVANZADA Y SE ACERCA EL DÍA

Leyendo todo el pasaje (Romanos 13:11-14) se destaca claramente el punto que deseamos enfatizar; es decir, que de haberse arrepentido el pueblo de Israel, el Señor hubiese venido, pero al no ser así, el resultado fue que tanto las promesas como las bendiciones:

Romanos 13:11-14  Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.  12  La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.  13  Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,  14  sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

 

 

SE QUEDARON APLAZADAS.

 

Y, por tanto, la creación sigue aguardando, pero no con la misma esperanza de su cumplimiento próximo. A pesar de lo cual, los que hemos creído en la revelación subsiguiente de Dios, poseemos aquella otra bendita esperanza de la exanastasis (si somos puestos a “dormir”), o de nuestro supremo llamamiento celestial (si estamos aún con vida), tal como afirma Filip.3.

La Epístola a los Romanos acaba (en una de sus posdatas) con la promesa:

EL DIOS DE PAZ HOLLARÁ BAJO TUS PIES A SATANÁS EN BREVE.

Génesis 3:15  Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

 

Esta certeza y garantía se refiere a la promesa original de Génesis 3:15, y nos indica el fin del gran conflicto de la las edades, donde se cumplirá todo cuanto han hablado los profetas: La consumación gloriosa. Es hermoso ver que, en aquel entonces se podía hablar de todo eso como siendo un acontecimiento que iría tan pronto a suceder:

 

EN BREVE

 

Pero debido a la constante falta de arrepentimiento por parte de Israel, la esperanza se quedó en suspense o

 

APLAZADA

 

A pesar de ello, nosotros, que hemos depositado nuestra confianza en la palabra de verdad que hemos oído, en la buenas nuevas de NUESTRA salvación, en la cual, al haber también creído, hemos sido sellados por el Espíritu Santo de la promesa; es decir, la promesa de que la liberación nuestra, ya no se halla debajo de ninguna condición, sino que puede venir a suceder a cualquier momento. Véase Efesios 1:13, 14.

Efesios 1:13-14  En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,  14  que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

 

La liberación de la Humanidad y de sus gemidos espera, igual que entonces, que se cumpla una cierta condición, y que cierto acontecimiento suceda, sin embargo nuestra liberación no depende de nada, sino que el “llamamiento” de Aquel en quien se esconde nuestra vida y en quien somos benditos con toda bendición espiritual de los cielos puede venir a llamarnos ya, sin condicionamiento alguno.

Hay otros fenómenos relacionados con esta Epístola, y su relación especial con las que fueron escritas desde la cárcel. Por ejemplo, la cuestión de la fecha en que quedó concluida y fue enviada por el apóstol en su forma final. La extraordinaria posdata (16:25-27) fue añadida por lo menos cinco años después del comienzo de la Epístola (58 d. C.).

Romanos 16:25-27  Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,  26  pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,  27  al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

 

Esta posdata, como ya aludimos, se refiere al doble ministerio del apóstol: (1) el evangelio de la gracia de Dios, que había sido prometido con anterioridad, en los escritos de los profetas; y (2) el ministerio del Misterio de Cristo y la Iglesia, que no era el tema de la promesa, sino que fue dado a conocer al apóstol por medio de la revelación directa de Dios, como aparece en Efesios.

Los capítulos 9, 10, y 11 forman una sección extraordinaria, y son una especie de apéndice. Si estos capítulos hubiesen sido añadidos por Pablo en una fecha tan tardía como la de la posdata, en Hechos 28:28 sería aparente. Por lo tanto, desde el punto de vista cronológico, la epístola de Romanos, está relacionada con las primeras, y con las últimas Epístolas escritas, como su nexo entre ambos grupos, y su profunda enseñanza espiritual es la verdadera fundación de las Epístolas posteriores, como ya hemos dicho.

 

(1)           Una de las cosas aparentemente más lamentable en la construcción del Nuevo Testamento es que para seguir un orden cronológico, que de ningún modo era necesario, los padres de la Iglesia pusieron a los Romanos a continuación de los “Hechos de los Apóstoles”, cuando sabemos, por los datos históricos de los tiempos primitivos de la Cristiandad, que las primeras cartas del apóstol Pablo al principio de su labor apostólica, en los años 52-56, fueron 1ª y 2ª Tesalonicenses; después Gálatas, a continuación  Gálatas, a continuación 1ª y 2ª Corintios. La carta a los Romanos tuvo lugar en una edad ya madura y avanzada de su ministerio (en el centro mismo), y es por su contenido una epístola evangélica en sus comienzos, pero en su parte posterior es una exhortación conclusiva de su experiencia espiritual, para llegar a ser al final una epístola eminentemente profética que expone el nuevo plan salvador de Dios, al dirigir su atención sobre los gentiles.

Habría correspondido más bien en orden lógico entre 1ª y 2ª Timoteo; pero quizá el Espíritu Santo quiso que apareciese después de los Hechos, por su valor evangélico, en su primera parte, y escatológico en la última; pues, ciertamente, hay una notable diferencia entre la primera parte de su ministerio y la última.

 

 

 

 

 

 

 

16 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS DE PABLO

 

 

ROMANOS

 

Hemos dicho ya que, si bien en ella podemos esperar encontrar las mismas referencias a lo que  estaba a la mano, entonces, en cuanto al cumplimiento de la promesa de la venida de Jesucristo, tendremos, además, obligatoriamente, que encontrar aquí también en la epístola un anticipo de las enseñanzas doctrinales subsecuentes, por cuanto se escribe, especialmente, al final de aquella era o Dispensación (de los Hechos). Este es el caso. De tal manera que se puede decir que, tanto la Epístola a los Romanos como la de Efesios, las dos nos llegan más como tratados que como epístolas, y tanto miran hacia atrás como hacia delante.

Son las dos únicas Epístolas en las que Pablo no asocia ningún otro nombre al suyo, y esto resalta el hecho de que ha recibido, su evangelio, directamente por la revelación de Dios, y no de hombre alguno, y más adelante, el Misterio, de la misma maravillosa y especial manera (Gálatas 1; Efesios 3).

Desde el punto de vista CANÓNICO, se encuentran ambas a la cabeza de dos grupos, respectivamente:

 

Romanos                              Efesios

   Corintios                               Filipenses

      Gálatas                                   Colosenses

                     Tesalonicenses

 

Corintios y Gálatas son dos comentarios separados sobre Romanos, el uno práctico y el otro doctrinal. Filipenses y Colosenses son dos comentarios separados sobre Efesios, uno práctico y el otro doctrinal.

Pero examinado del punto de vista cronológico vemos tal avance en Romanos, que llega a juntarse con Efesios, y las dos juntas entonces se convierten en las dos epístolas centrales de la enseñanza paulina, ya que se encuentran cronológicamente a ambos lados de la línea divisoria de Hechos 28.

Efesios ha sido construida sobre los profundos fundamentos de Romanos.

 

Sobre este mismo tema hemos escrito ya en 1907, de modo que esto no es algo nuevo de ahora en 1911. En aquel año dijimos:

 

 

Efesios es el comienzo del Misterio según los propósitos de Dios, pero Romanos es el fundamento del Misterio según la manera que tiene el hombre de comprenderlo.

A fin de comprender en su totalidad el Misterio, se necesita que empecemos en Romanos, y no Efesios. Y para enseñarlo a otros también.

En Efesios nos encontramos ante nosotros con todo el Secreto, con la verdad que enseña y revela la gran Cabeza gloriosa en los cielos, y en todo lo referente a los miembros de su cuerpo en la tierra.

En Romanos tenemos el fundamento y las partes componentes del Misterio. Pero Pablo, al escribir a los Romanos, no habla acerca de él como de un Misterio, aunque sea en ella que la  doctrina fundamental se edifica.

Miremos lo que dice en Rom. 8 y veamos la maravillosa relación que existe entre ese capítulo de la Epístola, con las tres restantes Epístolas escritas desde la cárcel, en las cuales se ha revelado claramente el Misterio.

 

A| Romanos 8:1-4. Fundamento de la verdad enseñada en EFESIOS. Una vez muertos en delitos y pecados, pero ahora vivos en Cristo.

  Romanos 8:1-4 

  Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  2  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  3  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;  4  para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

 

 B| vers.5-13. Fundamentos de la verdad enseñada en FILIPENSES. La obra práctica de la carne en aquellos que han muerto en Cristo, según afecta a sus miembros. Cristo con nosotros.

Romanos 8:5-13  Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.  6  Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.  7  Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;  8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  9  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.  10  Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.  11  Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  12  Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;  13  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

 

 

 

 B| 14-27. Fundamento de la verdad enseñada en COLOSENSES. ANTES vivos en la carne pecaminosa, pero ahora muertos a ella; nuestras mentes puestas en Cristo, como la Cabeza única, nuestra esperanza de gloria.

Romanos 8:14-27  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  15  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  16  El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.  17  Y si hijos, también herederos;(A) herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  18  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.  19  Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.  20  Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;  21  porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.  22  Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;  23  y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.  24  Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?  25  Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.  26  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  27  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

 

 

 

A| 28-29. Fundamento de la verdad enseñada en EFESIOS. El propósito de Dios, hacia nosotros en Cristo, predestinados a la gloria, y a la vista de los ángeles, principados y poderes.

Romanos 8:28-29  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.  29  Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

 

 

 

Si leemos Rom.8 con todo cuidado, a la luz de lo expuesto encima, sin duda comprenderemos este tema tan importante; es decir, que el cap.8 de Romanos es el gran eslabón entre las primeras y las últimas Epístolas, y está expresado de tal manera claro, que las verdades fundamentales del Misterio puedan entenderse en el hombre interior y ser espiritualmente discernidas. Hasta que no hayamos dominado por completo las verdades de Rom.8 no podremos comprender la declaración en sí de lo que es el Misterio, según la mente y el propósito de Dios, que vemos en Efesios, Filipenses y Colosenses.

Sin duda deberíamos enseñar esas verdades fundamentales de Romanos, sin las cuales además es imposible recibir la verdad del Misterio como siendo ya, un hecho doctrinal, ni comprenderlo todavía como una realidad espiritual.

Pero una vez que se ha entendido la enseñanza fundamental de Rom.5:12 – 8:39 y se discierne su relación con el Misterio, el resto de las epístolas encaja en su orden cronológico, y el lugar que ocupan y su enseñanza se ven de inmediato en relación con estas dos grandes Epístolas, que son centrales y dogmáticas – Romanos y Efesios.

Romanos 5:12  Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,(A) así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

 

Romanos 8:39  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

Después,

 

CORINTIOS se aleja del modo práctico de la enseñanza de Romanos, viéndose muchos  ocupados consigo propios y con sus maestros, resaltando con eso los “esfuerzos” para lograr a “una unidad” del Cuerpo (1ª Cor.1:3).

1 Corintios 1:13  ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

 

GÁLATAS muestra un alejamiento doctrinal del evangelio de Pablo en cuanto a la salvación de Romanos.

          Por eso

ROMANOS, que encierra estas primeras epístolas, corrige lo que es falso y establece la auténtica fundación del evangelio de la gracia de Dios, y así prepara el camino para el evangelio de la gloria de Cristo, y la revelación del Misterio, que se desarrolla, se refiere y se enseña, en las últimas epístolas desde la cárcel.

 

2ª TIMOTEO 1:15 marca el principio de la aflicción actual, alejándose la Iglesia, de Pablo y su enseñanza. Todo iba corriendo sobre ruedas y sucediendo bien, mientras los Efesios estaban confiados y aferrados a la enseñanza de Pablo, pero tan pronto que se alejaron de Pablo y sus enseñanzas, sobre el Misterio, comenzaron los disturbios; y el agravamiento de la apostasía a partir de ahí,  está muy bien señalados en la segunda Epístola a Timoteo, que vivía en Éfeso y, por tanto, estaba al corriente de lo que allí ocurría.

2 Timoteo 1:15  Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

 

 

La pérdida de esa verdad tan preciosa fue el comienzo de la corrupción en la práctica y la doctrina de la Iglesia, que desembocó en  el siglo de las tinieblas, o más conocida Edad Media.

 

Tan solamente volviéndose para la enseñanza de Efesios y a Su fundamento, tal y como aparece claramente en Romanos, y recuperando la verdad del Misterio, podrá la Iglesia volver a obtener lo que se ha perdido doctrinalmente y en la vida.

No fue ni por nuevos métodos o modas, ni por los  servicios en moda de adoración, ni por cualquiera de los modernos inventos del hombre, que los santos eran guiados a verse y reconocerse a sí propios como sentados a la Cabeza, en las regiones celestiales en Cristo (Efesios) y conocer el poder de la Resurrección (Filipenses) o darse cuenta de su plenitud en Él (Colosenses).

Sucedió la exposición de las preciosas verdades de estas Epístolas, pero los fundamentos  habían sido ya revelados en la epístola de los Romanos.

 

El Misterio merece la consideración de los santos en un sentido de corporación como miembros todos de un mismo Cuerpo, sin embargo, como aparece en Romanos, esta parte del Misterio no se estudiaba todavía, porque falta un elemento, y, por eso, no se enseña de manera directa  el Misterio en Romanos. La relación que existe entre la Cabeza y los miembros del cuerpo no se menciona siquiera.

 

El capítulo 8 de Romanos es el que sirve de eslabón entre esa Epístola con la más elevada y posterior revelación de las verdades que se enseñan en Efesios, Filipenses y Colosenses, porque Romanos es, desde el punto de vista cronológico, la Epístola que precede, de modo inmediato, a las Epístolas escritas desde la cárcel.

Cuando conocemos el Misterio gracias a estas últimas Epístolas vemos cómo el capítulo 8 de Romanos contiene las doctrinas fundamentales sobre las cuales se basa la verdad del Misterio, y cómo, aparte de él, no es posible entenderlo de manera subjetiva, ni ser disfrutado plenamente.

 

Así que, a fin de poder entender el Misterio (de Efesios), como una realidad espiritual, necesitamos considerar los fundamentos subjetivos de la doctrina paulina.

 

¿Cuáles fueron, por tanto:

 

LOS FUNDAMENTOS DE LA DOCTRINA PAULINA?

 

Como apóstol de las naciones, a Pablo, le había sido encomendada las llaves de una nueva Dispensación: La administración del Misterio que estaba escondido en Dios, y que guardada escondido en Sí Mismo para que ni las edades anteriores ni sus generaciones la supiesen. Es evidente, por lo tanto, que hay cosas profundas de Dios aquí, y que son difíciles de comprender en los escritos inspirados de Su vaso escogido. No es solamente en las cosas profundas que tiene más que decir, el escogido, que los restantes escritores, sino que también en las más sencillas cosas, es decir, en los elementos “más fundamentales” de la relación con la verdad de Dios, en cuanto a Cristo de Romanos. Y se debe precisamente a este error de no reconocerlo, el que hayan surgido tantas mezclas entre los diversos aspectos de la verdad, que nos han sido dados por el Espíritu Santo en los escritos de Pablo y de Juan.

Por ejemplo, el nuevo nacimiento y las dos naturalezas en el creyente, el no estar ya en la carne, sino en el espíritu,  es una verdad más profunda que nacer de nuevo (o más bien, ser concebido de lo alto). Porque llega a ser una creación nueva, no simplemente nacida de nuevo en este mundo, o para esta creación que se ve, sino para estar en la vida del espíritu, donde está Cristo, nuestra vida escondida con Cristo en Dios.

La única cosa que se nos pide en las Epístolas Paulinas es que nos consideremos muertos en Cristo, y esto se aplica a toda nuestra personalidad en este mundo, en esta creación, no solamente muertos a nuestra antigua naturaleza, o principio del mal que habita en nosotros. La expresión nuestro hombre viejo en los escritos de Pablo incluye mucho más que eso, y mucho más de lo que se expresa en la frase más conocida como, las dos naturalezas en el creyente. Nuestro viejo hombre no solamente quiere decir simplemente pecado como principio, o principio activo en naturaleza nuestra interior, sino que significa todo nuestro pasado también, nuestra vida como criaturas que descienden de Adán y Eva. El cuerpo está muerto, por causa del pecado, pero el espíritu vive por causa de la justicia, es una verdad más profundamente subjetiva para la fe, que el reconocer y juzgar nuestra naturaleza maligna o el pecado que hay en nuestro interior. Todos los que creen lo que se enseña en los escritos de Juan, pueden aceptar la verdad sobre las dos naturalezas, sin embargo el Misterio no se revela en esos escritos de Juan. Es necesario nacer de nuevo. No solamente es cierto ahora, sino que lo seguirá siendo cuando Ezequiel 36 se cumpla y llegue el Reino del Milenio.

Pero, sin embargo,  ¿No habrá sido ya, para entonces, un hecho consumado y completo el Misterio paulino sobre Cristo y la Iglesia? ¡Claro que si! -  El estar muerto en Él, ahora, es mayor que haber nacido de nuevo, porque los que están, muertos en Él,  reinarán con Él en el Milenio; y aquí es donde entra la obediencia y la fe-obediencia, como se declara y expone en la posdata de Romanos.

 El creer a Dios al pie de la letra y creer Sus promesas en Cristo, no es solamente ser absuelto y salvos del juicio, sino que es, además, tener fe que nos será contado por justicia, creerlo, como se nos enseña en Romanos.

El Dios y padre de nuestro Señor Jesucristo sabe cuántos pecadores de entre los gentiles creen en Sus buenas nuevas o denominado también evangelio de Su Hijo; sabe cuántos se consideran sinceramente muertos en Cristo, y no solamente en cuanto al principio de “maldad” o el “pecado,” que hay siempre en ellos, sino también muertos en la vida de arruinada criatura:  de y para los rudimentos del mundo.

 Más cosas: La ley del pecado y de la muerte significa más que pecado y pecados. Romanos 5:12 se refiere a la ley del pecado y de la muerte y al fracaso de la responsabilidad en la vida de la criatura que desciende de Adán y Eva, no solamente al pecado en el creyente, que más adelante se encuentra en los escritos de Juan.

Romanos 5:12  Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,(A) así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

 

Por tanto, la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús hace que, el muerto en Cristo (por medio de la fe), quede ya libre de la ley del pecado y de la muerte. La justificación o justicia de vida (dikaiôsis) se refiere no solamente a los pecados sino a esta ley de pecado y de muerte. Lo que se pone en tela de juicio no es la transgresión de la ley, sino el pecado y la muerte que han llegado hasta nosotros desde Adán y Eva y a todos sus descendientes.

 

Mientras que no veamos y nos demos cuenta del pecado de la criatura,  y la ruina completa de la criatura y su muerte, en Romanos 5:12 – 8:39, y mientras sigamos  solo teniendo en cuenta el pecado o los pecados, como lo más importante, perdurará en nosotros la Iglesia el error de seguir poniendo un fundamento “defectuoso” e “incompleto,” sobre las enseñanzas más profundas de Pablo en cuanto al Gran Misterio de Efesios.

Romanos 5:12  Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte,(A) así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

 

Romanos 8:39  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

Aquí se da el gran fallo y fracaso en la exposición de Romanos, que echa a perder (de muchas maneras) la excelente enseñanza para los hermanos. ¡Ay!, ¡Dios mío! -  Muchos de los que han estado bajo el sistema doctrinal,  hablan mal acerca del proceder del capítulo siete de Romanos, lo cual indica que no lo conocen verdaderamente, ni en él profundizaron.

Cuando para el creyente, la ley del pecado y de la muerte le haya sido dada a conocer, entonces  la profunda y humilde experiencia (guiada por el Espíritu) se hace suya, y se le da a conocer primero la ruinosa criatura,  además de: “el pecado interior”, y las “dos naturalezas” que habitan en nosotros, los creyente. Así que nosotros, que creemos a Dios, estamos, realmente, muertos y Resucitados en Cristo, y solamente Él es nuestra vida ahora. Cristo esperanza de gloria; es algo más que nacer de nuevo. Asegurar y afirmar, como lo hacemos muchas veces, por lo tanto, que todos los que han nacido de nuevo, están YA en el lugar que Dios los ha llamado en Efesios, es dejar de lado o abandonar la importantísima enseñanza subjetiva de Romanos 5:12 – 8:39, e ir más allá de lo que está escrito.

 

Debemos recordar una vez más (en Romanos) que el tema consiste, no en saber cómo queda  justificado el creyente en Cristo, sino de qué modo justifica Dios a una criatura pecaminosa y arruinada. Lo que Cristo es a sus santos, lo hallamos en 1ª Corintios y otros lugares; pero en Romanos se trata: la justificación por Dios, del pecador, que está consciente de ser una criatura perdida y arruinada.

 

Así, pues,, no es solamente que Dios nos perdone y absuelva de nuestros pecados pasados, sino que cuando creemos Su evangelio acerca de Su Hijo, aquel que está muerto, queda justificado del pecado,

Somos nosotros, los que hemos creído a Dios, los que consideramos toda nuestra persona (y no solo “nuestra antigua naturaleza”), de entre los muerto en Cristo, y somos por fe y para fe: LIBERTADOS de la ley del pecado y de la muerte, y por medio de esa misma fe (y por gracia) gozamos de justicia de vida. Estamos, por tanto, en una nueva creación; estamos en Cristo y nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. En medio de las riquezas de la gracia, tal es nuestra posición y postura espiritual.

 

El Espíritu de Dios inspiró al apóstol Juan para que escribiese sus epístolas y el Evangelio suyo, algunos años después de que Pablo hubiese acabado su ministerio. Al final del cap.20 de su evangelio leemos que se promete la vida a los que creen lo que allí está escrito acerca de Cristo, de manera que ahora ya no podemos decir que no hay vida excepto leyendo los escritos de Pablo.

El camino de Dios para llegar a Canaán era por las colinas de los amoritas, aunque treinta años después, condujo a los hijos de los rebeldes por el camino del Jordán. Y ahora volvemos a preguntar: ¿Por qué estuvo Dios airado con aquella generación durante cuarenta años? ¡Porque no le creyeron!

Creer a Dios, es tomarle al pie de la letra (por medio de Su gracia y atención). ¿Podemos realmente creer a Dios y tomarle al pie de la letra como se expone en Efesios, que nos habla acerca de Su gran amor y Sus maravillosas promesas en Cristo, a menos que antes hayamos creído lo que nos dice acerca de la cruz, de la muerte y de la preciosa sangre de Cristo en Romanos?

¿No hay acaso un llamamiento de lo alto, además de la Salvación y la vida eterna, que Él (después de haber sido escrito Romanos) nos haya dejado establecido para nuestra fe?

 

 ¡El camino por las colinas en el país de los amoritas no se ha cerrado todavía!

 

Es decir, que la crisis de Israel, cuando solamente dos hombres (Josué y Caleb) creyeron a Dios (Deut.1:19-32; Números 14:1-11), tuvo lugar de nuevo, durante los cuarenta años que duró la Dispersión de Israel, cuando una vez más el camino de las colinas de Canaán, sin cruzar el Jordán, el rio de la muerte, se volvió y abrió en la fe de 1ª Tesal.4. Y de nuevo fue rechazado por medio de los dirigentes del Territorio (Hechos 7) y por medio de la Dispersión en Roma (Hechos 28).

Y ahora, en nuestros días, tenemos la aplicación de estas ilustraciones o símbolos que fueron utilizados para nuestra enseñanza, ya que nosotros pasamos por una crisis similar. Mientras que la realización de este prototipo para Israel ha quedado aplazado, nosotros hoy en día tenemos nuestra propia y particular Cades-barnea. Tenemos una preciosa promesa y revelación por un camino celestial – no por un camino de colinas montañosas, sino por un camino celestial – por un llamamiento supremo y de lo alto, y para llegar, no a una Canaán terrenal, sino al propio cielo, donde YA TENEMOS, además, nuestro lugar de gobierno o ciudadanía  (Filip.3:20, 21).

Filipenses 3:20-21  Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;  21  el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

 

Dios nos ha revelado todo esto para nuestra fe, en las Epístolas que fueron escritas en la cárcel; y la pregunta es ¿Creemos a Dios? Muchos, en un número creciente, creen a Dios, pero la inmensa mayoría, incluso entre aquellos que escuchan hablar de Él, son como “la mayoría aquella” que escucharon a los espías, y también hoy en día se niegan a creer lo que fue dicho y posteriormente revelado, y, cómo antiguamente, son los diez,  los que se oponen a los dos.

 Lo que Dios piensa acerca de su incredulidad y la de estos, lo vemos en las palabras del Salmo 95:8-11, que se canta muchas veces en nuestras iglesias y reuniones. (Léase todo esto en relación a Hebreos 3:7-19).

Salmos 95:8-11  No endurezcáis vuestro corazón,(A) como en Meriba,

 Como en el día de Masah en el desierto,  9  Donde me tentaron vuestros padres,

 Me probaron,(B) y vieron mis obras.  10  Cuarenta años estuve disgustado con la nación,

 Y dije: Pueblo es que divaga de corazón,

 Y no han conocido mis caminos.  11  Por tanto, juré en mi furor

 Que no entrarían en mi reposo.(C) (D)

 

Hebreos 3:7-19  Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:

 Si oyereis hoy su voz,  8  No endurezcáis vuestros corazones,

 Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,   9  Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,

 Y vieron mis obras cuarenta años.   10  A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,

 Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,

 Y no han conocido mis caminos.   11  Por tanto, juré en mi ira:

 No entrarán en mi reposo.(B)  12  Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo;  13  antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.  14  Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,  15  entre tanto que se dice:

 Si oyereis hoy su voz,

 No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.(C)  16  ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?  17  ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?  18  ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?(D)  19  Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

 

 

 

¡Pues, no nos conturbemos ni nos preocupemos si es que somos del número de los dos!

Tanto Josué como Caleb entraron y disfrutaron Su Tierra Prometida. También la disfrutaremos nosotros; aunque algunos duerman, tendrán su exanastasis, una resurrección anterior y externa, y los demás llegarán por un “llamamiento celestial” a esa misma gloriosa Tierra, donde ya se halla nuestra ciudadanía o lugar de gobierno, y desde donde aguardamos  simplemente al Salvador que nos recibirá en Sí Mismo.

Ahora después veremos, por tanto, cómo la enseñanza de Romanos debía ser precisa y necesaria para la fundación de esa bendita esperanza, revelada para nuestra fe, cómo nuestro Dios y Padre nos ha justificado plenamente y nos ha hecho aceptos en el Amado, incluso ahora pecadores, para ser partícipes de la herencia de lo más santo a la luz (Colos.1:12),  habiéndonos favorecido tanto en el Amado.

Colosenses 1:12  con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

 

 

 

 

 

 

 

 

 

17 – POR MEDIO

DE LOS QUE LE OYERON

(Hebreos 2:3)

 

LAS PRIMERAS EPÍSTOLAS PAULINAS

 

ROMANOS

 

NO podemos concluir nuestro comentario sobre la Epístola a los Romanos sin intentar afrontar la dificultad que se le atribuye comúnmente a la doxología final  con la que concluye en el cap.16:25 – 27.

Romanos 16:25-27  Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos,  26  pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe,  27  al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.

 

Es evidente que esta doxología no es una sencilla BENDICIÓN como las que se emplean al final de otras Epístolas, ni como las de los versículos 20 – 24 en esta. Está claro que una DOXOLOGÍA no forma parte de la enseñanza de la Epístola. Es una atribución de gloria a Dios por lo que tiene poder para hacer, y para ejecutar lo que ha revelado. Aquí no estamos afirmando más que este hecho. Iremos más allá solo cuando expongamos la próxima Epístola escrita cronológicamente, es decir, la Epístola a los Efesios.

Lo que ahora nos proponemos demostrar es cómo y por qué la instrucción de la doxología forma aquí el punto de partida, y de hecho el texto, de la Epístola escrita que viene a continuación, que es Efesios. Romanos es la semilla y Efesios es el fruto, y ambas están juntas en el centro mismo del orden cronológico de las Epístolas Paulinas.

Las dificultades relacionadas con los últimos versículos de Romanos, la doxología, han sido muchas y variadas a través de estos siglos, y bastante conocidas, y el ejemplo de eso se ve en cómo se halla, al margen, de la Versión Revisada. Mucho se habla sobre el tema, y sobre él han escrito eruditos tales com Dean Alford, Bishop Lightfoot y Gore, así como el Dr. Hort. No es preciso que lo repitamos aquí, pero podemos dar una porción de lo que escribimos en 1909. Lo reproducimos a fin de mostrar que la pregunta no ha surgido ni sido suscitada por nosotros, sino que ponemos nuestra atención en la condición de los escritos originales.

Es en parte una cuestión de evidencia, aportada por los documentos, y en parte una cuestión de evidencia interna y, en cualquier caso, no tiene nada que ver con la Alta Crítica ni con sus métodos por resolver el conflicto.

Muchos de los antiguos transcriptores eran conscientes de una dificultad, a la cual dan expresión de varias maneras, aunque como es natural no pudiesen hacerlo por medio de un comentario. De modo que esta no es una cuestión que hayamos suscitado nosotros.

Cualquier persona que conozca bien los manuscritos originales tendrá que reconocer que los copistas se encuentran ante una dificultad como nosotros, y al enfrentarnos con ella, no lo hacemos con un propósito particular en relación con la interpretación, sino para encontrar una solución que honre a la Palabra misma. Si al hacerlo así, se resuelven otras dificultades y nuestra propia interpretación encuentra una base de apoyo, no podremos por menos que sentirnos satisfechos.

No hay duda alguna en cuanto a la autenticidad de estos versículos. Quede esto bien claro. La evidencia que pesa sobre ellos es aplastante, pero la dificultad persiste y tenemos que dar razón de ella.

Los hechos son los siguientes:

(1)          La doxología misma se encuentra en diferentes lugares en los manuscritos.

(2)          En más de 190 de ellos se encuentra después del cap.14:23.

(3)          En dos o tres manuscritos ha sido omitida por completo.

(4)          En uno de ellos se ha dejado un espacio después del vers.24 y en el otro el espacio aparece después del vers.23 del cap.14.

(5)          En algunos manuscritos está en los dos sitios.

(6)          Incluso en los manuscritos en los que la doxología está como nos aparece en la Versión Autorizada, la bendición en el vers.24 ha sido omitida y esta variante aparece en la Versión Revisada.

Todo ello aporta una evidencia abrumadora en lo que se refiere a la exactitud del texto conservado en la Versión Autorizada, y nos muestra que toda esta agitación entre los transcriptores fue causada por el hecho de que la verdad del Misterio hacía ya tiempo que se había perdido, y además, porque no se dieron cuenta de la sugerencia que hacemos, y no somos los primeros en hacerla, en cuanto que la doxología fue añadida en la Epístola más adelante en el tiempo.

Como es lógico y habitual, la más alta crítica y los que no creen, han hecho uso de los datos anteriores en contra de la autenticidad de la doxología, y sus ataques han sido afrontados por argumentos de otros que, intentando defenderla, resultan casi injuriosos; pero en contra de todas estas teorías se encuentra el hecho contundente de la evidencia que aportan los documentos. Todo lo demás no deja de ser más que un deseo o capricho de los copistas, que no entendían lo que estaban copiando.

El final correspondiente y adecuado para una Epístola es la bendición (la gracia de nuestro Señor…etc. Más o menos completa) y no una doxología. Porque incluso en los casos en los que si hay una doxología, va seguida además de la bendición. En cuatro Epístola hay una doxología además de la bendición, concretamente en Filipenses, 1ª y 2ª Timoteo y Romanos. Pero la bendición en estas Epístolas, a excepción de Romanos, está al final, a seguir a la doxología. Véase Filip.4:20; 1ª Timoteo 4:15, 16 y 2ª Tim.4:18.

Filipenses 4:20  Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

1 Timoteo 4:15-16  Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.  16  Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

 

2 Timoteo 4:18  Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

Si la doxología en la Epístola a los Romanos no fuera una posdata (como sugerimos nosotros), entonces se destaca como la única excepción a la regla, que se observa en todas las demás Epístolas, porque tenemos: (1) la bendición (16:20), y luego (2) una segunda bendición (16:24), que es una posdata bona fide necesaria para completar la Epístola. Pero luego, después de todo esto, viene una doxología, que abre de nuevo la Epístola, introduciendo asuntos totalmente nuevos, y la Epístola termina de una manera completamente diferente a todo lo demás en las Epístolas que escribió el apóstol.

Nuestra sugerencia, sin embargo, de que la doxología es algo que fue añadido más adelante o posteriormente por la misma mano que escribió la Epístola: (1) explica de inmediato todos los hechos que hemos expuesto ya; (2) muestra el motivo además de la falta de fundamento para los diferentes intentos por enmendar el texto; (3) completa la exquisita estructura de la Epístola como un todo, la cual mostraremos más adelante, y (4) aclara la enseñanza que de ella se deriva.

Probablemente sea éste último punto el que dé pie a una serie de objeciones, porque aparecerá más resistencia por causa de las conclusiones que motivará, que por la sugerencia en sí misma.

1 – Aporta evidencia adicional al hecho de que Pablo no recibió el encargo de poner las verdades del Misterio por escrito, hasta después de haber llegado a Roma y en la cárcel.

2 – No cambia para nada el hecho de que la Dispensación Pentecostal, como aparece en los Hechos, estaba en sí completa y llevándose al fin.

3 – La interpretación de la Epístola encaja con las otras Epístolas anteriores (Tesalonicenses, Corintios, Gálatas), que no van más allá del alcance de los Hechos; es decir, que los dones y ordenanzas que se mencionan solamente en estas Epístolas, y en los Hechos, pertenecen solo a esa Dispensación, que era el llamado periodo de la niñez, cuando todo está aún siendo conocido en parte; y todo lo cual tendría que ser suprimido tan pronto como se manifestase lo que era perfecto, y lo que era perfecto apareció revelado poco después que el apóstol llegase a Roma y fue añadido entonces, para nosotros, en las Epístolas posteriores o Epístolas escritas desde la cárcel. Todo lo que pertenece a esa perfección que existe en las primeras Epístolas (especialmente en Romanos 1-8) no solamente permanece hasta hoy, sino que siguen siendo el fundamento de lo perfecto.

Ahora bien, el hecho de que regresemos y nos volvamos, de lo que es perfecto,  a lo que es parte, es, sin duda alguna, un gran error, que no podemos cometer sin sufrir una gran pérdida. Y el llevarlo a cabo bajo la impresión de que honramos a la Palabra, hace con que sea el más grande de los errores y la fuente de una gran parte de la confusión que se ha extendido tan ampliamente en este asunto por todos lados.

La Palabra es perfectamente clara y sencilla, y son nuestras creencias y convicciones tradicionales las que han dado pie a todas estas dificultades. Cuando añadimos estas creencias a la Palabra, la confusión es absoluta y la liberación se vuelve imposible hasta que nos aparezca la luz que nos saque de esa confusión.

Nosotros creemos que nuestra sugerencia en cuanto a la doxología explica todo el fenómeno, aclara la dificultad y muestra que la mente de los diferentes copistas se turbó innecesariamente.

Y si la verdad del Misterio no se hubiera perdido mucho antes de la fecha de nuestros más antiguos manuscritos, la mente de los copistas no se hubiera mostrado tan perpleja. Por otro lado, como consecuencia de haber recuperado la verdad, ahora somos guiados y podemos darnos cuenta de lo apropiado que es esta sencilla solución, pues hace con que todo resulte armonioso y que se retenga el griego de Romanos 16 exactamente como aparece en los más antiguos manuscritos, además de cómo aparece en la Versión Autorizada.

El sugerir que en este asunto muchos están siguiendo los métodos de la Alta Crítica, para rebatirlos, y no procurando la evidencia interna y de los documentos, demuestra que tampoco por sus caminos y métodos  han debidamente entendido nada. Porque se imaginan cosas, interpretaciones ingeniosas de su propio entendimiento, que crean y aumentan más las dificultades en lugar de aclararlas, y todo no pasa de ser el fruto de sus imaginaciones, totalmente independientes y separados de la autoridad de los documentos.

¿Cuál es el efecto de esa sugerencia nuestra entonces, en cuanto a la estructura de Romanos? En lugar de estropearla, lo que hace es perfeccionarla y completarla. Tenemos:

 

A| 1:1-6. EL EVANGELIO, siempre a la vista y nunca en oculto.

   B| 1:7-15. Epistolario

       C|  a| 1:16 – 8:39. Doctrinal.

            b| 9:1 – 11:36. Dispensacional.

       C|  a| 12:1 – 15:7. Práctica.

            b| 15:8-12. Dispensacional.

   B| 15:13 – 16:24. Epistolario

A| 16:25-27 EL MISTERIO. Nunca revelado, siempre oculto.

 

Es evidente que sin la doxología (cap. 16:25 27) la estructura de la Epístola como un todo estaría incompleta. Debió, o bien formar parte de la Epístola original, en cuyo caso se va al traste toda la enseñanza dispensacional, o bien debió ser añadida más adelante en el tiempo, cuando el apóstol llegó a Roma, a fin de completar la estructura, en cuyo caso no se altera para nada.

A juzgar por todo lo dicho, parece como si la doxología hubiese estado fuera de lugar si hubiera hecho parte de la Epístola original, tal y como el apóstol la envió; pero sin embargo se encuentra su lugar indicado y encaja perfectamente, si sabemos que la añadió el apóstol posteriormente mientras vivía en Roma, y estando entre aquellos a los cuales se la envió. La Epístola llegó antes que él, y cuando llegó el momento de poner en pergaminos por escrito (2ª Tim.4:13) la revelación del Misterio, entonces se pudo añadir la doxología que no estaba antes, como siendo la conclusión inspirada de Romanos, así como la inspirada introducción a la doctrina del Misterio de Efesios.

2 Timoteo 4:13  Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas(F) en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos.

Por tanto, podemos decir que la Epístola a los Romanos, bajo la dirección del Espíritu Santo, se amplió en un tratado, que da la explicación completa o revelación del Evangelio de Dios respecto a Su Hijo.

   

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Racimo de uvas de Escol

LAS EPÍSTOLAS A LA IGLESIA Por; E.W.Bullinger

Yeshua cumple con las Fiestas de Primavera